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4 de marzo de 2017

MUJER CONTRA MUJER

Como cada año, se acerca el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. Y como cada 8 de marzo nos saldrá la vena reivindicativa y querremos pedir para nosotras lo que, desde un principio y gracias a nuestra condición de seres humanos, debería pertenecernos: igualdad en todos los ámbitos, no sólo en el laboral.

Pero, ¿sabéis qué? Que como cada año, este 8 de marzo llenaremos las calles, nuestros muros de facebook, nuestros grupos de wassap, de mensajes cañeros, de frases hechas y de lemas prometedores... Y será en vano. 

Sí. Porque después de la fiebre del 8 de marzo volveremos a ser las mismas, a actuar tal como lo hacíamos un día antes, y el anterior, y el otro y el de más allá. Volveremos a no respetarnos, a creernos con el derecho de opinar de las demás y de sus maneras de vivir, a juzgar lo que hace la vecina con su hijo, a pensar que nuestras decisiones sobre la maternidad o el mundo laboral profesional son mejores que las que han tomado las otras, a criticar la forma en que nuestra compañera viste, habla o camina. Volveremos a pedir que los hombres hagan con nosotras lo que ni nosotras mismas logramos: RESPETARNOS. 
Volveremos a gritar que queremos que se nos reconozcan nuestros méritos, tanto profesionales como en el hogar, que nos dejen decidir si teta o biberón y no opinen sin que hayamos preguntado, si en casa o en el trabajo, si hombres o mujeres, si tapadas o destapadas, si, si, si...
Y mientras, seguiremos mirándonos por encima del hombro y anulando la capacidad de alegrarnos por los logros ajenos si la del logro es otra mujer. Seguiremos siendo nuestras peores enemigas, frente al espejo y delante de otras. 
Pues, queridas compañeras de batalla, que sepáis que mientras sigamos luchando por separado, como si un mismo bando pudiera dividirse en infinitas versiones de sí mismo, todas divergentes y ninguna convergente... Seguiremos perdiendo la batalla y alejándonos de nuestro anhelado sueño: que se considere a la mujer como persona, sin más, sin sexo débil o fuerte, sin más o menos inteligencia... sólo MUJER. Mismos derechos que el hombre, mismos deberes, mismas capacidades, mismo derecho a elegir y MISMO DERECHO A VIVIR. 

Y dicho esto... FELIZ 8 DE MARZO. Un año más.



6 de enero de 2017

Queridos Reyes Magos...

