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20 de marzo de 2015

PACO COUSTEAU RODRIGUEZ DE LA FUENTE

Paco es un tipo bonachón, eso a estas alturas ya lo sabemos. Aunque algo cascarrabias, siempre acaba cediendo cuando alguno de sus tres churumbeles (o los tres) le pide algo insistentemente.
Lorelaila y Javichu llevaban tiempo pidiéndole una mascota, y como saben que su padre no es muy amigo de los animales peludos, optaron por darle la brasa con "queremos tener tortuga".
Así que Paco le dijo a la Sole que, aprovechando las Navidades, podían comprar la tortuguita dichosa y que dejaran de darle la lata. La Sole se partía de risa, interiormente, eso sí, de imaginar quién acabaría cuidando al bicho; y no era ella...
 
 
- ¡GRACIAAAAAS REYES MAGOOOOS! - gritó entusiasmada Lorelaila mirando a su padre cuando descubrió aquella bolita verde dentro de la tortuguera.
- ¡Bieeeeen! La llamaremos Rayo. - Gritó Javichu emocionado.
- ¡De eso nada, enano! - Contestó Lorelaila. - El nombre lo elijo yo que la pedí primero.
- ¡El nombre lo elijo yo que para eso soy el Rey Mago, y se acaban las discusiones! - Intervino Paco empezando a estar mosca con el tema tortuguita. - Se va a llamar Maradona.
- ¡Si hombreeee! ¡Qué horterada de nombre!
- Oye - dijo la (santa) Sole - ¿ Y por qué no la llamáis cada uno como os dé la gana? Si total ni va a ladrar cuando digáis el nombre ni os va a traer las zapatillas.
Y así quedó el tema. Total, que la pobre tortuga, que apenas tenía el tamaño de la yema de un huevo, pasó a llamarse Rayo Maradona Violetta o simplemente "el bicho" cuando a Paco le pillaba de mal humor.
Tras las indicaciones pertinentes, Lorelaila y Javichu se dedicaron durante un mes en cuerpo y alma a cuidar, limpiar, alimentar y hasta cantarle a Rayo Maradona Violetta. Pasado un mes, un buen día, Paco entró en la cocina y descubrió que el pobre bicho no tenía comida en su tortuguera, y que el agua muy limpia no es que estuviera tampoco. Como tenía pánico a que aquello empezara a apestar de manera continua, irremediablemente se imagino a la tortuga nadando en una especie de agua estancada, mitad verde mitad marrón, y sin ser especialmente delicado, casi vomitó de la imagen en su mente. Así que pegó el típico berrido paterno. Uno de esos berridos que te hacen volar hasta el lugar del que parece venir la voz, habiéndote puesto previamente el casco de hockey y el chaleco antibalas.
- ¡¡LORELAILAAAAAAA!! ¡¡JAVICHUUUUU!
Silencio absoluto...
Entonces recordó que se habían bajado nada más comer al parque con los vecinos.
- ¡Genial! Y el bicho este a punto de transformarse en Alien Predator, mierden. Sabía yo que me tocaría a mí limpiar a Maradona.
Y así fue como Paco dejó de ser Paco para convertirse en una mezcla entre Jacques Cousteau y Félix Rodríguez de la Fuente.
Después de hacer una lista mental de lo que iba a necesitar, fue sacando lo que consideraba imprescindible para la operación "salvemos el bicho verde":
- La nueva manopla de horno de la Sole (que si se enteraba se la iba a poner en bocadillo).
- El cucharón para servir sopa del juego de plata que les regaló su suegra (y que a Paco le parecía de "plata de la que caga la gata").
- La ensaladera grande de la vajilla de la boda (que total, sólo veía la luz en Navidad).
- El pañuelo de seda que Sole tenía colgado en la entrada (y que sería el acompañante de la manopla en el bocadillo si lo pillaba en plena maniobra).
- ¡Todo listo! ¡Vamos allá, bicho!
Paco se puso el pañuelo a modo de mascarilla de cirujano y abrió con sumo cuidado la tortuguera (vale, en realidad, la abrió con miedo, pero si lo digo, la que se come el bocadillo de manopla y pañuelo, soy yo). A continuación cogió el cucharón e intentó cazar a la tortuga tres veces, sin mucho éxito. Cada vez que parecía que la tenía, ésta se lanzaba al agua más rauda que la luz (la pobre tenía más miedo que Paco, porque olía la falta de destreza a distancia y temía acabar esclafada en el suelo como un huevo). A la cuarta, finalmente, logró que la tortuga quedara encajada en el cucharón y se dispuso a pasarla a la ensaladera, cubriéndola en el trayecto tortuguera-ensaladera con la manopla. Sin embargo, Rayo Maradona Violetta (de todos los Santos) se lanzó de cabeza al plato en el que Sole le había dejado a Paco las tostadas de la merienda.
- ¡ME CAGÜEN TODO LO QUE SE MENEA Y EN EL BICHO VERDE Y MOJADO DE LAS NARICES!
Rápidamente, dejó el cucharón y se puso la monísima manopla, y dejó que su mano persiguiera a la tortuga por todo el banco de la cocina. Rayo miraba a Paco con pavor.
- ¿Qué gambas quiere este tío loco? ¿Cocinarme?
Paco, tozudo como ninguno, consiguió por fin meter a la tortuga en la ensaladera, y por si acaso se le ocurría levitar, cubrió la mayor parte con papel film, para así poder limpiar tranquilamente la tortuguera.
