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19 de junio de 2014

La Maternidad de la A a la Z: CON E DE EPÍLOGO


Entre las 00 del 17 de diciembre de 2004 y la 1 de la madrugada del  18… Empieza nuestra historia; una historia que, como tantas otras, nace de la tontería, el enamoramiento, la atracción, la complicidad, la curiosidad, el destino… LLÁMALO X. Casi 10 años después, aquí seguimos, tú y yo, ROBERTO y Noni, algo más viejos, con mucho compartido y vivido, con nuestro proyecto de futuro de entonces por buen camino, y con mucho más aún por recorrer juntos, de la mano, contra viento y marea, luchando y batiendo tempestades, recogiendo lo sembrado,  creciendo y madurando, y ayudando a que lo hagan los que ahora dependen de nosotros, nuestros dos tesoros.

14:45 del 17 de diciembre de 2009… ¡SOY MAMÁ! Nuestra dulce DANIELA ha llegado al mundo después de un mes dando avisos y 8 largas horas en dilatación. Es una bebé preciosa, de mirada profunda y calmada, transmite paz, serenidad y sabiduría. Curioso para una bebé de apenas minutos de vida. Jamás olvidaré la COMPLICIDAD brillando en sus ojos nada más reposar su cabeza en mi pecho, como diciendo: “Estoy aquí y todo está bien”. Ese mirar que casi cinco años después aún sigue siendo tu seña de identidad.

11:30 del 25 de octubre de 2012… ¡Nuestro pequeño HUGO acaba de volver a convertirme en la MAMÁ más feliz del mundo! Hoy he sido bendecida con el regalo de la BIMATERNIDAD. Mi Rubiazo viene con ganas de comerse el mundo, con la energía de un caballo salvaje, bravo pero noble, y su fuerza se convierte en tesón cuando se engancha desde el primer minuto a mi TETA, para no soltarla hasta que no se asegura el tesoro que ansiaba: la leche materna, el JUGO de la VIDA, su vida. Y casi dos años después, así sigue y sigues siendo, la alegría hecha niño, la sonrisa más pícara posible, pura vida y fuerza a raudales.

Dos partos, los dos programados; dos partos con idéntico proceso:  un mes anunciándose a golpe de contracciones como puñales, para luego querer quedarse más TIEMPO dentro del vientre materno, sinónimo sin duda de SEGURIDAD y paz vitales. ¿Qué les pasa a estos niños de hoy que no quieren salir al mundo? Quizás es el miedo a una VIDA llena  de contratiempos, en la que las PRIORIDADES han cambiado, la misma que en ocasiones se convierte en un auténtico SHOW desbancando a lo puramente racional para darnos una lección de imprevistos que nos hace odiarla a más no poder; ésa que nos arrebata en forma de ENFERMEDAD a quienes más queremos, ésa que por el contrario también regala segundas oportunidades y que igual te hace querer GRITAR de alegría que de rabia e impotencia.

1:19 del 19 de octubre de 2013… Buen viaje PAPÁ… Hoy hace ocho meses que emprendiste tu marcha. Hoy, justo hoy, son ocho los meses que vivo pensando en que, tal vez, un día, al entrar en nuestro salón te encuentre sentado en el  sofá, con tu pijama y tu batín de cuadros, con tu cigarrillo entre los dedos, y podamos seguir hablando de nuestras cosas, como tantas veces, de mi día a día, del trabajo, de lo divino y lo humano, de Silos, del Dalai Lama, de ti, de mis hermanos o de FILOSOFÍA. Cualquier conversación contigo sería un auténtico placer, y tengo FE en que, de verdad, llegue el día en que pueda volver a ver, aunque sea en sueños, esa mirada tan tuya, tan sabia, escrudiñando la mía para adivinar si de verdad estoy bien o te miento piadosamente para que no te preocupes; no pierdo la esperanza de que llegue el momento en que  pueda volver a escuchar tu voz y darte un abrazo con olor a PAPÁ. Los milagros existen, sólo hay que creer en ellos.

6:30-7:00 de la mañana de cualquier día del año… ¡Buenos días, tesoros! Da igual que sea festivo, que no lo sea, que el sol avise de que viene fuerte, que la LLUVIA esté golpeando vuestra ventana insistentemente… ¡No os da pereza el día! ¡Sois pura vida! Y aquí estamos papá y yo, K.O total porque tú, Rubiazo, nos has dado una noche troyana, o porque nuestro estado normal es más el de un ÑACURUTÚ, ya que nuestro horario de dedicación a las cosas del cole o de casa empieza cuando vosotros caéis, ese mismo horario en el que la ASENSUALIDAD se apodera de mi cuerpo y vago por casa con el pelo hecho un mocho (californiano, eso sí), con una combinación de prendas imposible porque me he ido cambiando a trozos, con la teta fuera porque me reclaman de nuevo en la vaquería, con unas ojeras morado-negruzcas que ya quisiera para sí el maquillador de los WALKING DEAD, y sin NEURONAS sanas porque las pocas que quedaban han salido huyendo después de tenerlas toda la tarde trabajando para idear un nuevo método de exterminio contra los putos PIOJOS.

20:30-21:00 de la noche de cualquier día del año… excepto ahora que alarga el día y con él, vosotros. Llega el OCASO a nuestro hogar, la calma chicha (menos cuando nuestro Rubio va hasta arriba de ventolín), el momento en que papi empieza a entonar Fix You y tú, Daniela, le sigues con tu dulce voz aguda, y suena la reconfortante melodía en la oscuridad de la habitación, como el ULULAR del lobo que avisa de que el día llega a su fin mientras mira a su luna.