Quizás debería recuperar la tradición de cuando niña, de escribiros una carta larga, en la que pedir para mí y las personas a las que más quiero.
Quizás este año podía haber sido el primero de muchos en reiniciar esta buena costumbre, pero, como casi siempre, llego tarde y las buenas ideas me vienen luego. Aún así, he pensado que igualmente puedo haceros llegar esta carta en unos días, ya que lo que quiero pedir no necesita ni de gran espacio, ni que os desplacéis de nuevo.
Voy pues.
Queridos Reyes Magos,
Voy a evitarme la parte en la que os digo que este año he sido muy buena y bla bla bla, porque la realidad es que este año, como los anteriores, he intentado dar lo mejor de mí y he seguido cometiendo errores. Así que sólo diré que he intentado ser mejor, pero que sigo necesitando "ir a septiembre", porque soy consciente de que puedo ser mucho mejor aún. Lo que sí puedo colgarme como mérito es las ganas de intentarlo.
Este año mi deseo es para mí y para todas las mujeres del planeta, y os aseguro que no ocupa lugar aunque, si nos lo concedierais, calaría hondo en muchos hogares.
Deseo que las mujeres seamos libres de verdad, y no sólo de programa político, de puertas para afuera, de publicidad de revista o de catálogo de moda. Deseo que podamos decidir qué hacer con nuestra vida sin tener que dar tantas explicaciones ni intentar convencer a nadie de nuestras razones. Me gustaría que todas y cada una de nosotras nos sintamos con la confianza suficiente en nuestro criterio como para tomar decisiones sin la necesidad de la aprobación del resto del mundo (masculino). Me gustaría que cada una de nosotras pueda vestirse como le salga del dedo meñique del pie y porque así lo siente, sin tener la necesidad de hacerlo para alegrar la vista de nadie ni gustarse más que a ella misma. Deseo que no sintamos la imperiosa necesidad de justificar nuestra manera de actuar cuando, siendo madres, tomamos determinadas decisiones que atañen a nuestros pequeños, ya sea dar teta y enseñarla o dar biberón y hacer el pino mientras el niño bebe. Me encantaría que dejásemos de sentirnos juzgadas cuando decidimos tener tiempo para nosotras, sin hijos, sin parejas, sin amigas o amigos, sólo para nosotras y nuestra cabeza y nuestro cuerpo, entendiendo este tiempo como "tiempo para hacer aquello que me dé la real gana y me sirva para desconectar del resto y conectar conmigo misma". Me gustaría que, además, cuando escuchemos, como tantas veces, una crítica o una simple opinión (sobrante) al respecto, tengamos la suficiente fuerza como para simplemente sonreír y seguir nuestro camino, sin sentir que hemos de responder a preguntas tales como "¿Y mientras haces eso, dónde dejas a los peques?" "¿Te vas otra vez, pendón?", porque probablemente quienes las lanzan no han descubierto aún lo necesario del tiempo personal e individual para que luego el tiempo compartido valga aún más la pena. Deseo que se nos respete por lo que somos y no por cómo vestimos o el tamaño de nuestras tetas o nuestro culo. Quiero que se nos reconozca como seres pensantes y con capacidad más que suficiente para hacer girar el mundo sin la necesidad de un piropo mal dicho a pie de andamio o una frase soez de machito ibérico.
Y, llegados a este punto en el que mi carta podría hacerse eterna, y a riesgo de que me tachéis de egoísta o excesivamente "pidona"... Exijo, para que se lo hagáis llegar a quien corresponda, que se considere a la mujer como ser humano que ocupa el mismo lugar en la pirámide que el hombre, con todo lo que esto conlleva: mismos derechos. Pero de verdad, no de boquilla o de postureo mientras nos siguen matando porque somos de una categoría inferior o porque aún estamos catalogadas como juguetes de adultos (machos).
Muchísimas gracias por anticipado, Reyes Magos, porque sé que haréis todo lo posible para que estos deseos, que no son sólo míos, se cumplan y así no dejemos nunca de creer en la magia del cambio.

Atentamente,

Con M de Mujer y de Madre.

29 de septiembre de 2016

¡Hagamos una revolución!

Salgamos a las calles con esa sonrisa que tan fuertes nos hace. Con ese ímpetu que nos acompaña incluso cuando la fuerza se empeña en marcharse para siempre.
Salgamos a las calles y dejemos bien claro que si esto sigue girando es porque nosotras somos el eje, porque nos gusta dar vueltas sobre las puntas de nuestros pies de bailarinas, roqueras y rebeldes.
Salgamos a las calles y lancemos mensajes de "ya está bien de tanta tontería", porque si nos empeñáramos en hacernos oír de verdad, otro gallo cantaría, es más, quizás la que cantase sería una gallina.
Salgamos a las calles a dejar claro que quien nos bautizó como "sexo débil" lo hizo por miedo y porque estaba convencido de que etiquetándonos de este modo acabaríamos creyéndonoslo.
Salgamos a las calles a cantar bien alto de todo lo que somos capaces, a pesar de los pesares, de las dificultades, de los malos momentos, de las noches en vela, de los días duros, de los embarazos pesados, de los partos complicados, de los más que incómodos dolores de regla y de tantas otras cosas que sólo una mujer puede entender, y soportar, por el simple hecho de serlo.
Salgamos a las calles. Hagamos que se nos vea: altas, bajas, flacas, gordas, casadas, solteras, separadas, madres o no... Salgamos y que todo el mundo se entere de una vez por todas de que, si esto sigue en pie, es porque las mujeres seguimos levantándonos a poner el sol en el cielo cada mañana. Y de que, como habréis supuesto, sí, SOMOS EL SEXO FUERTE.
¡Salgamos a las calles y hagamos una revolución!

26 de junio de 2016

Micromachismos, estereotipos... La cuestión es no avanzar.

