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21 de marzo de 2016

Necesitamos un cambio. Y ya.

Cada vez más, con lo que veo en mis clases, con lo que veo en mis hijos, con lo que comento con mis compañeros, con mi marido... Soy plenamente consciente de que la educación en este país necesita un gran cambio.
Pero parece que ese cambio sólo llega a niveles pequeñitos, en forma de individualidades. El cambio grande es difícil, o al menos quienes estamos dentro lo vemos muy lejos.
Partamos de la realidad primera: la educación en este país no es la base como en esos países a los que tanto aspiramos a parecernos. La educación aquí es una mera moneda de cambio cada vez que quien está arriba abandona el poder y cede, de mala gana, su sitio a otro.
Seguimos: el currículo, que es el documento oficial que marca "hasta donde tienen que llegar" nuestros alumnos, no está hecho por profesionales de la enseñanza que han pasado gran parte de su vida en el aula.
Algo más: el contenido que se marca para cada nivel en dicho currículo es cada vez mayor, más extenso, y muy repetitivo, lo que deja poco tiempo para la consolidación real de lo enseñado. La motivación baja considerablemente cuando los alumnos sienten la misma presión que siente el maestro al tener que cumplir con lo establecido por la ley.
Los maestros queremos innovar, lo hacemos de manera individual, a poquitos, intentamos llegar a nuestros alumnos de verdad, dejarles huella y conseguir que el aprendizaje sea realmente significativo. Hoy somos muchos los que huimos de la enseñanza basada en al memorización sin sentido. Somos muchos los que creemos que se puede enseñar de manera diferente, partiendo de los intereses de nuestros alumnos, de sus diferentes estilos de aprendizaje, de sus diferentes motivaciones, sin dejar a un lado la adquisición de contenidos.
Somos muchos los que creemos que el exceso de deberes es contraproducente. Que los niños pasan demasiadas horas en la escuela y lo que necesitan al salir es liberarse. Ni exceso de deberes ni exceso de extraescolares, ojo, que ahora también van cargaditos y no siempre porque ellos lo eligen sino porque lo elegimos los padres. Crear el hábito de estudio pensando en un futuro es bueno, pero el hábito se puede lograr con la lectura, con un par de operaciones cuando están en los primeros cursos de primaria. Después de ocho horas en la escuela, si no más, lo último que necesitan los alumnos es seguir sentados en la silla de su habitación durante tres largas horas. No es eficiente, ni productivo, ni motiva, sólo merma la ilusión por aprender. Los deberes no deberían provocar ni ansiedad ni cansancio en exceso, sólo tendrían que ser un apoyo en situaciones especiales como exámenes, cuando hay que investigar sobre algo interesante para poder trabajarlo en clase, cuando hay que preparar cierto material para elaborar un proyecto. Leer es una buena tarea diaria y abre la mente de una manera más que maravillosa, pero aquí tendría que haber compromiso por parte de las familias en colaborar para que la lectura fuera un hábito en casa, partiendo de que en la escuela hemos hecho nuestra parte y hemos motivado a sus hijos para que lean por placer.
Lo que está claro es que los tiempos han cambiado. No necesitamos vivir pegados a lo que dictan los libros. Necesitamos que el proceso enseñanza-aprendizaje se adapte a los tiempos que corren. Necesitamos adaptarnos a la actualidad en la que viven inmersos nuestros alumnos. Lo triste es que se nos paren los pies, por decirlo de alguna manera, cuando intentamos diferenciarnos. Se nos pide papeleo en exceso que cambia con cada cambio de gobierno, se siguen haciendo pruebas externas que alimentan rankings absurdos. ¿Quién piensa en el alumno como centro del sistema? Los pocos que se atreven a cambiar su manera de hacer las cosas.
Y claro, los poquitos a poquitos hacen, pero no es suficiente. Esto debería ser cosa de todos: maestros y familias.

NECESITAMOS UN CAMBIO.

NOSOTROS LOS MAESTROS LO ESTAMOS PIDIENDO A GRITOS, pero no se nos oye.

¿Creéis en el cambio? ¿Creéis que conseguiremos adaptar nuestro sistema educativo algún día a lo que realmente necesitan nuestros niños y niñas? ¿Creéis que la educación se convertirá en la base y dejará de ser moneda de cambio?

Con C de CAMBIO.

