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2 de septiembre de 2015

SIN FRONTERAS... Pequeño niño de la playa.

Acuesto a los peques después de un día largo, de sueño atrasado, de tarde de médicos, de tensión a ratos. Abro facebook porque en mi pantalla hay varias notificaciones y la primera imagen que aparece ante mis ojos eres tú, pequeño niño de la playa.
Perdóname, perdóname mil veces por haber estado minutos antes deseando que acabara el día.
Pequeño niño de la playa. Pequeño y bonito. Podrías ser Rubiazo, acurrucado en mis brazos después de haberse saciado en mi pecho. Pero eres tú. Que sin tener culpa de nada, sin desear mal a nadie, sin entender de guerra, de armas o de odio, has acabado tu corta vida a orillas de un mar que debería estar viéndote saltar sus olas en estos momentos. Un mar que debería estar bañando tus pies llenos de vida, que debería estar siendo testigo de tus risas, de tus gamberradas, de esa mezcla entre respeto y descaro que los niños de tu edad tenéis hacia el mar. Y sin embargo, si estás acurrucado es porque tu corazón jamás volverá a latir, ni tus mejillas a encenderse cuando pegues una carrera para ganar a tu hermano. ¿Tienes hermanos? ¿Dónde está tu madre, pequeño? Quizás su corazón está ya buscando el tuyo en el cielo estrellado. El mismo que contempla tu cuerpecito y llora. Porque aunque no lo creas, somos muchos los que lloramos. Somos muchos los que no entendemos qué mierda tiene la mente humana que es capaz de enfriar el alma y congelarla para siempre.
Te prometo, pequeño, que por aquí aún queda gente buena, personas que hacen cosas bonitas por los demás cada día, adultos con espíritu de niño y con ganas de cambiar este mundo horripilante y material que nos engulle por momentos.
Te prometo pequeño que somos muchos los que estamos gritando por un cambio de tercio. Somos muchos los que tememos que la herencia del progreso en exceso que dejamos a los que vienen detrás es peor que la simplicidad del no tener ni codiciar.
Daría lo que fuera por poder abrazar tu cuerpecito, supongo que con la esperanza de hacerlo revivir con el calor, con la humedad de mis lágrimas y la energía de mi esperanza, que a veces, demasiadas, se trunca ante lo inevitable.
Pequeño niño bonito... Deseo que encuentres pronto los brazos que hasta ahora te guarecían de todo el horror de la guerra. Deseo que vuestro abrazo eterno proteja a quienes hayan quedado inmersos en ese mar de maldad y despropósito, de barbarie e inhumanidad.
Yo te prometo que gritaré todo lo fuerte que pueda para que SE PARE EL MUNDO, para que no perdamos la esperanza de romper las barreras del egoísmo, para que quienes creemos en una vida SIN FRONTERAS nos hagamos más fuertes y esa fuerza ayude a ir derribando muros, mitos y estúpidas líneas separatorias. Y te aseguro, pequeño niño de la playa, que yo no soy ni la primera ni la última que lleva días gritando y pidiendo un mundo abierto y sin fronteras, un mundo humano y con alma...
 
 

Hoy duele Aylan. Duele Siria. Duele ver cómo los que tienen poder para hacer, para ayudar, miran hacia otro lado.
"Hace unas semanas me planteé en qué momento el ser humano se había convertido en un ser tan peligroso. No creo que pasara ni un segundo hasta corregirme a mí misma. El ser humano siempre ha sido así. Egoísta, ambicioso, inhumano. Desde que habitamos la Tierra tenemos guerras repartidas por todo el mundo. Guerras que en la mayoría de casos, ocurren en lugares que no sabemos pronunciar, y mucho menos situar en el mapa. Conflictos que no nos llegan porque no interesa, porque no nos afecta directamente o, simplemente, porque ocurren en lugares donde las cámaras no llegan.
Hoy hablamos de Siria. Ayer de Gaza y poco antes de Irak,  Bosnia o Vietnam. El mundo está completamente loco, y los que podrían hacer algo para poner un poco de cordura, miran hacia otro lado. No sé si el no querer  ver responde al miedo por salir de nuestro falso estado de bienestar, o a la falta de alma de los ciegos de corazón.
Me asusta el mundo. Me asusta porque no consigo entenderlo, y lo que no se entiende, da miedo. Me asusta pensar que no hagamos nada ante el horror de cientos de miles de personas que sufren el desarraigo, la muerte, la pérdida en sus vidas. Me asusta que hasta ver las imágenes de Aylan, las redes sociales estuvieran en silencio a pesar del horror que veíamos cada día. A pesar de las imágenes de personas peleando por subir en un tren, de hombres y mujeres con o sin niños a su cargo llorando, de ciudades destrozadas.
Por supuesto, la imagen de ese angelito que estará en la memoria de todos por mucho tiempo me partió el alma en más trozos de los que se puedan recomponer, pero el problema viene de antes, y me asusta que pocos se escandalizaran por lo que estaba ocurriendo antes de dicha imagen. Me asusta la falta de sensibilidad, de solidaridad, de alma. Me asusta dejar un mundo peor que el que nos encontramos. Me asusta no saber qué hacer, qué decir. Me asusta pensar que tenemos ciertos gobernantes de cera que ni sienten ni padecen y que no se ponen de acuerdo para poner fin a los conflictos.  Sólo se me ocurre una frase cada vez que pienso en todo lo que me asusta de este mundo, y parafraseando a la gran Mafalda… Que paren el mundo,  me quiero bajar."
Cristina
 