Después de un chorro de limpiador de wc y otro de limpiacristales, y litros y litros de agua, Paco estaba sudando, rojo como un tomate y agotado. Eso sí, la tortuguera lucía impoluta. Vamos, que ni cuando la compraron estaba así.
Llenó la casita de Maradona de agua como si se tratara de una piscina olímpica y volcó la ensaladera dentro, para evitar otro escape del bicho rebelde.
Dejó la manopla en su sitio (¡Paco, eso es una gorrinadaaaaa!), tiró al fregadero la ensaladera y el cucharón (¡gracias al cielo!), dejó el pañuelo de la parienta donde estaba y se puso a buscar la comida de la tortuga.
- ¡Ya estamos con estos niños! ¡Nada en su sitio, eh! ¿Dónde leñes han dejado la comida del bicho?
Nada. Por más que buscó, allí no había señales del bote de pienso especial para tortugas.
- Bueno, a ver. ¿Estos bichos no son comehierbas? Pues algo habrá por aquí.
Paco abrió la nevera y cogió el tupper de pimientos del piquillo del día anterior, y un trozo de la tortilla de habas del almuerzo, y le puso un pedazo de cada en el comedero a la tortuga.
- ¡Ale Maradona! ¡Arreglado! ¿No te quejarás, eh? ¡Plato combinado! Y no te pongo vino porque ensuciaría el agua y me ha costado lo suyo limpiarte la casa, maja.
Y allí dejó Paco a la tortuga.
A las ocho de la mañana siguiente, un grito desgarrador levantó a Paco y Sole de la cama.
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Paco y Sole volaron a la cocina seguidos de Tamarafalcó y Javichu. Allí, junto a la tortuguera estaba Lorelaila llorando amargamente, con Rayo Maradona Violetta en la mano, más tiesa que un palo, y junto a ella dos tipos que le resultaban muy familiares, vestidos de manera peculiar, uno parecía un boy scout y el otro el capitán pescanova.
- ¿QUÉ TE HAN HECHO? - Gritó Paco mientras apartaba rápidamente a su hija de aquellos señores.
- Nosotros nada, Paco. - Habló el que parecía un boy scout pero con bigote.
- ¿Qué has hecho tú, Paco? ¿Qué le has hecho a la togtuga? - Preguntó el marinero.
- ¿¡Yo!? ¿A la tortuga? ¿Y QUIÉNES SON USTEDES QUE ENTRAN AQUÍ ASÍ, ME ACUSAN DE NO SE QUÉ Y ASUSTAN A MI HIJA? - Paco volvía a ser el Paco cabreado "nometoqueslosanacardos que me conozco".
- Nosotros sólo hemos venido ante la llamada de SOS de tu hija. Somos Jacques Cousteau y Félix Rodríguez de la Fuente. - Dijo el de traje de boy scout, mientras lo miraba con incredulidad ante su ignorancia.
- Papá... ¡PAPAAAAÁ! ¡QUE TE HAS CARGADO TÚ A LA TORTUGA! ¡QUE LA HAS MATADO PORQUE NO QUERÍAS TENER BICHOS! ¡QUÉ FUERTEEEE! - Lorelaila no podía dejar de llorar.
- Pero, pero, ¡pero que nooooo! Si yo la limpié porque la habíais abandonado y estaba empezando a apestar. Si le di de comer mejor que a un rey, leñes.
- Paco, buen hombgre, y ¿se puede sabeg qué le diste a la togtuguita? - Preguntó el marinero.
- Pues como estos han perdido su comida - dijo señalando a Lorelaila y Javichu - le puse un buen trozo de pimiento del piquillo y otro de tortilla de habas. Se quejará el bicho. Fijo que no está muerta, coñen, que estará de siesta larga.
- Pues no hijo no, te las has cargado. ¿Pero cómo narices le das eso a un galapaguito bebé? - Le preguntó alucinado el explorador.
- ¡Bueno, oiga, ya está bien! ¿VIENEN A AYUDAR O A MALMETER? ¡Que con la vecina ya tengo bastante! ¿Van a resucitarla o qué?
- No, Paco, nosotgros no podemos haseg eso. Somos espíguitus, no magos, que te lías. Hemos venido a consolag a tu hija y aconsejagte a ti.
- ¡ENTONCES, ARREANDO, QUE ES GERUNDIO! ¡Caminito de la selva y del mar, que me están empezando a tocar los anacardos pero bien! ¡YA NO SE ME RESPETA NI EN MI CASA!
Y mientras salían ambos grandes de la naturaleza por la puerta, horrorizados del malabestia de hombre que se había cargado a la pobre tortuga por ignorante, Paco se limpió disimuladamente una lagrimita que amenazaba con caer.
- Esta tarde vuelvo a por una tortuga, no os preocupéis, que con lo que me ha costado limpiar la caja me falta que se quede de adorno. - Dijo Paco a sus churumbeles, queriendo parecer duro, pero sonando a blando que no veas.
- No papá, yo ya no quiero tortuga, que era un rollo. - Soltó tan fresca Lorelaila. - Ahora quiero peces.
La mandíbula de Paco cayó hasta la tortuguera, y casi casi recoge el único trozo de tortilla que se había dejado Maradona. Sole, salió de la cocina rapidito, para que el pobre no la viera mondarse de la risa a su costa.
Y esa misma tarde, Paco pasó una hora y media en la tienda de animales del barrio eligiendo peces, cargando comida, pecera y escuchando instrucciones, bajo la atenta mirada de Cousteau y Rodríguez de la Fuente, que vigilaban todos y cada uno de sus torpes movimientos.
FIN.
CON M DE MAMÁ, C de COUSTEAU y R de RODRÍGUEZ

