También os enseño alguna de las bonitas tablas a las que ya estamos buscando sitio en casa, porque fue verlas y pensar "¡las han hecho para nosotros!".
Éste es el blog de una mujer, madre y maestra. Es un blog sobre el día a día de las cosas simples, y no tanto, de ser mujer, madre y maestra. Un blog en el que "cualquier parecido con la realidad, NO es pura coincidencia".
28 de marzo de 2015
MENUDAS LETRAS... grandes mensajes
También os enseño alguna de las bonitas tablas a las que ya estamos buscando sitio en casa, porque fue verlas y pensar "¡las han hecho para nosotros!".
2 de marzo de 2015
Paco y el fantasma de las Navidades pasadas
Lo que le ocurre a Paco es que se le junta que no entiende de regalos finos de esos que a la Sole le harían ilusión, y que mucha emoción lo de ir de tiendas tampoco le hace. Salió tan escaldado de sus últimas compras con la mediana que tiene pavor a que se repita la escenita.
Como Paco es un hombre de recursos, cosa que no hemos dudado ni un segundo, lleva dos días inflando a preguntas a la parienta, de estas preguntas que él cree que no se notan pero que, en el fondo, son un cartel luminoso de neón. Vamos, que la Sole sabe que su Paco anda más perdido que un pulpo en un garaje.
- ¿Mi prima? - Como Sole no se lo quiere poner nada fácil, contesta sin piedad porque ya está cansada de que siempre ocurra lo mismo. - Pues... Ah, sí, un marido con ideas, y con dinero para hacerlas realidad.
El pobre está bastante histérico y cada vez tiene menos tiempo para averiguar, por eso le ha dicho a la Sole que hoy no le espere a comer, que tiene que arreglar unos asuntos.
La primera parada es en la relojería del barrio. Allí tienen cosas finas y bonitas de las que siempre anda pidiendo Sole; así que se amorra al escaparate y al segundo empieza a sentirse mareado. Entre tanto brilli brilli, tanto cero junto y tanto foco alumbrando, Paco se ha tenido que sentar en la acera.
La siguiente parada, casualidades de la vida, es en la ferretería.
Allí, a su izquierda, tiene lo que parece un ser con capa y capucha negras al que no se le ve la cara. Coñe, al menos la otra loca de capucha y varita tenía cara de abuelita bonachona, pero esto es digno de peli de terror.
- Pacoooo... No griteeeees... Estoy aquiiiií...
Paco se viste volando. Ya no sabe ni lo que hace. Sale corriendo, con el rollo de papel enganchado al trasero, con cara de susto tremendo y se esconde entre las sartenes.
(- ¡Sabía que este suéter estaba maldito, mierdeeeen! ¡Cuando salga lo quemo!)
- Soyyyyy el fantaaaasma de las Navidadeees Pasadaaaas... Va a ser verdaaaad lo que dice la Soleeeeee...
- ¿La Sole? ¿QUÉ DICES DE LA SOLE?
- La Sole es una santaaaa Pacoooo, y cree que estás sordoooo de remateeee. Y lo estaaaás...
- ¡EN CUANTO SUELTE EL PUÑETERO JERSEY DEL GANCHO TE LA VOY A MONTAR!
- Calmaaaaaa amigoooo... Si rompeeees el jerseeey por brutooooo la que te la monta es tu suegraaaaa. Escúchameeee de una veeeez, que a este pasoooo me cambio de nombreeeee y soy el de las Navidades futuraaaas, leeeeeñeeee yaaaaa. Estoy aquiiiií para evitaaaar que vuelvaaaas a cagarlaaaaa Paquitooooo. O ¿no recuerdaaas qué le regalaste en Navidaaaad a la Soleeee y las consecuenciaaaas?
- Pacooooo... Los regalos para el hogaaaar no son regalos personaleeees... Son para el hogaaaar... ¿Por qué suponeeees que la cafeteraaa sólo la usa ellaaaa?
- ¡Narices! Porque sólo la usa ella. ¡A mí no me deja usarla porque dice que el café sabe a tubería! Y las ensaladas tampoco las preparo porque siempre se me escapa algún bicho, y se pone en un plan melindres que no se aguanta ni ella. Total por un gusanito... O dos.
- Pacoooo... Sartenes nooooo. SARTENEEEES NOOOOO. ¡Ni sartenes, ni cafeteras, ni batidoras, ni pepinillos en vinagre, alma de cántaro! ¡QUE ACABAS CARGÁNDOTE LA PACIENCIA DE CUALQUIERA Y HASTA MI VOZ DE MISTERIO! ¡QUE LE COMPRES ALGO BONITO!