23:30-00:00 de la noche de cualquier día del año… “Venga cariño, hoy nos acostamos pronto, nada más caigan ellos”… ¡ZAS, EN TODA LA BOCA! Tu frasecita de casi cada noche te acaba de dar un bofetón de los que hacen eco. Y una noche más, se me queda cara de IDIOTA al comprobar que vuelve a ser tardísimo, que he aprovechado el tiempo menos de lo que quería porque iba a ralentí o porque me he quedado sopa perdida corrigiendo (¡YUPIII! Mañana tocará doble faena, pues). Pero no pasa nada, mañana me levantaré, como cada mañana, con la fuerza interior de una madre LEONA, esa fuerza que nació en mí el día que Pichu vino a este mundo, esa fuerza que saca energía de donde no la tiene para procurar el bienestar familiar, para que su hogar sea el refugio seguro al que acudir al ocaso del día, para que la manada vuelva a descansar tranquila tras otro intenso día en este mundo loco, o simplemente para sonreír a sus pequeños cuando las comisuras de los labios luchan por caer en picado…

Con LEONA empecé a participar en este precioso proyecto literario de VERO, de TRIMADRE A LOS 30, y con LEONA cierro mi epílogo. Como no podía ser de otra manera. Notaréis que mi diccionario maternal tiene letras repetidas. Eso también ha formado parte de mi hacer en este proyecto, ha contribuído a ganarme a pulso el “caracol” del wassap en mi grupo de MADRAZAS por enterarme de las cosas a mi ritmo. Yo decidí repetir letras, en su día, porque no me planteé nada más allá, sólo quería plasmar mi maternidad en este precioso proyecto, y tal cual me venían, las iba recopilando, sin caer en la cuenta de que las palabras repetidas no completaban mi diccionario, sólo lo complementaban. Y como tales, como complemento, aquí figuran, mezcladas con las “elegidas”, cual toma falsa sin la que no sería posible la toma válida. Porque todas ellas son un poco “yo y los míos” y forman parte de mi MATERNIDAD.
El AZ DE LA MATERNIDAD me parece un proyecto tremendamente bonito, porque no sólo ha sacado lo mejor de quienes hemos escrito en él, sino que ha unido corazones y ha ampliado el concepto de amistad, transformando el 2.0 en realidad pura. Gracias por dejarme formar parte de esto, Vero, por ser tan especial y por tu amistad. Gracias a mis AZeteras por ser ya parte importante de mi vida, por haberme acompañado en el momento más duro y por, simplemente, estar SIEMPRE. Todo un placer y una suerte teneros dentro de mi maternidad, y un privilegio haber descubierto con vosotras que lo mejor de las circunstancias siempre es su cara B.

CON M DE MAMÁ y E de EPÍLOGO

6 de abril de 2014

ÚLTIMA EDICIÓN: La Maternidad de la A a la Z: U de ULULAR

Es inevitable que haya dudado si escribir este post o no. Escribirlo significa cerrar una etapa preciosa dentro de mi maternidad "de pluma y tintero". Pero no hacerlo sería quedarme incompleta y no poner el broche final a la parte que aporto a este precioso proyecto: EL DICCIONARIO DE LA MATERNIDAD de Vero Trimadre30.



Permitidme pues que, como no podía ser de otra manera, agradezca a Vero esta deliciosa iniciativa literaria, el único carnaval que he vivido de principio a fin (empecé poco más tarde que el resto, pero recuperé rápido porque me ha tenido tan viciada que hasta he tripitido letras), y que ha hecho posible mi encuentro y amistad con grandes mamás de alma bonita, con ganas de echarle azúcar al día a día, mamis que han pasado la delgada línea que separa la amistad de la camaradería, para quedarse en el lado de la primera para siempre. Habéis sido una suerte en mi camino maternal. Gracias por haber vivido conmigo, y para mí, momentos que hubiera deseado no tener que vivir, pero que eran inevitables. Gracias por alegrarme las mañanas con las risas y las fotos chorras, entre prisas y agobios matutinos diarios. Gracias por las noches de conversaciones, por soportar mis inmersiones momentáneas y tardías en las conversaciones para luego desaparecer al minuto y ganarme a pulso el título oficial de caracol del grupo madrAZas. (¿Aquí no hay icono? Esperad que lo arreglo).

Y GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, Vero. Por hacer posible todo esto y por tener tan bonito el corazón. Por ser la risa espontánea en el momento justo, la madurez y cordura en las situaciones pelín dementes, pero sobre todo, al menos para mí, la MAMI POR EXCELENCIA. Te admiro, no hay más. Y deseo que inventes cualquier otra fiesta bloguera o carnaval para que sigamos escribiendo en comunidad. (Pleeeeeeaaaaassssseeeeee!)

Por mi parte, y como no podía ser de otra manera, cumpliendo tradiciones, las circunstancias de estos últimos días han hecho que mi letra de despedida, la U, empezara siendo UNIÓN y haya pasado a ser ULULAR. El porqué es sencillo: no puedo escribir una entrada a etapas, la esencia se pierde entre las horas muertas, y eso es lo que ha pasado con la palabra original. De todas formas, hay algo en ULULAR (UDOLAR en valenciano) que hace tiempo que me atrae con fuerza, y sabía que en algún momento tendría que escribir sobre ella. La verdad, me gusta mucho como broche final. Dicho esto pues, vamos a darle fin a esta bonita historia, aunque me cueste y me entristezca pensar que "hasta aquí hemos llegado".
Según el diccionario de la RAE:


ulular
(Del lat. ululāre).
1. intr. Dar gritos o alaridos.
2. intr. Dicho del viento: Producir sonido.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


La verdad, podéis llamarme moñas, pero me parece mucho más romántica la definición que da WordReference, así que con ella me quedo:

ulular 

  1. intr. Dar aullidos o alaridos.
  2. Producir un sonido parecido el viento:
    el viento ululaba entre las rocas. WordReference
Un buen día, escuchando canciones de Pichu mientras íbamos en el coche, una de ellas dijo "udola la lluna", que puede traducirse como "aúlla a la luna o ULULA a la luna". Desde ese momento esta palabra me tiene hechizada, simplemente me parece mágica, y ha pasado a ser parte de mi maternidad ya que, inevitablemente, me hace pensar en Pichu, Rubiazo, y nuestros viajes en coche los cuatro juntos. Y ese pensamiento recurrente, en ratos de baja alegría, me reconforta, me recuerda quienes son LA SUERTE DE MI VIDA desde el momento en que me convertí en madre y por siempre jamás. Son ellos, y sólo ellos, quienes ULULAN a mi alma.


ULULA el viento en mis horas bajas,
conspira en silencio con las estrellas,
ULULA y se lleva consigo el alba,
me deja dormida, sueño despierta.
ULULA el búho y canta a la luna,
mientras mi pecho de amor se llena,
y acoge a mi rubio que se bebe la vida,
a sorbos pequeños mientras me besa.
ULULA la loba y la noche se alarga,  
llamando a las hadas que acuden cautas,
mece a mi niña en sus alas plata,
cantando suaves melodías mágicas.
ULULA mi alma cuando los mira,
ULULA mi instinto cuando se alejan,
ULULA mi orgullo cuando se admiran,
ULULA mi día cuando despiertan.


Y ahora sí... 

HA SIDO UN AUTÉNTICO PLACER COMPARTIR MI MATERNIDAD "AZETEADA" CON VOSOTROS, ESCRITORAS Y ESCRITORES, LECTORAS Y LECTORES. Ha sido una experiencia más que enriquecedora y MUY, MUY BONITA.
Como diría mi amiga Pao... ¡Nos estamos leyendo, ché!