18 de marzo de 2015

Paco LLONGUERAS

Paco es un tío sufrido, de esos que le ponen voluntad y empeño a las cosas, pero que no siempre obtienen resultados proporcionales ni a su voluntad ni a su empeño.

Y básicamente, ése podría ser el resumen de la época en la que la Sole tenía que salir de casa antes que él para ir a trabajar, y en la que él se encargaba de sus tres churumbeles en horario pre colegio: desayunos, vestimenta y sesión de peluquería...

Los desayunos estaban tirados. Primero porque su parienta dejaba la mesa preparadita con sus tazas, su colacao, sus magdalenas y sus cereales antes de irse, no por falta de confianza sino por costumbre absoluta; con lo que los niños sólo tenían que sentarse y zampar. Los almuerzos estaban preparados en la nevera de la noche anterior, así que era tarea fácil: repartirlos y a las mochilas. Además, en esa época aún no se llevaban estas moderneces que imponen ahora las maestras de "día de la fruta", "día del lácteo" o "día de los pepinillos en vinagre con ketchup y ajoaceite" (que todo se andará).

El tema ropa, idem eadem idem. Vamos, que la Sole dejaba los conjuntos de chándal y deportivas más que preparados. La única dificultad radicaba en distinguir cuál era para cada uno, pero de eso ya se encargaban los retoños, que por supervivencia pura y miedo al ridículo, habían desarrollado autonomía hasta decir bastante.

Ahora, cuando llegaba el momento pelos...

¿Queréis saber más?

PODÉIS LEER LA ENTRADA COMPLETA EN MUJERES Y MADRES MAGAZINE, MMM, SIGUIENDO ESTE ENLACE: PACO LLONGUERAS
 

Por cierto, allí podréis ver el tutorial que el gran Llongueras le dejó al gran Paco.

CON M DE MAMÁ y L de LLONGUERAS

13 de marzo de 2015

Paco y el decálogo de las combinaciones imposibles

El pobre Paco no gana para disgustos. Después de ser perseguido por la mujer de traje chaqueta rojo que casi lo obligó a aceptar que era su Menstruación, parece que le crecen los enanos sin proponérselo.

Ayer por la mañana, mientras su mujer iba con la mayor y el pequeño a hacer varios recados, Paco tuvo la fortuna de ser elegido para acompañar a Lorelaila, la mediana, a comprarse algo de ropa.

