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25 de agosto de 2016

Bienvenidos a Nunca Jamás

En octubre cumplo 39 años. 

Dicho así, a bocajarro, suena grande, largo, mucho, viejo y algo difícil de digerir. Sin embargo, y si tengo suerte, mi vida no ha hecho más que empezar y tengo las mismas ganas que hace casi 39 años de comerme el mundo con un poco de helado cremoso de limón y virutas de chocolate.

Los 39 años han pasado más rápido de lo planeado, al menos de un tiempo aquí. De pronto, miro lo vivido y soy consciente de que tengo capítulos para escribir una serie de televisión de ésas que duran toda una vida, por peculiar, por intenso y porque ya son casi 39 años repletos de historia. La mía y la de los míos.

De lo hecho no me arrepiento de nada, creo. De lo no hecho, tampoco, al menos hoy por hoy. Sigo soñando como cuando era niña, despierta. Me gusta imaginarme cumpliendo mis metas, y a los míos felices, sanos y unidos. 

De lo vivido no borraría nada, por dolorosos o tristes que hayan sido muchos de los episodios, porque si soy quien soy es justo por esas batallas campales que he lidiado y por haber salido victoriosa de ellas, y más fuerte.

De quienes ya no están lo echo de menos todo, cada día y con la misma intensidad, y daría mis casi 39 por volverlos a tener y poder disfrutar con ellos otros 39 más. Como sé que su marcha es irreversible, los vivo en mi día a día y los pienso y adoro a cada ratito. No es consuelo, pero ayuda a que la tristeza sea más llevadera.

A día de hoy, con un cuerpo algo más viejo, o menos joven, sin canas, pero con arrugas grabadas a fuego de sonrisas y lágrimas, sigo inventándome juegos, cantando a grito pelado, bailando cuando nadie me ve o cuando suena una canción que me gusta y me ve todo el mundo, disfrutando de saltar en los charcos, jugando a guerras de agua, comiendo dulce a escondidas, riéndome a carcajadas por tonterías, llorando de emoción con cualquier cosa. A día de hoy, con el cuerpo menos joven, o algo más viejo, me reinvento a diario para no caer en la rutina, para no aburrir a mis sentidos, hago trastadas, me pongo nuevos retos, me entusiasmo fácilmente con cualquier nuevo proyecto, planeo cosas de chicas con mis amigas como cuando sólo era yo sin los míos, me gusta mirar la Luna llena y mojarme con la lluvia. A día de hoy, sin canas, pero con arrugas grabadas a fuego de sonrisas y lágrimas, sigo siendo pizpireta, exageradamente dramática, atrevida, cabezota, algo chula y muy llorona.

En octubre cumpliré 39 años. Y sigo siendo una niña. Una niña que ha crecido, se ha convertido en madre, y en maestra, pero que sigue viviendo en Nunca Jamás porque piensa que los adultos son muy, muy aburridos.

Ojalá que nunca, nunca, nunca dejemos de sentir pasión por las pequeñas tonterías que nos hacen reír, y que conservemos nuestro espíritu de niños toda la vida.

Una vez, hace no mucho, me dijeron que yo era como Peter Pan; y aunque el fin del comentario no era precisamente halagar, no saben que lo único que consiguieron diciéndomelo fue reforzar mi idea de que quiero seguir guardando esa pizquita de locura de niña que aún me queda. Hoy sé que ése fue uno de los piropos más bonitos que me han dicho en mis casi 39 años, aunque la intención fuera justo la contraria. 😉


Por muchos años más en el País de Nunca Jamás. 😝😊

7 de octubre de 2015

7 de octubre

Me has faltado tú.
Aunque hayas estado, como siempre estás.
Me han faltado tu llamada, tu voz y tu abrazo.
No entendemos el verdadero sentido de "no tener" hasta que esa persona especial que te arropa se va para no volver. Así que yo te seguiré echando terriblemente de menos hasta que nos volvamos a ver y me vuelvas a felicitar.
Dos cumpleaños sin ti. Este segundo duele igual que el primero. No hay diferencia.
2 cumpleaños y 363 no cumpleaños.