El viernes a mediodía paré en la gasolinera de mi pueblo y tuve que hacer un poco de cola para pagar. Las dos personas que iban por delante de mí eran hombres, el primero, de Europa del Este, por su marcado acento al hablar, rondaría los cuarenta y tantos; el segundo, un chico más joven que yo, tendría menos de treinta.
El dependiente, hombre también, que estaría en sus cincuenta y pocos, atendió muy amablemente a los dos anteriores, pero con una amabilidad normal, de dependiente a cliente y punto. Sin piropos, ni comentarios graciosos para provocar su interés o su risa.
Cuando me tocó turno el dependiente esbozó una enooorme sonrisa en su cara y soltó un extra alegre "¡Hola guapa!". En un nanosegundo pasó por mi cabeza la necesidad de ser borde, pero en aquel momento venía con la cabeza algo desordenada y el alma un poco tocada, así que no tuve ganas.
"¿Hola guapa?" ¿Por qué? ¿Y por qué a los dos de delante no? ¿Porque yo soy mujer? ¿Porque debo aceptar un piropo o tiene que gustarme? ¿Porque llevaba un vestido que me favorece o simplemente porque era un vestido? ¿Porque entré con gafas de sol y pelo suelto y eso me hacía parecer enigmática? Esto último es de risa, pero es que la situación en sí, si llego a soltarle la bordería correspondiente, también lo habría sido.
La verdad, me cansa el tema. Me cansa que se dé por supuesto que las mujeres nos vestimos para gustar. ERROR. Yo me visto para gustarme a mí, ¡qué narices! O para ir cómoda. Punto pelota. Y, hasta donde yo sé, las mujeres que me rodean se visten para ellas, no para el mundo.
Sí, me gustan los vestidos cortos que enseñan mis piernas, bueno y los largos, y las faldas, y las bermudas, y los vaqueros, pintarme los morros, ponerme máscara de pestañas para destacar el verde de mis ojos, me gusta llevar el pelo suelto, y recogido, me gustan los tacones porque mi metro sesenta se me queda algo justo para mirar el mundo desde donde yo quiero, pero también me gustan las chanclas, las bailarinas e ir descalza... Me gusta verme bien, a mí, por mí. Me gusto con maquillaje y sin él, dependiendo del día y del momento, pero nunca jamás de la persona que tengo delante. Porque no me visto ni me arreglo para el mundo con el que me puedo tropezar. Me visto para mí. Valgo lo suficiente como para no depender del gusto, la mirada, la aprobación, el deseo o la opinión de ningún hombre.
El "hola guapa" amable del señor de la gasolinera junto con su par de comentarios entre graciosos y aduladores me resultaron del todo innecesarios. Patéticos. Demasiado evidentes. Cansinos. Si el hombre lo hizo por venderme la oferta de chicles, o para recordarme que si llevo la tarjeta me sale más barato, consiguió justo lo contrario. Soy mujer, no imbécil. Entiendo el mercado de la oferta y la demanda igual, o mejor, que un hombre. No me hacen falta piropos para comprar, ni para tener un buen día. A no ser que ésa sea la política de ventas con todo individuo que se precie. Porque, básicamente, en mi caso, lo que vas a conseguir con todo ese despliegue de medios es lo contrario.
En serio, es pesado que el mundo avance y sigamos quedándonos atrás en aspectos tan básicos como la consideración de la mujer como persona y punto. El mundo avanza y cada vez se hipersexualiza más la imagen de las niñas pequeñas. Se les maquilla para la publicidad, se les obliga a ensayar poses que vistas en una mujer adulta resultarían sexuales, sensuales y provocadoras. Seguimos tragándonos publicidad altamente contaminante y viendo normales determinados mensajes que dan verdadero asco.
Las mujeres también tenemos deseo sexual, y no por ello nos ponemos en evidencia a cada momento que tenemos oportunidad bramando al tío o tía (según gustos) que pasa por delante nuestro cualquier barbaridad que deja poco a la imaginación. O desnudando de manera integral al de en frente con la mirada, de pies a cabeza y parando en el culo, el pecho o el paquete. Igual es que no nos hace falta ser tan básicas. Y sí, os juro que, aunque no soltemos ciertas lindezas, de verdad que sentimos el deseo tanto o más que los hombres.
Hartazgo máximo ante tanto micromachismo, tanto comportamiento estereotipado que se normaliza y se vive como natural y tanta hipocresía moderna de "igualdad", total para seguir comportándonos como nuestros antepasados de hace siglos, seamos de izquierdas o de derechas. Este tema no va de ideologías políticas. Por suerte o por desgracia va de alguna tara del ser humano intrínseca a nuestra condición de seres racionales.
Increíble pero cierto (y triste).