"Qué lugar en el que los niños no están protegidos ante las disputas, las discusiones, las mezquindades y los problemas de sus adultos, que viven en un mundo grande de cosas grandes de grande importancia y que no se preocupa de las pequeñas cosas, de cuidar, alimentar y velar porque el futuro de estos pequeños sea mejor que el suyo propio.
¿Cómo puede este hecho no parar el conflicto en el país? ¿Cuándo van a ser ellos mismos los que digan basta? Acaso hay algo mas horrible que la pérdida de un inocente niño, solo, sin su familia, abandonado, lejos de cualquier cobijo u calor de la mano de una madre!!!!!"
Estela
"Salgo de la habitación de mis hijos, de desearles dulces sueños, y pienso que esos niños también tienen derecho a que alguien les desee lo mismo.
Qué triste, de verdad que sí. Tengo un poquito de esperanza y pienso que mañana habrá mejores noticias."
Mamá con esperanza.
 
"Qué horror.
Ese niño tiene una madre, padre... tal vez hermanos que están destrozados....tal vez muertos.....pero da igual. A los que están arriba, a los responsables de todas estas vidas les importamos una puta mierda!!! Tan sólo codician armas, dinero, poder.... Ellos son los que merecen ese destino triste. Un niño o niña merece ser feliz, debe reír, abrazar a sus seres queridos, jugar...
Y sí hay mucho que podemos hacer. Somos madres, enseñémosles a nuestros hijos el valor de la amistad, del amor... somos maestras, eduquemos a nuestros alumnos en el respeto y despertémosles una mirada crítica hacia el mundo.
Siempre hay algo que se puede hacer..."
Mamá de 2
 
"Lo siento, no me salen las palabras, me salen las lágrimas."
Mamá de Carla.
 
"Veo a este angelito sin vida y no puedo parar de llorar.
Veo a Rodrigo. Sí, tiene el tamaño de mi bebote, mi chiquitín.
Veo sus manitas que ya nunca cogerán sus papás, veo sus piecitos aún patosos -seguro, como mi chiquitín- que ya nunca acabarán correteando con soltura, veo su pequeña cabecita, llena de minúsculas neuronas locas por aprender, que ya nunca lo podrá hacer y veo su pequeño cuerpecito inmóvil, sin vida, sin opción a hacerle mil cosquillas que le hagan llorar de la risa, sin opción a achucharle hasta que casi pierda la respiración, sin opción a levantarle por los aires mientras chilla de emoción y felicidad.
Veo a mi chiquitín y muero de dolor.
Veo su cuerpecito lleno de vida y sin ella a la vez y no lo puedo creer.
Pero -por suerte quizás- no veo su carita y entonces me la imagino y me da por pensar que este angelito me mira y me dice:
Ves mi cuerpo sin vida y es una parte tan solo. La inhumanidad de los humanos. Así de contradictorio.
Pero por favor, mira mi carita de ángel y entonces piensa que hay esperanza. Si me miras a mí es imposible que veas maldad. Es imposible que exista maldad en todos los hombres.
Mírame y acuérdate de la bondad de los hombres.
Mírame y quédate con la esperanza de que al final la bondad tiene que ganar.
Y entonces, entre mil lágrimas, hago caso a este ángel y me quedo con sus palabras: HAY ESPERANZA. Y aunque mientras lo digo casi ni me lo creo, vuelvo a mirar su carita de ángel y me lo creo de nuevo."
Helen: Mami de Martín y Rodrigo.
 
