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21 de noviembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z: F de Filosofía


Hay cosas que es mejor tomarse con humor y FILOSOFÍA. Es eso o acabar cazando moscas y metiéndolas en bocadillo (lo sé, esto último es un pelín asqueroso, pero ha salido solo).
En la vida de toda madre hay momentos gloriosos, pero de verdad, sin ironías, y momentos gloriosos un tanto "fake", vamos que son de los que te dan ganas de volver a meterte en la cama. No, en la cama no que en seguida tengo al Rubiazo pidiendo teta. De lo que dan ganas es de independizarse. Tal cual.
Cuando empecé a estudiar FILOSOFÍA allá por los tiempos de Mari Castaña, esos en los que los padres no éramos tan puñeteros ni cuestionábamos cada palabra o acto de los maestros, ni pensábamos que su única faena era inventarse maneras de traumatizar a los niños... Bueno, pues eso, que en esos tiempos en los que a los maestros aún se les brindaba la confianza del buen hacer y el beneficio de la duda, a mí me enamoró la asignatura de FILOSOFÍA (que no la profesora, mira tú por donde, pero a mi padre no se le ocurrió jamás ir a ponerSE en evidencia). Me gustaban todas esas divagaciones y disertaciones que esos señores con nombres de astronauta, lo menos, soltaban por sus boquitas y plasmaban en libros que yo luego tenía que leer y estudiar. Platón, Rouseau, Habbermas... Sólo os diré que la nota más alta de mi examen de selectividad fue la de FILOSOFÍA, y yo era de ciencias purísimas.
En fin, que desde que la FILOSOFÍA entró en mi vida descubrí un maravilloso universo paralelo en el que TODO tiene cabida, en el que todo es posible, todo es cuestionable, todo existe, todo no existe, todo se transforma, todo cambia y todo se mantiene. Y en esas estoy, en convertir mi MATERNIDAD en EL MUNDO DE SOFÍA, a ver si con el símil ciertas situaciones dejan de romperme esquemas. Vamos, que he decidido (de hecho, lo hice hace ya un tiempo) que o me tomo las cosas maternales con cierto humor y muuuuucha FILOSOFÍA o que tiemblen LOS PILARES DE LA TIERRA, porque el rugido ás bravo de cualquier animal no sería nada comparado con mis decibelios infinitos.
A veces, las situaciones candidatas a los PREMIOS FILOSOFÍA se dan por desgracia en la misma semana con pocos días de diferencia, o puestos a hacerlo bien, en el mismo día.
Por orden estricto, de izquierda a derecha y empezando por arriba, aquí van los nominados de la semana pasada al PREMIO FILOSOFÍA DE NOVIEMBRE:

1. Con S de Serpiente: Separar la cama de tu hija, de la pared, para limpiar y encontrarte una serpiente de mieeeeeeeerda juguete, de esas articuladas que con un mini soplo de brisa se mueven. Para alguien con fobia a estos repugnantes reptiles, o eso yo, esto es una situación delicada a la par que traumática. Mi reacción fue quedarme helada, blanca, sin poder moverme... hasta que la bendita FILOSOFÍA bajo de su universo estelar a tocarme el hombro y decirme bajito al oído: "so gili, que es de juguete". En mi defensa diré que está serpiente llevaba unos días desaparecida y, como comprenderéis, no pensaba encontrármela justo yo y ahí. Por cierto, no la saqué con mis manitas, la saqué a "aspiradorAZos" por si cobraba vida en algún momento.

2. Con P de puta Puñeteraserpiente: Porque a día de hoy sigo sin aclarar el misterio de la mano negra, y no sé quién tuvo la brillante idea de meter la puñeteraserpiente en el armario en el que guardamos el aspirador. ¡Puñetera casualidad! Dos veces en un mismo fin de semana es "too much" incluso para una madre que está cursando a distancia el MÁSTER EN FILOSOFÍA MATERNOCASERA.

3. Con C de Coca-cola: Abrirte una coca-cola cherry limited edition (compra-capricho producto de la más pura envidia desde el momento en que mi hermana pequeña, con toda la intención del mundo mundial, decide mandarnos una foto por wassap de su estupendo hallazgo), beber un par de sorbos, que te encante y perderla. Sí, por culpa de la estupenda manía que tenemos todas las madres de hacer 25 cosas a la vez, conforme van saliendo a nuestro paso, y no acabar ninguna. Pues nada, conseguí localizar la "coca-colita" cuando ya estaba más caliente que Lorenzo en agosto. Ahí... perfectamente colocada... como un cosmético más... Waiting for nothing la pobre! Me lo tomé con FILOSOFÍA, of course, pensé "en realidad, queda ideal sonde está, le pega mil al baño".

4. Con D de Desteñida: que es como se me quedaron 7 prendas blancas, sí 7, ni una más (gracias al cielo) ni una menos (por desgracia), después de separar la ropa para meter SÓLO LA ROPA BLANCA a lavar Y QUE UN PAÑUELO TRAIDOR en plan furtivo, y con premeditación y alevosía, se colara en el turno equivocada. Sé que no fue sin querer, sé que escuchó mis pensamientos cuando minutos antes dudé entre conservarlo o retirarlo... Pedazo de cab, porque no sólo se cargó 4 camisetas mías y una chaqueta de un blanco inmaculado, también destiñó un polo de Papi y una camiseta. Y entonces FILOSOFÍA vino y me dijo: no hay mal que por bien no venga, ya te ha ayudado a decir él solito... ¡muerte al pañuelo! Y así fue.