Lorelaila no es especialmente fan de hacer conjuntitos, no es la típica preadolescente cursilona y normalmente va feliz con un vaquero, una sudadera y unas deportivas (Thanks God!). Pero cuando su padre empezó a coger ropa de los percheros, sin ton ni son, arriba y abajo, izquierda y derecha, ueeeeee Macarena, ¡aaaaay! A la pobre casi le da algo.


- ¡Papaaá! 

Paco andaba tan metido en su papel de personal shopper que evidentemente ni la oyó.
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Podéis encontrar el texto íntegro del post en la revista digital MUJERES Y MADRES MAGAZINE MMM, pinchando en el siguiente enlace: PACO en MMM




CON M DE MAMÁ y D de DECÁLOGO

2 de marzo de 2015

Paco y el fantasma de las Navidades pasadas

Paco está nervioso; bueno, más que nervioso, está hasta los anacardos. El domingo es el cumpleaños de la Sole y ya está otra vez con la dichosa búsqueda del tesoro: su tesoooooro. ¡Con lo fáciles que son los hombres para regalar y le toca una mujer!
- Haber elegido muerte... - Le dice la vocecilla de su conciencia.
Paco lleva dos días dándole vueltas al temita. Tiene la certeza de que sea lo que sea, la va a liar parda con el presente.
Lo que le ocurre a Paco es que se le junta que no entiende de regalos finos de esos que a la Sole le harían ilusión, y que mucha emoción lo de ir de tiendas tampoco le hace. Salió tan escaldado de sus últimas compras con la mediana que tiene pavor a que se repita la escenita.
Como Paco es un hombre de recursos, cosa que no hemos dudado ni un segundo, lleva dos días inflando a preguntas a la parienta, de estas preguntas que él cree que no se notan pero que, en el fondo, son un cartel luminoso de neón. Vamos, que la Sole sabe que su Paco anda más perdido que un pulpo en un garaje.
- ¿Qué era eso que decías que tenía tu prima y que te gustaba tanto?
- ¿Mi prima? - Como Sole no se lo quiere poner nada fácil, contesta sin piedad porque ya está cansada de que siempre ocurra lo mismo. - Pues... Ah, sí, un marido con ideas, y con dinero para hacerlas realidad.
¡Zas, en toda la boca! Paco ha perdido su tercer round y se retira del ring.
El pobre está bastante histérico y cada vez tiene menos tiempo para averiguar, por eso le ha dicho a la Sole que hoy no le espere a comer, que tiene que arreglar unos asuntos.
La primera parada es en la relojería del barrio. Allí tienen cosas finas y bonitas de las que siempre anda pidiendo Sole; así que se amorra al escaparate y al segundo empieza a sentirse mareado. Entre tanto brilli brilli, tanto cero junto y tanto foco alumbrando, Paco se ha tenido que sentar en la acera.
- ¡Madre del Universo entero! ¿Pero esta mujer de qué cree que trabajo? ¿De contrabandista de marfil? - El sudor frío aún le dura.
Así que... Opción joyas anulada.
La siguiente parada, casualidades de la vida, es en la ferretería.
- ¡Esto sí! Esto ya es otra cosa. Precios razonables, cosas útiles...
Paco entra decidido a este lugar de culto de todo "Paco" que se precie. Mientras mira embelesado las pistolas de silicona, escucha un susurro grave que le pone los pelos de punta y la espalda tensa.
- Holaaaaaa Pacooooo...
Paco se lleva la mano al corazón. Está convencido de que se le ha parado. Se gira muy lentamente, cagadito de miedo. ¿Qué leñes le ocurre? ¡Si él siempre fue el gallito que organizaba las tundas de güija!
Allí, a su izquierda, tiene lo que parece un ser con capa y capucha negras al que no se le ve la cara. Coñe, al menos la otra loca de capucha y varita tenía cara de abuelita bonachona, pero esto es digno de peli de terror.
- Soy EL FANTASMAAAAA DE LAS NAVIDADEEEEES PASADAAAAAS...
Acto seguido Paco se empieza a partir de risa. De risa nerviosa, de risa a la que le acompañan unas lagrimitas y un retortijón que le hace volar al mostrador y pedir la llave del baño.
- ¡HOSTIEN YA CON LA PANDA DE DESEQUILIBRADOS QUE HAN SOLTADO POR LA CIUDAD! ¡No sé quién está detrás de todo esto pero se va a enterar! ¡SE VA A ENTERAR!