8 de marzo de 2016

FELIZ VIDA COMO MUJER.

Que nunca tu bienestar dependa de otro.
Que nunca tu belleza dependa del gusto de otro.
Que nunca nadie decida tu futuro por ti porque eres suficientemente fuerte e inteligente como para hacerlo sola.
Que nunca tu trabajo valga menos que el de otro, ni tu opinión sea menos considerada que la de otros.
Que tu cabeza esté a la altura que merece, siempre erguida, mirando al frente y sin miedo.
Que te sientas orgullosa de ti, de tu manera de ser, estar y hacer, de tus logros y los fracasos que te han llevado a ellos, de tus conquistas y las batallas perdidas por el camino, de tu belleza interior y exterior, de tu corazón y tu mente, de toda tú, porque eres única en el mundo.

Eres sensible. Eres inteligente. Eres fuerte. Eres sabia. Eres alegre. Eres pícara. Eres divertida. Eres tenaz y constante. Uno de tus muchos dones es la perseverancia. Eres fiel. Eres humilde. Eres sincera. Eres práctica. Eres feliz.

Que celebres cada día que eres quien eres justamente por como eres y NO por lo que eres.

Te lo deseo de corazón querida hija.

FELIZ VIDA COMO MUJER.

3 de marzo de 2016

Las mujeres son de Venus. Los hombres... ¡de otra galaxia!

Hace unos cuantos, muchos, años leí el libro LOS HOMBRES DE MARTE. LAS MUJERES SON DE VENUS de John Gray.
Me reí mucho con él. Habrá quien piense que está lleno de tópicos. Yo no lo creo. Siempre está la excepción que confirma la regla, está claro, pero recuerdo que, en general, a mí me pareció muy real y muy bueno.
Hoy, unos cuantos años después, con un poquito más de bagaje en la vida, con buenos amigos del "sexo opuesto" y casada con un hombre maravilloso... Mantengo la misma opinión. Bueno, la misma exactamente no, la de ahora es un poco más exagerada y la comparten todas mis amigas: LOS HOMBRES NO SON DE MARTE, SON DE OTRA PUÑETERA GALAXIA. Documentos "gráficos" a continuación.

- "Hoy no hace tanto frío." Y ahí estamos, con un viento del norte que congela las ideas, los copos de nieve a punto de caer y los niños en mangas de camisa. Los abrigos que los usen en su próxima vida ya si eso.
- "El mayor está con 39 de fiebre y el pequeño vomitando". Ok y emoticono de sufrimiento. ¿Perdón? Que no me ha quedado claro... ¿El emoticono es por el niño de la fiebre, el que vomita, porque te doy pena pero pasas de venir, o por la noche que te espera cuando vuelvas de tu cenota?
- "No tiene fiebre". Apenas. Sólo le sale fuego del cuerpo a lo ave fénix y está a punto de salir disparada en modo petardo de mascletà.
- "Tengo reunión pero acabaré pronto". Ajá. ¿Pronto en qué hemisferio?
- " Amor, el nene está todo destapado y acabas de entrar." "Pero si no hace nada de frío". No ahora no; igual esta madrugada se queda como un pollo congelado, pero es un buen entrene si quieres mandarlos con Calleja a escalar cordilleras.
- "Cariño, se está haciendo tarde, habrá que empezar con baños y demás que luego se ponen imposibles." "¡Tomaaaa triple! Sí, sí." Una hora después por ahí hay alguien que el triple quiere marcarlo con sus retoños, pero sabe que está más guapo calladito y aguantando lloros y demás estoicamente. Eso sí, ¡qué partidazo!
- "¿Queda algo por hacer?" No, nada, tranquilo. Sólo... Recoger la ropa y doblarla, tender la que está en la lavadora, preparar la ropa de los peques de mañana, mochilas, almuerzos... Minucias vamos. Poca cosa. Sigue relajado.
- "¿Esta semana no había nada, no? Me están diciendo de quedar el miércoles los amigachos." No, no, sólo tenemos visita al pediatra, ir a imprimir las fotos para el trabajo de los mayores, festival de danza de la pequeña y hemos quedado con estos el viernes. Todo programado de hace semanas. Y recordado ayer, mientras cenábamos...