27 de octubre de 2015

LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS

La escuela está en crisis. No hablo de una crisis cualquiera, sino de una gran crisis. Y no, esto no viene de nuevo. Lleva un tiempo. Unos cuantos años. Bastantes diría yo. Pero cada vez va a más y peor. Y, o le ponemos remedio, o esto se va a pique, señores.
La escuela está en crisis y os diré por qué. La escuela está en crisis porque pocos la toman en serio. Si yo fuera ella cogía y hacía maletas y me convertía en un parque de bomberos mismo; o mejor aún, en circo, porque, cada vez más, es a lo que realmente se asemeja, a un circo en el que los maestros ejercen de payasos.
La escuela está en crisis porque hace un tiempo los de arriba decidieron que era una buena carta con la que jugar, y así lo hicieron y siguen haciendo. Porque como se desprestigia desde las altas esferas desde el momento en que importa un pimiento la realidad escolar, y prima más el programa político y las sandeces utópicas que venden, pues se acaba contagiando al populacho y se va perdiendo el respeto por esos señores y señoras (y como seamos funcionarios, ya apaga y vámonos) que vivimos permanentemente de vacaciones y tenemos el mejor horario del mundo: los maestros.
La escuela está en crisis porque las nuevas generaciones de padres no confiamos en las nuevas generaciones de maestros. Porque quizás tenemos tanto sentimiento de culpa encima, por no llegar al nivel de "padres del año" al que alguien ha dicho que tenemos que llegar, que la vida escolar de nuestros hijos la pasamos buscando culpables a los que hacer responsables de nuestras propias carencias en educación, en enseñanza de valores y en definitiva, en nuestra labor de padres; padres que un día decidieron serlo voluntariamente con ilusión, aunque a veces parezca que fue con una pistola en la cabeza y con lágrimas en los ojos.
La escuela está en crisis y no es porque los maestros no tengamos ni idea, o porque sólo sepamos mandar deberes a casa porque somos incapaces de acabar el temario en clase, o porque seamos excesivamente autoritarios o excesivamente blandos, o poco imaginativos y demasiado teóricos, o tomemos decisiones sobre nuestros alumnos no pensando en su bien sino en el nuestro. No. LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS PORQUE NO CREEMOS EN ELLA. No, nos liemos; los maestros sí creemos, y a ciegas diría yo. Quienes no creéis sois quienes nos miráis desde fuera recelosos, pensando de corazón que nuestra faena es jorobar a quienes pisan nuestro suelo, porque ni somos lo suficientemente buenos para vuestros hijos e hijas, ni hacemos las cosas lo suficientemente bien para que sean felices, no tengan traumas, desarrollen todas sus habilidades creativas y megachupisuperhiper emocionales y demás pedagogías blancas y de arcoriris. BASTA. No es cierto. Nuestra profesión es vocacional, es una profesión que sale del alma, que te hace soñar con un mundo mejor, que te hace olvidar el café del almuerzo muchos días por cuidar de ese peque que está malito y ha ido al cole con fiebre porque no podían cuidarlo en casa; una profesión que te atrapa a mediodía corrigiendo, preparando materiales divertidos y juegos que los motiven a aprender lo menos divertido del tema nuevo... La profesión de maestro va más allá de las 17 de la tarde, y más allá de las 23 de la noche muchos días y tampoco entiende de fines de semana o festivos cuando tienes algo entre manos que quieres planificar o hacer. No es más pesada que otras, pero tampoco menos importante ni menos costosa. Es una profesión más, y a la vez, una profesión fundamental desde mi punto de vista de maestra que antes fue alumna, y que considera que si ha llegado hasta aquí es, muy en parte, gracias a todos los profesionales que participaron en mi educación escolar.
Y, como en todas partes, está claro que habrá de todo. Maestros más vocacionales y maestros con menos ganas, con poco tacto o con poca empatía, con metodologías más anticuadas o menos lúdicas y tecnológicas... Pero igual que podemos encontrar todo tipo de padres y madres, y como consecuencia, todo tipo de alumnos y alumnas. Pero, sea como fuere, la tendencia general hoy en día pasa por juzgar y prejuzgar lo que hace o dice el maestro, por opinar y castigar su manera de actuar y por darle cero votos de confianza o el simple beneficio de la duda. No pensamos jamás en que, si nos hace llegar información de nuestros hijos que no nos gusta o quizás no nos esperamos, no lo hace por arruinarnos el día sino por mantenernos informados, y porque, al final, esa persona que nos escribe una nota pasa quizás más horas con nuestros hijos que nosotros mismos.
LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS PORQUE NOS HEMOS CREÍDO EL DESPRESTIGIO QUE HAN FOMENTADO SOBRE QUIENES SE DEJAN LA PIEL EN ELLA, Y LO HEMOS HECHO MÁS GRANDE. Porque primero desconfiamos y nos cerramos en banda a escuchar o atender aquello que no suene como queremos que suene, y después, a lo mejor, quizás, pero muchas veces después de haber juzgado, entonces abrimos un poco los ojos y oídos, pero el mal ya está hecho. Y porque además, la gran mayoría de veces que criticamos la labor de quienes están con nuestros hijos en el aula lo hacemos delante de ellos, consiguiendo así una desautorización inmediata que sólo provoca actitudes de falta de respeto y de "esto es casa Pepe".
Los maestros y maestras somos felices enseñando, dedicando nuestro día a día a vuestros niños y niñas, que son lo mejor de este trabajo. Pero tenemos un corazoncito, como todos los demás profesionales del mundo mundial, y saber que somos criticados sin motivo y tomados a la torera en muchas ocasiones, porque total: " ¡aleeee, otra vez de vacaciones! ¿Eh?", pues duele un poquito.
La escuela está en crisis y los únicos a los que no se nos pregunta qué podemos hacer para salvarla es a quienes estamos dentro de ella. Los de arriba se inventan leyes, las cambian a cada mandato, a golpe de "porque sí, porque yo soy mejor que el anterior y el que venga después", pero nadie baja un escalón (o unos cuantos), se mete en un aula y vive la realidad. El sistema educativo se hace desde la distancia y a nosotros se nos exige que hagamos mil papelorios sin mucho sentido, que programemos y reprogramemos, se nos hace revisión de programación a puerta cerrada y como si de una nueva oposición se tratara con todo tipo de preguntas poco relacionadas con el alumnado, sus necesidades y la realidad de cada uno de ellos, y ¡ojo como no estés haciendo lo que programaste en julio!, cuando ni siquiera sabías cómo serían tus niños. Os prometemos que si por muchos de nosotros fuera, no habría tanto libro en las clases, ni tanto examen, ni tanta enseñanza de cosas absurdas que poco sirven para la vida real. Pero, ¡ay señores! Tenemos un currículo que cumplir, y os prometo que se vigila que así sea. Por contra, nadie entra en las clases a ver si todos estamos capacitados para tratar con niños y para ver exactamente qué recursos personales (número de maestros) necesita cada escuela dependiendo de las características del alumnado. No, eso no, que en educación sí hay que ahorrar.
La escuela está en crisis pero cuando los maestros (de la pública) hemos salido a manifestarnos, se nos ha tachado de peseteros y de interesados. Pocos han querido escuchar que por lo que nos manifestamos es por vuestros hijos, porque haya recursos personales y materiales suficientes, porque la ley sea real y no una absurda copia de algún trozo de los sistemas educativos extranjeros.
La escuela está en crisis... Y lo seguirá estando mientras madres, padres, maestras y maestros no queramos trabajar juntos, en una misma dirección, con diversidad de opiniones pero capacidad para llegar a un acuerdo, y siempre y únicamente, POR EL VERDADERO MOTOR DE LA ESCUELA Y EL MUNDO: NUESTROS NIÑOS.
Sabemos que la sociedad ha cambiado y las necesidades de nuestros alumnos también. Pero hay algo que es fundamental para que la escuela y el mundo giren sin accidentes: EL RESPETO. Y si la escuela está en crisis... Del respeto mejor ni hablamos.
CON M DE MAMÁ y C de CRISIS.