"Da igual de quien sea la culpa, tenemos el deber de ayudarles."
Anya.
 
"¿Qué es lo que hace que una persona se endeude para toda la vida, convirtiéndose casi en esclavo, ponga su vida física y la de su familia en peligro de muerte, y atraviese desiertos, mares o se meta dentro de un camión sin ventilación? Lo hace la desesperación, la necesidad de huir, y la esperanza. La creencia de que nada de lo que te vas a encontrar puede ser peor que lo que dejas atrás.
No se puede solo echar la culpa a los gobiernos. Nosotros, cada uno de nosotros, tenemos también responsabilidad. Los refugiados, huidos y desesperados existen desde el inicio de los tiempos, pero parece que hace falta una terrible foto de un niño para ponerlo en portada, literalmente. Y en ese momento se enciende el debate de si deben publicarse o no esas fotos, pasando a segundo plano el hecho tremendo que nos muestra. Porque somos así, necios.
Pues por ese niño y todos los anteriores hay que pelear, poner nuestro grano de arena particular para que las situaciones que provocan esas huidas de África sobre todo (guerras, hambrunas, etc) desaparezcan.
¿me dices que es un problema de África? Bueno, otros dicen que la llegada de inmigrantes es un problema de Europa...NO. ES UN PROBLEMA DEL MUNDO.
Hagamos desaparecer las desigualdades y las guerras, y así desaparecerá eso que genera la huida.
Pero mientras tanto, habrá que actuar sobre lo que ya tenemos...miles de personas huidas que han llegado a nuestras costas ...¿qué hacer? AYUDAR. No sé cómo, no podría decirte una forma concreta.Por ahora, haciendo ruido para que cada uno de nosotros se reponsabilice de su parte."
@yonosuperwoman
 
"Miro la televisión y no puedo creerlo. Tiene el tamaño de mi hijo, viste de manera similar, casi diría que es él. Está boca abajo, en la orilla de la playa y pienso que no puede estar así, se va a ahogar, casi lo grito. Luego caigo en la cuenta de que ya está muerto. Podría ser mi hijo, me siento aliviada de que no sea él y me enfado conmigo por sentirme aliviada de que no lo sea. Soy afortunada por haber nacido en esta parte del mundo, en un lugar que no está en guerra. Soy afortunada, qué indignación tan grande.
Parecen ciudadanos de segunda a los que no hay que permitir que se nos acerquen porque nos darán problemas. Pero hay que superar esa fase porque no son ellos y nosotros, no son aquellos y estos, somos TODOS. Dejemos de cerrar nuestros ojos ante una realidad tan hiriente a la vez que vergonzante: somos personas. Ayudemos a otras personas, salvémosles la vida. Paremos la injusticia y la barbarie."
Let B. Díaz http://estonoescomomelocontaron.com



"Este verano ha sido el más caluroso de la historia desde que se tienen registros.
Un historia muy corta si te paras a pensar.
Este verano ha sido el elegido por miles y miles de persones para huir.
Para huir de la guerra de Siria.
Para huir de las guerras de África. De toda África en sí, haya o no guerra.
Para huir del hambre, la angustia, la violencia, el pasado, el miedo, el presente, la muerte.
Miles y miles.
Un número muy pequeño si te paras a mirar.
En busca de un futuro donde ya no hay mañana posible.
En busca de que sus hijos duerman en una cama bajo cubierto. Como los míos.
En busca de que coman cada día, vayan al cole, jueguen y rían. Vivan.
Como los míos. Como los tuyos.
Un deseo muy comprensible si te paras a escuchar.
Nosotros  aquí, tan agobiados, con nuestro síndrome post vacacional, nuestra vuelta al cole, nuestras fiestas de guardar.
Ellos así, tan jodidos, con sus hijos muertos en la playa, o sus mujeres, sus padres, sus hermanos, muertos en camiones, en barcos, ahogados en el mar.
Nosotros también, tan culpables, sintiéndonos horriblemente culpables de ver e imaginar. Imaginar que ese niño es el tuyo. Que ese padre eres tú. Y sin poder hacer nada.
¿Sin poder hacer nada?
¿De verdad?"
Bego (Much more than I am)

MIL BESOS EN FORMA DE ESTRELLA PEQUEÑO NIÑO DE LA PLAYA. Ojalá tu despedida a orillas del mar derrita el corazón helado de quienes tienen la llave maestra de la esperanza en sus manos.
 