2 de marzo de 2015

Paco y el fantasma de las Navidades pasadas

Paco está nervioso; bueno, más que nervioso, está hasta los anacardos. El domingo es el cumpleaños de la Sole y ya está otra vez con la dichosa búsqueda del tesoro: su tesoooooro. ¡Con lo fáciles que son los hombres para regalar y le toca una mujer!
- Haber elegido muerte... - Le dice la vocecilla de su conciencia.
Paco lleva dos días dándole vueltas al temita. Tiene la certeza de que sea lo que sea, la va a liar parda con el presente.
Lo que le ocurre a Paco es que se le junta que no entiende de regalos finos de esos que a la Sole le harían ilusión, y que mucha emoción lo de ir de tiendas tampoco le hace. Salió tan escaldado de sus últimas compras con la mediana que tiene pavor a que se repita la escenita.
Como Paco es un hombre de recursos, cosa que no hemos dudado ni un segundo, lleva dos días inflando a preguntas a la parienta, de estas preguntas que él cree que no se notan pero que, en el fondo, son un cartel luminoso de neón. Vamos, que la Sole sabe que su Paco anda más perdido que un pulpo en un garaje.
- ¿Qué era eso que decías que tenía tu prima y que te gustaba tanto?
- ¿Mi prima? - Como Sole no se lo quiere poner nada fácil, contesta sin piedad porque ya está cansada de que siempre ocurra lo mismo. - Pues... Ah, sí, un marido con ideas, y con dinero para hacerlas realidad.
¡Zas, en toda la boca! Paco ha perdido su tercer round y se retira del ring.
El pobre está bastante histérico y cada vez tiene menos tiempo para averiguar, por eso le ha dicho a la Sole que hoy no le espere a comer, que tiene que arreglar unos asuntos.
La primera parada es en la relojería del barrio. Allí tienen cosas finas y bonitas de las que siempre anda pidiendo Sole; así que se amorra al escaparate y al segundo empieza a sentirse mareado. Entre tanto brilli brilli, tanto cero junto y tanto foco alumbrando, Paco se ha tenido que sentar en la acera.
- ¡Madre del Universo entero! ¿Pero esta mujer de qué cree que trabajo? ¿De contrabandista de marfil? - El sudor frío aún le dura.
Así que... Opción joyas anulada.
La siguiente parada, casualidades de la vida, es en la ferretería.
- ¡Esto sí! Esto ya es otra cosa. Precios razonables, cosas útiles...
Paco entra decidido a este lugar de culto de todo "Paco" que se precie. Mientras mira embelesado las pistolas de silicona, escucha un susurro grave que le pone los pelos de punta y la espalda tensa.
- Holaaaaaa Pacooooo...
Paco se lleva la mano al corazón. Está convencido de que se le ha parado. Se gira muy lentamente, cagadito de miedo. ¿Qué leñes le ocurre? ¡Si él siempre fue el gallito que organizaba las tundas de güija!
Allí, a su izquierda, tiene lo que parece un ser con capa y capucha negras al que no se le ve la cara. Coñe, al menos la otra loca de capucha y varita tenía cara de abuelita bonachona, pero esto es digno de peli de terror.
- Soy EL FANTASMAAAAA DE LAS NAVIDADEEEEES PASADAAAAAS...
Acto seguido Paco se empieza a partir de risa. De risa nerviosa, de risa a la que le acompañan unas lagrimitas y un retortijón que le hace volar al mostrador y pedir la llave del baño.
- ¡HOSTIEN YA CON LA PANDA DE DESEQUILIBRADOS QUE HAN SOLTADO POR LA CIUDAD! ¡No sé quién está detrás de todo esto pero se va a enterar! ¡SE VA A ENTERAR!
- Pacoooo... No griteeeees... Estoy aquiiiií...
Y ahí está, esa cosa que parece un humano sin pies y que no tiene cara, sujetándole el rollo de papel del wc y tapándose con la mano parte del hueco de la cara.
- Acabaaa Pacooo, que tenemoooos que hablaaaar. Y soyyyy de vómitoooo faaaácil...