19 de mayo de 2015

Querido alumno... Querida alumna...

Querida alumna... Querido alumno...

TÚ PUEDES. 
Claro que sí. ¿Quién te dijo lo contrario? Quien fuese no fue del todo sincero contigo. 
Yo sé que tú puedes hacerlo, a tu manera, acorde a tus posibilidades y a tu forma de entender la vida y de ver el mundo... Pero, de un modo u otro, PUEDES.
YO CONFÍO EN TI. 
Confío en tus triunfos, y en tus errores; en estos últimos sobre todo, porque son los que te harán levantar el vuelo con más fuerza si los adultos que te rodeamos somos capaces de tenderte la mano que te ayude a levantarte.
YO CREO EN TI.
Debes notarlo en mi mirada y en mi sonrisa. Cuando te hablo, te explico, te doy ejemplos o respondo a tus dudas e inquietudes lo hago dando por hecho que VAS A SER CAPAZ DE LOGRAR LO QUE TE PROPONGO. Parto de esa base. Me niego a imaginar lo contrario. Ya vendrán luego las dificultades, y ya las resolveremos juntos. Pero me niego a ser yo quien te ponga las barreras con un gesto de inseguridad o una sonrisa pequeña.

Querido alumno... Querida alumna...

TÚ ME ENSEÑAS. 
Contigo redescubro cada día el mundo. Me permites abrir la mente y me enriqueces con perspectivas diferentes que no sería capaz de ver si no fuera por tu ayuda. Me obligas a seguir indagando más allá, a seguir formándome para poder estar a tu altura.
TÚ ME HACES GRANDE.
Cada vez que me recibes con tu sonrisota enorme, con tus ojos tremendos y tu curiosidad gigantesca... Me haces sentir importante, querida, y muy afortunada. Haces que mis males ajenos se conviertan en guiños de complicidad y cosas superfluas, al menos hasta que salgo del mágico mundo en el que tú vives.

Querida alumna... Querido alumno...

PERMÍTETE LA LICENCIA DE EQUIVOCARTE, y permíteme equivocarme a mí también. 
SUEÑA para que yo siga soñando y juntos proyectemos futuras realidades.
PREGUNTA para que mi mente siga despierta y tu curiosidad sea la mía.
APASIÓNATE para que mis años no me pesen más que mis pasiones y pueda contagiarte mis ilusiones, y tú a mí las tuyas.
VIVE. 

QUERIDO ALUMNO... QUERIDA ALUMNA...

¡GRACIAS!

CON M DE MAMÁ y de MAESTRA

18 de mayo de 2015

Conclusiones a la luz de unas ponencias...

-A los adultos nos encanta escucharnos (no entre nosotros, sino a nosotros mismos) mucho más que escuchar a los niños.
-No a todo el mundo parece gustarle dar clase tanto como a nosotras.
-Parece que el concepto de "jóvenes alumnos/young learners" ha dejado de ser internacional ya que sólo 5 personas de las presentes (de las cuales 3 éramos nosotras) lo entienden como supuestamente debe entenderse.
-Los profesionales inmersos en los procesos de enseñanza-aprendizaje, sea cual sea su papel: profesores de futuros maestros y/o futuros maestros, deberían permanecer en un aula más tiempo del puramente dedicado a las prácticas, o conocer la realidad de las clases a parte de lo que dejan ver las series adolescentes edulcoradas.
-La universidad está estancada en el pasado. Las asignaturas, los profesores y la metodología de la Facultad de Magisterio deberían modernizarse. En quince años el concepto de cultura ha cambiado, y por tanto la sociedad y las necesidades sociales también.
-A colación de lo anterior, estaría bien que los profesores que enseñan a futuros maestros se pasearan por la escuela, al igual que sus alumnos, para así poder absorber la verdadera realidad en cuanto a alumnado y avances tecnológicos se refiere. No, los maestros no tenemos miedo ni a innovar ni a los libros sin palabras, ni tampoco a dejar los libros.
-Los profesionales que van a hablar en público deberían entrenarse para ello. Leer no es hablar, ya que no todo el que lee en voz alta tiene la capacidad de comunicar o transmitir.
-Es una falta de respeto, o así nos lo han enseñado a mis compañeras y a mí, sobrepasar el tiempo que te han adjudicado para tu ponencia, a pesar de los continuos avisos, en detrimento del resto de ponentes y/o el tiempo de preguntas.
-Hemos aprendido muchísimo a lo largo de este tiempo, entre otras cosas, y sobre todo, hemos aprendido en qué no queremos convertirnos. Gracias.
-Decirle a una maestra de inglés, con cara de sorpresa y a modo de cumplido, que tiene un nivelazo de inglés increíble... No es ningún halago, por muy buena intención que le pongas al comentario, es más bien insultante. Lo sorprendente no debería ser eso, eso debe ser lo normal, sino la metodología o el sistema que presenta, si es que realmente es novedoso, arriesgado o de verdad vale la pena.
-En relación a lo anterior, si sorprende que una maestra sea plenamente competente en su materia, o lo intente formándose continuamente, es debido muy probablemente a que el primer filtro por el que pasa, la universidad, aprueba por aprobar y no filtra como debiera. Sin comentarios si hablamos del siguiente filtro importante: las oposiciones.
-Que una ponente, ayudante en la organización del evento para más inri, corrija en público un pequeño fallo a la ponente inmediatamente posterior a ella, mucho más joven, mona y sobradamente preparada, y lo haga con cara de plena satisfacción, no le hace más grande ni mejor que ella, sino que pone en evidencia su ansia de estar por encima del resto a toda costa. Desde aquí vuelvo a felicitar a "la corregida" en cuestión, porque como ya le dijimos, fue de las pocas valientes que presentó algo realmente útil y actual en cuanto a "young learners" se refiere.
-Si los profesionales que forman a profesionales de la enseñanza siguen sin poner los pies en la tierra y, además de dar clases magistrales (ojo, que también son necesarias) no se acercan a las necesidades reales de los alumnos de sus alumnos... Y en vez de eso, los tratan desde la mirada "por encima del hombro" y como si de una raza inferior se tratara... ¿Pretendemos de verdad que cuándo reivindicamos un sistema educativo normal y decente se nos haga caso?
-Y para concluir... definitivamente, somos unas bichos raros; algo de lo que estoy muy orgullosa, dicho sea de paso.
 