Si quieres unirte a este post, que quiere ser un grito a la esperanza, a la humanidad y al sentir y sentido común de quienes gobiernan el mundo, puedes enviarme un correo a:
 
 
CON M DE MAMÁ

12 de abril de 2015

Reencuentro...

- ¿Tas lloando?
- Sí. (Mirada profunda, cara compungida y abrazo)
- ¿Po qué tas tiste?
- Porque echo mucho de menos al abuelo Pepe.
- No quello que tes tiste. (Segundo abrazo y apretón a la camisa de su abuelo, la que yo tenía tapándome la cara un minuto antes) - ¿Quelles agua? (Y sonrisa con beso mientras me ofrece su botella).

Estoy bien. Disfruto del día a día, de los míos, de nuestros momentos juntos, los divertidos, los tontunos, los amorosos y los cansados. Pero exprimo todos y cada uno de esos momentazos, y la vida sigue su cauce, como debe ser.
Y entonces, de pronto, toca volver a juntarse, a decidir qué hacer con tus cosas. Me encuentro con tu música, tu ropa, tus libros, tus apuntes de medicina, los maletines en los que llevabas tus trastos para pasar consulta.. Y te vuelvo a ver, a oler, a escuchar... Veo tu sonrisa, en tu boca y en tu mirada. Y me duele, no sabes cuánto, que sólo pueda tenerte en mi cabeza.
Volviendo en el coche tu princesa, que está en modo preguntón, va escuchando atenta lo que su Papi le responde sobre qué significa alquilar, qué cosas pueden alquilarse y la diferencia entre comprar y alquilar; de pronto, pregunta si las cosas del abuelo Pepe que llevamos en el maletero son nuestras para siempre. Yo no contesto, porque tengo un nudo en la garganta, lo hace Roberto por mí, que debe imaginar que no puedo ni quiero responder. Pero la respuesta que quisiera darle martillea mi cabeza: "ojalá no, ojalá no lo fueran, ojalá siguieran siendo de él".
Me traigo muchas cosas tuyas que para nadie más tendrán valor, seguro: tus vinilos de Serrat, the Beatles y compañía, unas cuantas camisas que usaré de pijama, casi todos tus libros de lectura, esos que intercambiábamos y nos solíamos recomendar, tus CDs de música, las fotos de tus nietos que besabas cada noche y que se han quedado sin dueño, algunas pelis míticas de ésas que habrás visto cientos de veces, tu orla y tu título de doctor... ¡Ah! Y una tarjeta de la Conselleria de Sanidad con tu nombre; supongo que porque me ha hecho gracia caer en la cuenta de que ambos compartíamos, de algún modo, hasta para quién trabajamos, por eso y porque cuando abra el cajón de la mesita y la vea me recordará nuestras conversaciones intentando arreglar el mundo sin conseguir demasiado.
En fin, papá, que vuelvo en un par de días a seguir perdiéndome entre tus trastos, la ropa que aún queda, tus cuadros y demás, y necesito dosis extra de fuerzas. Ya ves, la vida transcurre sin sobresaltos a este respecto y de repente, ¡zas! Algo presiona la tecla y la tristeza invade todo. Todo.
Ya lo sabes, te echo de menos, muchísimo. Lo que pasa es que el día a día me disfraza cuánto.
Te quiero. Hasta la luna y vuelta.

CON M DE MAMÁ

22 de marzo de 2015

CHIQUITITA...

La costumbre no logra llenar el vacío. Acostumbrarse no es sinónimo de conformarse. O al menos no para mí.
De repente suena Chiquitita en la película que estoy viendo con tu nieta, y las lágrimas salen en torrente. Es nuestra canción. La que tú solías cantarme cuando era tan pequeña que ni lo recuerdo.
Algo vuelve a removerme las entrañas y mi pequeña es quien me abraza fuerte y me acaricia la cara para consolar mi dolor.
De pronto vuelve a venirme a la cabeza la sensación de soledad cuando te pienso, de impotencia y de querer tu abrazo y no tenerlo. Vale, sí, ahora te tengo permanentemente en mi cabeza, ya lo he dicho otras veces, es como llevarte siempre conmigo... pero la realidad es que no estás y que jamás volveremos a hablar ni a mirarnos, ni a reírnos ni a enfadarnos. No estás.
Sólo eso, papá. Necesitaba soltarlo. No es enfado, es impotencia, ya lo sabes. Eso y que te echo de menos terriblemente.
Te quiero. Hasta la luna y vuelta. Nos vemos en la segunda estrella a la derecha. O en mis sueños.