¿En serio? ¿En serio está ahí la vieja de la guadaña dándole papel del culo? ¿En serio va a vomitarle encima "ESO"?
Paco se viste volando. Ya no sabe ni lo que hace. Sale corriendo, con el rollo de papel enganchado al trasero, con cara de susto tremendo y se esconde entre las sartenes.
- ¿Una sarteeén? ¿UNA SARTEEEÉN? Miraaaa Pacooooo, si te mueveees no respondoooooo. Ahoraaaa me vas a escuchaaaar.
Paco ni por asomo se mueve, vamos, como que se le ha enganchado el jersey de lana que le tejió su suegra en uno de los ganchos donde cuelgan sartenes y si se mueve tira toda la fila.
(- ¡Sabía que este suéter estaba maldito, mierdeeeen! ¡Cuando salga lo quemo!)
- ¿QUIÉN ANACARDOS ERES LOCA ENCAPUCHADA?
- Soyyyyy el fantaaaasma de las Navidadeees Pasadaaaas... Va a ser verdaaaad lo que dice la Soleeeeee...
- ¿La Sole? ¿QUÉ DICES DE LA SOLE?
- La Sole es una santaaaa Pacoooo, y cree que estás sordoooo de remateeee. Y lo estaaaás...
- ¡EN CUANTO SUELTE EL PUÑETERO JERSEY DEL GANCHO TE LA VOY A MONTAR!
- Calmaaaaaa amigoooo... Si rompeeees el jerseeey por brutooooo la que te la monta es tu suegraaaaa. Escúchameeee de una veeeez, que a este pasoooo me cambio de nombreeeee y soy el de las Navidades futuraaaas, leeeeeñeeee yaaaaa. Estoy aquiiiií para evitaaaar que vuelvaaaas a cagarlaaaaa Paquitooooo. O ¿no recuerdaaas qué le regalaste en Navidaaaad a la Soleeee y las consecuenciaaaas?
Y de pronto Paco, el guasón y rabietas, el manazas que quiere ser chef, aterriza y se pega el bofetón; pero básicamente porque se le ha roto el jersey y se ha estampado contra el suelo.
- ¡La leche! ¡Que el tipo éste de Scream tiene razón!
Las últimas Navidades, Paco le regaló a su doña un exprimidor manual a juego con dos escurre-ensaladas y una cafetera nueva. Jamás entendió la reacción de la Sole, que fue pasarse tres días sin hablarle, preparando para comer y cenar sólo ensaladas y obligándolo a beber café hasta dormido. Estaba muy cabreada.
- Sí que me acuerdo, y no tengo ni idea de qué le picó tanto. ¿El color? ¿ La cafetera era pequeña?
- Pacooooo... Los regalos para el hogaaaar no son regalos personaleeees... Son para el hogaaaar... ¿Por qué suponeeees que la cafeteraaa sólo la usa ellaaaa?
- ¡Narices! Porque sólo la usa ella. ¡A mí no me deja usarla porque dice que el café sabe a tubería! Y las ensaladas tampoco las preparo porque siempre se me escapa algún bicho, y se pone en un plan melindres que no se aguanta ni ella. Total por un gusanito... O dos.
- Pacoooo... Sartenes nooooo. SARTENEEEES NOOOOO. ¡Ni sartenes, ni cafeteras, ni batidoras, ni pepinillos en vinagre, alma de cántaro! ¡QUE ACABAS CARGÁNDOTE LA PACIENCIA DE CUALQUIERA Y HASTA MI VOZ DE MISTERIO! ¡QUE LE COMPRES ALGO BONITO!
- ¿Una ensaladera de cerámica? - Paco anda más perdido que un unicornio en el libro de ésa que llaman princesa del pueblo.
- ¡FLORES PACO! ¡FLORES Y UN PAÑUELO! ¡UN PERFUME! Yo que sé, majo, llegados a este punto, a lo mejor le hace más ilusión un pasaje sólo de ida a Jamaica!
- ¡PUES YA ESTÁ! ¡UN PLATO DE CERÁMICA CON DIBUJOS DE HOJAS DE MARÍA!
El fantasma no da crédito. Y piensa seriamente en dimitir, como los políticos españoles cuando no cumplen lo prometido. Ah, no, eso no lo hacen nuestros políticos, lo hacen sólo los foráneos.
- Mucha suerte Paco. Vas a necesitarla. - Y dicho esto, desaparece lo más rápido que puede porque está hasta los mismísimos de nuestro héroe.
Y mientras, Paco ya ha llegado al mostrador para pagar el plato de cerámica con dibujos de palmeras y el tapete de flores naranjas. ¡Menos mal que ha venido el de la guadaña para echarle un cable! ¡ESTE AÑO TRIUNFA FIJO!
Y vaya si triunfó...
FIN
CON M DE MAMÁ y F de FANTASMA