5. Con M de Macarronada: aunque podía ser también "Con F de Fregadero", porque efectivamente, lo que se ve en la foto es casi medio kilo de macarrones en la pila del fregadero, junto con dos tazas esperando su fregado. Y no, no he inventado ni sigo ninguna técnica de cocina moderna como estos que dicen que usan el lavavajillas para cocinar. El resultado de hervir pasta y que acabe donde no toca se llama "los dos escurridores de pasta están en proceso de lavado dentro del lavavajillas, ¡improvisemos metodologías!" o lo que es lo mismo: intentar tirar el agua de la olla con la ayuda de una pala haciendo de muro de contención. Y lo mejor es que esto ocurrió a continuación del fenómeno "destiñe"... ¡una emoción! FILOSOFÍA, siempre tan atenta, apareció en el justo momento en que empezaba a abrir la boca para gritar y, muy sabiamente, me dijo "hoy os toca día depurativo, coméis fruta o nada, los macarrones para las criaturas". Ese día me metí unos pantalones que desde hacía cuatro años no me cerraban.

6. Con N de "Nomelocreo": que, evidentemente y comprensiblemente, es lo que dije cuando vi salir a Pichu de esta guisa del cole, mientras intentaba recordar si por la mañana la había dejado con vaqueros azul oscuro o con leggins gris clarito... La historia es que, como mami maestra, soy firme defensora de que los niños salgan sucios del cole (entendedme bien), porque eso es signo de que lo han pasado bien: pintura, plastilina, arena... Y yo jamás he regañado, ni lo haré, cuando vienen "de la guerra", peeeeeeeero... Teniendo en cuenta que de ahí volábamos a por Rubiazo, y de ahí a música, sin previo paso por casa, y que yo, por primera vez, no llevaba muda de repuesto para Pichu... Pues nada, entre FILOSOFÍA y yo cogimos a Pichu por los tobillos y cual saco de patatas, la volteamos, sacudimos e intentamos disimular a base de golpe de toallitas lo obvio: mi hija es una cochina, eso sí, una cochina FELIZ, MUY FELIZ.

Ahora decidme, ¿es o no la FILOSOFÍA parte de la vida de toda madre moderna? 

Por cierto, os invito a votar entre los 6 candidatos y ayudarme a elegir el ganador de esta edición de los PREMIOS FILOSOFÍA DE NOVIEMBRE.

Un abrazo,

CON M DE MAMÁ y F de FILOSOFÍA.






19 de septiembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z: W de Walking dead


En realidad esta entrada AZ iba a llamarse W de Wassap, peeeero una de mis madrAZas Ohaneras, Bea, mamá de dos, se me ha adelantado y, como la razón y la persona por las que su post se llama así son muy importantes para mí (loviu Morada), he pensado que la entrada de Bea merece ser única, ni siquiera repetida en posteriores ediciones, así que... ¡Maaaarchando una de "remasterización" para el AZ!

Además, como todo en esta vida tiene un lado positivo, levantarme a por el antitérmico y descubrirme unas ojeras de metro y medio de profundidad, bolsas tamaño carrefour, la piel de un tono verde grisáceo y la mirada perdida (en Sebastopol, por ejemplo) ha inspirado el look que hoy luciré en la reunión de padres que tengo en unas horas. Y sí, estoy escribiendo esto de madrugada, entre jeringuillazo de suero y jeringuillazo de motilium al pobre Rubiazo, que ha tirado hasta el calostro entre ayer tarde y lo que llevamos de madrugada. Por aquí sólo son las 5:00 y llevo una media de 45 minutos dormidos, así que estoy tan desvelada y tan perjudicada que o escribo y saco el alien que llevo dentro o me piro a recorrer mundo.
Pues precisamente por todo esto, creo que cae por su propio peso que mi AZ (II) de esta 13ª edición no podía ser otro que: W DE WALKING DEAD. (¡Dios! Visto así de grande acojona acongoja un poquito...).


Y si encima miras la foto, apaga y vámonos. Pero es que esta es la más representativa de mi estado actual, o sea que imaginad en unas horas: los padres salen corriendo fijo (jijiji...).

Según WIKIPEDIA:

The Walking Dead cuenta la historia de las secuelas de un apocalipsis zombi, siguiendo a un pequeño grupo de supervivientes que viajan a través de Estados Unidos en busca de un nuevo hogar, lejos de las hordas de zombis. Tras despertar de un coma en un hospital abandonado, el oficial de policía Rick Grimes se da cuenta de que el mundo que conocía no existe, está ahora devastado por una epidemia zombi de proporciones apocalípticas. A las afueras de Atlanta, un pequeño campamento lucha por sobrevivir mientras los muertos-vivientes los acechan a cada momento.9 Dicho grupo, guiado por Shane Walsh (interpretado por Jon Bernthal) cambia su liderazgo cuando el ya dado por muerto Rick Grimes aparece de la nada. Mientras su situación se vuelve más y más sombría, la desesperación del grupo por sobrevivir les obliga a hacer cosas que en su vida anterior a la plaga zombi no se habrían imaginado hacer jamás.

Vamos, que en cuanto me vean aparecer por el colegio dan la voz de alarma y: o bien creen que están grabando aquí la versión española o piensan que me han abducido/convertido los WALKING DEAD y van a por mí.