Hasta siempre :)

CON M DE MAMÁ y F de FIN DE LA HISTORIA







19 de marzo de 2014

La Maternidad de la A a la Z: F de Fe


Palabra controvertida donde las haya según para quienes. Pero como ocurre siempre con mis elecciones para el diccionario maternal o #azdelamaternidad, FE es la primera palabra que me ha venido a la cabeza al sacar la F de mi bolsa de bolitas con letras (imaginaria, no estoy tan mal). Y como suele pasar, ya no veo más palabras ni aún cogiendo el diccionario. Así que, si FE "me ha elegido", por algo será, y por tanto, me dejaré llevar, a ver qué tal se nos da.
Según los honorables miembros de la RAE, o según su diccionario, la palabra FE es tan corta como intensa, porque tiene un buen número de acepciones. Así que he decidido poneros AQUÍ el enlace para quienes queráis echarle un ojo. Yo he pasado un rato entretenido leyéndolas, aunque como me encantan los diccionarios (ratón de biblioteca me llaman, es lo que hay), pues igual mi opinión no cuenta demasiado.
De las acepciones que he encontrado, y más allá de la típica en la que se pudiera pensar, y de gran connotación religiosa, yo me quedo con éstas:

3. f. Conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas.

4. f. Confianza, buen concepto que se tiene de alguien o de algo. Tener fe en el médico.

5. f. Creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública.

6. f. Palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad.

Creo que mi autodefinición de FE es un compendio de las anteriores, tiene matices de las cuatro, o al menos de la FE tal cual la siento en este momento que escribo, y tal como la he vivido a lo largo del día de hoy.
Hoy no ha sido un día fácil. El 19 de marzo, en algunas recónditas partes del mundo, tenemos la costumbre de celebrar EL DÍA DEL PADRE, y además, aquí en Valencia también se celebra la festividad de San José. Ambos motivos de fiesta familiar hasta el año pasado, porque era el día en el que tradicionalmente nos reuníamos contigo, después de la mascletà, a comer; y siempre con el mismo procedimiento: varias llamadas o sms a lo largo de la semana recordándonos que la mesa, como de costumbre, estaba reservada a las 14:30, justo cuando acabara la mascletà, pidiéndonos que por favor fuéramos puntuales... era TU DÍA. Sólo nos lo saltamos hace tres años, por motivos que no apetece recordar, y que tú quizás ni siquiera tendrás en mente, pero aún así, también estuvimos junto a ti.
Hoy también nos hemos juntado, pero tú no has estado. Aunque si hago caso a mi FE, a mi propia manera de creer en las cosas y en las personas, quizás justo hoy sea cuando más cerca has estado de cada uno de nosotros. Pero mira, a pesar de considerarme una persona creyente, porque creo en la vida, en el amor, en la amistad, en las personas, en lo imposible, en un futuro, en mi presente... A pesar de tener FE en el día a día, en que "las cosas siempre ocurren por algo", en mil y una historias que se supone que han de ayudarme a comprender por qué a veces sucede lo inesperado... A pesar de creer, de equiparar FE a ESPERANZA... A pesar de prometerme a mí misma que "estás" y de hacerle llegar al resto esa FE con la seguridad propia del mejor comercial de ventas... No es suficiente. 
Tengo FE. Creo firmemente en que nuestras almas viven conectadas más allá de la vida terrenal y física. Ahora que soy madre, quiero pensar que el día en que me vaya, el día en que deje de latir mi corazón mi alma batirá fuerte sus alas para revolotear siempre a vuestro lado, pero no de manera asfixiante y posesiva, sino de manera protectora, a modo de luz en la oscuridad, para ser el calor durante el frío invierno, o la sonrisa en un día gris. Os miro dormir y me aterra pensar en no estar a vuestro lado, en no acompañaros en vuestro camino mientras necesitéis mi mano, y es por eso que tengo verdadera FE en que mi energía no os abandone jamás, para que la uséis a vuestro antojo en momentos de desánimo. 
Y es aquí, cuando me pierdo en esos sentimientos entre lógicos y lúgubres, cuando pienso en que tú, PAPÁ, estás aquí, vibrando a nuestro lado, convertido en cúmulo de energía y luz... y puedo ver tu sonrisa, escuchar tu voz, sentir tu olor. Y entonces CREO. CREO EN EL LAZO PATERNO/MATERNO-FILIAL, ese lazo que va más allá del tiempo, la época o la vida. CREO en la unión animal y etérea que conecta nuestras miradas desde el primer momento de vida hasta ese último en el que uno de los dos ha de partir, y que perdura por los siglos de los siglos.
Pero a veces tener FE no es suficiente, aunque mueva montañas y todo eso que cuentan de ella. La maternidad te pone en situaciones de puño cerrado, y te hace cuestionarte hasta las verdades absolutas sobre la salida y la puesta del sol. Tú lo debes saber más que nadie, que has sido y eres padre. 
Yo le pido a mi FE, en todas sus acepciones o en la mezcla de las mismas, que no me abandone. Porque yo quiero seguir CREYENDO en que hay algo más allá de este mundo loco, material y asfixiante. Quiero CREER que nos vamos a seguir teniendo unos a otros SIEMPRE. Que te tengo, que mis hijos te tienen, y que a su vez, ellos me tendrán a mí. 
Pero como soy humana y no etérea, pierdo esa visión a ratos, me hago pequeñita, y entonces va y te confieso que lo que más me gustaría del mundo es que me dieras un abrazo justo ahora. Así que yo no pierdo la esperanza de que eso ocurra algún día. Que de pronto abrace tu pijama y seas tú, y no ese trozo de tela que guardo con el recelo propio de un pirata y su tesoro. Me gustaría CREER eternamente en la magia que hace posible que "estemos", esa magia que adivino en las caritas de mis pequeños y en cualquiera de sus gestos.
Quiero seguir CREYENDO para poder vivir intensa y eternamente MI MATERNIDAD, para mantener vivo ese lazo energético que traspasará fronteras del tiempo y el espacio sólo por estar a vuestro lado siempre que lo necesitéis. Ese mismo lazo que irremediablemente siento cada vez que pienso en ti desde hace 5 meses.
FELIZ DÍA DEL PADRE.