6 de diciembre de 2014

¿Cumpleaños infantil o eventazo social?

Si tengo que elegir un pez, elijo el salmón. Por razones obvias... básicamente porque siento que siempre nado a contracorriente. No suelo seguir modas, de ningún tipo, y si lo hago me canso rápido porque no me gusta encasillarme ni que me encasillen.
En menos de dos semanas Pichu cumple 5 años y no, no voy a organizar una de esas chupimolonguiMEGA party en las que acabamos convirtiendo la casa en un parque temático. Sí, lo sé, debo ser una madre rollo y no molar mucho, pero por suerte, Pichu tampoco espera eso y tiene claro con quien quiere celebrar su cumple.
De unos años a aquí se ha impuesto la moda (precursora de las megafiestas temáticas) de celebrar los cumpleaños de varios niños de una misma clase el mismo día, invitando a toda la clase a la fiesta. En principio, según entendí yo cuando me comentaron de la existencia de esta moda, esto se hace con el fin de abaratar el tema regalos, ya que se pone una cantidad simbólica por niño, y de evitar que los niños se junten con tanta cosa, además de darles la oportunidad de poder juntarse toda la clase fuera del colegio. A esto, como supuesta ventaja, le sumamos que los regalos los compran los progenitores de los cumpleañeros, asegurándose así el éxito seguro con los presentes de los homenajeados. Estas fiestas suelen celebrarse en parques de bolas o en parques públicos, a gustos de los padres, y dependiendo de lo que uno busque o pueda permitirse: todo hecho o elaboración y currada caseras.
El año pasado caí. Sí, yo fui una de esas mamis que queda con otras dos, en este caso de máxima confianza, junta cumpleaños con calzador (agosto, septiembre y diciembre) y convoca a los 22 compañeritos de su hija al cumpleaños. La verdad, ellos lo pasaron en grande, pero no mucho mejor que si lo hubiéramos hecho de manera tradicional. Y yo, qué queréis que os diga, soy algo de tradiciones, porque algunas, por lo que me ha enseñado la edad, se continúan de generación en generación por algo, como la tarta de galletas y chocolate (¡mi preferida, por cierto!).
La cosa es que, conforme avanzó el curso, Pichu fue invitada a más cumpleaños, tanto de compañeros del cole como de amigos de fuera, y esto me ha llevado a observar con tristeza como, lo que parecía haber surgido como una idea para abaratar costes, para que aprendan a compartir y convivir más allá de la escuela... ¡Se ha acabado convirtiendo en una competición por hacer la fiesta más grande, en el lugar más grande, con más regalos, más niños y más milongas! Y no, no soy la única que tiene esa impresión. Hay más salmones en el río (por suerte para mí).
La verdadera ventaja o lado bueno de las fiestas de clases enteras acaba convirtiéndose en la evidencia de nuestra realidad: trabajamos con X número de compañeros, con unos nos llevamos bien, con otros hacemos amistad y con otros... simplemente no nos llevamos, no hay más. Los niños también viven así su realidad. Aunque a la edad de Pichu las amistades no tienen por qué estar aún muy definidas, te das cuenta, si conoces bien a tu hijo, de que normalmente habla de los mismos compis, comparte juegos con el mismo grupo y se "queja" de los mismos siempre. Así pues, cuando haces un cumpleaños con toda la clase, al final, cada oveja va con su pareja, no juegan con los que normalmente no lo hacen por el hecho de que sea su fiesta, y con los que tienen alguna confrontación, pues la tienen igual. Yo, personalmente, no invitaría a todos mis compañeros de trabajo a mi cumpleaños, ni siquiera a todos aquellos con los que tengo buena relación. Invitaría a los que considero de mi confianza, de mi círculo, porque son con los que de verdad comparto mi día a día. ¿Por qué hemos de pretender que con los niños sea diferente? Aprender a relacionarse es algo que se fragua desde niños, y pretender que se lleven bien con todos es engañar sus sentidos, eso no será posible nunca, porque para ello tendrán que intentar agradar de manera poco espontánea a quienes no agradan, y entonces, el mensaje que les transmitimos es totalmente érroneo.
Luego está el tema de los regalos. La verdad, lo de un regalo común de parte de todos sus amigos, está fenomenal, aunque por otra parte, siempre puede parecer que quien no puede dar, ni siquiera esa cantidad simbólica, es bicho raro o se siente fuera de lugar. En el caso de Pichu, no pudo ser regalo único porque lo que le gustaba eran cosas más "económicas", así que yo tuve la sensación de que igualmente recibía aluvión de regalos, aun habiéndolos elegido nosotros y habiéndonos acoplado estrictamente al presupuesto. Por otra parte, en algunos parques de bolas, el hecho de hacer sentar al homenajeado en el trono para que los amigos le vayan acercando los regalos mientras el resto corea sus nombres... no sé, repito, llamadme rara, pero no lo veo. Está claro que ese día los cumpleañeros son los máximos protagonistas, y más a estas edades en las que cumplir años es toda una aventura, pero en mi humilde opinión, las cosas cuanto más normales y naturales, mejor. ¿No se puede hacer una entrega de regalos normal, a la antigua? Llego y entrego mi regalo, si lo llevo. O si es entre todos, sin tanto alboroto. Repito, llamadme rara. Luego, por otro lado, para mi gusto, el hecho de que el regalo lo compren los papis quita la emoción real que supone a los niños el hacer un regalo a un amigo, básicamente porque ellos no han ido a elegirlo ni lo han hecho con sus manos, y lo normal es que no sepan lo que es. Llevar a tu hijo a que elija un detalle para su amigo, o mejor aún, motivarlo a que lo haga con sus propias manos, está cultivando el hecho de que piensen en quienes quieren y hagan un esfuerzo por conocerlos un poquito más, por interesarse por sus gustos, entre otras cosas, es decir, por dejar de mirarse el ombligo para mirar el de los de al lado.