- ¿Una ensaladera de cerámica? - Paco anda más perdido que un unicornio en el libro de ésa que llaman princesa del pueblo.
- ¡FLORES PACO! ¡FLORES Y UN PAÑUELO! ¡UN PERFUME! Yo que sé, majo, llegados a este punto, a lo mejor le hace más ilusión un pasaje sólo de ida a Jamaica!
- ¡PUES YA ESTÁ! ¡UN PLATO DE CERÁMICA CON DIBUJOS DE HOJAS DE MARÍA!
El fantasma no da crédito. Y piensa seriamente en dimitir, como los políticos españoles cuando no cumplen lo prometido. Ah, no, eso no lo hacen nuestros políticos, lo hacen sólo los foráneos.
22 de noviembre de 2014
Apego al alma, miedo al olvido.
Se cierra una etapa, y empieza una nueva que promete, al menos, tantas hazañas como la anterior. Hoy, después de casi 7 años, cerramos la puerta de nuestro hogar y alzamos el vuelo con mucha ilusión hacia nuevo horizonte. Hoy ponemos nuestro primer palito en el que será nuestro nido definitivo. Mezcla de ilusión y morriña. Muchos recuerdos que quedarán guardados para siempre entre estas paredes y que llevaré en mi corazón para intentar esparcirlos por nuestro nuevo hogar.
Es curioso como el ser humano, en su mayoría, se aferra con fuerza al pasado, yo la primera. No sabría decir si es respeto al futuro o comodidad sobre lo ya vivido. El caso es que, sea como fuere, nuestra tendencia general es a aferrarnos a los bienes materiales que nos recuerdan a esas personas especiales, esos momentos inolvidables, esos días pasados.
Cuando tienes que levantar una casa entera para colocarla en otro sitio entera también es cuando descubres que has acumulado "mucho pasado". Reconozco que, durante esta semana de locura entre cajas y demás, he llorado en más de una ocasión al recordar vivencias aquí, al reencontrarme con cartas, fotos, notitas, dibujos... Me apena, y no puedo evitar que así sea, el pensamiento de "última noche aquí, último desayuno aquí, última vez que duermen juntos en esta habitación que los ha visto crecer...". Ahí radica la clave de toda mi melancolía, yo creo: que dejamos la casa que nos ha visto crecer y madurar, primero como pareja y, un tiempo después, como familia. Fue aquí donde Roberto pasó sus días de quimio, de los que a pesar de todo, guardo momentos dulces y guiños cómplices que aún nos vienen a la cabeza; fue aquí donde empecé mi "carrera" como madre; aquí fue donde mi padre jugó con su nieta, y donde mis hijos empezaron a construir su relación de hermanos y cómplices. Ha sido aquí donde hemos reído y llorado tantas veces, tanto cuando la vida nos ha rociado con la fortuna de las cosas bonitas como cuando nos ha hecho respirar gas lacrimógeno hasta decir bastante.
Hoy he llegado a la conclusión de que me gustaría aprender de esas civilizaciones, que las hay, que viven apegados al alma, y punto. Que tienen otro concepto del apego. Que no necesitan guardar eternamente un trozo de papel para sentir que no se olvidan de ese ser querido. Que no viven con el miedo a olvidar las caras de quienes estuvieron en sus vidas y se fueron para siempre. A nosotros parece que nos pesan los recuerdos si no van unidos a algo tangible.
Mis miedos de hoy son precisamente miedos a olvidar lo vivido entre estas cuatro paredes, miedo a que se borren nuestras aventuras, a que la esencia de quienes velan por nosotros no esté más, se esfume o se quede atrapada en nuestro primer hogar para siempre.
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Temores sin fundamento que se desvanecen cuando, de repente, comiendo por primera vez en nuestro nuevo hogar, entre cajas, con una manta vieja por mantel y unas tazas por vaso, nos reímos los cuatro juntos sin parar, cuando nos abrazamos por pares, Pichu y papá, Rubiazo y yo, cuando miro la foto de mi padre y veo que su sonrisa sigue contagiándome seguridad, cuando me noto "en casa" desde la primera pisada y siento que ellos también, cuando, sin saber cómo, sé que mis estrellas protectoras se han venido con nosotros y están aquí...
Es entonces cuando me doy cuenta de que nos bastamos nosotros para mantener intacta la magia de un hogar, donde sea, cuando sea y como sea.
Empezando nueva etapa en 3, 2, 1...
CON M DE MAMÁ