Y así hasta el infinito y más allá.
Pero es precisamente porque sois así que nos complementamos tan bien. Si fuéramos del mismo planeta... Sería aburrido. Así nos enfadamos, sacamos la adrenalina que llevamos dentro y luego todo es más... Zen.
We Love You Aliens! Digo chicos.

CON M DE MAMÁ y H de HOMBRES MARCIANOS.

25 de noviembre de 2015

Hubo un día en que el 25 de noviembre no fue recordado por nada en particular.


Hubo un año en que el 25 de noviembre dejó de ser EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO porque el mundo aprendió que debía ser así todos los días. Y ya no hubo discriminación por cuestión de género, ni violencia contra el "sexo débil", ni maltrato psicológico, ni abusos físicos... Nada. Hubo normalidad. La normalidad como debía haber sido entendida desde siempre: respetando la igualdad, respetando que la mujer no es menos persona ni el hombre lo es más.

Hubo un día en que el ser humano, ése que se distinguía del resto de seres vivos justo por su capacidad de raciocinio, decidió usar la razón, el lenguaje y la comunicación y dejó a un lado la fuerza física y el abuso de poder; dejó de usar el miedo como arma contra quienes demuestran ser fuertes cada día sin la necesidad de matar, maltratar o abusar, tan sólo dando vida cuando así lo deciden y quieren.

Hubo un día en que el 25 de noviembre fue recordado por nada en particular.

Hubo un día en que el 25 de noviembre dejó de estar señalado en el calendario.

HUBO UN DÍA...



CON M DE MAMÁ

15 de agosto de 2015

Este mundo loco con su loca realidad

No entiendo la necesidad humana de sentirnos superiores, si precisamente cuando intentamos que así ocurra conseguimos todo lo contrario: sacamos a pasear nuestro lado más rastrero y nos convertimos en el betún de cualquier zapato viejo.
Necesitamos festejar maltratando animales, justificando este comportamiento como algo "de toda la vida" y emborrachando nuestros sentidos para que, mientras nos comportamos como verdaderos animales, sus miradas más humanas que las nuestras no molesten a nuestra conciencia dormida.
Necesitamos esa lucha constante de poder en la que las mujeres seguimos teniendo que pedir que se nos deje ser, sin más. No queremos ser superiores, ni mejores, ni más válidas, ni estar más reconocidas. Sólo queremos vivir la vida felices con el sexo que nos ha tocado, sin tener que medir nuestro discurso porque se nos tache de viperinas, sin tener que medir el largo de nuestro vestido porque se nos tache de frescas, sin tener que medir con calendario los días que ya no podremos dedicarnos a nuestra maternidad porque si dudamos y nos planteamos alargarla (como el bajo de nuestra falda) no somos ni tan profesionales, ni tan válidas ni tan mujeres.
Esto es un asco. Así. Sin más.
Os juro que mi cabeza intenta procesar tanta barbarie y no puede. Me asquea esa necesidad bruta de superioridad, mediante la violencia en todos y cada uno de sus estilos. Me revuelve el estómago y hace que la bilis llegue a mi garganta. Sólo sé que quien atenta deliberada y violentamente contra la libertad de sus iguales (porque sí, porque lo somos, porque sólo nos diferencia el sexo, ya que a efectos prácticos somos el mismo tipo de máquina) lo hace porque tiene una mente muy enferma. Más allá de machismos y feminismos y pepinillos en vinagre; quien maltrata y mata está muy mal de la azotea.
Sinceramente, me preocupa el mundo de mierda que estamos construyendo. Me preocupa porque por muchos valores que queramos que nuestros hijos inhalen y hagan suyos, toda esa violencia está ahí, y no parece que lleve idea de largarse para siempre. Ni parece que quien tiene en su mano el poder de pararla haciendo justicia, pero de la justa, de la de verdad verdadera, vaya a hacerlo alguna vez y para siempre. Y a mí todo esto me da miedo. Me espanta la barbarie humana. Y cada vez me creo menos eso de que somos animales racionales. Los cojones.