Así que como mi aspecto sólo puede ir a peor en las horas que me quedan para la reunión de "bienvenida" a mis papis, he pensado que ya puestos, voy a hacer las cosas bien: ¡voy a hacer una reunión con espectáculo WALKIND DEAD! Sí, un rollo "pasaje del terror".
Lo primero será hacer una lista de lo que necesito:

1. Disfraz y maquillaje WALKING DEAD: los tengo. El maquillaje va de serie: ojos muy rojos con todas las venitas marcadas, ojeras morado-verdosas, bolsas bajo los ojos del tamaño del acueducto de Segovia y piel cetrina. Sólo tendré que dejar que el próximo vómito de Rubiazo me roce el pelo y así el cardado será más auténtico y durará más. En cuanto al vestuario, idem, me dejo puesto el camisoncito que llevo y lo aderezo con "lo que caiga" en la próxima expulsión rubia. El olor a rancio/agrio también lo llevo incorporado, por mucho que frote y perfume, que son muchas horas ya.

2. Decorado: lo tengo. Es lo que tiene ser an English teacher y llevar años en el cuerpo (serrano y olé), que me salen las Halloween decorations hasta por las orejas. Es cuestión de colocar todas las telarañas que he acumulado a lo largo de años de ejercicio, apagar luces y entornar marquesinas, encender unos velones de los de procesión de Semana Santa, colocar el esqueleto del laboratorio y llevarme el pollo troceado que no llegué a usar ayer porque ya no me daba la vida con tanto vómito, lavadora y mocho.

3. Ambiente: lo tengo. Esto también va a ser fácil. Es la suerte de haber sido una loca fan de Michael Jackson en mis tiempos mozos, el Rey de los WALKING DEAD por excelencia, y en todos los sentidos, "pobret meu". Haciendo uso de los recursos TIC del aula, tan en alza, y marcándome así un tanto en la presentación, proyectaré Thriller en la PDI mientras los papis (1%) y mamis (99%) toman asiento; y cuando me cerciore de que están todos sentaditos y comenzando a mutar al estado catatónico, entonces entraré bailando a lo WALKING DEAD por la puerta, entre una nube de humo BLANCO, que lograré golpeando dos borradores a tope de tiza, cosa que, por otra parte, contribuirá a que mi alergia al polvo se ponga en nivel altísimo y los ojos me lloren tanto que estén a punto de salirse de sus órbitas. Más realismo imposible. Y de ahí a urgencias a por un pinchazo de urbasón en mi culoflan.





Sinceramente, ¡creo que la reunión va a ser un éxito!. Y aunque no sea capaz de decir dos palabras seguidas sin titubear, tartamudear, equivocarme o bostezar, seguro que se llevan súper buena impresión, y que consigo crear un ambiente de confianza tal que igual me piden hasta que sus retoños duerman en el cole. 
Ya os mantengo informados de cómo queda el asunto. Si puedo me grabo en vídeo y lo cuelgo, y así disfrutáis del espectáculo también. Eso sí, siento deciros que vamos justos de matrículas en el cole, así que no solicitéis cambio a mi clase porque no nos da "pa más".

Quería aclarar que, de todas formas, no soy la única madre WALKING DEAD que va por el mundo, es más, diría que quitando de las famosas y tres o cuatro mamás "florero", el resto de mortales disfrutamos de este físico encantador todos los días, y más concretamente los días de "festipower" nocturna, con tarde preparatoria/premonitoria y mañana de continuidad. Lo que pasa es que a estas alturas de la vida, y haciendo uso del famoso "de noche todos los gatos son pardos", pues aprendemos a disimular con gracia estos pormenores. Bueno, bueno, nenis, tengo que decir que en realidad no todas, ¿eh? Así que a ver si nos apuntamos a cursillos de maquillaje o nos tragamos unos cuantos turoriales de youtube, y nos evitamos ir por la vida de WALKING DEAD carnavaleras, que también las hay.

Lo dicho, voy a seguir con la caracterización, que toca jeringuilla de suero y motilium y con suerte me cae algo.

CON M DE MAMÁ y W de WALKING DEAD









18 de septiembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z: X de "llámalo X"


Para la 13ª edición de mi DICCIONARIO FAVORITO he querido arriesgar con esta fantástica y "bien aprovechada" letra de nuestro alfabeto, la X, y todo gracias a Pichu, que ayer me dejó ojiplática cuando al preguntarle "¿qué habéis comido de segundo plato?", nos respondió "¡chichi!". Casi muero ahogada con el trozo de "chichi" que estaba masticando. 
Ya sé, ya sé... Estaréis pensando "¿Y bien? ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?" Fácil, muy fácil. Aquí va la eXplicación. Eso sí, aviso de que esta entrada no tendrá la estructura "AZ" habitual en mí, es decir: no hay definición (vamos, si alguien encuentra en algún diccionario las acepciones de LLÁMALO X que hable ahora o que calle para siempre), ni va a aparecer la palabrita de marras en cada párrafo del post, ni tampoco cada dos líneas. Así que hoy os pido un sencillo ejercicio de memoria: recordad que mi elección es LLÁMALO X porque desde este momento no vais a verlo escrito hasta que no acabe mi rollazo. He dicho.
Retomando mi motivación inicial para decantarme por la X, os contaba que me vino a la cabeza en el momento en que Pichu pronunció la palabra "chichi". A ver, ¿cómo puedo decir esto sin que haya malas interpretaciones...? Nada, ¡a bocajarro! ¡Es que no puedo soportar esa palabra! Bueno, ni esa ni otras muchas palabras y/o expresiones tales como: momir, ¿está meno?, guau-guau (por perro)... y ese largo etcétera de lenguaje de bebé que adoptamos los adultos (¡ojo!, que conste en acta que esta vez no me incluyo) cuando hablamos con nuestros enanos. Creo que quizás es por el hecho de ser maestra, tener compañeras, maestras de infantil, que comentan lo "fatal" de hablarles a los niños así y en diminutivo, y haber tenido alumnos que con determinada edad aún usaban esas palabras en vez de las correctas. 
El caso es que supongo que por todo eso puedo decir que me parece estupendo que el mundo en general diga chichi en vez de decir filete, pechuga o cordon bleu, pero que lo diga Pichu... ¡Me da un ataqueeeeeerrrrrrrrr!
Yo he intentado, en un esfuerzo eXtraordinario, deducir cómo sale la palabra "chichi" de "carne". Y éste ha sido el resultado:
                         CARNE... carneCITA... CICIta... CHICHIta... CHICHI


O eso o alguien muy aburrido y con mucho tiempo (ese alguien, pues, NO era padre/madre) se dedicó a escribir una larga lista de palabros infantiloides con fonética pegadiza y a pasearse por los parques de medio mundo haciendo que funcionara el boca a boca.