CON M DE MAMÁ y E de ECHARTE DE MENOS

22 de febrero de 2015

¡Hola Paco, soy tu Menstruación!

Paco, que no llevaba buen día aquel martes, levantó la vista al notar que alguien ocupaba la silla libre de la mesita en la que plácidamente leía el Marca y se tomaba su caña. Había salido a comprar el pan y aún no había vuelto; hoy su mujer y sus tres hijos le tenían hasta los mismísimos.

Al descubrir una mujerona, vestida con un traje chaqueta estilo secretaria todo rojo, con el cabello suelto, lacio y larguísimo, ojos color miel y pestañas postizas que lo miraba escrudiñadoramente, no pudo remediar el impulso y soltó el nada gracioso y pasado de moda:

-Ola, ke ase? (Así, sin hache, con k y comiéndose un signo)
Ella, lo miro entre divertida, seria y resignada y le soltó con solemnidad:
-HOLA PACO, SOY TU MENSTRUACIÓN.

-¿PERDOOOOÓN? - Paco escupió el trago, miró a diestro y siniestro buscando la cámara oculta, y luego se aseguró de que lo que bebía era cerveza y no tequila.
-Lo que has oído, majete, soy TU MENSTRUACIÓN. ¿O no ves mi traje? Vamos hijo, que más cante no puede dar.
-Mira bonita, sin ánimo de ser grosero, por mí como si eres la menopausia, puedes ir pirándote por donde has llegado, que con cuatro en casa tocándome las bowlings ya voy servido.
-¡Jajajajajaja! ¡La menopausia dice! Sabía que en el fondo tenías alma de comedia! Tranquilo, Paquito, que ésa te vendrá a visitar en unos añitos. No te adelantes.

Paco estaba empezando a notarse nivel de cabreo máximo, y como estaba en la cafetería de la esquina de casa, no le apetecía montar allí el numerito, que luego todo se sabe, y le faltaba la bronca de la parienta por eso. Así que se levantó bruscamente, dejó un par de monedas en la mesa y se dirigió a la puerta sin decir ni adiós. Vamos, que le faltó escupir.
-Vaya gentuza, leñe. Si fuera una broma de ésas que me puede acabar llevando a Gran Hermano, tira, pero esa tía está muy loca.
Y sin más, y por si acaso, se dirigió rapidito a su portal. Sin el pan, claro.
Conforme salió del ascensor y fue a meter la llave en la cerradura...

-HOLA PACO, SOY TU MENSTRUACIÓN.
Paco pegó un bote y se giró con más miedo que mala leche.
-¡Y yo tu p...madre! ¡Leñe ya! ¡Irse, coñe, irse!
Ante semejante escandalera, la vecina de la puerta 9, cotilla profesional, abrió la puerta para preguntar.
-¿Se puede saber qué pasa, Paco? ¿Quién es esta señorita? ¿Será tu hermana, no?
-Señora, métase usted donde nadie la busque, ande. 
-Pero entonces es tu hermana, ¿no? ¡Ayyyy que disgusto la Sole cuando vea a la de rojooooo! 

Paco, con espuma en la boca, la cara roja como una fresa (con puntitos y todo, sí) y los pelos de punta, le soltó tal grito a la vecina cotilla que en breve todo el rellano había salido al descansillo, incluída la Sole con Javichu, TamaraFalcó y Lorelaila.

-¡NO SEÑORA, NO ES MI HERMANA! ¡ES MI PUÑETERA MENSTRUACIÓN!