(El texto lo escribí inicialmente en inglés, conforme avanzaban las ponencias... Así que aquí lo colgaré en un rato igualmente, por si os apetece practicar un ratito ;) )
 
 
CON M DE MAMÁ y de MAESTRA

3 de febrero de 2015

Pedagogía... Ni blanca, ni negra: ¡De colores!

Porque ya está bien, hombre. Que vivimos en una época en la que, si no somos capaces de ponerle nombre hasta al papel del baño, no dormimos tranquilos. Hay métodos para todo, corrientes de trescientos tipos y teorías a puñados. Y, mire usted por donde, que justo venimos a dejar de lado lo que más falta nos hace a la hora de criar: ¡EL SENTIDO COMÚN! (Que dicho sea de paso, es el menos común de los sentidos, y ¡vaya si se nota!).
Siguiendo esta moda de bautizar hasta la manera de sonar los mocos de nuestros hijos, porque aspirar no es lo mismo que usar suero a chorro, también hemos dado nombre a la ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza: la pedagogía. Y lo hemos hecho nada más y nada menos que asociándola a un color, el blanco. Que está muy bien, por lo de asociar el blanco a la pureza del alma, la inocencia y demás. Como nominativo el blanco hace un buen papel. Y a partir de ahí, como todo y como siempre: irse al extremo es... ¡Peligroso!
Como hay diferentes tonalidades de blanco: blanco roto, hueso, crudo, blanco sucio, blanco grisáceo, blanco azulado, blanco novia... Entiendo que dentro de esta corriente que es la Pedagogía Blanca se admitirán matices y no hará falta ser muy radical al cumplirla, ¿no? Por lo que he podido leer en redes sociales y demás, esta forma de criar evita el "trauma", así que para no ser ambiguos en el mensaje, deberían dejarnos adaptar sus enseñanzas a lo que nos convenga sin reprocharnos nada para que no suframos una decepción o nos sintamos inútiles y demás, digo yo.
Reconozco que no he ahondado (ni voy a hacerlo, por el momento) demasiado en el tema, por tanto no puedo ni voy a criticar directamente ningún enunciado que esta corriente defienda; sin embargo, sí que voy a argumentar el porqué de lo dañino de su existencia para nosotros, los padres de ahora, los padres modernos que leemos, releemos y hacemos másteres en "cómo cambiar un pañal", mientras dejamos aparcado a un lado nuestro instinto y nuestra iniciativa.
A los señores creadores de la Pedagogía Blanca les diría que resulta que los padres de ahora tenemos tanto miedo de no cumplir las expectativas, de no dar la talla y de que nos invada ese famoso sentimiento de culpa en forma de remordimiento, que en multitud de ocasiones (por no ser demasiado tajante y usar el "siempre") seguimos a rajatabla todo lo que oímos o leemos que nos suena chachipiruli, y más si se trata de tener a nuestros hijos en un constante (y absurdo) estado de felicidad. Así que si ustedes, que parece que son los que más molan últimamente, nos dicen que no hay que usar el "no", jamás lo usaremos, y si nos dicen que hay que hacer el pino puente mientras se les cuenta un cuento, así lo haremos.
Tengan en cuenta que vivimos estresados entre casa y trabajo, y que cuando llegan ciertas horas (bien de mañana, bien de noche) nos apetece poco pelear y discutir, así que somos muy partidarios de consentir muchas cosas, como por ejemplo, que se elijan la ropa hasta el punto de que vayan al colegio semidisfrazados, con capas y más capas sin sentido o con el pijama bajo de la falda de tul del disfraz de princesa o que nos toreen hasta el punto que siempre lleguemos tarde al colegio; además, como queremos criar niños que tengan total autonomía y poder de decisión, en bastantes ocasiones dejamos que hagan lo que les plazca, porque mientras sean felices, lo demás no importa (no importa que por ejemplo, indirectamente, les estemos enseñando que llegar tarde a su futuro trabajo estará bien y no tendrá consecuencias, o éstas no les afectarán, ya que papi y mami estarán para salvarlos), y mientras... Hemos olvidado que si no les enseñamos nosotros la diferencia entre libertad y libertinaje, nadie lo hará, que si no les hablamos de respeto, empezando por respeto a los que convivimos con ellos, quizás sea demasiado tarde y que para que adquieran autonomía no se trata de dejarlos hacer sin más sino de enseñarles poco a poco según su madurez y darles responsabilidades adaptadas a ellos.
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Porque no, hablarles de normas no es frustrarlos, ponerles límites no es amargarlos, decirles NO no es ni traumatizarlos ni cohibirlos... No, no lo es. Porque si los límites, las normas y el NO van acompañados de cariño, de amor del bueno, de sentido común y de querer protegerlos de verdad contra los peligros del loco mundo al que los hemos hecho venir, ni se traumatizan, ni se amargan, ni estamos criando niños infelices ni chuminadas parecidas, al contrario, así conseguimos personitas que, además de felices, están aprendiendo a vivir en sociedad, a respetar al de al lado, a que lo primero no siempre puede ser su ombligo, individuos empáticos y con valores.
A mi humilde y nada experto modo de ver, señores míos, la pedagogía da igual si es blanca o negra, lo que tiene que haber es sentido común al aplicar todos esos enunciados, no dejarnos cegar y aplicar a pies juntilla absolutamente todo lo que leemos o lo que nos dicen que ahora se lleva. Vale que seamos padres modernos, padres que no quieren repetir lo que, desde su punto de vista, fueron errores que se cometieron con ellos... yo diría que más bien parece que, por tónica general, somos padres que confundimos dejar que los niños hagan lo que les da la real gana, a todos los niveles, con "que sean felices". La verdadera felicidad no tiene nada que ver con que venga alguien y nos diga: haz lo que te rote, tenga las consecuencias sociales que tenga. Por tanto, mejor si no transmitimos a nuestros hijos ese mensaje erróneo.
Si por no soportar una rabieta porque pensamos que eso es "infelicidad", si porque estamos cansados y queremos paz todo el rato, si porque nos sentimos mal porque no les hemos dedicado tiempo o si porque al negarles algo estamos cerrándoles los chakras, vamos a dejar que nuestros hijos hagan siempre y bajo cualquier circunstancia lo que les dé la real gana, contra viento y marea y afecte a quien afecte, entonces, preparémosnos para la generación de monstruos que estamos creando.
Criar con sentido común no está reñido con criar niños felices. Porque, además, da la puñetera casualidad de que la vida no nos permite estar siempre en ese permanente estado idílico. Así que cuidadín con lo que hacemos o tendremos muchos reproches futuros, cuando cada vez que algo no les salga como querían se peguen el tortazo una y otra vez.
Los niños son felices si les dedicamos tiempo de calidad. Aunque les digamos no, aunque les limitemos su libertad para que no invadan la del otro. Los niños son felices cuando pueden disfrutarnos de manera real e intensa, y cuando nos necesitan y nos encuentran. Sencillo.
Así que dará igual que la pedagogía sea blanca o negra mientras interpretemos según nuestra conveniencia y comodidad y no pensando en las consecuencias de nuestras actuaciones.
Yo, si hay que elegir, por si acaso me quedo con la de colores.