En realidad, mi gran trauma no viene con "chichi", que al fin y al cabo, ya ves, hablamos de un trozo de carne que muy posiblemente siga en el plato del retoño al que, en intento de un poco de "manoizquierda", su progenitor intenta venderle que está de muerte y lo hace endulzando el sonido. No. Mi gran trauma con las "bebepalabras" son los términos que se usan para designar al órgano genital femenino, la tan eXtremadamente desconocida: VULVA.
Porque en el caso del órgano genital masculino, si los papis no queremos decir pene, como mucho tenemos: chufa, pilila o pito, con sus respectivos diminutivos y poco más. Luego ya, de mayores, y teniendo en cuenta la tendencia cochinota del género macho, su órgano pasa a tener más títulos nobiliarios que la Duquesa de Alba, pero esto ni es el caso que nos ocupa ni creo que merezca mucho más estudio: "es lo que hay".
Pero si hablamos de la vulva... ¡Áaaaaaaaaangela Maríaaaaaaaaaaaaaaa! Es para ponerse a llorar de miedo con los nombrecitos que, vete tú a saber por qué eXtraña razón, les da por adoptar a las mamis modernas/papis modernos:
  • Flor. ¿Perdón? Muero si pienso en un jardín con semejante flora, señores, y no entro en detalles (ni en el jardín).
  • Palomita. ¿De la paz? ¿O de las que revolotean alrededor de las farolas por las noches, las primas feas de las mariposas? Y ¿dónde tiene el pico esa palomita? Dejémoslo, que prefiero seguir viviendo en la ignorancia.
  • Pepita. ¿De qué? ¿De oro o de chocolate? En cualquier caso, no me quedaría con ninguna de las dos.
  • Culete de delante (y culete de detrás). ¿Mande? Si gustan más, casi que a la próxima directamente utilizan una perífrasis verbal para nombrar cualquier parte del cuerpo. Mira, por la misma regla de tres, yo a los brazos a partir de hoy pienso llamarlos "piernas de arriba", ya veréis qué diver van a ser las clases de conocimiento del medio.
  • Rajita. ¿Que al culo lo llaman "ojito"? ¡¡Por favooooooooooooooor!!
  • Peseta. Vale, mi culo a partir de ahora no es culo, es euro. No, mejor dólar, más internacional y algo menos devaluado.
  • Chichi. ¿Y ahora qué? ¿Seguro que queréis seguir llamando a la carne "chichi"? Yo iría pensando en darle un giro al asunto, corazones.
  • Chumino. Lo siento, pero ¡no se puede ser más choni! No me digáis que éste no es especialmente feo.
  • Figa ("La figa ta tiaaaaaaa!"). Muy "valencianote" y tal, pero no acabo yo de sentirme demasiado higuera que digamos (figa es higo en valenciano/catalán).
  • Parrús/a. Éste está a la altura de "chumino"; comparten podium en chonismo de barrio.
  • Patata. ¡Marchando un pincho de tortilla españolaaaaaaaaaaaa! ¡Oído cocinaaaaa!¿Pero estamos locos o qué?
  • Chochete. La madre de todas las acepciones, la "más mejor" sin duda alguna, ya que traspasa lo puramente físico y anatómico y pasa a ser un nombre cariñoso con el que dirigirte a tu hija (emoticono de wassap de gritoooooo)... ¿Por qué? ¿A que a nadie se le ocurre decirle a sus hijos "¡vengaaaaa, Pene, Vulvaaaaaa, a cenaaaaaaar!"? Pues entonces, "te quiero chochete" tampoco mola mucho, ¿eh? Vamos, a mí no me haría ni puñetera gracia.
Podría seguir, pero es que conforme escribo una me vienen a la memoria un par más, y así no acabo ni mañana, chochetes. 

Bueno, y ahora poniéndome seria y hablando con el corazón en la mano... ¿Qué mensaje creéis que estamos transmitiendo a nuestros hij@s cuando en nuestra casa las palabras pene y vulva son tabú? ¿Por qué no podemos nombrarlas libremente y hemos de buscar eufemismos, a veces ñoños y empalagosos? ¿No pensáis que igual, en los casos en que hacemos tabú una palabra tan normal por vergüenza, tendríamos que cambiar el chip para que el mensaje que les llegue a nuestros hijos sea de normalidad hacia sus cuerpos, hacia su intimidad y hacia su seXualidad?

Dejémonos entonces de disfrazar palabras y ayudemos a nuestros hijos a tener un vocabulario rico y real, a madurar por medio del lenguaje, que ya bastante "deformAO" lo tenemos las actuales generaciones.
Y, en todo caso y ante la duda, si no sabes qué nombre darle a algo por absurdo pudor o por ñoñería o por morriña porque tu bebé se hace grande, LLÁMALO X, que para eso fue concebida esta letra: para despejar incógnitas.

Y... OHANA FOR EVERYBODY!! OOOH YEAAAAAAAAAH!


