Mostrando entradas con la etiqueta verano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verano. Mostrar todas las entradas

15 de agosto de 2015

Mis 10 "MUST DO" del verano

1. Ir en bici con la melena suelta para que la sensación de velocidad sea mayor.
2. Tirarse de bomba a la piscina, pero cogiendo carrerilla previamente.
3. Bucear para intentar cruzar la piscina entera (y darte cuenta de que tus pulmones también están de vacaciones).
4. Hacer cuantas más volteretas seguidas mejor dentro del agua y acabar con el pino (doblado).
5. Salir a la calle cuando llueve para dejar que la lluvia te empape e intentar coger gotas con la boca abierta.
6. Jugar un partidito de fútbol improvisado y dejarte la piel en él.
7. Hacer guerras de globos de agua y rematarlas a cubazos o manguerazos.
8. Beber granizado de limón a la luz de la luna mirando las estrellas.
9. Columpiarse cuando cae la tarde y el sol empieza su camino a la cama.
10. Olvidarse del teléfono "sin querer" cada día al salir de casa y sentir la bendita desconexión con el mundo para conectar con uno mismo y con los tuyos.

¿Y cuáles son tus 10?

CON M DE MAMÁ y de MUST DO

12 de junio de 2015

Be wild, my children!

Tal cual. Asalvajados. Nuestros hijos se están asalvajando rápido y, la verdad, ¡ME CHIFLA! No, no interpretéis "salvaje" en su versión peyorativa. Lo que quiero decir es que mis hijos se están asilvestrando y yo no puedo estar más feliz.
Hacía tiempo que queríamos que, al menos cuando están fuera de sus "obligaciones" diarias, llevarán un ritmo más relajado, más libre, más "de infancia". Y lo hemos conseguido. Si bien es cierto que ayuda mucho no vivir en la ciudad y que la luz del día en junio alargue hasta el infinito y más allá.
Dejar que sigan el ritmo natural del día ha permitido que nosotros también nos relajemos, disfrutemos de esos ratos de mirarlos jugar con sus amigos y no veamos el momento de entrar en casa a seguir con la marcha normal de baños, cenas y cama.
El primer día que nos dejamos llevar de esta manera, inevitablemente, había un pensamiento que ronroneaba todo el tiempo en mi cabeza, y muy seguramente, también en la de mi marido: "mañana hay cole, mañana hay cole, mañana hay cole...". Tras ver que a la mañana siguiente hubo cole igualmente, logramos arrancar el día con las mismas facilidades/dificultades que de normal... El segundo día de nuestro proceso de "asilvestramiento" la vocecita dichosa ya no se oía, o yo no la escuchaba.
Nuestro nivel de "rebeldía" ha llegado al punto de seguir de "picos pardos" a la hora en que hace un mes estaban acostándose casi, o al menos a punto de hacerlo. ¿Y? Pues nada, ¡que es fantástico! Que a fuerza de dejar a los peques exprimir los últimos rayos de sol del día, yo estoy cargando las pilas de tal manera que tengo la impresión de estar de vacaciones, y ellos... ¡Ellos no pueden estar más felices!
Ojo, cuidado, no vayáis a pensar que de repente la anarquía se ha venido a reinar a casa y esto es un despiporre de normas. Nada más lejos. Sigo siendo partidaria de establecer límites, siempre desde el amor. Pero es verdad que "relajarse" en ciertos aspectos, como los horarios, ahora que estamos de lleno metidos en el buen tiempo y que huele más a vacaciones que a obligaciones, nos está dando mucho juego. Tiene lógica que sea ahora y no en invierno, que es cuando a las seis deja de haber luz y hace suficiente frío como para que nuestros hijos sean los primeros en querer estar en casita.
También es verdad que el hecho de vivir en un pueblo, o a las afueras de él, te contagia del ritmo que aquí se lleva, y eso me hace reafirmarme en que dejar la city ha sido, sin duda, el mayor acierto. En los pueblos se sigue saliendo a la plaza a jugar, la gente se saluda por la calle aunque no se conozca de nada, los niños estiran las horas con el sol, los niños mayores interactúan con los pequeños y los cuidan, y éstos los miran embobados queriendo empaparse de todo lo que saben pero sin ser conscientes de la diferencia de edad...
Viváis fuera o en la ciudad, las horas de sol las compartimos, así que os invito a acompañarlo hasta su hora de retirada, a exprimir la luz, a relajar horarios, a beberos el día con pajita y no dejar ni una gota, a entrar tan justos de tiempo en casa que toca improvisar la cena, a aprender que no pasa nada por ello, a sentaros en un banco mirando a vuestros peques "vivir"... Porque ya vendrán los días en que el frío nos invite a recogernos y tomarnos un chocolate caliente en casita, y serán muchos. Así que...