19 de marzo de 2014

CON M DE MAMÁ y F de FE


6 de marzo de 2014

La Maternidad de la A a la Z: O de Ocaso


Normalmente, cuando llega el AZ, mi cabeza funciona siempre de la misma manera: la primera letra (de las que me faltan, que ya he aprendido a no repetir) que se me pasa por la cabeza y la primera palabra a la que esa letra me lleva... ¡ésa es mi entrada! Sencillo, ¿no? Pues no, que a veces me las veo y me las deseo para darle sentido (a mi vida).
Hoy le ha tocado a la O; y la primera palabra al elegir la O ha sido OCASO. Bonita, ¿verdad? Al menos, poética.

Según el diccionario de la RAE:

ocaso.

(Del lat. occāsus).



1. m. Puesta del Sol, o de otro astro, al transponer el horizonte.

2. m. Oeste (‖ punto cardinal).

3. m. Decadencia, declinación, acabamiento.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Aunque soy consciente de que la acepción 3 podría irle de perlas a la maternidad en determinados momentos de agotamiento físico y mental, mi mente se queda con la primera, sin duda. 
La maternidad es una puesta de sol, anaranjada y amarilla, infinita, pegada al cielo, rozando el suelo. 
La maternidad es la paz del OCASO cuando abrazas a tus pequeños tras un largo día de trabajo, de lidiar contra tormentas de adulto y contra injustas tontunas. 
La maternidad es el brillo cálido del OCASO cuando besas a los tuyos, cuando respiras su olor y te sientes en casa. 
La maternidad es la magia del OCASO con su juego de colores entre las nubes, tiñendo de rosa, amarillo y naranja aquello que toca, justo igual que cuando los miras dormir y sus mejillas sonrosadas respiran salud y amor.
La maternidad es la grandeza de las líneas simples del OCASO, sin estridencias "de mayores", con sinceridad siempre, con naturalidad e instinto.
La maternidad es la plenitud del sol del OCASO, llegando a casa, sin prisa pero sin pausa, cuando los ves intercambiar miradas de complicidad, inicio de mil y una trastadas... cuando los ves amarse y protegerse por encima de todo.
La maternidad es el acabamiento que todo OCASO conlleva de una etapa de tu vida, y el comienzo de una nueva más emocionante, arriesgada, madura e ilimitada si hablamos de amor a raudales.
La maternidad es la cálida luz del OCASO cuando miras a los tuyos y habláis sin palabras, cuando con sólo admirar la pureza de su mirada reconoces que, efectivamente, ELLOS SON TU MÁS GRANDE CREACIÓN, el reflejo de lo que, un día no muy lejano, proyectaste con anhelo y con ilusión infinita con tu compañero de viaje.
El OCASO es maternidad en sus horas más tiernas, menos bravas, más dulces... 
OCASO. Mi vida.
CON M DE MAMÁ y O de OCASO


27 de febrero de 2014

La Maternidad de la A a la Z: K de K.O



Según wikipedia Ko o KO puede referirse a:

1. KO, iniciales de Knock Out, término empleado en deportes de contacto como el boxeo. 

2. La transliteración del kana japonés こ. 

3. La regla del ko en el juego de mesa go. 

4. Ko (子, niño) es el último carácter de muchos nombres japoneses de mujer, como Chieko, Aiko, Natsuko... 
5. Kiloocteto, una unidad de almacenamiento de información. 
6. Ko , Agua en mapudungún.


A su vez, KO [(pronunciado /káo/) como Nocaut, noqueo o knock-out (inglés: knockout), que es la opción que a mí me interesa, ya que de japonés y mapudungún voy algo pez, es una de las formas de obtener el triunfo en muchos deportes de contacto pleno, como son el boxeo, el kickboxing o el muay thai, así como en otros deportes de contacto físico directo entre ambos contendientes. El término significa fuera de combate, y se produce cuando un deportista queda incapacitado para levantarse de la lona del cuadrilátero o del tatami por un período específico de tiempo, ya sea por causa de la fatiga y o porque los daños que ha sufrido (como un corte en la ceja, o un golpe muy fuerte en la cabeza o el hígado) le inducen una pérdida del equilibrio y posteriormente la pérdida de la conciencia.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi9ED3BhGajQ_6iDWBd7WsUm1EqG1pKOZHTR7CtsG6Z_nT-C2js9gA5wuKDQHNQyyL94mwhi7EOQYAqv28PT-nhyphenhyphenex97ViHxx1LlZhR3zISsDzBY7g2phkNQyXEbI9kFsw-6o0KoCSVWA8/s1600/KO+TECNICO+DE+ZAPATERO.jpg
Vale, a tanto no he llegado. Quiero decir que no ha habido sangre, ni corte en la ceja o puñetazo e hígado saliendo por mi boca, peeeeero... ser madre es claramente un deporte, de riesgo, que a veces puede dejarte temporalmente incapacitado para mover ni un músculo. 
Estas tres semanas pasadas (cumplimos la tercera el domingo y pensé seriamente en hacer una fiesta) que llevamos en casa luchando contra un ejército de virus asquerosos me han dejado totally K.O. De hecho, ante comentarios del tipo: "¿Te vas a Madrid el sábado pero ida y vuelta en el día? ¡Vaya paliza!" Mi respuesta era: "¿Pali...qué? Dirás ¡qué respiro!" (Y así fue... Hala Madrid, hala Madriiiiid, tiroriro, tiroriro...).

Cuando te conviertes en mami, vives en un estado KO por norma general: no duermes, o duermes en sueños (sí, tal cual, aunque suene a figura poética, es real), tienes la espalda que ni la mítica pantallita del tetris, vives obsesionada con las sillas/taburetes/sillones/sofás (orgasmo mental aquí) y cualquier objeto que sirva para reposar o dejar caer en plan tsunami tus maternas posaderas a partir de las... de las... del momento en que se duermen los retoños, vamos, ya sea a las 20:00 o a las 23:00.