CON M DE MAMÁ y X de miXta ( y de LLÁMALO X)





26 de mayo de 2013

Del primero al segundo: ¡todo un mundo!


En realidad, "universo" sería la palabra más correcta, pero no rimaba y me hacía ilusión el título en verso, tal cual me ha salido.
Pues sí, mundo o universo, del cielo a la tierra, de Málaga a Malagón (ah, no, esto aquí no va)... El caso es que es así, no tienen nada pero nada que ver el embarazo, nacimiento y crianza del primero con los del segundo. Ni para bien, ni para mal, ni mejor ni peor. Simplemente, es lo que hay.
Cuando supimos que Pichu estaba en mi pancha se activó en mí el "mecanismo sobapanchas sin descanso", que hacía que ni durmiendo dejara de acariciarme el tripón, además de hablarle con voz aguda y tonta, cantarle, contarle todos y cada uno de mis movimientos... (quizás por eso ahora la criaturita no calla ni bajo el agua, ya bien sea hablando, ya bien sea cantando e inventándose lo que canta). 
Cuando supimos que Pollito estaba dentro de mí... Me sobé la pancha esa vez, en plan "¡Hola mi cosa! ¡Qué bueno que estés aquí!" y ya. Gracias al cielo que teníamos que ir a las ecografías periódicamente y en esos momentos volvía a ser consciente de que mi aumento de zonas delanteras varias era por el embarazo y no por una reacción alérgica. Y de hablarle, ni hablemos (válgame la redundancia), porque los únicos ratos de "conmigo y para mí" fueron pocos y me pillaban tan cansada que hasta mis ideas estaban de huelga, así que a Pollito le hablé con mi voz interior. Sí, ¿qué pasa? Fue todo como más profundo, digamos, porque lo de cantarle mientras paraba mis hemorragias nasales matutinas de casi quince minutos... como que no lo veía, la verdad. 
Con Pichu tuvimos todo más que preparado meses antes: ropita, pañales, jabones, cremas, mobiliario y demás. Nunca era demasiado pronto para comprar las cosas, teníamos preparado todo y de todo, just in case. Por si acaso es más pequeñita, por si acaso es más grandecita, por si el jabón se agota en un mes y no vuelven a comercializarlo, por si me pongo de parto ya (que después, si no llegan a provocármelo, cumple los 15 ahí dentro la criatura), por si esto, por si lo otro, ropita organizada, foto de cada nueva camiseta/vestido/lo que sea que añadíamos a la colección...
Con Pollito... Con mi rubiazo fue distinto. Casi que directamente no fue. Pero lo mejor es que yo misma me motivaba diciendo: "oye, pues si me pongo de parto, bajo del hospital hay tiendas y farmacia para comprar lo que nos haga falta". Así de pachorra me pilló esta vez. Que luego, como el enano no salía y mi placenta empezaba a solidificar un pelín, pues tuve todo preparado a tiempo, pero vamos, de pura casualidad, aprovechando un momento de esos de máxima inspiración. Pero nada que ver con la primera vez: ropa, la justa, y aprovechando lo que se podía de su hermana. Jabones y demás, el día de antes de irnos al hospital, y, por supuesto, nada de "por sis". Ahora, amor para él teníamos a raudales, eso sí, que eso es lo que más calienta. ;)
Con Pichu nos avanzábamos a todos y cada uno de los momentos y cambios: cambio a cuna, uso de la trona, ropa de temporada, chupetes de tetina más grande... La cuna estuvo montada antes de que naciera y sabiendo que, primero, dormiría en nuestra habitación, pero es que ¡quedaba tan mona puesta y vestida! La trona la compramos muchiiiísimo antes de que la gastara, no fuera a ser que un buen día la niña se plantara de repente y se le quedara el trauma de no poder estar en la mesa de los mayores. Es más, probamos qué tal le iba demasiado pronto, hicimos las fotos pertinentes, y la volvimos a plegar. Frikismo tronil a tope de power.
Con Pollito, nos va pillando el toro cada vez. Nos va el riesgo, mira tú, a la vejez viruelas. Para empezar, de la minicuna hemos hecho el uso mínimo, porque entre que nos quedábamos sopa mientras lo tenía "amorrado" a la teta y que se le quedó pequeña en nada... Pues qué mejor que dormir con mami directamente rollo pegatina, y que digan lo que quieran, que ahora en el segundo me pilla todo de vuelta. Además, como la cuna la montamos cuando ya llevaba tiempo sin hacer caso ni uso de la mini, pues ahora es un elemento decorativo en la habitación de Pichu, que vive feliz pensando en que su hermano dormirá con ella algún día no muy lejano y disfrutando del poco espacio libre que queda ahora en su dormitorio. Y si hablamos de la trona... La trona, ¡esa gran desconocida para nuestro rubiazo, y empezamos el séptimo mes de la criaturita! Y tan ricamente que nos apañamos sin ella (por decir algo). Él, feliz en su silla-hamaca zampándose las papillas y demás, nosotros disfrutando del lumbago, la ciática y demás compañeros de aventuras, todos ellos encantados de que la trona no haya llegado a nuestras vidas. Total, que mañana recogemos la trona. Que nos sale más rentable que estar de fisios y terapias varias. ¡Ah, no! Que al fisio no vamos.
Con Pichu íbamos comprándole juguetitos acordes a su edad según ella iba creciendo: para estimular el lado izquierdo del cerebro, para ayudar a que guiñe un ojo mientras saca la lengua, para que aprenda a andar con los brazos y sin las piernas... Como buenos padres primerizos, nos lo creíamos todo y todo nos parecía de lo más fascinante.
Con Pollito... no. Ni nos creemos todas las megacualidades de los trastos megamodernos, ni tampoco los compramos, porque cuando nos damos cuenta, ya ha cumplido un mes más.  Así de claro y así de real, como la vida misma. Además, a él en realidad lo que le mola es arramblar con todo lo que pilla, bien sea la princesa Rapunzel de su hermana, bien sea mi zapatilla (última moda "perro", que si aprende a gatear será sólo por poder cogerla). Lo que él quiere es babear y morder, da igual forma, color y sonido. Te lo agradecemos, rubiazo. 
Y así, podría seguir hasta el infinito y más allá. Pero lo mejor de esto es la parsimonia, la pachorra y la filosofía con la que lo aceptamos. Al fin al cabo, si no es hoy, será mañaaaaaaaaaaaaana. Además, lo fundamental y lo importante, lo tienen a rebosar: amor, mucho amor, pero del bueno. 
Y con amor, ¿quién necesita una trona? ¡Ah, sí! ¡MI ESPALDA!