Y ante la estupefacta mirada de su mujer e hijos, y del resto de vecinos, LA MENSTRUACIÓN DE PACO habló:

-Sabía que acabarías por asumirlo. Es lo que hay, cabezota de los cocos, que llevo años persiguiéndote, más o menos unos 28, y no hay manera tío, que un poco más y se me adelanta tu Menopausia, leñe. Acepta la evidencia, es lo que hay. Soy TU MENSTRUACIÓN. Si no, ¿a qué crees que se deben esos cambios de humor que sufres al menos una vez al mes? ¿Y esa falta de ganas de comunicación? ¿Y ese morro torcido constante? ¿Y esa vena de machito ibérico que te dura una semana y que luego te vuelve a dejar hecho un calzonazos? Me lo debes a mí, pardillo. Así que coge lo que es tuyo y deja de meterte con tu mujer y tus hijas cuando vienen a visitarlas mis primas.
Aquí tienes - le dijo mientras le entregaba un maletín rojo sangre- cortesía de la casa: El kit de supervivencia menstrual. Lleva compresas con y sin alas, normal y súper, paracetamol a mansalva (que no hace nada, pero es mejor que el ibuprofeno y tú ya tienes una edad en la que cuidar tu estómago), chocolate negro al 90%, 30 vales para helados en cualquier supermercado y un lote grande de tampones marca blanca, que los de marca van caros. No me mires así, yo tampoco quiero imaginarme qué puedes hacer con ellos. ¡Suerte Paco!

Y dicho y hecho, LA MENSTRUACIÓN DE PACO se fue por donde había venido, o sea, por el otro ascensor, entre aplausos y vítores de todas las mujeres del rellano, y los saltos de alegría y las lágrimas mezcla de risa y emoción de su mujer y sus hijas.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Pero sólo éste, porque en diez años le toca el turno al de su Menopausia. Lo bueno es que ésta no tiene un color de traje definido y es bastante más insistente e inoportuna, así que igual hasta lo pilla en el curro.

FIN

Desde aquí, mandamos un cariñoso y comprensivo saludo a toooodos los Pacos del mundo, que no son pocos, porque nosotras, mujeres conscientes de nuestros cambios y valientes sufridoras de críticas cada mes por tener la dichosa visita, entendemos que el pobre Paco debe pasarlas putitas cada vez que ovula, menstrúa y demás. Desde aquí pues, os enviamos un saco de paciencia y otro de capacidad de aguante del dolor abdominal, que os van a hacer mucha falta majete. ¡Saludos!

CON M DE MAMÁ y de MENSTRUACIÓN

11 de diciembre de 2014

No te dejes nada en el tintero...