Y suma y sigue. La moda de los parques de bolas está bien, son lugares en los que los niños se lo pasan pipa, pero como tendemos a buscar el lugar más grande, el más de moda, pues a mi modo de ver, la magia de la "convivencia" acaba desapareciendo entre tanto niño infiltrado, y el cumpleaños acaba siendo un acto bastante impersonal, en el que, con suerte, se cruzan un par de compañeros en el mismo tobogán cada media hora. Por tanto, se me desmonta otro punto a favor. Además, como la tendencia es a la macro fiesta en la macro sala, el concepto de cumpleaños infantil acaba pareciendo una fiesta de pueblo con discomóvil incluida. Insisto, la rara soy yo, pero me parece excesivo. A esto le sumamos que, obviamente, celebrar un cumple con 25 niños supone que cuentas también con sus padres, de tu confianza o no, que se quedan a "celebrar" la fiesta y a los que, por tanto, hay que agasajar con algo de merienda. Es decir, el precio del cumpleaños asciende al de una fiesta de sociedad, mínimo. Y, como siempre, si tienes la suerte de ser madre de algún cumpleañero, a ti no te toca relacionarte, porque estás controlando a los 25, que corren como locos y botan a la velocidad de un rayo por todo el parque de bolas; más que nada porque, aunque están sus padres, sientes que esa responsabilidad te corresponde, y así lo siente el resto, parece ser.
Demasiado de nuevo, en mi opinión.
De esta corriente hemos pasado a montar macro fiestas temáticas, en las que, no es que los invitados puedan ir disfrazados, si no que deben ir disfrazados de un tema en concreto (esta parte me chifla, que conste, porque soy fan de los disfraces desde siempre) ya que toda la fiesta, merienda incluida versa sobre un tema, "supuestamente" del agrado del cumpleañero, y no elegido por pura pose o postureo pinterest de los padres. Pero lo que empieza como una fiesta infantil por y para ellos, sigue la estela anterior: miles de invitados, niños y adultos, a veces no tan amigos pero que quedan bien en las fotos, anuncio a bombo y platillo del planazo al más puro estilo fiesta de sociedad. Y entonces, tal como lo veo yo, el centro que son los niños, su protagonismo, queda relegado un poquito y pasan por delante los detalles, los primeros planos de tooooodo lo que hemos preparado y demás. Que sí, que los niños soplan las velas, pero ya hemos perdido el mimo y el encanto de un cumpleaños donde se estrecha el círculo, donde los que cumplen años están con su entorno de máxima confianza. Es decir, pasamos de un cumpleaños en el que se estrechan lazos a uno en el que empiezan a crearse lazos porque hay invitados que los cumpleañeros han visto por segunda vez en su vida. Y ojo, que si tenemos claro que ése es el fin de su fiesta, adelante, entonces está muy bien planteada.
Pero yo cada vez me veo más salmón. Veo que, cada vez más, todo se magnifica, se hace enorme, se quiere mostrar, se agranda... Y nosotros, los de aquí de casa, no nos vemos para nada en esa estela nueva. No nos pega ni con cola. Podéis pensar: pecas de lo mismo, hablas de ti y tu marido como adultos, no de las preferencias de vuestra hija. Error. Lo primero que hicimos cuando empezó la temporada "taurina" fue preguntarle a Pichu. Y su respuesta fue que su máxima ilusión era una fiesta de pijamas con 5 amigas y amigos, o una tarde de sesión de cine, palomitas y gorrinadas en casa con ellos. Eso después de haber iniciado la temporada de parques de bolas, públicos y demás con toda la clase. Blanco y en botella. Hoy por hoy hemos ampliado la lista a 10, vamos, lo normal, y fijo que aún cae alguno más de aquí a la entrega de invitaciones, pero en ningún momento ha pedido invitar a toda la clase. Y ,sin embargo, sí cuenta con sus amiguitos de fuera del cole. Y es que, en tantísimas ocasiones, nos adelantamos a sus gustos y a sus preferencias porque "sabemos" qué es lo que quieren, que olvidamos que ellos también son personitas, seres sociales, que no tienen por qué querer "lo mismo que el resto de sus amigos, pero más".
En estos tiempos que corren, todo es tan a lo grande, tan exagerado, tan magnífico, que NOS OLVIDAMOS DE QUE LAS PEQUEÑAS COSAS SON LAS QUE SE CONVIERTEN EN GRANDES RECUERDOS.
Una mesa con bocatas de fiambre y nocilla/nutella (que no falten), con platos de papas y ganchitos, con un vaso de trina (ella tampoco es de fanta) derramado al primer minuto, guirnaldas cursis que habrá elegido ella y que probablemente no sean los pompones cuquis que yo elegiría, una piñata llena de chuminadas que no acaba de romperse, carreras alrededor de la mesa, juegos en el jardín de delante... Un grupito de amigos pasando la tarde en una de las casas y agotando a los padres de la criatura. Y una niña que se acostará feliz y pletórica porque ha pasado la tarde con aquellos que, a diario, le arrancan una sonrisa, incluso hasta un enfado, y que le ayudan a conocer el verdadero sentido de la amistad y con los que está aprendiendo cuán divertido es el mundo de las relaciones.
Insisto, y lo asumo, soy un salmón. Pero a Pichu no parece importarle, porque, al menos en el tema "cumpleaños", nada en la misma dirección que yo: la contraria.