CON M DE MAMÁ

¡Eeeeeh! ¿Dónde voy sin hablar del tema "esterilizar"?
No lo haré largo: Con Pichu, aún no había caído el chupete al suelo y, por si acaso alguna partícula de suciedad había rozado el aire por donde pasaba la tetina, lo esterilizábamos a saco. Amén de biberones y demás.
Con Pollito... Mmm, perdona, ¿de qué estábamos hablando?

CON M DE MAMÁ

23 de abril de 2013

PAPI DE LAS CRIATURAS... TAMBIÉN SUFRE

Sí, ya sé que tengo dos entraditas prometidas con títulos que nada tienen que ver con éste... Pero es que sales un momento a la calle y ¡pam!, te encuentras con un compi-amigo de Papi que te hace un comentario, te recuerda que los papis también sufren (cuando tienen princesas por hijas) y te desmorona tus planes blogeros.
Así que esta entrada "colona" va por él.
Para M, con cariño. Y, cómo no, para Papi de las criaturas, y para todos aquellos papis que en un futuro muy próximo estaréis esperando a la puerta de la disco light de turno a vuestras retoñas... Las cuales, muy a vuestro pesar, irán con minifaldas y con raya en los ojos.
Sí, chicos... Así es la vida. Jiji...
Hace dos días (o algo más) erais vosotros los que estabais desnudando con la mirada pipiolas de vuestra edad, con la minifalda por bufanda y pintarrajeadas al más puro estilo Andy Warhol, pero divinas y dignas a más no poder ellas.
Pues siento comunicaros que, en breve, los mocosos de 3 y 4 años que ahora pegan mocos en el babi de vuestras princesas y les llenan el pelo de tierra en el patio, o les llaman tontas, les tiran agua de la fuente y les hacen caso omiso a no ser que sea para jorobarles y reírse... Esos mocosos estarán bebiendo los vientos por ellas. O no. Y entonces, beban vientos o se los escupan: LOS QUERRÉIS MATAR. Y lentamente, seguro. A los primeros por perseguirlas, y a los segundos por ignorarlas, romperles el corazón y hacerlas sufrir. No seais, no seais... que esas cosas curten, hombre(s).
Antes eráis vosotros los candidatos al paredón, aunque como no teníais ni idea de lo que se sufre en la posición "progenitor", vivíais felices en la ignorancia únicamente preocupados en conseguir vuestro objetivo: morreo con lengua y, los más chulos y amantes del riesgo, metida de mano y pellizco en el culo de la guapa de clase.
Y claro, luego pasa lo que pasa, que como sabéis de qué va el tema... ¡Las niñas tienen 3 añitos y ya estáis sufriendo por el futuro que les/os espera!
En casa, la frase que más he oído desde el momento en que supimos que el garbanzo de mi pancha era Pichu es "eso, eso, aprovecha y ponle minifalda ahora, que a partir de los 5... ¡Nada de nada!". Y mi respuesta siempre es la misma: "pues no te quedaaaaa".
Yo pensaba que esto era sólo cosa de Papi... ¡Hasta que hace dos días nos encontramos con M, que en un momento de inspiración dijo con voz profunda y mirada perdida: "Estas niñas nos van a hacer padecer...".
Pues me gustaría haberle dicho que no, pero es que en realidad: ¡va a ser así! Y yo me parto de risa. Sobre todo porque los papis estos modernos, los papis 2.0, los papis de ahora progres y tal... ¡Son unos antiguos! Pero pedazo de carcas, ¿cómo tenéis la jeta de decir que a partir de los 12 haréis de perros guardianes con las féminas de la casa y que a los machitos ibéricos les regalaréis su cajita de gomitas para que jueguen a médicos y enfermeras?
¿Hola? Querido Siglo XXI, ¡bienvenido! Ellos también te quieren, pero les cuesta más decirlo...
Chicos, no. Así no.
Que vais a sufrir. Sí, y mucho, muchísimo. Porque sí, porque en poquito tiempo vuestras princesas, las que ahora os miran con tanta dulzura y consiguen lo que quieren con tan sólo una caída de pestañas, en unos años seguirán consiguiéndolo, y por partida doble: su caída de pestañas funcionará también con su amiguito, novio, chico o como se quiera llamar entonces.
Y, en realidad, lo mejor de esto es que para que vuestra agonía sea más lenta, vuestras cuquiprincesas elegirán como primer "love" a un adolescente de mostachillo primaveral (o "adolescenta" sin bigotillo, espero) que será todo lo contrario a vosotros. ¡Sí! Hay que jo...robarse. Que sois progres, será facha; que sois rockers, será todo un "clasicmaníaco"; que sois del Barça (esto va por Papi), pues megafan del MadriZ... y así un largo etcétera de motivos para odiarlo aún más.
Es lo que hay.
Pero... ¡espera un momento!
Mira, M, que estaba yo pensando que no tienes razón. Pero ni un poquito.
¿Sufrir los papis? Va a ser que no. Que conforme escribía todo lo anterior iba dándome cuenta de que: ¡¡LA QUE MÁS VOY A SUFRIR VOY A SER YO, EVITANDO LA GUERRA FRÍA CON CADA NOVIETE NUEVO!!
Estupendo.
El titulo actualizado de la entrada, entonces, queda como sigue: "Mami... ¡Sigue sufriendo!"
CON M DE MAMÁ (y S de sufridora)
Suena Lana del Rey... ;-)
¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