#niunamenos #hastaelcoñoya

CON M DE MAMÁ y A de ASCO

8 de marzo de 2015

MUJER

Mujer
.
.
.
Ciclón.
Calma.
Marea.
Estabilidad.
Luna.
Sol.
Fuerza.
Sosiego.
Energía.
Paz.
Creación.
Rosa.
Nacimiento.
Entereza.
Capacidad.
Creatividad.
Inteligencia.
Emoción.
Núcleo.
Despertar.
Suavidad.
Dureza.
Origen.
Fin.
Estruendo.
Silencio.
VIDA.
.
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¡Feliz día de la mujer a todas las mujeres que mueven el mundo!
Más allá de conmemoraciones, me gusta pensar que hay un día en el que la palabra MUJER es para todo el mundo sinónimo de LUCHA; entendiendo por "lucha" no guerra sino aproximación al triunfo del reconocimiento de que LAS MUJERES SOMOS ADEMÁS Y TAMBIÉN EL EJE QUE HACE GIRAR EL MUNDO.

CON M DE MAMA y de MUJER.

23 de abril de 2014

De tetas, culos y (falta de) cms... 2°capítulo

No, no se me ha ido la cabeza. Esta es la segunda entrega de "Tetas, culos..." si tomamos como la primera y original ESTA ENTRADA de Paula (Yonosoysuperwoman), con la que, por cierto, he empezado el día partiéndome de risa y viéndome muy reflejada, pero en versión mini. Ha sido como leer a Gulliver viviendo en Lilliput.
Para empezar, ésta soy yo:

Y no, no lo soy ni por el brilli-brilli (cualquier día, todo es posible) ni por lo megacuquiflori que es, ¡sino por su maravillosa (no/falta de) estatura!
Mido exactamente 1,60 m, aunque como ya estoy en edad "menguante" quizás haya perdido algún medio centímetro por el camino. Y, efectivamente, siempre quise ser más alta. Bueno, este pensamiento apareció en plena adolescencia, claro, que es cuando todo tu ser está centrado en anhelar lo que no eres y odiar lo que te tocó en el reparto. Yo, mediometro, miraba a mis congéneres y a su vez en la enciclopedia (internet apenas estaba empezando a rodar) y recogía datos sobre la edad hasta la que una chica puede crecer, y nunca perdí la esperanza. Sobre los 18, año arriba, año abajo, se cumplió mi sueño: ¡¡crecí 10 cm de golpe!! Empecé a usar TACONES!!!
Aunque la madurez, y en mi caso sobre todo la maternidad, me han convertido en una persona (casi siempre) segura de mí misma, y en eso entra el físico, evidentemente, esto no fue así en los años de juventud. 
Siempre me vi bajita, y aunque si lo analizo fríamente lo raro era encontrarte a chicas mucho más altas, en mi curso había unas cuantas (Paula, de las tuyas), otras en la media aunque algo más altas que yo, y luego estábamos las mortales: las chapas (que no mascachapas, ojo). Además, como no era bastante desgracia para tu adolescencia verte enana, encima toooodas eran más rubias o más morenas, con menos culo o más tetas, y tenían el pelo más largo y más "vidal sasoon" (era el "pantene" de mi juventud, amores) que tú. Todas tenían la nariz más chata, la cara más redonda y los labios más Angelina Jolie que la propia Angelina. Vamos, que mirarse al espejo en cualquier recreo era toda una oda al "pero tú eres más maja que las pesetas".
Mi hermana Marta, que me quiere demasiado y a la que la objetividad no le tocó en grandes proporciones en el reparto, siempre decía que "me cambiaba el culo" porque (para ella) lo tenía perfecto; y yo mientras soñaba con que un día, no muy lejano, sus tetas se cambiaran por las mías, que apenas existían. Nada, a día de hoy seguimos cada una con lo suyo. Milagros ni en Lourdes (porque estuve hace años y lo pedí).
Así que según íbamos, yo era una chica bajita, de Castellón de la Plana y con el culo respingón. Y cuando tocó pasar a la sierra para dejar el paisaje de llanura, tampoco me sentí mucho más cómoda. ¿No me digáis que en los principios las tetas no asustan un poco? ¡Son feas de narices! Como un par de granos por error. 
Yo en general siempre he sido de constitución delgada, pero además, tengo la ¿suerte? de que también tengo complexión atlética que llaman. O sea, que en la adolescencia se me juntaron los kilos típicos de más situados siempre en los lugares más puñeteros (culo y muslamen) y que, no había corrido ni un km, y tenía los gemelos y las pantorrillas que ya las quisiera para sí Cristiano Ronaldo. Con lo que pasé de ser un fideo a tener sólo la cara de fideo, y el resto sabrosón. Yo me veía a mí misma pues como un vaso de chupito, y vivía rodeada de vasos de cubata, largos y estilizados, y siempre mucho más chic, of course. Y además, siempre aparecía la típica persona allegada a la familia que te recordaba que "estabas de buen ver" (mientras tú, educada en la discreción, te cagabas en sus muertos y le hacías vudú mental en sus arrugas).
Eso sí, tuve la suerte de que mi adolescencia fuera la Edad de Oro del "suéter en el culo", o lo que viene siendo "llevar el jersey/chaquetita atada a la cadera", para desesperación de padres y estilistas y alegría de todas las bajitas de culo sobresaliente como yo. ¡Que lo llevábamos hasta para dormir!
Aunque por otra parte, una de las bromas de esa época fue el calzado que se estilaba: los zapatones, mezcla de mocasín, zapato de payaso y bota Dr. Martens, y que todo dios llevaba, aunque hiciera flaco favor a la fisonomía de algunas. Si a esto añadimos las hombreras, los pantalones vaqueros de tiro alto y camal ancho, las bermudas en verano y las faldas-pantalón (invento del diablo), podríamos decir que... ¡Dios! ¡Tenía que dar pena, porque los gnomos jamás han vestido así! (Y ahora entiendo por qué y porque lo del caperuzo rojo puntiagudo). Para que os hagáis una idea aproximada del asunto a tratar, he hecho un pequeño montaje:


Así que mientras toda la panda de maris de Sensación de Vivir (incluída Dona, que era fea de narices), o de Salvados por la Campana, lucían estupendas cualquier garrumodelo que se pusieran, y parecían megachahis, guapas, altas y de pasarela, yo seguía siendo mediometro, culona unas veces, excesivamente delgada otras (hasta los güevs tooooda la vida del comentario "te has quedado muy delgadita, no?" días después de haber estado mala, por ejemplo)... ¡La cuestión era no acertar, releñe! Y eso sí, siempre que algún miembro de la familia te decía lo estupenda que estabas "así", ¡MIEDITOOOO!
El caso es que bajita o no, con culo o sin él, con cara fina o extrafina (o sea, de compresa),con las tetas más o menos grandes/pequeñas, ¡ME GUSTO AL FIN! Porque si algo me ha regalado la madurez, y quizás ha culminado la MATERNIDAD, es amor por mi cuerpo, tal cual, sin querer verlo diferente. Porque este cuerp(ecit)o SOY YO. Y llevamos tantas batallitas vividas ya juntitos que... ¡mooooola!
¡Ojo, eso no quita para que me plante taconAZo cuando quede con mi amiga Tachenko! ¡O un push up para lucir escotazo juvenil! ¡O que algunos días me levante, me mire al espejo y le diga al troll que veo en él: trollecito, refeíto, ¿puedes apartarte que no me veo?
Truco: ninguno en concreto y todos a la vez, y pensar "si Scarlett Johanson o Salma Hayek lucen redondas y chaparras, YO MÁS".

CON M DE MAMÁ y C de Culo y CM, y T de Tetas