¡FELIZ CASI VERANO and BE WILD, MY FRIENDS!

CON M DE MAMÁ y W de WILD

31 de julio de 2014

¿Quedamos para ir a la playa?

El otro día, mi amiga MariaJo escribió un post sobre el perfecto kit playero en su web Valencia Peque Universo (altamente recomendable, by the way), y yo, que sé de buena tinta que ella además de "cuqui" es muy práctica, lo leí para comprobar que cuando voy a la playa no me olvido de nada. Efectivamente, según leí, normalmente cumplo todos los requisitos para tener una tarde de playa perfecta. Otra cosa es que las circunstancias, Murphy y sus colegas hagan que sea diferente.
 
Así pues, según mi amiga ésta sería la lista de imprescindibles:

Como he dicho, yo los imprescindibles los llevaba. A partir de ahí... Aquí va el análisis de mi "idílica" tarde en la playa.:
  1. Tardamos tanto en conseguir salir de casa (por esto de la nueva moda de correr pasillo arriba y abajo a cada parte del cuerpo que les untábamos con crema, entre otros entretenimientos familiares) que, cuando llegamos a la playa, el protector se había fundido ya con nuestra piel y... estábamos para volvernos a untar enteritos.
  2. Vale, confieso, el libro no lo llevaba. Pensé en coger el e-book, por eso de ir de madre moderna y tal, pero luego vaticiné que su máximo uso sería lanzarlo cual boomerang, y me supo mal, que es un regalo de Papi. Además... en mi caso, playa es a tiempo libre como ¿velocidad a tocino?
  3. Ajá... Sí... Llevar juguetes playeros para esparcirlos por tooooda la playa de la Malvarrosa y no hacerles ni puñetero caso. Miento, al "peix" (pez en valenciano) sí, que les dio mucho juego lanzarlo al agua y correr detrás de él gritando como becerros "¡¡EL PEEEEEEIX!" con cara de drama como si de verdad fueran a perderlo durante 30 minutos (de reloj). Y para que mami, después de conseguir recogerlos todos, se pase diez minutos para llegar al caminito de madera porque a cada paso que daba se le caía uno, para regocijo del público asistente.

  4. Si entiendes por "toda la familia" tus dos hijos, porque tú no tenías planeado bañarte (ni acabar cubierta de barro y agradecer el baño inmensamente), o como mucho "tus dos hijos y su tía" (que tampoco contaba con remojarse, deduzco, dado el tamaño minúsculo de su minitoalla), entonces todo en orden.
  5. También, cumplido. Excepto por el pequeño detalle del viento: llegar a la playa y que empiecen a volar TODOS LOS GORROS/SOMBREROS familiares al compás de "ya por allí se ve, ya por allí se vaaaaaaaaaaaaaa" o lo que es lo mismo, la canción que suena al final de la peli de Mary Poppins cuando los niños están volando su cometa en familia. Solución: gorros al capazo.
  6. Lo de la ropa es un must claramente, al igual que cambiar a tu hijo, dejarlo sequito y apoyarlo contra ti, que vas aún totalmente empapada. Resultado: camiseta de tu niño con el mismo grado de humedad que tu bikini. ¡¡Yihaaa!!
  7. Vale, la sombrilla tampoco la llevábamos. Pero simplemente porque cuando conseguimos llegar a la playa eran las 19... Que, para entonces, casi que lo que había que coger era el telescopio para mirar las estrellas.
  8. Por bolsos no fue, desde luego: mega capazo de mimbre con estrella pintada (¡mira! este requisito lo cumplo más que perfectamente), la típica bolsa de Harrods con una tonelada de juguetes de playa y media de la arena acumulada que, aunque quites, se reproduce y va haciendo poso, y el bolso de "soltera y sin obligaciones" de la tía, monísimo pero con lo justo y necesario. Aquí pasó lo típico: llegamos con todo ordenadísimo y estupendo, nos fuimos con todo el contenido tirado de mala manera por los bolsos y llenito hasta los topes de arena.
  9. El agua, dado que se bebieron medio mar Mediterráneo, acabó olvidada y más que recalentada en un rincón del capazo, y fue un gustazo beberla "del tiempo" al llegar al coche.
  10. Aunque llevábamos galletas saladas, mis hijos, básicamente Rubiazo, decidieron que nada mejor que la arena mojada para sus estómagos y sus dientes. He de confesar que, en un momento de máxima efusividad en la que eran o ellos  (Pichu y Rubiazo)o nosotras (la tía y yo), lancé una bola chorreante con todas mis ganas que fue a parar a la boca de Rubiazo que, en ese preciso momento, levantó la cabeza con toda la boca abierta. ¿Qué iba a decirnos mi rubio? Nunca lo sabremos.
Y respecto al punto extra de "chiringuito con piscina", aclararé que lo más cercano a nuestra ubicación eran unos duchas con el suelo lleno de arena encharcada, con lo que ducharte y volver a necesitar una ducha al acabar era todo uno, y así una y otra vez ¡hasta entrar en bucle!
La verdad, y a pesar de los pesares, la tarde de ayer fue muy, muy divertida y ¡extremadamente agotadora!
 