Nacemos con muchísimas capacidades, con muchas habilidades que esperan ser desarrolladas y explotadas, y así será según las circunstancias de cada uno al nacer: familia, entorno, cultura... Y sin embargo, no hay nada que nos prepare para la pérdida de un ser querido, al menos en el mundo occidental. Hay terapias post pérdida, ignoro si las hay también previas a que el terrible desenlace ocurra, cuando éste es obvio, que seguro que también las hay, pero... El luto tiene que vivirlo cada cual, y según el momento en que le llegue lo llevará de una manera u otra, lo que está claro es que para esto no hay reglas.
Cuando pierdes a alguien importantísimo en tu vida necesitas que el mundo entienda cómo te sientes, que sean capaces de ponerse en tu lugar, de comprender tu pena y compartir tu pesar. Sin embargo, ahora que echo la vista atrás, me doy cuenta de que eso no es posible en absoluto. La empatía nos permite colocarnos en el lugar de otros, "wear their shoes", pero esto no es posible si hablamos de la pérdida de una persona fundamental en nuestras vidas. Nadie puede vivir el dolor del de al lado, y sólo podrá saber cómo se siente si, en su caso, ha perdido también a alguien con el mismo grado de relación. Y aún así, no es lo mismo. Entender esto me ha ayudado a no enfadarme con algunas situaciones o con lo que, en algún momento, he creído falta de consideración. Simplemente, no podían sentir como yo porque no son yo.
En esto de llorar la pérdida de un ser más que querido, no hay reglas, aunque aquellos que pasan por el mismo trance establecen un tiempo aproximado de un año para que el pesar empiece a llevarse algo mejor. Justifican el año por aquello de que es el tiempo que necesitas para vivir sin esa persona cada uno de los momentos especiales que se repiten cada 365 días: cumpleaños, festividades, aniversarios... He de reconocer que, cada vez que me decían que así solía ser, me mostraba bastante escéptica. Sin embargo, así ha sido, más o menos. Pasada la barrera del año sin mi padre, sigo llorando su ausencia, aunque no sobre todo en los días "señalados", sino ante las pequeñas cosas del día a día. Soy capaz de pensar a diario en él y sonreír mientras en mi cabeza él me devuelve la sonrisa. Eso no quita para que no lo eche terriblemente de menos, que no siga pidiendo a quien quiera escucharme que me lo devuelvan, que sigo necesitando sus palabras, sus abrazos y sus ojazos. Eso no quita para que, de repente, con canción de fondo o sin ella, me eche a llorar cuando menos lo espero.
Si no hay nada establecido en la manera de llevar el luto, lo que sí debería ser universal, siempre que las circunstancias lo permitan, son las despedidas de las personas que tanto significan para nosotros. Y no, las despedidas no son exclusivas para las últimas horas que compartes con ellos, las despedidas han de valernos para cada día. ¿Sabéis eso de "nunca te vayas a dormir enfadado con aquellos que quieres"? Pues eso mismo. Deberíamos tenerlo como ejercicio cada noche: arreglar lo que se ha fastidiado, y si el ambiente no lo permite, al menos no cerrar los ojos sin haberle dicho a nuestros allegados que los queremos, a pesar del día gris, de nuestro mal humor o el suyo. Nunca sabemos cómo será la mañana siguiente. No podemos adivinar si seguiremos con nuestra aparente comodidad sentimental o la muerte nos arrebatará a quienes más amamos para no devolvernos sus sonrisas nunca más. Estas cosas se nos escapan. Pero lo que sí está en nuestras manos es el vivir sabiendo que nuestros seres queridos saben todo lo que queremos que sepan sobre nuestros sentimientos hacia ellos, el no guardarnos nada que luego ya nunca podamos decirles. Cada día es buen momento para tararearles una canción que les encante, para decirles mil veces "te quiero" hasta que nos hagan callar (con una sonrisa disimulada de satisfacción), para leerles un rato uno de sus libros favoritos, para conversar unos minutos sobre lo divino y lo humano o llamarlos con cualquier excusa tonta sólo para oír su voz, para abrazarlos fuerte, para volverlos a abrazar, para besarlos, para mirarlos fijamente y retener toda esa vida en sus miradas... Siempre es buen momento para escribirles una carta, que empiece con cualquier excusa y que acabe siendo una declaración de amor y admiración en toda regla.
Yo tuve la suerte de poder hacer todo eso porque mi padre tuvo la mala suerte de padecer una enfermedad cruel que, un buen día, se lanzó a llevárselo del todo y lo apagó poquito a poco a lo largo de cuatro intensos días. Sé que soy muy afortunada porque pude aprovechar hasta el último segundo junto a él, porque no me callé nada desde el momento en que presentí que cualquier día no podría hablarle, y porque él tuvo la serenidad suficiente para ejercer de perfecto receptor de todo ese afecto. Es por eso, y porque en mi entorno tengo amigas que han sufrido pérdidas recientemente, o que ven que alguna de las personas de su círculo especial se apaga, que veo como una necesidad, como algo vital, el obligarnos a liberar nuestras emociones, expresar nuestros sentimientos y no dejarnos nada en el tintero, porque aunque no perdamos nunca la esperanza de que todo haya sido un mal sueño y que nuestra persona va a aparecer en cualquier momento por la puerta o nos va a contestar la llamada... la realidad es que no, que si se van es para siempre, que notaremos su presencia, nos perseguirá (con suerte) su esencia, pero jamás volveremos a estrecharlos entre nuestro brazos, ni a tenerlos delante cara a cara para decirles bien claro: NO OLVIDES NUNCA QUE TE QUIERO. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
No hay ninguna regla que ayude a aliviar el tiempo de luto, pero sin embargo, saber que lo has dicho y dado todo llena de calorcito el alma y te da para llegar hasta la siguiente estación a repostar combustible.
¿Qué? ¿Ya les habéis dicho cuánto los queréis? ¿Ya habéis estrechado sus brazos y los habéis besado 100 veces hoy? ¿Ya les habéis cantado su canción? Venga, que aún estáis a tiempo. Sois muy afortunados.



CON M DE MAMÁ y L de LUTO

8 de noviembre de 2014

Miedo al olvido. Miedo a perderte.

Ayer pensé en que hay días que te doy el beso matutino y ya no vuelvo a tenerte en mente el resto de la jornada. Que las prisas a veces me roban tu "buenos días".
Me apabulla la rapidez del día a día, el ritmo frenético que llevamos.
Me da miedo olvidar lo que te amo, descuidar lo que tenemos.
Apenas hablamos más que unas palabras porque el cansancio cierra mis ojos demasiado pronto.
Me asusta que se esfume nuestra confianza y nuestra relación perezca un poco cada día.