- Pacoooo... No griteeeees... Estoy aquiiiií...
Y ahí está, esa cosa que parece un humano sin pies y que no tiene cara, sujetándole el rollo de papel del wc y tapándose con la mano parte del hueco de la cara.
- Acabaaa Pacooo, que tenemoooos que hablaaaar. Y soyyyy de vómitoooo faaaácil...
¿En serio? ¿En serio está ahí la vieja de la guadaña dándole papel del culo? ¿En serio va a vomitarle encima "ESO"?
Paco se viste volando. Ya no sabe ni lo que hace. Sale corriendo, con el rollo de papel enganchado al trasero, con cara de susto tremendo y se esconde entre las sartenes.
- ¿Una sarteeén? ¿UNA SARTEEEÉN? Miraaaa Pacooooo, si te mueveees no respondoooooo. Ahoraaaa me vas a escuchaaaar.
Paco ni por asomo se mueve, vamos, como que se le ha enganchado el jersey de lana que le tejió su suegra en uno de los ganchos donde cuelgan sartenes y si se mueve tira toda la fila.
(- ¡Sabía que este suéter estaba maldito, mierdeeeen! ¡Cuando salga lo quemo!)
- ¿QUIÉN ANACARDOS ERES LOCA ENCAPUCHADA?
- Soyyyyy el fantaaaasma de las Navidadeees Pasadaaaas... Va a ser verdaaaad lo que dice la Soleeeeee...
- ¿La Sole? ¿QUÉ DICES DE LA SOLE?
- La Sole es una santaaaa Pacoooo, y cree que estás sordoooo de remateeee. Y lo estaaaás...
- ¡EN CUANTO SUELTE EL PUÑETERO JERSEY DEL GANCHO TE LA VOY A MONTAR!
- Calmaaaaaa amigoooo... Si rompeeees el jerseeey por brutooooo la que te la monta es tu suegraaaaa. Escúchameeee de una veeeez, que a este pasoooo me cambio de nombreeeee y soy el de las Navidades futuraaaas, leeeeeñeeee yaaaaa. Estoy aquiiiií para evitaaaar que vuelvaaaas a cagarlaaaaa Paquitooooo. O ¿no recuerdaaas qué le regalaste en Navidaaaad a la Soleeee y las consecuenciaaaas?
Y de pronto Paco, el guasón y rabietas, el manazas que quiere ser chef, aterriza y se pega el bofetón; pero básicamente porque se le ha roto el jersey y se ha estampado contra el suelo.
- ¡La leche! ¡Que el tipo éste de Scream tiene razón!
Las últimas Navidades, Paco le regaló a su doña un exprimidor manual a juego con dos escurre-ensaladas y una cafetera nueva. Jamás entendió la reacción de la Sole, que fue pasarse tres días sin hablarle, preparando para comer y cenar sólo ensaladas y obligándolo a beber café hasta dormido. Estaba muy cabreada.
- Sí que me acuerdo, y no tengo ni idea de qué le picó tanto. ¿El color? ¿ La cafetera era pequeña?
- Pacooooo... Los regalos para el hogaaaar no son regalos personaleeees... Son para el hogaaaar... ¿Por qué suponeeees que la cafeteraaa sólo la usa ellaaaa?
- ¡Narices! Porque sólo la usa ella. ¡A mí no me deja usarla porque dice que el café sabe a tubería! Y las ensaladas tampoco las preparo porque siempre se me escapa algún bicho, y se pone en un plan melindres que no se aguanta ni ella. Total por un gusanito... O dos.
- Pacoooo... Sartenes nooooo. SARTENEEEES NOOOOO. ¡Ni sartenes, ni cafeteras, ni batidoras, ni pepinillos en vinagre, alma de cántaro! ¡QUE ACABAS CARGÁNDOTE LA PACIENCIA DE CUALQUIERA Y HASTA MI VOZ DE MISTERIO! ¡QUE LE COMPRES ALGO BONITO!
- ¿Una ensaladera de cerámica? - Paco anda más perdido que un unicornio en el libro de ésa que llaman princesa del pueblo.
- ¡FLORES PACO! ¡FLORES Y UN PAÑUELO! ¡UN PERFUME! Yo que sé, majo, llegados a este punto, a lo mejor le hace más ilusión un pasaje sólo de ida a Jamaica!
- ¡PUES YA ESTÁ! ¡UN PLATO DE CERÁMICA CON DIBUJOS DE HOJAS DE MARÍA!
El fantasma no da crédito. Y piensa seriamente en dimitir, como los políticos españoles cuando no cumplen lo prometido. Ah, no, eso no lo hacen nuestros políticos, lo hacen sólo los foráneos.
- Mucha suerte Paco. Vas a necesitarla. - Y dicho esto, desaparece lo más rápido que puede porque está hasta los mismísimos de nuestro héroe.
Y mientras, Paco ya ha llegado al mostrador para pagar el plato de cerámica con dibujos de palmeras y el tapete de flores naranjas. ¡Menos mal que ha venido el de la guadaña para echarle un cable! ¡ESTE AÑO TRIUNFA FIJO!
Y vaya si triunfó...
FIN
CON M DE MAMÁ y F de FANTASMA