CON M DE MAMÁ y C de COLORES

25 de enero de 2015

10 cosas que necesita una maestra de inglés

Me gusta pensar que más que maestra, si quiero, puedo ser maga.
Porque si quiero, puedo convertir los objetos más tontos en los más divertidos, tan sólo poniéndoles un nombre nuevo para mis alumnos; un nombre que a ellos les suene cómico, y al resto del mundo a inglés.
Patata nunca será lo mismo desde que descubren que potatoe es mucho más divertido de pronunciar y da mucha más risa.
Ir al school garden (orchard me suena a ogro, y lo último que quiero es asustarlos) a plantar potatoes and barley es mucho más emocionante si lo hacemos cantando el último hit "Follow the yellow brick road", cortesía del Wizard of Oz; además, así se nos olvida que estos días está haciendo más frío porque mientras cantamos vamos al ritmo de 1, 2, 3, JUMP!
Si abro mi enorme bolsa y pongo cara de misterio, ellos ya saben que algo nuevo va a aparecer de repente, y sus caras no tienen precio. Y la cosa más tonta se convierte en la más chula del mundo mundial.
Si muevo la varita que the good witch of the North me ha dado y tengo suerte, justo en ese momento el vídeo que estábamos viendo se para, y entonces todos me miran expectantes para ver cómo narices arreglo el lío que he hecho. Otro golpe de varita y sus mandíbulas caen hasta el suelo. Y mientras ellos se recuperan del shock yo pienso que si lo hago adrede, no me sale mejor.
Así que sí, las maestras y maestros podemos hacer magia, y de la buena. Sólo tenemos que creer en nuestra capacidad de hacer realidad los sueños de los más peques. Ellos tienen todas sus esperanzas puestas en nosotros, y nosotros tenemos la gran responsabilidad de hacer posible que su aprendizaje sea un camino interesante, motivador y apasionante.
Por eso, hay unas cuantas cosas que son imprescindibles para que nuestros encantamientos funcionen, y que no está de más tener a mano. Yo os dejo mi lista de los diez imprescindibles que últimamente me acompañan a todos lados; pero si me preguntáis en un mes, estoy segura de que la lista habrá aumentado y variado. Aquí va pues, por si os sirve.
10 COSAS QUE NECESITA UNA MAESTRA DE INGLÉS:
1. Una varita. Cuanto más brillante, más cursi y más grande, mejor, porque más magia podrás hacer con ella, y así lo creen ellos.
2. Una regadera. Las regaderas nos sirven para regar las plantas, para jugar a que llueve y para animarlos a ellos a que sigan su camino hacia arriba cuando les tiras unas gotitas de agua invisible.
3. Macetas de colores. Cualquier momento es bueno para plantar una semilla. Estás creando vida, y el proceso para ellos es pura magia. Para ti lo mágico es que aprendan las cosas más cotidianas en una lengua que desconocen y, sin embargo, la sientan como suya.
4. Si llevas regadera y macetas, necesitas semillas, claro: de flores, de cereales... ¡Qué más da! Las macetas con una cara dibujada de pronto un día tendrán pelo, y eso es muy, muy guay.
5. Y si llevas regadera, macetas y semillas, necesitas sustrato para poder dejar caer las semillas. No ocupa demasiado, bueno, quizás un poquito, pero mi bolsa es enorme y apenas se nota.
6. Rotus molones que sirvan para pintar cualquier tipo de material. Así puedes improvisar carteles que te lleven a la ciudad mágica en la que se halla el huerto, ésa que está al final del yellow brick road y en la que nos vamos a encontrar a la bruja buena y al scarecrow.
7. Polvos de hada y stickers, muchos stickers. Los polvos de hada están hechos de purpurina muy fina, y se guardan en bolsitas especiales, como las que usamos para guardar las joyas. Si rociamos a los peques con un puñadito de polvos y les ponemos un sticker en la mano, sólo habrá que esperar unos segundos a que alguno diga que ha volado un poquito y que no tocaba el suelo. Y entonces, todos habrán volado también.
8. Unas gafas mágicas. Unas gafas grandotas, sin cristales y muy ridículas, que sirven para ver animales volando y muchas cosas más. En cuanto te las pones tú y dices con énfasis "Oooooh! I can see a pink elephant!", en menos que canta un gallo tienes la clase llena de animales de colores y formas raras, porque todos ven de todo, y de paso repasan vocabulario sin saberlo.
9. Una mascota. La que sea. Grande,  pequeña, bonita o fea. Da igual. La cuestión es que su nombre suene divertido, que puedan abrazarla, mimarla y buscarla por toda la clase porque la muy pillina se ha escondido. Y ¡ay como se te olvide en casa o en otro sitio! A ver qué te inventas para salir del paso porque no hay día que no pregunten por ella.
10. Y, por último, un saco grande de ilusión, paciencia, imaginación y muchas sonrisas. Porque habrá días en los que estarás cansado, te dolerá la cabeza, habrás dormido poco, tendrás un mal día o quizás lo tengan ellos ... y entonces, sólo con abrir el saco, recordarás por qué estás donde estás y por qué tienes a 25 personitas delante mirándote con los ojos bien abiertos y esperando a que... ¡Empiece el espectáculo!