13 de abril de 2013

MOMENTOS IDÍLICOS MADRE-PADRE-HIJOS (pero no te lo creas)

Momentos idílicos entre mamis, papis e hijos hay muchos, pero "IDÍLICOS"... Hay ¡más! Y quien diga lo contrario, es que quizás en vez de hijos tiene muñecos de trapo, que esos ni lloran, ni ensucian, ni ná de ná.
Y es que últimamente nosotros estamos en racha, oye. Tanto que me llego a plantear si no hay alguna mala persona por ahí echándonos males de ojo todo el tiempo (males de ojo en lo que a momentos "niños" se refiere, claro).
Paso a relataros los momentos más idílicos de la semana. Sentiros libres de votar vuestro preferido y representarlo a modo de "roleplay" o miniobrita de teatro en vuestro hogar, dulce hogar. Y ya me comentáis qué tal. 

MOMENTO IDÍLICO "GUAN": La familia que merienda unida... Se mancha. 


Porque controlar un plato de papilla, un niño "petorrero" que cada dos cucharadas hace petorros y se parte de risa, la galleta que chupa tu niño y que chorrea por tu mano, el helado de Pichu y los trozos de chocolate que caen por doquier sobre el sofá, sobre ella misma, y sobre su padre... No es fácil. Es más, puede llegar a ser desesperante, pero ¿y qué bonito el calor familiar y la merienda en piña? Resultado: Regurgitación de papilla en todo el careto de papi, que a modo de gracia, ha levantado a Pollito en volandas y papi que, con los ojos cerrados para evitar que le entre "eso", chilla: ¡Quítamelo, quítamelo! ¡No quiero saber qué es, sólo quítamelo!




MOMENTO IDÍLICO "CHU": La familia que se baña unida... Acaba achicando agua y otras cosas. 
Todo empieza como siempre, con la idea de baño por turnos: primero un retaco y luego la otra. Pero entonces, a ambos enanos les sale la vena (hinchada) "fraternal" y uno empieza a protestar-gritar-lloriquear y la otra activa el modo disco rallado "yo quiero bañar a Pollito, yo quiero bañar a Pollito, yo quiero bañar a Pollitooooooo...". Y así, acabamos los cuatro en el baño, bien juntitos. Entonces a papi se le ocurre darle al "on" a su modo gamberro y tiene la genial ocurrencia de tirar agua a Pichu con uno de los muñequitos de Pollito. Pichu se pica y... ¡Que empiece la guerra! ¡Agua por todas partes! Baño para llorar. Eso sí, niños (y papi) felices.
Cuando al fin "llamo al orden" y se calman un poco los ánimos, empiezo con la sesión cremas de cara de Pollito (que como es atópico hasta decir bastante, usa más que las que usaré yo en mi vida)... Y, ahí es cuando ¡noto un chorro de agüita en mi brazo! Me giro hecha una fiera y con cara de Gruffalo para reñir a la pareja feliz, papi-hija, para descubrir que... ¡Es Pollito colaborando con la causa (tarde, eso sí) y MEANDO A SU MAMI!

MOMENTO IDÍLICO "FREE": La familia que llora unida... Llora unida.
O al menos la mami acaba con ganas de coger un berrinche histórico, y si no lo hace no es por orgullo, sino porque saldría perdiendo en decibelios. Vale, sí, es por orgullo.
Decidme que ante esto, no os entrarían unas ganas tremendas de llorar: Pollito con un rápido movimiento de mano mete la zarpa en el plato de papilla, y de repente hay papilla en su brazo, su pantalón, la hamaquita, sobre ti misma, en el suelo, sobre el paquete (abierto) de toallitas "and all over the world!". En el plato... poquita, más bien 1 gramo. Le pides a Pichu que, por favor, te acerque la caja de las toallitas (nunca viene mal tener varios paquetes distribuídos en zonas estratégicas de una misma estancia), y de repente: ¡AAAAAAAAH! ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá! Mi corazón sube a la garganta en menos que canta un gallo y se dispone a salir por mi boca para ir en auxilio de Pichu, ya que yo, rodeada de papilla y dedicada a inmovilizar las manos de Pollito-Tirapapillas, literalmente, ¡no puedo mover un músculo!
Bueno, pues no sé ni cómo, me levanto, la cojo, la arrastro como puedo hasta donde está la hamaca del tirapapillas e intento calmarla para saber qué ha causado tamaño berrinche. Después de un laaaargo rato, en el que Pollito ha tenido tiempo de contagiarse del lloro de su hermana y acompañarla en plan dueto, se calma (algo) y consigo averiguar el motivo del drama: como a doña Flor le rechifla ir descalza, y como nuestro comedor es todo menos una habitación despejadita de trastos... había pisado la esquina de una caja. 
Pues eso, que yo no lloré porque "llorar pa ná, es tontería".