Y vosotros... ¿Con qué os quedáis? ¿CUMPLEAÑOS INFANTIL o EVENTAZO SOCIAL?

CON M DE MAMÁ y de CUMPLEAÑOS FELIZ

 

9 de noviembre de 2014

10 razones por las que vale la pena cumplir años

Hacía tiempo que no pasaba por aquí para dejar una de mis listas y llevaba días con mono de ello. Adoro hacer listas, de siempre, de esas que haces en libretita o en folio para guardar en el bolso e ir tachando, de esas que llevan mil cosas anotadas de las que acabas haciendo una, y con suerte... ¡Me encantan!
Aunque sabéis que aquí las dejo sólo de 10 puntos, para que nadie se me agobie y para que sean 100% realizables.
Aquí va la de hoy: 10 razones por las que vale la pena cumplir años. ¿Escépticos? Leed y veréis como me dais la razón.

1. Porque la magia de pedir un deseo al soplar las taitantas velas, y pensar de verdad que "esta vez se me cumple" no tiene precio. Eso y mantener la esperanza año tras año.
2. Porque, si organizas merendola, es la excusa perfecta para darle vía libre al amigo patoso de turno, y que tire su vaso (antes de fanta, ahora de cervezota) sin llamar la atención. Al fin y al cabo, en todos los cumples cae uno.
3. Porque, cuando eres pequeña, deseas que nadie te vea para dejar al lado el bocata de fiambre y zamparte el de nocilla; y cuando eres mayor, atacas directamente con la excusa de que de pequeña nunca comías.
4. Porque de pequeña te emociona cumplir un año más y te pasas los 6 meses de antes anunciándolo a bombo y platillo; porque luego es taaaan emocionante que te quiten años que te pasas otros 6 meses lamentándote y agradeciendo cumplidos a partes iguales.
5. Porque conforme avanzan los cumpleaños, a no ser que alguien quiera sorprenderte, la fiesta de la montas tú a tu manera, con quien quieres, zampando lo que te da la gana y bebiendo al gusto.
6. Porque, conforme crecemos, acabamos celebrando el cumpleaños varias veces, entre familia que no se pone de acuerdo para venir, amigos que están fuera o porque curras ese mismo día y acabas tan reventada que celebrarlo tirada en el sofá te parece el mejor regalo.
7. Porque cumplir años significa ganar en madurez (en la mayoría de casos, ojo) y en seguridad, así que, aunque te acercas a los 40 peligrosamente, estás más a gusto contigo misma que hace diez, ya que te has dado cuenta de que no hay nada mejor que estar bien para verse mejor.
8. Porque los regalos son mucho más arriesgados de mayor que de niña, y es divertido observar la cara de quien te regala, mientras espera que des el beneplácito al detalle que le ha costado tanto encontrar y que sabe a ciencia cierta que es riesgo seguro. Y tú, te regocijas rompiendo leeeentamente el papel.
9. Porque según avanzan los años aumentan las posibilidades de hacerte o comprarte tu propia tarta, con lo que así te aseguras que comes un trozo y además repites.
10. Porque cumplir años es un regalo. Porque significa que estás vivo, que tienes mucho que celebrar, que tienes un tiempo por delante que vivir y compartir con los tuyos, que has viajado en el tiempo unos cuantos años ya y que nadie jamás tendrá que contarte nada porque esos años los viviste tú de primera mano, que tienes un año más y menos de experiencia en todo, por lo que tienes mucho que compartir y también mucho aún por aprender.
Cumplir años es saber que das un paso más y te queda un paso menos por recorrer y que, en ambos sentidos, la vida vale mucho la pena.

¡FELIZ NO CUMPLEAÑOS Y CUMPLEAÑOS A TODO EL MUNDO!

CON M DE MAMÁ y C de CUMPLEAÑOS FELIZ

4 de octubre de 2014

Es octubre... Y tengo miedo.