Ayer pensé que quizás tenían razón cuando decían que el primer año es el que más duele.
Me aterroriza pensar que las prisas y el no parar familiar y laboral puedan ahuyentar tu recuerdo.
Me angustia mirar tu foto y sólo reconocerte en ella.

Sin embargo, hoy me he levantado llorándote, necesitándote tanto como el primer día. Y a pesar del sofoco, he podido sonreír porque mis miedos eran infundados. Porque sé que siempre estarás, que siempre echaré de menos tu esencia y tu ser. Porque sé que seguiré necesitando conversar contigo, contarte mis cosas, preguntarte qué hacer...

Te echo mucho de menos. No tenías que haberte ido tan pronto.
Si algún día decides volver, viajaré hasta tu estrella si hace falta para ayudarte a hacerlo, sólo tienes que decirlo.

Te quiero papá.. Hasta la luna...

CON M DE MAMÁ y de MIEDO

5 de junio de 2014

Querida amiga...

Qué decirte que no sepas ya de lo puta que puede ser la vida en ocasiones. Qué contarte que te haga sentir mejor y garantice que te dura para siempre ese estado de bienestar sentimental.
Pero sabes de sobra, porque lo has experimentado en tus entrañas, que LA VIDA TAMBIÉN ES REGALO. Y aunque en días como hoy te cueste encontrar claridad y paz interior, piensa que sólo necesitas girar la cabeza y admirar las sonrisas de tus pequeños, su delicada expresión al dormir, sus manitas agarradas entre sí...
Cuando sientas la necesidad de gritar, hazlo. Hay mil formas de gritar y que el mensaje nos llegue en señales de humo, de las que van directas al alma. Nosotras estamos atentas, descuida.
Cuando sientas la necesidad de llorar, hazlo. No retengas la sal que pide salir para dejar paso a la dulzura del día a día, de la rutina con los nuestros que nos salva irremediablemente del batacazo que acecha.
Cuando sientas la necesidad de reír, hazlo, histéricamente, hasta que te duele la cara y tengas que sujetarte el estómago.
Los días pasarán rápido, llegará la noche y verás... Que no estas sola. SIEMPRE va a estar una estrella brillando por ti, para las largas noches o para las noches cortas por falta de sueño.
Y lo más importante: No dejes que TU SONRISA se apague nunca. Esa SONRISA que ilumina a quienes tenemos la suerte de tenerte en nuestras vidas y que te queremos por ser así: RADIANTE POR DENTRO Y FUERA.
TE QUIERO PEQUEÑA, HASTA LA LUNA Y VUELTA... Y ya sabes, ¡contigo al quinto pino!

CON M DE MAMÁ y A de Amiga

19 de enero de 2014

IRREMEDIABLEMENTE... HOY TE PIENSO CON MÁS FUERZA

Irremediablemente.
Porque vives en mi mente cada día. La imagen de tu rostro sonriendo me acompaña, flota con constancia en mi cabeza sin que yo me haga el firme propósito de pensarte a cada segundo.
Y aún así, me mata la idea de que no salgas de mi mente y te conviertas en carne y hueso. Me da miedo que la proyección que ahora diviso se vaya esfumando con el tiempo, que no te despiertes y duermas conmigo cada día.
Duele saber que jamás volveré a interactuar contigo más allá de energéticamente, y aunque sé que es una suerte que al menos así sea, no me basta, no me sirve y no lo acepto.
De momento me rebelo sólo a días y a ratos cortos, lo que me deja mi ritmo loco diario de madre y trabajo, pero espero casi con ansia que la tormenta que llevo dentro se libere y te grite, que la descarga sea casi eléctrica y que los relámpagos de tu ausencia se vean en el horizonte con claridad, y que bajes entonces a apaciguar mi alma rota y descosida.
Irremediablemente hoy te pienso con más fuerza. Y aunque no me lo proponga y no sepa en qué día me encuentro, algo en el ambiente me empuja a echarte de menos de un modo más desgarrador y aviva recuerdos de los últimos días y de tu último aliento.
Justo hoy, porque es 19.
Por eso, deja que te lea este soneto de Borges, que a, al menos a mí, me habla de ti, de tu ausencia y del amor que no muere.

TE QUIERO PAPÁ, HASTA LA LUNA Y VUELTA.

1964 - BORGES

I

"Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina."

CON M DE MAMÁ