MOMENTO IDÍLICO "FORT": La familia que llora unida... Acaba descoj...onada (o al menos la parte adulta).
Esto es lo que ocurre cuando llegas a casa a la hora baños y te encuentras al papi de las criaturas con ambas dentro del baño, Pollito acabando de ser vestido y Pichu esperando a ser duchada. Y ambos llorando: Pollito por sueño, o hambre, o aburrimiento, o dolor de boca, o dolor de pancha (es lo que tiene ser bebé, que tu lista de razones es extensa e imprevisible, y la verdadera razón difícil de diagnosticar), y Pichu porque ¡quiere un chicleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! Que el motivo de Pichu cambia en cuanto te ve entrar y se le mezclan la vena "teatros" y el sueño que tiene: ¡Quiero que me duche mamaaaaaaaaaaaaaaaaaá, quiero que mamá me lo haga todoooooooooooooooo, quiero un chicleeeeeeeeeeeeeeee, mamaaaaaaaaaaaaaaaaá...!
Y,en un momento, tu vida pasa de ser "hora y media de batido, muffin, terracita y charreta tranquila con una buena amiga" a "media hora eterna de lloros agudísimos ininterrumpidos en un habitáculo de espacio más bien reducido".
¿Qué hacer? Mirar a tu señor esposo y empezar a partiros de risa ambos, primero discretamente, y luego a carcajadas. Con el consiguiente mosqueo de Pichu, la subida de timbre de su berrinche y, por contagio, el de Pollito. #casa de locos

MOMENTO IDÍLICO "FAI": La familia que derrama comida sobre alguno de sus miembros... No tiene ni puñetera gracia.
Y más cuando el bol de papilla cae y se derrama prácticamente entero sobre el sofá, y viaja hacia tu pantalón vaquero a la velocidad de la luz, y lo embadurna con ganas. Sí, sobre tu vaquero, porque no tienes otro. Mentira, los tengo. Y dos de ellos, además, resultado del día en que me cogí la tarde libre. Pero los otros no son éste. Éste es el vaquero por encima de todos los vaqueros del mundo mundial. Era, mejor dicho, porque con la mancha de papilla de frutas del tamaño de mi nalga, dudo que vuelva a la vida social, porque ya se sabe: la fruta es a la ropa como las lapas a la rocas. Así que, RIP por mi vaquero más fiel, por mi segunda piel.
Gracias, cariño, pero te aseguro que había maneras mucho más sutiles y menos sucias (en todos las acepciones del término) de decirme que no te gustaban.

MOMENTO IDÍLICO "SIS": La familia que durante una mañana del fin de semana reduce su número de adultos responsables... Vive con muchísima más intensidad todo.
Y cuando digo todo, es todo:
-La mamitis de Pichu y Pollito se multiplica por infinito y se eleva a la máxima potencia.
-La  capacidad más o menos normal de aguante de Pollito en su manta multisensorialultramodernaconmilcolgajos, se vuelve nula, nulísima.
-La demanda de atención de Pichu, normalmente de un nivel normal, se vuelve infinita, sumándose así a lo comentado en el punto anterior.
-La cantidad de leche que decide tomar Pollito es muchísimo inferior a la que toma de costumbre, con la consecuente sensación para mami de "van a reventarme las tetas a lo Ana Obregón en avión" y tu urgente necesidad de sacarte leche.
- La tranquilidad, o al menos las manos libres que necesita el momento "ordeño", son definitivamente nulas: Pollito berrea, así que un brazo es para él y el otro para el sacaleches conectado a la teta contraria a la que se apoya tu baby. A eso hemos de sumarle el grito de guerra que se oye, de repente, desde la otra punta de la casa: "¡mamaaaaaaaaaaaaaaaá que me voy a hacer pis encimaaaaaaaaaaaa!¡que se me saleeeeeeeeeeee!" y que hace que te pongas en pie de un salto, como si tuvieras un muelle en el culo, soltando el sacaleches de un golpe, que se queda succionando una teta imaginaria. Y vuelas por el pasillo, con Pollito con cara de velocidad máxima, mientras gritas: "¿cómo que te hace pis  encimaaaaaaaaaaaaa?".
Entras en el baño, y casi desde el umbral de la puerta pegas tirón de los pantalones de tu hija y con el gadgeto-brazo libre la subes al inodoro, mientras ella, tranquilamente y sin sofocos, te explica: "pues me hacía pis encima porque me estaba lavando las manos". Tú, con la misma tranquilidad (fingida) le preguntas: "¿pero tú no venías a hacer pis, y ya llevabas un rato aquí?", y ella, toda lógica, te contesta: "sí, pero si no me lavaba primero las manos para quitarme la purpurina, iba a manchar el wc"... Inspiración, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, expiración.

Hay mil momentos idílicos más, pero por esta semana ya vamos bien.

¡Ah! La transcripción fonética de los números en inglés que he utilizado para numerar los momentos idílicos es homenaje a Pichu y su constante, y reciente, obsesión por "hablar en inglés" todo el tiempo (hablar, cantar, bailar, comer... todo en inglés. En inglés del suyo, claro, del inglés "agachuuuuú,  en vos tu playen" que cantaban en Grease).

Aunque, para ser sinceros, es muchísimo mejor su "¡CONCHÚ!" enérgico y agudo cuando canta la parte de la canción de La Bella y la Bestia en la que dicen "Bonjour, madamme, ¿y su familia?". Que sí, que sí, tendría que haberlos numerado en franchute, entonces, pero es que yo de francés, ni papa. Que Pichu aún no ha empezado a darme clases. Todo llegará.

CON M DE MAMÁ.