CON M DE MAMÁ y de MAESTRA

27 de agosto de 2014

RECURSOS DIDÁCTICOS.

Con eso de que se acaban las vacaciones de los maestros y que muchos papis están deseando que llegue la esperada vuelta al cole, la propuesta de +Merak Luna para su #hayvidadespuesdelos6 no me podía parecer más adecuada. Porque "mola" que empiece el cole, pero en breve habrá papis agobiados con los deberes, el cómo ayudar a los peques y no tan peques de la casa... y entonces haremos como con el frío y el calor, que nunca llegan cuando queremos... ¡qué bien estábamos de vacaciones!
Así que hoy aparco la M de Mamá y saco la de Maestra, y os invito a visitar una serie de webs que realmente valen la pena, tanto para todas las asignaturas como para el inglés, de manera más específica, y que me tienen enganchada por la cantidad de buenos recursos que contienen. Como buena maestra, soy de las que entra en google buscando una cosa y, tres horas después, sigue delante del ordenador, embobada total, porque "¡¡chicas, he descubierto unas páginas megachahigeniales!!" y así hasta el infinito y más allá. Y si no, ¡que levante la mano el maestro o la maestra a quien no le pase! (A ver esas manoooos, por favor...) Y si hablamos de cancioncitas de inglés... ¡ni una groupie de The Beatles se emociona más que una maestra de inglés ante un vídeo chulo recién descubierto! ;)
Así que, sin más rollos, aquí os dejo algunas de las webs que suelo consultar y utilizar tanto para preparar como para impartir mis clases. Lo mejor es que, buceando en ellas, muy probablemente lleguéis a otras vosotros solos. Enjoy!!
 
1. WEB COMPLETÍSIMA PARA PRIMARIA Y ESO. TODAS LAS ASIGNATURAS (La mejor en cuanto a contenido, organización - siguiendo incluso las unidades de los libros más usados, al detalle - con recursos realmente buenos e útiles).
 
2. WEB DE LA GENERALITAT DE CATALUÑA (de lo mejorcito que hay, con montones de material y juegos online, por áreas y acogiendo a todos los niveles: infantil, primaria y ESO; también con apartado de castellano)
 
3. RECURSOS GRATUITOS PARA PRIMARIA (contenidos separados por áreas)
 
4. EJERCICIOS INTERACTIVOS DE LENGUA PARA LA ESO (actividades para cada una de las destrezas)
 
5. WEB LLENITA DE RECURSOS POR ÁREAS PARA TODAS LAS ETAPAS (muy, muy completa y realmente útil porque contiene muchísimas fichas para imprimir en casa, incluso controles, separadas por contenidos dentro de cada área)
 
6. BLOG DE RECURSOS PARA INFANTIL, PRIMARIA Y LOGOPEDIA (Es el blog de una profe en el que encontraréis tanto juegos, como recursos, como sugerencias de aplicaciones para móviles. Todas las áreas y etapas)
 
7. UNIDADES DIDÁCTICAS DE COMPENSATORIA (es decir, completísima web requeteconocida y utilizada por maestros, con multitud de recursos para aquellos alumnos que, por diferentes razones, necesitan reforzar, cogerse al ritmo del resto, aprender nuestro idioma para desenvolverse con soltura y demás)
 
8. COMPLETÍSIMO BANCO DE ACTIVIDADES POR ÁREAS, INCLUYENDO ACTIVIDADES PARA ALUMNOS DE NEE (una joya de blog, sinceramente, con apartado de orientación psicopedagógica)
 
9. ENGLISH TEACHERS WEBSITES (como su nombre indica, es una página en la que encontramos enlaces a otras webs llenas de recursos. Hay apartado para profes y para alumnos. Este enlace os llevará directo a la parte de alumnos)

10. BRITISH COUNCIL RESOURCES WEB: MY FAVOURITE ONE EVER!! (como maestra de inglés, me parece una joya esta web. Encontraréis un montón de actividades, juegos, vídeos y recursos en general para todas las edades, separados por apartados: infantil (little kids), primaria (kids) y adolescentes (teens), y también ayuda para quienes preparen los exámenes de la Universidad de Cambridge)

11. CAMBRIDGE UNIVERSITY WEB PAGE (hermana de la anterior, con multitud de recursos aunque más encaminados a la preparación de los famosos títulos de esta universidad)

12. ONESTOP ENGLISH (una de las webs más completas, con recursos por edades, desde los más peques hasta los más mayores, incluye juegos, manualidades, repaso de la materia y un montón de cosas más. Muy recomendable)

13. MES-ENGLISH (aunque esta página es propiamente para "teachers", si tenéis un poquito de ganas y de inquietud, echadle un ojo porque seguro que podéis sacar de ella interesantes recursos y ayudar a vuestros peques a repasar de una manera más divertida y original. ¡A mí me encanta!)

14. DLTK CRAFTS FOR KIDS (¿Os gustan las manualidades? Pues ésta es la excusa perfecta para entreteneros con vuestros hijos y, de paso, repasar un poquito de inglés. Infinidades de manualidades y actividades plásticas, con todos los pasos -incluyen fotos-, por temáticas y por edades. ¡Ideal!)

15. ESL GAMES (una web chulísima, con juegos online, y muchas cosas más, entre ellas vídeos, para que vuestros peques repasen y practiquen divirtiéndose. Tiene diferentes apartados y toca un montón de "topics", es decir, vocabulario separado por temáticas).