Yo el equilibrio, en todos los sentidos, lo pierdo con bastante frecuencia, como toda persona Knocked-Out. Paso de estar haciendo el animalico en el suelo con Pichu y Rubiazo, a dar órdenes en plan sargento a Diestro y Siniestro (que no sé quienes son, pero a mí no me hacen ni caso, porque de hecho ni se han manifestado aún). En este caso, hablo del equilibrio mental, que es la moneda de cambio que te piden cuando te entregan a tu hijo/a y te dan el carnet de madre moderna y oolé.
En cuanto al equilibrio físico, bueno, yo creo que voy a rachas. Suelo ser bastante pato, me he doblado todos los huesos, ligamentos y tendondes habidos y por haber, pero a su vez, por mal que le pese al Papi de las criaturas, en realidad soy bastante hábil, creo... Bueno, igual no lo soy tanto. Pero yo me creo una habilidosa de narices, y por eso siempre me ha tirado mucho el deporte. Aunque actualmente, cualquier tipo de deporte que no sea otro que prepararme un bocadillín de nutella puede dejarme KO sólo con ponerme la equipación necesaria. Me canso de pensarlo.
En la maternidad, como en la vida, hay personas y situaciones que dejan KO el alma. Sin posibilidad de recuperación instantánea y vulnerable como nada en el suelo del tatami del día a día. Pasamos por momentos K.Óticos en los que el estado revolucionado/ario de nuestras hormonas y el declive de nuestras neuronas hacen todo lo necesario para que resultemos bombas de relojería. Estamos expuestas a críticas y comentarios por hacer o dejar de hacer, pero en cualquier caso, estamos siempre en el ojo del huracán porque, con más experiencia o menos, en cuanto eres madre... ¡chas! de pronto entras a formar parte del club de las del cartelito "critique, por favor, es gratis". Y, aunque tengamos o mejoremos la capacidad del "todo me resbala", el desgaste psicológico puede dejarnos KO total en muchas ocasiones.
Lo bueno de quedarse FUERA DE COMBATE o KO es que la remontada, física o mental, suele ser siempre a lo grande, porque no nos queda otra, vale, pero es que es eso o cambiar de deporte, y a estas alturas, la verdad, no me veo criando ni vacas ni avestruces.

CON M DE MAMÁ y K de KO







5 de febrero de 2014

La Maternidad de la A a la Z: Ñ de ÑACURUTÚ


Estaba convencida de que cuando llegará la letra espaÑola por excelencia me tocaría recurrir a las poquísimas palabras que conozco que empiezan por ella. Peeeeero, por una vez en mi vida, se han alineado los planetas, Murphy ha salido a fumarse un cigarrillo electrónico sabor cereza (es puñetero, pero moderno el chico), y de pronto me he tropezado con MI PALABRA Ñ: ÑACURUTÚ. Y ahora mismo entenderéis el porqué. Por cierto, después de este encuentro, creo en las casualidades más que nunca.
Según la definición de los miembros de la RAE:

ñacurutú.


1. m. Á. guar. y Ur. Ave nocturna, especie de lechuza, de color amarillento y gris, uñas y pico corvos. Es domesticable.
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O sea, ¡SOY YO! Ni vaca, ni canguro, ni ballena ni pulpo en garaje o a la gallega. ¡YO SOY UN PUÑETERO ÑACURUTÚ! Bueno, yo y probablemente la mayoría de madres del planeta.


La verdad es que no sé como no había descubierto mi alter ego animal antes, porque no será porque no soy consciente de mis noches en vela. La diferencia es que esta preciosa ave (no digo "preciosa" por nada en concreto, conste en acta :P) pasa las noches en vela en busca de alimento, o, si queremos darle un sentido romántico a su reloj biológico, diremos que no duerme porque vela por los sueños de los demás animalitos, es vigía de las estrellas y guardián de las noches y compañero de la luna lunera. Bonito, ¿verdad?
Pero si todo eso lo trasladamos a un humano, a la segunda noche (o la primera, depende de la intensidad) el símil pierde todo su encanto, y la persona en cuestión se convierte en un par de ojeras con bolsas andantes, con la cara entre gris y amarillenta (ÑACURUTÚ total y a más no poder, no me diréis), y con el blanco de los ojos y la pupila mutando a colores ocres y rojo sangre. Tal que así:
(Ésta es la autofoto, o selfie que diría una buena amiga de lo más moderno, que me he sacado hoy a las 4 de la mañana, en mi segunda noche de vigilia nocturna, mientras el antitérmico, la toalla mojada fría y yo, luchábamos contra la fiebre, los delirios, las tiritonas y demás compañeros de juerga y nocturnidad de Pichu.)
Según mis investigaciones, los ÑACURUTÚS, mis hermanos, viven mayoritaria o exclusivamente en América. 