CON M DE MAMÁ y K de KIT PLAYERO DE MAJO

10 de agosto de 2013

Para ser feliz quiero un camión

No, no es que esté con la famosa cancioncita en la cabeza, que también, es que es la verdad: QUIERO UN CAMIÓN. Y sé que cuando lo tenga seré muy feliz. ¡Ojo! Que no es que ahora no lo sea, pero tener UN CAMIÓN le dará a mi vida de madre ese puntito de locura-cordura que creo que me falta.

¿Que por qué? Sencillo.

Cuando tenga un camión podremos despejar nuestro salón-comedor porque podremos meter la "sección juguetería" dentro. Y así no habrá que saltar bloques de construcción mientras se aparta con el otro pie el castillo de princesas, y se llevan en la boca unos colores y sobre la cabeza un cubo de playa. Cuando tenga un camión podré habilitar cierta zona del mismo a modo de "vestidor", y así me olvidaré de hacer cajas y maletas de ropa cada cambio de estación, porque todo estará en mi camión, y no en la silla de mi habitación (rabiosa actualidad), pues ya no tendré que encontrar ese "ahora que su ropa ya está, cuando tenga un hueco, me pongo con la mía". Cuando tenga un camión podremos meter en él la compra necesaria para un semestre, y así nos evitaremos los 200 viajes "al carrefú" o a mercawoman, para disgusto de la gente del barrio: menos visitas, menos lactancia-despelote público. Cuando tenga un camión podremos salir de fin de semana o de vacaciones siempre que queramos, porque total, será subirnos y arrear, que lo importante ya irá dentro. Así nos evitaremos las intensas jornadas de "haz maleta, deshaz maleta, carga en el coche, no cabe todo, saca lo que ya has puesto, intenta encajarlo de nuevo y tal... Game over en el TETRIS". Cuando tenga un camión podré celebrar los cumpleaños de Pichu y Rubiazo y dejar que inviten a todo el colegio. Y me ahorraré la dichosa visita al parque de bolas, total, bastará con ponerme en primera fila en toda cabalgata o desfile que se precie, pillar todas las pelotitas que lancen, y llenar el camión con ellas. Cuando tenga un camión podré aparcar mi coche dentro, como hacía el del Coche Fantástico, y así ahorraría en lavaderos y en líquido para el "limpia". Además, fardaría un montón saliendo del camión con mi coche como si nada: titiririiiií, titiririiií, titiririririiiiiií, ¡Kit, rápido! Cuando tenga un camión utilizaremos la pared de la parte trasera de "cine de verano", y podremos ver el canal Disney en pantalla gigante, y así Peppa Pig, en vez de una cerda con cara de secador de pelo, parecerá una montaña animada con forma de "cerdaconcaradesecadordepelo". Cuando tenga un camión podremos ir de SPA todos los días, porque será tan sencillo como meter unas cuantas bañeras de formas diferentes y llenarlas con agua y sales de baño de colorines. Y al final del recorrido acuático, instalaremos un sillón de masaje, de esos que hay repartidos por alguno centros comerciales rollo exposición, y que la gente quema de tanto probarlos (total para no comprar). Cuando tenga un camión no tendré el sueño que tengo ahora, porque podremos instalar una habitación de juegos totalmente acristalada dentro de él, y junto a ella dos hamacas de las que cuelgan de palmera a palmera... Y ríete tú de paraísos caribeños. Cuando tenga un camión... Zzzzz... Zzzzzzzz... (Buenas nocheeeeees... Zzzzzz) CON M DE MAMÁ y C de Camión

24 de julio de 2013

Miércoles Mudo: Pompas

Pompas de jabón a la luz de la luna. Sueño de una noche de verano.


CON M DE MAMÁ



19 de julio de 2013

Sueño de una noche de verano

A veces algo tan simple como un apagón de luz general puede echar a perder una noche, una cena, un momento...
Hoy no es ese día...
Pompas de jabón a la luz de la luna. Sueño de una noche de verano. Silencio cortado por aullidos lejanos y por el suave roce de las pompas con el aire. Magia.