Y, como no pretendo saturaros la cabeza ni tampoco las ganas de seguir aprendiendo con vuestros hijos, hasta aquí lo que se daba. Espero que todos estos recursos os resulten útiles, y sobre todo, ¡divertidos!

Un besazo y ¡feliz vuelta al cole!

CON M DE MAMÁ









29 de septiembre de 2013

Educación y Enseñanza empiezan por E de EMPATÍA...y de Escuela Pública


Llevo muchísimo tiempo queriendo escribir sobre EDUCACIÓN, ENSEÑANZA y en general sobre el mal de nuestro sistema educativo, perdón, quería decir "de nuestro sistema", porque es el general el que necesita unos buenos reajustes sin los cuales es inviable que el resto de sistemas funcionen, entre ellos el educativo o el sanitario.
Cuando en este país se habla de EDUCACIÓN, en realidad se quiere hablar de ENSEÑANZA, porque cuando se habla de la primera nos estamos refiriendo a lo que "se da en el cole", y no señores, si la palabra cole está por ahí lo que estamos queriendo decir es ENSEÑANZA, porque en principio (y lo digo a conciencia), la EDUCACIÓN ha de venir de casa, mamarse desde la cuna (o la cama, para las/os del colecho), y ha de cultivarse día a y día, regarse con paciencia "y una caña", para que de verdad cumpla su cometido: traer al mundo personas, y no animales con aspecto humano. 