28 de febrero de 2015

Paco MASTERCHEF (junior)

Paco es un tío criado a la antigua, pero que va modernizándose a la fuerza porque la Sole le mete cañita brava, y sus hijas tampoco quieren un padre pachorra. Él le pone toda su voluntad, pero la verdad es que en el tema hogareño... Es un pelín patán.

Para más inri, su suegra lo tiene crucificado y siempre que puede le dice con mucha mano izquierda, porque la mujer es astuta como toda suegra que se precie, lo torpe que es cocinando, planchando o haciendo una cama.
El domingo su suegra se le ha vuelto a apalancar, porque el morrazo de su cuñado dice que van a pasar el día fuera y que es mucho tute para su madre, así que Paco vuelve a comérsela con patatas, le guste o no. Pero como le tiene ya hasta los mismísimos anacardos, ha decidido que mañana cocina él. Con un par.
- ¿Qué piensas hacer mañana para comer entonces? - Le pregunta Sole, que se teme un desastre nuclear. - Por comprar arreglo (y fiambre y pan).
- Pues comida, qué si no. Aquí no estamos en el Ritz, así que lo que haga estará bien. - Contestó Paco, que había pensado nada y se veía de lejos que iba a improvisar. - Lo que sí voy a preparar es un bizcocho para el café.
¡Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiioooooooooiiiiiiiiiiiiiiiioooooooooooo! DANGER! DANGER! La cara de su mujer fue la misma que la del emoticono de grito del wassap.
- Pero cariño, si tú nunca has hecho un bizcocho...
- Pues mira, qué privilegio para tu madre que va a ser la primera en catarlo. 
Paco estaba decidido a demostrarle al mundo entero, y principalmente a su suegra, que si había alguien capaz de cocinar rico, ése era él. Tampoco era tan difícil, ¿no? Tirar ingredientes a la olla, un poco a ojo, sal, aceite, agua, un poco de fuego lento, como decían en los programas esos de los chefs, y fijo que para chuparse los dedos.
Móvil en mano decidió investigar un poquito, buscar alguna receta y empezar a preparar el bizcocho más de 24 horas antes, por si acaso le costaba de hacer, que por la tarde había fútbol y eso no lo perdonaba ni por el orgullo cocinero.
Fácil. Sólo necesitaba aceite, leche, harina, dos huevos, levadura, azúcar, ralladura de limón, zumo de limón, aroma de vainilla y azúcar glas, que no tenía de lo que era. Ganas cero de salir a comprar, así que decidió que si había algo que no tenía, lo sustituiría. Como los grandes chefs.
Y así quedó su receta:
Aceite de oliva en vez de aceite de girasol.
Leche de almendras en vez de leche de vaca.
Harina de pizzas en vez de harina para bizcochos.
Un solo huevo.
Bicarbonato caducado que pasaba de fecha tan sólo un mes, en vez de levadura.
Azúcar moreno como azúcar y en vez del azúcar glas.
Ralladura de manzana en vez de ralladura de limón.
Manzana triturada en vez de zumo de limón.
Canela en vez de aroma de vainilla.
Leyó los pasos y gritó con fuerza:
- ¡SÍ, CHEF! 
Subidón, subidón del bueno que llevaba el hombre.
Mezcló todos los ingredientes según le vino en gana porque en el colegio le enseñaron que el orden de los factores...
Con la emoción olvidó precalentar el horno, así que hizo una regla de tres entre el tiempo y los grados, que de algo tenía que servir ayudar con los deberes, y así sacó la nueva temperatura para su bizcocho.
Y cervecita en mano se fue al salón a leer el Marca.
- ¡PAPAAÁ! ¡HAY ALGO PELUDO EN EL HORNOOOOOO! ¡Y ESCUPE COSAAAAS! ¡AAAAAAH! ¡ESTÁ VIVO!
Ante semejante griterío la familia en pleno acudió a la cocina. La verdad es que Tamarafalcó no había exagerado ni un pelo, aquello era peor que Alien Predator, daba terror y asco a partes iguales. Sólo le faltaba rugir: ¡GRRRRRRRRR!
- Pero... ¡Paco! ¿Qué leñes has hecho? No vamos a poder utilizar el horno nunca más. ¡QUÉ DESASTREEEEEE! - Sole no sabía si reír, llorar o salir huyendo a por tabaco y no volver.
- Esta mierda de Internet, que pone unas recetas que no valen para nada. ¡Tenía que haberle hecho caso a mi instinto!
La Sole no daba crédito a lo que oía...
- ¿Me juras que has seguido la receta al pie de la letra? - preguntó con mirada inquisidora.
- Hombre...
- ¡PACO! - Pepe Rodríguez Masterchef entró por la puerta de la cocina, para sorpresa de todos, excepto de Paco, que después de la aparición de Su Menstruación ya no se sorprendía de nada.
- Paco, hombre, pero ¿tú has visto la pinta que tiene eso? Mira que yo pruebo todo lo que cocinan mis aspirantes, pero eso... ¡Eso te lo comes tú, majete! Que da más miedo que Hannibal Lecter en el Silencio de los corderos, macho.
- La receta, Pepe, la receta estaba mal. Yo me he concentrado y he seguido todos los pasos - mintió Paco, al que Pepe le imponía mucho respeto.
- Paco, Paco... No me vayas mintiendo. Si te ha faltado tirarle fairy a la masa, leñe. Y esa guarrindongada de banco y de cocina, maaaaaaal Paco, mal. Así nos gana el enemigo. ¡Ponte a recoger ahora mismo, y recicla, y vuelves a empezar de cero!
- ¡SÍ, CHEF!
.
.
.
Y entonces Paco se despertó de su siesta del borrego, acongojado perdido miró a todos lados, abrió el horno, cogió la cartera, bajó al súper, compró una coca de llanda de toda la vida, subió, la colocó en una bandeja y decidió que al día siguiente comían bajo, en la cafetería de la esquina, y que ya subirían para el café si eso. A tomar viento su orgullo cocinero, hombre ya. Él estaba por encima de todo eso y de su señora suegra. Que viera la buena mujer qué galán tenía por yerno, que la invitaba a comer fuera de casa, no como su hijo. Y de paso, veían el partido de fútbol, que el del domingo era de pago y el codificador pirata de casa se había escacharrado y no funcionaba ni a martillazos, ni metiendo las pilas en el congelador, ni haciendo un puente a la tele.
Y llegó el domingo, y la suegra de Paco, detallista como nadie, apareció con la primera edición en DVD de Masterchef (junior) y felicitó a Paco por su cumpleaños.
- ¡Pero si queda medio año! - dijo Paco cogiendo el DVD.
- Pues eso, hijo... Pues eso.