Octubre me gusta. Me ha gustado siempre. Siempre ha sido un mes especial. En octubre el otoño entra de lleno aquí, con sus intensas lluvias para limpiar y llevarse lo malo, y dejarnos preparados de nuevo para recoger lo bueno que tenga que venir.
Octubre es un mes de colores cálidos, donde los tonos anaranjados, amarillos, rojizos y marrones simbolizan un cambio de aires. Tejen una alfombra mullida que invita a pasear, a llenar los pulmones de aire limpio, fresco y nuevo.
En octubre siempre hemos celebrado los santos de mis hermanos, tu cumple y el mío, y desde hace poco el de Rubiazo.
En octubre terminaste de enfermar... Y te fuiste. Para siempre. Justo un día antes de cumplir años. Es curioso que todo quede en octubre.
Y ya estamos en octubre, y tengo miedo. Porque es mi primer octubre sin ti. Porque el martes, por primera vez en muchos años, no llamarás a las 19:45 para desearme feliz cumpleaños y meterte conmigo por hacerme mayor. Porque no me preguntarás si ya me ha llegado mi regalo. Porque no te diré que el fin de semana comemos juntos y que yo llevo la tarta para que me cantes. Porque va a ser mi primer cumpleaños sin ti en 37 años.
Estamos en octubre y tengo miedo. Porque esta vez el día 9 me comeré sola las frutitas de mazapán de La Mocadorá, y porque cada vez que muerda una te imaginaré a ti frente a mí eligiendo justo la que yo iba a coger.
Estamos en octubre y tengo miedo, sí. Porque el 15 está a la vuelta de la esquina y recordaré salir del cole a mediodía para ya no volver y encerrarme en tu casa durante casi cuatro intensos días. Porque el 19 hará un año que, después de una intensa lucha de más de dos años y una valentía encomiable, cerraste tus lindos ojazos verdes de mirada intensa y sabia, y no los volviste a abrir más. Porque el 20 será tu cumpleaños y me quedaré con las ganas de darte el abrazo más grande del planeta, y perderme en tu cuello con olor a papá, porque no podré comprarte un libro como manda la tradición, ni tirarte 68 veces de las orejas. No es justo. Y porque, además, el 25 nuestro Rubiazo sinvergüenza hará dos años que asomó su rubia cabeza al mundo. Dos años de aquel día en que tú, apoyado tan sólo en tu bastón, aguantaste el parto de tu nieto sólo porque yo te lo pedí, y sacaste fuerzas de donde no las tenías para verlo llegar a revolucionar nuestras vidas. Y lo hiciste sin dejar de animarme y sonreír.
Octubre me gusta, papá. Porque siempre ha sido nuestro mes. Porque tú y yo nos hemos reconocido siempre tan iguales.
Pero octubre me asusta, papá. Porque tú no estás aquí para decirme que todo está bien y que no llore más.
Y, sin embargo, OCTUBRE, a pesar de todo, es especial.
Todo empieza y todo acaba aquí, en OCTUBRE. Por algo será.

TE QUIERO. HASTA LA LUNA Y VUELTA.

CON M DE MAMÁ y O de OCTUBRE.

20 de septiembre de 2014

Tu lista de cumpleaños

Exactamente dentro de un mes es tu cumpleaños (sí, lo sé, yo voy primero, pero no cumplo tantos 😊). Éste va a ser el primero que celebremos desde lugares diferentes, tú tan etéreo y nosotros tan terrenales y, la verdad, no sé decirte cómo lo voy a llevar.
Cumples 68. Casi nada, ¿eh doctor? Y tu sonrisa sigue siendo la misma que cuando te conocí hace 36 años. O al menos así la veo yo cada vez que te "miro" dentro de mí.
Desde ayer estoy en la cama con un cólico que me está doliendo mucho, muchísimo. Sabes que normalmente aguanto carros y carretas, y que no soy de decir que estoy mala, prefiero guardarme para cuando los míos lo están... pues hacía tiempo que no me veía tan mal. Y encima me falta el poder llamarte para preguntarte si es normal que note esto o aquello, o simplemente para escuchar tu voz y que me digas que voy a estar bien. Lo que tengo claro es que me has dejado un poquito de tu intuición "profesional" en herencia y que no me equivoqué al llamar ayer al médico de urgencias.
Me pincharon buscapina. No te rías, ya sabes que no soporto las inyecciones y ésa dolía mucho, así que efectivamente, no lloré por orgullo.
Sabes que no sé estar mala, pero hasta ahora no he tenido ganas más que de estar tumbada y dormir, o descansar, o buscar las mil posiciones para ver en cual me duele todo menos. Hace un rato el nolotil ha empezado a hacer efecto y, como ya son horas aquí tirada, se me ha ocurrido una idea genial para matar el tiempo mientras mejoro del todo: HACER UNA LISTA DE REGALOS DE CUMPLE PARA TI. Sí. Una lista con todos esos regalos que me gustaría poder darte si estuvieras. Aunque ya sé que estarás pensando lo mismo de cada año: que no quieres nada, te vale con que comamos contigo y ¡seamos puntuales! 😜 Tal cual, como si te escuchara ahora decirlo.
De todas formas, déjame que la haga, así paso las horas y me imagino tu cara con cada uno de los regalos.
Dicho y hecho, ahí va la lista de cosas que me gustaría poder regalarte. A ver si con suerte te picas y vuelves para quedarte para siempre.
1. Un libro nuevo, una novela histórica de las que a ti tanto te gusta leer o quizás el nuevo best seller de Ken Follet. Yo me ofrezco a leértelo a trozos si te cansas.
2. Un CD con todas las canciones que a ti te gustan, las de siempre, las que son ya casi tan nuestras como tuyas, para ver si te vuelve a enamorar la música de fondo, sin que te aturulle.
3. Una semana en el monasterio de Silos, como en los buenos tiempos. Seguro que por allí se alegrarían de verte, y nosotros estaríamos encantados de que nos trajeras las pastas de almendra y limón de todos los años.
4. Una sesión de cine en pantalla grande con Brave Heart, Bailando con lobos y todas las de Indiana Jones.
5. Solomillo a la pimienta, huevos con patatas fritas y ensaladilla rusa para parar un tren. ¡Ah¡ y horchata con bizcocho de chocolate.
6. Un pack de clases de equitación para que siguieras practicando lo que tuviste que parar hace tres años y pico.
7. Un jaguar, pero de los de antes, no esos modelos modernos de ahora, con un chófer que te llevara a tu cafetito diario con los amigos.
8. Una comilona en un buen asador argentino, donde poder meterte entre pecho y espalda un asado bien tierno y unas cuantas empanadas.
9. Un viaje al Tíbet, tu sueño... Un viaje a ese mágico lugar lejano, tan distinto a nuestra realidad diaria, donde tantas veces deseaste perderte para vivir desde sus entrañas aquello que añorabas.
10. El bote mágico de los besos y abrazos. Un bote en el que vamos a guardar todos esos besos y abrazos que no hemos podido darte desde hace 11 meses y 1 día, y que esperan ansiosos poder estar contigo, porque te pertenecen.