Yo diría que ésta es una señal inequívoca de la gran inteligencia de esta especie que, en previsión de lo que pudiera pasar con tanta burbuja inmobiliaria, y con gran visión de futuro (nocturna, sí, pero con proyección) se largaron en masa a "hacer las Américas", y allí se quedaron. Yo es que, para variar, me hallaba en mi amada parra, mi puesto preferido de vigilancia, y me quedé por estas tierras tan "fructíferas" y nada corruptas, disfrutando de la recesión económica y el abuso de nuestros políticos, bancos y multinacionales, pero ésa es otra historia.
Como toda hija de vecina que, de repente, descubre un vínculo inesperado con alguien, un pasado familiar misterioso o las cartas de amor de algún antepasado lejano, me he puesto a investigar sobre mis hermanos y, quitando de que no he desarrollado aún mi capacidad ovípara (lo que no quiere decir que no tenga huevos ovarios) y de que soy la excepción mamífera que confirma la regla, que sigue además siendo una vaca lechera a estas alturas, a continuación os relato las principales características de los ÑACURUTÚS o grandes búhos cornudos* y como se plasman en mi maternidad humana:
*(lo de cornudos está claro de donde sale, doy fe de primera mano de que es una de nuestras señales de identidad. Lo tenéis explicado AQUÍ)
1. El Ñacurutú es un ave de presa nocturno. Por su pico corto y muy curvo, y por sus patas dotadas de fuertes garras, son verdaderas rapaces. Poseen una vista muy desarrollada.
Y tan nocturno, como que de normal, la maternidad se vive más con "nocturnidad y alevosía" que otra cosa. El pico corto y muy curvo es la forma que adopta nuestra boca, bien fruncida de la mala leche que nos entra al ver pasar las horas o de la congoja por la impotencia de ver a nuestros mochuelos sufrir y no poder hacer mucho por evitarlo. Las patas dotadas de fuertes garras son nuestros brazos que acaban en unas manos con botón de seguridad, para asir bien fuerte a los enanos y que no nos caigan mientras nos quedamos "sopa" de pie. La vista desarrollada está más que demostrada ya que somos capaces hasta de leer el termómetro a la tenue luz de la luna, o de encontrar el calcetín fugicida que anda perdido entre las sábanas y edredón conectando sólo nuestro rádar buscacosasperdidas.
2. Tienen ojos muy grandes dispuestos frontalmente como los humanos, lo que le permite una visión binocular, con un campo visual de alrededor de 110º. 
Sobran las explicaciones aquí, aunque yo añadiría que hemos ido desarrollando una visión "TRInocular" porque somos capaces de ver a nuestras espaldas sin girar la cabeza a lo niña del exorcista.
3. Su retina posee una gran cantidad de células sensibles a la luz y la pupila dispone de un gran ángulo de abertura que hacen que necesiten una mínima cantidad de luz para identificar un objeto. Su cuello corto y de gran movilidad, le permite rotar la cabeza en 180º.
En absoluta relación con los dos puntos anteriores. Y respecto a lo del movimiento del cuello, diré que esa capacidad es justo la que nos permite estar en trescientas cosas a la vez, como cocinar, controlar que tu hijo se mete en la lavadora pero sin apretar los botones y autolavarse, decirle a tu hija lo precioso que es su dibujo y contestar al teléfono para volver a decirle a los de ONO que no te interesa tu oferta o que estás en la lista de morosos y que no interesas como clienta.
4. Su oído es muy desarrollado. La densa capa de plumas que cubre la cara evita la fuga de sonido que llega frontalmente. Esta barrera, funciona como receptora de las ondas sonoras que desembocan en ambos oídos. Los sonidos que pueden oír, son mucho más amplios de lo que percibe un ser humano.
Claramente una de las más destacadas capacidades de las ÑACURUTÚMADRES, porque da igual en la parte de la casa (o del mundo) que nos encontremos, somos capaces de oír hasta el silencio que indica "trastada en desarrollo", y si bien nos cae una bomba al lado y ni nos enteramos, aunque nuestro mochuelo llorase en lo alto del Himalaya seríamos capaces de escuchar su llanto. 
5. Durante el día permanece posado en la rama de algún árbol dormitando o acicalándose, en donde es muy fácil verlo por su gran tamaño. Además es extremadamente manso. Quizá ese sea un gran problema para su supervivencia...
Lo de "posado en la rama dormitando" trasladado a la realidad humana bien podría ser "sentado en la silla de la oficina, de pie junto a la pizarra o pegado a la lavadora durmiendo con los ojos abiertos y con palillos en los párpados, pero en trance total". Lo del acicalamiento ya va según individuas, pero vamos, que creo que vamos todas a lo justo, y gracias si nos peinamos. Es o eso o preparar almuerzos... Si somos extremadamente mansas o no va según días, momentos y a quien tengamos delante y el grado de "tocar las narices" de esa persona. Vamos, que no es un dato estadístico muy relevante, aunque solemos pecar de gilip tontas y aguantar carros y carretas. Pero lo que está claro es que somos grandes supervivientes (a ver, hay de todo, y las madres mártires existen, pero son las menos por suerte), así que en eso último difiero.
6. "Todo bicho que camina (o se arrastre o vuele) va a parar al asador"... Es un buen dicho para esta especie. Cuises, ratas, ratones, murciélagos, pájaros, reptiles, sapos, pequeños felinos, crías de aves de corral, etc. constituyen un buen plato de comida.
¡Oh sí! Esto es realidad pura. Cuando estamos en nuestro papel de guardianas nocturnas, el instinto animal y de supervivencia nos hace ingerir cantidades inmensas de alimentos de todo tipo, preferiblemente dulces, ya sean chuches, leche con toneladas de nesquick y galletas, bizcocho, magdalenas o bocadillos de nutella (AQUÍ mi lista de 10 razones más que justificadas para hacerlo). Y que quede claro que todo lo que ingerimos en nuestro obligado periodo de vigía es perfectamente adecuado para una dieta sana y un buen aporte de energía saludable. (Di lo contrario y te obligo a velar conmigo taitantas noches seguidas, verás como cambias de opinión y aceptas pulpo como animal de compañía, majo).
7. Traga a sus presas enteras y luego regurgita unos bolos compuestos de sustancias indigeribles (pelos, huesos, garras, dientes, etc.) que son de gran utilidad para el análisis de su dieta. 
Altamente relacionado con el punto anterior, y en gran parte cierto: engullimos sin apenas masticar, bien por el ansia, bien porque nos ha de dar tiempo a prepararnos y zamparnos el bocatita de nutella mientras estamos en la cocina limpiando la jeringuilla del antitérmico y volviendo a mojar con agua helada la toalla para la frente de nuestra mochuela delirante. Mmm... Lo de la regurgitación, que dicho sea de paso, es bastante asqueroso y escatológico 100%, también lo hacemos sí, pero en forma de incontenida verborrea aleatoria y no dirigida, a modo de desahogo psicológicomental, bien solas, bien con amigas. Lo de si estas regurgitaciones verbales son útiles para nuestra dieta o no, no soy capaz de afirmarlo, quizás todo vaya unido; ahora, para nuestra salud mental y nuestro ejercicio maternal, ¡LO SON! 
(información sobre los ÑACURUTÚS obtenida de aquí)
Así que, gracias a este gran descubrimiento dentro mi etapa maternonocturna, estamos mirando billetes para irnos este verano en plan mochilero a recorrer Sudamérica en busca de nuestra familia ÑACURUTÚ. ¿Quién sabe? Quizás acabemos teniendo la casita de nuestros sueños plantada encima de un árbol, para que las noches de vigilia nocturna sean más motivadoras, y en vez de bocatitas de nutella me dedique a zampar bichos autóctonos de alto contenido en glucosa y con más de dos mil calorías por mordisco; así podré decir que soy guardiana de los sueños de mis mochuelos, vigía de la noche, amiga de las estrellas, compañera de la luna lunera y amantísima mamá ÑACURUTÚ por encima de todas las cosas.



Puedes leer el resto de mi ALFABETO PARTICULAR AQUÍ (creado gracias a la iniciativa del AZ DE LA MATERNIDAD de TRIMADRE A LOS 30)