FIN

CON M DE MAMÁ y de MASTERCHEF (junior)

22 de febrero de 2015

¡Hola Paco, soy tu Menstruación!

Paco, que no llevaba buen día aquel martes, levantó la vista al notar que alguien ocupaba la silla libre de la mesita en la que plácidamente leía el Marca y se tomaba su caña. Había salido a comprar el pan y aún no había vuelto; hoy su mujer y sus tres hijos le tenían hasta los mismísimos.

Al descubrir una mujerona, vestida con un traje chaqueta estilo secretaria todo rojo, con el cabello suelto, lacio y larguísimo, ojos color miel y pestañas postizas que lo miraba escrudiñadoramente, no pudo remediar el impulso y soltó el nada gracioso y pasado de moda:

-Ola, ke ase? (Así, sin hache, con k y comiéndose un signo)
Ella, lo miro entre divertida, seria y resignada y le soltó con solemnidad:
-HOLA PACO, SOY TU MENSTRUACIÓN.

-¿PERDOOOOÓN? - Paco escupió el trago, miró a diestro y siniestro buscando la cámara oculta, y luego se aseguró de que lo que bebía era cerveza y no tequila.
-Lo que has oído, majete, soy TU MENSTRUACIÓN. ¿O no ves mi traje? Vamos hijo, que más cante no puede dar.
-Mira bonita, sin ánimo de ser grosero, por mí como si eres la menopausia, puedes ir pirándote por donde has llegado, que con cuatro en casa tocándome las bowlings ya voy servido.
-¡Jajajajajaja! ¡La menopausia dice! Sabía que en el fondo tenías alma de comedia! Tranquilo, Paquito, que ésa te vendrá a visitar en unos añitos. No te adelantes.