Y ahora dime, ¿con esta lista tan chula vas a resistirte a celebrar tu 68 cumpleaños con nosotros? Piensa que como ésta habrá muchas más, porque aquí somos muchos los que te echamos de menos cada día y que daríamos lo que fuera por volverte a ver.
Ve eligiendo regalo pues.

Te quiero papi. ¡Feliz cuenta atrás!

CON M DE MAMÁ y L de LISTA

10 de agosto de 2013

Para ser feliz quiero un camión

No, no es que esté con la famosa cancioncita en la cabeza, que también, es que es la verdad: QUIERO UN CAMIÓN. Y sé que cuando lo tenga seré muy feliz. ¡Ojo! Que no es que ahora no lo sea, pero tener UN CAMIÓN le dará a mi vida de madre ese puntito de locura-cordura que creo que me falta.

¿Que por qué? Sencillo.

Cuando tenga un camión podremos despejar nuestro salón-comedor porque podremos meter la "sección juguetería" dentro. Y así no habrá que saltar bloques de construcción mientras se aparta con el otro pie el castillo de princesas, y se llevan en la boca unos colores y sobre la cabeza un cubo de playa. Cuando tenga un camión podré habilitar cierta zona del mismo a modo de "vestidor", y así me olvidaré de hacer cajas y maletas de ropa cada cambio de estación, porque todo estará en mi camión, y no en la silla de mi habitación (rabiosa actualidad), pues ya no tendré que encontrar ese "ahora que su ropa ya está, cuando tenga un hueco, me pongo con la mía". Cuando tenga un camión podremos meter en él la compra necesaria para un semestre, y así nos evitaremos los 200 viajes "al carrefú" o a mercawoman, para disgusto de la gente del barrio: menos visitas, menos lactancia-despelote público. Cuando tenga un camión podremos salir de fin de semana o de vacaciones siempre que queramos, porque total, será subirnos y arrear, que lo importante ya irá dentro. Así nos evitaremos las intensas jornadas de "haz maleta, deshaz maleta, carga en el coche, no cabe todo, saca lo que ya has puesto, intenta encajarlo de nuevo y tal... Game over en el TETRIS". Cuando tenga un camión podré celebrar los cumpleaños de Pichu y Rubiazo y dejar que inviten a todo el colegio. Y me ahorraré la dichosa visita al parque de bolas, total, bastará con ponerme en primera fila en toda cabalgata o desfile que se precie, pillar todas las pelotitas que lancen, y llenar el camión con ellas. Cuando tenga un camión podré aparcar mi coche dentro, como hacía el del Coche Fantástico, y así ahorraría en lavaderos y en líquido para el "limpia". Además, fardaría un montón saliendo del camión con mi coche como si nada: titiririiiií, titiririiií, titiririririiiiiií, ¡Kit, rápido! Cuando tenga un camión utilizaremos la pared de la parte trasera de "cine de verano", y podremos ver el canal Disney en pantalla gigante, y así Peppa Pig, en vez de una cerda con cara de secador de pelo, parecerá una montaña animada con forma de "cerdaconcaradesecadordepelo". Cuando tenga un camión podremos ir de SPA todos los días, porque será tan sencillo como meter unas cuantas bañeras de formas diferentes y llenarlas con agua y sales de baño de colorines. Y al final del recorrido acuático, instalaremos un sillón de masaje, de esos que hay repartidos por alguno centros comerciales rollo exposición, y que la gente quema de tanto probarlos (total para no comprar). Cuando tenga un camión no tendré el sueño que tengo ahora, porque podremos instalar una habitación de juegos totalmente acristalada dentro de él, y junto a ella dos hamacas de las que cuelgan de palmera a palmera... Y ríete tú de paraísos caribeños. Cuando tenga un camión... Zzzzz... Zzzzzzzz... (Buenas nocheeeeees... Zzzzzz) CON M DE MAMÁ y C de Camión