La ENSEÑANZA, sin embargo, hace referencia a las áreas, contenidos y vivencias que se imparten en la escuela, en el aula y que están incluídas en un currículo oficial, y va acompañada, dicho sea de paso, de la EDUCACIÓN que cada maestro/a tiene y que transmite, como currículum oculto, a todo el alumnado al que ENSEÑA (que no EDUCA), ya que es con los maestros/as con quien, a la larga, el niño/a pasa más horas al día. 
Por tanto, sí, los/as maestros/as EDUCAMOS, pero de manera indirecta o implícita, pues no dejamos de ser personas, con nuestros defectos y virtudes, nuestros escollos y nuestras glorias, que nos vienen de cuna, como a todo hijo de vecino, pero nuestra competencia real es la ENSEÑANZA. Mientras que la competencia ma/paterna (en la que me incluyo para hacer examen de conciencia) es EDUCAR, formar personitas con valores que sean capaces de convivir en una sociedad cada vez más atrofiada socialmente, inculcar respeto al prójimo y respeto hacia uno mismo, y en definitiva, ejercer la labor de ma/padres, que para algo hemos traído hijos al mundo. Y ojo, EDUCAR no es empeñarnos en que nuestros hijos e hijas terminen una carrera universitaria o sean personas de éxito, que la EDUCACIÓN va mucho más allá. Podríamos darnos con un canto en los dientes si conseguimos que nuestros hijos sean buenas personas, individuos con criterio propio pero con capacidad de trabajo en grupo y de interacción social, personas felices cuya única meta es vivir su vida lo mejor que puedan y sepan, y no, no hablo en el plano material. 
En lo que respecta pues a los maestros/as, entre los que me incluyo, diré que nos queda una labor socialmente devaluada, infravalorada y castigada, y que, en mi humilde opinión siempre, es una labor de bastante peso social: ENSEÑAR, pero no enseñar asignaturas, sino ENSEÑAR A QUERER APRENDER, es decir, MOTIVAR. 
Cuando un niño/a llega a nuestra clase, desde el primer paso que da en ella, está poniendo en tela de juicio todo lo que a continuación va a presenciar, en el buen sentido de la palabra para aquellos que entran con la inocencia pura de la ilusión por la novedad, y en el sentido propio para aquellos cuyos padres/tutores, en un descuido fortuito, han puesto a caer de un burro el colegio, los maestros y la labor en general de este gremio horribilis. Es por ello que nuestro primer cruce de miradas, nuestra sonrisa franca y nuestras palabras han de transmitir lo que estamos pensando: "soy afortunada de que estés en mi clase, bienvenido/a. A partir de ya estás en un entorno seguro, voy a cuidarte todo el tiempo y aquí vas a ser feliz, porque NO VOY A JUZGARTE, NO VOY A RIDICULIZARTE, NO VOY A PONER EN EVIDENCIA TUS CARENCIAS, pero sí VOY A INTENTAR MOTIVARTE, VOY A CONTAGIARTE LA ILUSIÓN POR APRENDER, VOY A CUIDAR DE TI COMO SI FUERAS MI HIJO/A, VOY A FELICITARTE POR TUS LOGROS Y AYUDARTE CUANDO NO CONSIGAS LO QUE MARCA EL CURRÍCULO y VOY A ENSEÑARTE A PENSAR POR TI MISMO, porque desde el momento en que has entrado en este aula YO YA TE QUIERO, con tus virtudes y tus defectos, con tus carencias, y tus aptitudes, SIN CONDICIONES, porque CREO EN TI". 
Y todo esto que he de ser capaz de hacer llegar a todos y cada uno de mis alumnos/as voy a hacerlo a pesar de no tener recursos humanos dentro de mi aula, más allá de "yo mi me conmigo", que apoyen a quienes más lo necesitan, ya sea por necesitar refuerzo o porque van solos y requieren de más material y más nivel. Voy a hacerlo a pesar de tener dentro del mismo grupo niveles más que dispares, caracteres que chocan y muy diversos estilos de aprendizaje. Voy a intentar llegar a todos y cada uno en la medida de mis posibilidades, bailando encima de la mesa si eso es lo único que hace que aprendáis los músculos del cuerpo en valenciano. 
Ahora... No por eso voy a contener mi "pataleo", mis quejas y mi opinión cuando digo que este país se carga día a día nuestra labor, y con ella el futuro de esta sociedad. Porque utilizar como moneda de cambio EL SISTEMA EDUCATIVO y las leyes que lo regulan es de ser muy retrógrado, de tener menos vista que un topo y de tener pocas ganas de que esto funcione. Cansa escuchar que los maestros viven de lujo porque sólo tienen vacaciones, y que a lo único que se dedican es a "tener manía a sus alumnos". Pues oigan, no somos nosotros los que matriculamos a sus hijos en tropecientas actividades extraescolares o los dejamos viendo la tele mil horas seguidas para que no molesten. Ni somos nosotros, con nuestros sueldazos vitalicios de ministros-políticos-y demás los que hemos acabado con la economía del país, porque somos maestros (y en mi caso, para más choteo general, del estado) y no magnates/maNgantes.
Así que vamos a intentar poner todos un poquito de nuestra parte y pensar, pero de verdad, no en plan mitin político y dolor fingido, en quienes son los que están pagando el pato realmente: nuestros/as hijos/as; o lo que es lo mismo: EL FUTURO DE ESPAÑA (y olé).
Creo que perdemos mucho el tiempo en sandeces, en críticas no constructivas y en el hablar por hablar, se nos llena la boca a padres y maestros (totalmente incluída en ambos grupos) con lo que deberían hacer unos y lo que deberían hacer los otros, y sin embargo, en contadas ocasiones hacemos lo que realmente tenemos que hacer: COMUNICARNOS COMO ADULTOS PREOCUPADOS POR NUESTROS MENORES. 
Ya lo he dicho antes, a los padres nos corresponde EDUCAR, a los maestros ENSEÑAR. Y a partir de ahí, crear un camino de colaboración, de trabajo conjunto, de comunicación bidireccional, de aprecio verdadero y de madurez sólo depende de las ganas que tengamos de hacer las cosas bien, no hay más.
Lo que ya se escapa de nuestro alcance es la mala gestión que hacen los gobiernos (sí, plural, porque da igual el color y la ideología, les importa un pimiento del padrón a todos las consecuencias de sus cambios absurdos y nada meditados) con nuestro sistema educativo. Cómo gracias a que se han fumado "el parné" nacional, ahora nos quedamos sin fondos para la educación pública, ésa a la que en teoría TIENEN DERECHO TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO, sin excepción. 
Ya no hay dinero para becas de estudio, ni de transporte, ni para comer, ni para bonolibro, ni para las guarderías... NO HAY DINERO. Justo ahora que muchas familias no tienen qué ofrecer a sus niños cuando se sientan en la mesa (si es que no se la han embargado también), justo ahora, tampoco hay dinero para algo tan básico, necesario y de todos como es la ESCUELA PÚBLICA.
Y no, no me quejo de que me hayan bajado el sueldo, me lo hayan congelado o me hayan quitado la paga extra (que de extra no tiene nada, porque es algo que me he currado, señores). Me quejo Y BIEN ALTO de que ESTÁN CARGÁNDOSE DE UN PLUMAZO LA ESCUELA PÚBLICA con tanta gilipollez. Están, bajo mi punto de vista, intentado PRIVATIZARNOS la vida, y con ello, están queriendo diferenciar cada vez más los estratos sociales, como antaño. Así sólo podrán estudiar los "señoritos", porque los de a pie no tendremos ni donde caernos. Acabaremos siendo un país de ABORREGADOS, si es que no lo somos ya.
Eso sí, somos muy plurilingües, y si no miren a doña Anne The Bottle, el nuevo hazmerreír mundial después de su debut como alcaldesa (elegida a dedo) que defiende la candidatura para los JJOO de la capital de España, país de pandereta y de toro sobre el televisor. Pero somos plurilingües sólo con el inglés, ¿eh? Porque las lenguas cooficiales son una mierda, una vergüenza y un auténtico símbolo de "palurdismo" nacional, ¿verdad, (sin)Wert(güenza)? 
Pues que sepa que aprender idiomas, aunque no sean mayoritarios, contribuye de forma favorable al desarrollo del cerebro, dota de mejores habilidades lingüísticas a los hablantes y favorece el aprendizaje de manera general. Y lo digo como maestra de inglés, fíjese usted por donde. Así que podríamos empezar a llamar a cada cosa por su nombre y, si hablamos de plurilingüismo, que éste sea real, partiendo de la base de que las lenguas cooficiales son parte de la historia, de nuestra historia, y por ello son riqueza y patrimonio cultural. Y si no, miren la familia real, que a pesar de todos los desaguisados que están saliéndole a la luz ahí sigue, y como justificación para aquellos pro monarquía: es que la figura del rey, bla, bla, bla...
Pero claro, hablar de alumnos plurilingües en la ESCUELA PUBLICA, en un país en el que se exige una mini titulación a los maestros no especialistas en lenguas para que enseñen a sus alumnos, en un país en que el dinero se emplea en comprar confeti para fiestas de cumpleaños en vez de usarse para pagar a los maestros que realmente hacen falta, en un país en el que se ha reducido un maestro de primaria (mínimo) por escuela, y en el que todos hemos de saber hacer de todo, pero de golpe y porrazo oigan, no vayan a pensarse que tienen ustedes tiempo para prepararse con cursos y demás. 
Y de entre todo este merdel se levanta una manita y se oye una vocecita que dice: ¿Y por qué a mí mamá? ¿Porque yo no tengo derecho a un maestro de apoyo cuando tanto lo necesito?
Y una respuesta: Pues porque la vida no es justa en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas, y os ha tocado a vosotros vivirla.
Lo bueno de las adversidades es que nos hacen crecer personalmente, y mira tú por dónde, ése SÍ ES BUEN UN MENSAJE PARA NUESTROS HIJOS.
Mientras todo este empastrazo se arregla, PRACTIQUEMOS LA EMPATÍA, que para algo empieza igual que EDUCACIÓN y ENSEÑANZA, y pongámonos en el lugar del otro antes de presuponer, juzgar o echar la bronca.
Y dicho esto, os invito a que os toméis un relaxing café con leche, descafeinado que si no no dormiremos, a la salud de LA ESCUELA PÚBLICA y de todos aquellos, padres, madres, maestros, maestras y, sobre todo ALUMNOS, que formamos parte de ella, CREEMOS EN ELLA y la hacemos posible.


CON M DE MAMÁ y E de EDUCACIÓN y ENSEÑANZA