Paco estaba empezando a notarse nivel de cabreo máximo, y como estaba en la cafetería de la esquina de casa, no le apetecía montar allí el numerito, que luego todo se sabe, y le faltaba la bronca de la parienta por eso. Así que se levantó bruscamente, dejó un par de monedas en la mesa y se dirigió a la puerta sin decir ni adiós. Vamos, que le faltó escupir.
-Vaya gentuza, leñe. Si fuera una broma de ésas que me puede acabar llevando a Gran Hermano, tira, pero esa tía está muy loca.
Y sin más, y por si acaso, se dirigió rapidito a su portal. Sin el pan, claro.
Conforme salió del ascensor y fue a meter la llave en la cerradura...

-HOLA PACO, SOY TU MENSTRUACIÓN.
Paco pegó un bote y se giró con más miedo que mala leche.
-¡Y yo tu p...madre! ¡Leñe ya! ¡Irse, coñe, irse!
Ante semejante escandalera, la vecina de la puerta 9, cotilla profesional, abrió la puerta para preguntar.
-¿Se puede saber qué pasa, Paco? ¿Quién es esta señorita? ¿Será tu hermana, no?
-Señora, métase usted donde nadie la busque, ande. 
-Pero entonces es tu hermana, ¿no? ¡Ayyyy que disgusto la Sole cuando vea a la de rojooooo! 

Paco, con espuma en la boca, la cara roja como una fresa (con puntitos y todo, sí) y los pelos de punta, le soltó tal grito a la vecina cotilla que en breve todo el rellano había salido al descansillo, incluída la Sole con Javichu, TamaraFalcó y Lorelaila.

-¡NO SEÑORA, NO ES MI HERMANA! ¡ES MI PUÑETERA MENSTRUACIÓN!

Y ante la estupefacta mirada de su mujer e hijos, y del resto de vecinos, LA MENSTRUACIÓN DE PACO habló:

-Sabía que acabarías por asumirlo. Es lo que hay, cabezota de los cocos, que llevo años persiguiéndote, más o menos unos 28, y no hay manera tío, que un poco más y se me adelanta tu Menopausia, leñe. Acepta la evidencia, es lo que hay. Soy TU MENSTRUACIÓN. Si no, ¿a qué crees que se deben esos cambios de humor que sufres al menos una vez al mes? ¿Y esa falta de ganas de comunicación? ¿Y ese morro torcido constante? ¿Y esa vena de machito ibérico que te dura una semana y que luego te vuelve a dejar hecho un calzonazos? Me lo debes a mí, pardillo. Así que coge lo que es tuyo y deja de meterte con tu mujer y tus hijas cuando vienen a visitarlas mis primas.
Aquí tienes - le dijo mientras le entregaba un maletín rojo sangre- cortesía de la casa: El kit de supervivencia menstrual. Lleva compresas con y sin alas, normal y súper, paracetamol a mansalva (que no hace nada, pero es mejor que el ibuprofeno y tú ya tienes una edad en la que cuidar tu estómago), chocolate negro al 90%, 30 vales para helados en cualquier supermercado y un lote grande de tampones marca blanca, que los de marca van caros. No me mires así, yo tampoco quiero imaginarme qué puedes hacer con ellos. ¡Suerte Paco!

Y dicho y hecho, LA MENSTRUACIÓN DE PACO se fue por donde había venido, o sea, por el otro ascensor, entre aplausos y vítores de todas las mujeres del rellano, y los saltos de alegría y las lágrimas mezcla de risa y emoción de su mujer y sus hijas.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Pero sólo éste, porque en diez años le toca el turno al de su Menopausia. Lo bueno es que ésta no tiene un color de traje definido y es bastante más insistente e inoportuna, así que igual hasta lo pilla en el curro.

FIN

Desde aquí, mandamos un cariñoso y comprensivo saludo a toooodos los Pacos del mundo, que no son pocos, porque nosotras, mujeres conscientes de nuestros cambios y valientes sufridoras de críticas cada mes por tener la dichosa visita, entendemos que el pobre Paco debe pasarlas putitas cada vez que ovula, menstrúa y demás. Desde aquí pues, os enviamos un saco de paciencia y otro de capacidad de aguante del dolor abdominal, que os van a hacer mucha falta majete. ¡Saludos!

CON M DE MAMÁ y de MENSTRUACIÓN