CON M DE MAMÁ y Ñ de ÑACURUTÚ




30 de enero de 2014

La Maternidad de la A a la Z: V de VIDA


Hoy los miembros de la RAE no van a traernos la definición de VIDA, no porque no la tengan registrada, obviamente, sino porque definir esta palabra a golpe de diccionario me parece frío y hasta poco posible.
Si pienso en VIDA, pienso irremediablemente en ti, que la estás viviendo lejos de mí físicamente, pero a la vez más cerca que nunca espiritualmente. Eres VIDA porque siento tu mirada y tu sonrisa cada día en mi mente y en mi corazón, así que sé que, de alguna manera, estás más vivo que nunca, aunque mi mente se niegue a aceptar por el momento esa versión de VIDA y prefiera seguir soñando con que, tal vez algún día, te dé por bajar a la VIDA terrenal y quedarte un rato largo. Te echo de menos. Gracias por darme VIDA y por haberla vivido conmigo hasta que ya no pudiste más. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
Si pienso en VIDA, también pienso en ti, que aunque me la diste a cambio de nada, como cualquier madre amantísima, sin condiciones y con esfuerzo, te fuiste demasiado pronto de mi lado y apenas tengo vagos recuerdos de tu cara, y ninguno de tu tacto y de tu olor. Me consuela saber que, de alguna manera, ahora te tengo cerca, te redescubro con fotos que hablan solas y cuentan bonitas historias que mi mente había borrado por completo para retener sólo lo duro, con miradas cercanas que regresan a mi VIDA después de más de 30 años y que son la tuya de diferente color. A ti también te echo de menos. Gracias por darme la VIDA y por cuidarme desde donde estás, siempre. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
Si pienso en VIDA, pienso en vosotros, que la peleáis cada día, que tiráis de vuestros carros con la fuerza de un vendaval, que seguís a pesar de las zancadillas, los obstáculos, las piedras y las adversidades que esta VIDA ha querido que encontréis en vuestro camino. Y así, forjáis vuestra VIDA a golpe de persistencia, valor, fuerza y alegría, y la llenáis de momentos inolvidables, aunque ella se empeñe a veces en borrar los buenos momentos. Os admiro. Y sé que la VIDA tiene preparado su mejor festín sólo para vosotros, que regaláis sonrisas donde quiera que vayáis y que maduráis a golpe de roca, sin desfallecer y sabiendo sacar jugo y miga a todo lo que la VIDA os va deparando, bueno o malo. Os quiero. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
Si pienso en VIDA, pienso en ti. Porque fue ella quien te puso en mi camino y nos premió con "tenernos" el uno al otro, por y para todo. Pienso en ti porque luchaste a capa y espada para retenerla junto a ti cuando la enfermedad quiso hacer mella en ella, y porque ya no puedo imaginar mi VIDA sin ti, con los buenos y los malos momentos, pero siempre contigo, en la misma dirección, viajando por sus caprichos y sus circunstancias, y aprendiendo juntos a sacarle punta y disfrutar de ella al máximo. Porque juntos hemos creado VIDA, y eso ha sido lo más maravilloso que nadie pueda compartir jamás. Te amo. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
Si pienso en VIDA, pienso en TI y en TI. Porque sois su regalo, mi tesoro, mi sonrisa diaria, mi alegría de vivir, MI VIDA ENTERA. Vuestra miradas son VIDA en estado puro, y vuestras risas son simplemente LA VIDA. Gracias por existir, por elegirme y por aceptarme sin condiciones. Veros jugar juntos es VIDA, y veros enfadaros también. Saberos cómplices, hermanos amigos que habéis tejido un fuerte vínculo que os rodea de protección bidireccional y de sonrisas después de las trastadas, o incluso antes de hacerla. Sentir cerca vuestra respiración cuando dormís, recibir un dulce beso de vuestros labios, notar vuestras manitas buscando la mías o descubrir vuestra alegre mirada sonriendo a mis ojos cansados... PURA VIDA. Observaros mientras dormís después de haberos dicho cosas bonitas al oído mientras os hago caricias en la carita. Sois VIDA. OS AMO, MÁS QUE A MI VIDA. HASTA LA LUNA Y VUELTA.

La VIDA es un regalo. Es fugaz o eterna, según para quien y en qué momento. 
La VIDA es una caja de sorpresas o de Pandora, según quien, que y cuando. 


La MATERNIDAD es VIDA. Mi VIDA es en gran parte MATERNIDAD. Desde el minuto 1 de contacto con ese pequeño ser, piel de tu piel, la VIDA brota sola, salvaje, incansable, fuerte, decidida, a borbotones, ruidosa... Y te invade sin piedad, por suerte.
(Imagen tomada de aquí)
Y por suerte, para lo bueno y lo no tanto, la VIDA es INTENSIDAD. 

CON M DE MAMÁ




8 de enero de 2014

La Maternidad de la A a la Z: Z de ¡ZAS, en toda la boca!


Para esta vigésimoprimera (es que mola mucho más escrito que con números) edición del diccionario maternal, elijo la Z de ¡ZAS, en toda la boca! Sencillamente porque en los 4 años que llevo de maternidad y el año y poco que llevo de bimadre, ésta ha sido una expresión que me ha hecho mucha compañía, tanto en versión input como en versión output.
Evidentemente, su definición vendrá sola conforme avance en esta entrada, ya que los miembros de la RAE aún están en dudas sobre si añadirla o no al diccionario. Si me preguntan a mí, les diré que ésta y "liarla parda" son imprescindibles, al menos en la versión Diccionario Maternal RAE. ¡Ah! ¿Que no existe eso? Trimadreeeeeeeeee30, ya estás llamando.

Situaciones ¡ZAS, en toda la boca!:


  • El estupendo momento en que, ante malignos comentarios sobre tu peso/hinchazón de embarazada, chuleas y presumes de que sólo llevas un kilo por mes... Y entonces, vas al ginecólogo y te dice: "a ver si voy a tener que ponerte a dieta, que llevas casi 3 kilos en este mes, maja". ¡ZAS, en toda la boca! Eso sí, tú a seguir presumiendo y guardando ese oscuro secreto...
  • Cuando, en otro alarde de presunción, y en un intento de consolarte a ti misma porque no es que tengas al niño que mejor duerme del planeta (de ahí mi aspecto diario de walking dead mom), sueltas llena de autocomplacencia y con desparpajo "los míos nunca han sido de dormir bien, ahora, comer comen de lujo, y de todo..." ¡ZAS, en toda la boca! Porque Rubiazo esa misma noche decide iniciar una huelga de hambre indefinida, hasta que retires lo que has dicho.
  • Ese día en que, con toda la ilusión (llamadme materialista, no me importa, todos tenemos nuestro momento "material"), le dices "sí, quiero" a una compi que te ofrece hacer un pedido común de teléfonos móviles chinos (sí, chinos, es lo último en tecnología extranjera punta; pasando de pagar "marcas" para que mi móvil acabe en el wc o dentro de la nevera por error u omisión). Que diréis... ¿móvil es a maternidad como...? Pues en mi caso "como cámara es a fotógrafo", porque hago foto de y a todo. Además, I need my whatsapp groups para desconectar y pegarme unas risas a ratos, leñe. Bueno, estábamos en ese día en que, tras tu casi impulsivo "sí, quiero" y después de tardar casi un mes en ponerte a mirar modelito, al fin, hacéis juntas el pedido, en perfecto inglés estándar, for if the flies, y te vas a las vacaciones de Navidad pensando que los RRMM este año cambian el carbón por un par de móviles (gracias, mi vida, por haber "pedido" un bolso para mí, porque si no, ¡ni carbón!). Pues, en este caso, hemos recibido varios ¡ZAS, en toda la boca!, tanto por parte de los chinos mandarines, con nombres tan originales como Rain, como por parte de la estupenda empresa de transportes que gestionaba la operación "móviles que han de llegar antes de Reyes", o lo que es lo mismo, DHL. Porque entre que nos cobraran más impuestos de aduanas según te contestara al mail un chinito u otro, que los de DHL reciban la mercancía (leído así suena tan delictivo...) y no te avisen, que mi compi (después de todo esto, me atrevo a llamarte amiga, si no te importa) llame para preguntar y le respondan "que habían intentado llamar"... ¿Perdón? ¿Y en qué quedó el intento? ¡Caraduras! Que cuando, por fin, después de hablar con nuestro colega Rain y decidir que pagamos las tasas, demos el "ok" a DHL y nuestra vida de pronto se meta en una espiral sin fin ni principio, en la que se oye todo el tiempo una de mis (ex) canciones favoritas "Ain't no mountain high" y una voz que te dice "en estos momentos todos nuestros operadores...", y así durante tres largos días... y llegue el día de Reyes... ¡Y pase! ¡Y no tengas el teléfono! Y estés todo el puto día tarareando la cancioncita, ¿es o no un ¡ZAS, en toda la boca! en toda regla? Lo es. Lo mejor de este ¡ZAS, en toda la boca! es sin duda el momento en que ¡al fin! la otra persona implicada consigue hablar con una persona-no contestador y le comunican que los teléfonos llegan al día siguiente a su casa; sí, pero justo llegan en el único momento en que ella no está y el mensajero decide, en vez de llamar, dejar una notita con el siguiente mensaje "llame al 902..." Y ¡vuelta a empezar! Ain't no mountain high, ain't no valley low..." NO MAIS DHL. Prometido. No me olvido de la excursión previa que mi amiga, y su amiga, se dieron hasta la sección de aduanas del aeropuerto, con pérdida incluída de por medio, para volverse de manos vacías. ¡ZAS, en todo el cuerpo!
  • Cuando le prometes algo a tu hija de 4 años, que resulta que es la niñamemoriadeelefante, pequeño detalle que tú olvidas, y al día siguiente a la hora exacta en que la actividad debería estar empezado, cual reloj biológico, la adorable Pichu te dice "¿Hoy no era cuando íbamos a...?" ¡ZAS, en toda la boca! Porque a ti te han surgido mil historias que hacer con más o menos urgencia, y con las que no contabas cuando prometiste el cielo. Historias que, por supuesto, decides posponer por aquello de inculcar el sentido de la responsabilidad y el "tener palabra". Y ya se te ha desbaratado el calendario.
  • Cuando, con el trajín de días, arriba y abajo, tienes la nevera y la despensa más bien descontroladas y anárquicas, bastante a su rollo y pasándose al régimen autónomo, y planeas un menú de estos que sacan de cualquier apuro, de manera que aprovechas toooooda la mañana y llegas tan tranquila a casa a mediodía con el tiempo justo. ¡ZAS, en toda la boca! Porque no tienes ni un ingrediente de los que necesitas. ¿En qué momento los habías visualizado? ¿En un regreso al futuro / pasado a lo M. J. Fox?
  • El día en que lleváis las horas con los segundos más que contados porque, como has empleado uno en cumplir tu promesa (véase el párrafo anterior al anterior), DEBÉIS solucionar ciertas cosas que, si no es en vacaciones, tienen mal arreglo por tema horarios y demás. ¡ZAS, en toda la boca! Porque ese preciso día, Rubiazo se levanta malo o salís de casa 2 horas más tarde o te da un ataque de lumbago o circunstancias ajenas a "vuestra" organización impiden que se cumplan los planes. Total, que no hacéis nada de lo planeado y os toca dejarlo todo para las siguientes vacaciones. Pero la idea era buena, que conste.
  • Cuando, una vez más, en un ataque de pavoneo máximo, presumes (en voz bien alta) de lo "bien" que está pasando Rubiazo el invierno, vamos, que quitando de un resfriado al principio, no ha faltado a la guarde más que esa vez (ni tú ni tu marido al trabajo, como consecuencia), porque lo que tiene es lo de todos los niños "velas que acompañan hasta julio". ¡ZAS, en toda la boca! porque ese mismo día te llaman a mediodía de la guarde porque está con fiebre, y bien altita. Ale, a la próxima vuelves, guapa. Varios días de encierro obligado y haciendo maniobras orquestales para buscar apaño y que alguien pueda quedárselo, que te llegas a plantear si meterlo en un palé (en la cestita ya no cabría) con una notita y dejarlo en la puerta de algún vecino, a ver si cuela. Aunque en este caso, el número de puertas se reduce casi a una y la cosa se complica; es lo que tiene vivir en "ésta, nuestra comunidad".
  • Esa noche en que te las prometes felices porque, por el aspecto de ambos retoños, dirías que "hoy caen pronto y rendiditos" y planeas un montón de cosas que puedes hacer, como por ejemplo NADA. Y sin embargo, llega la hora de acostarlos y ¡ZAS, en toda la boca!, bien porque están poco entusiasmados con Morfeo, bien porque uno o ambos no paran de despertarse, bien porque te quedas frita contándole el cuento a Pichu o dándole teta a Rubiazo, y te despierta tu marido al rato largo, pero tú te vuelves a dormir, así hasta que te despiertas del todo casi a las 00:00 y entonces... ¡te desvelas! (hasta aquí los ¡ZAS! versión input)
  • Y sin entrar en detalles por eso de no ser mala, pero no pudiendo dejar de mencionar así, en plan general, todos esos momentos en que alguien de tu entorno ha juzgado, ha opinado sin saber, ha presupuesto o ha criticado de manera (nada) disimulada tu manera de amamantar, el tiempo que has decidido hacerlo, tu manera de educar, alimentar, cuidar, jugar con, vestir o cualquier aspecto relacionado con tus hijos y lo ha hecho sin fundamento y sin cariño:  ¡ZAS, en toda la boca! porque el tiempo nos va dando la razón en que, evidentemente con muchos errores, pero también con muchísimos aciertos, estamos criando y educando a dos hijos estupendos, ambos con un gran corazón, con mucha alegría y ganas de vivir y muy respetuosos entre sí y para con los demás. (hasta aquí los ¡ZAS! versión output)
Y hasta aquí una pequeña lista de ¡ZAS, en toda la boca! que no hago más larga por no aburrir, porque "puedo prometer y prometo", a lo Scarlett O'Hara, que me sobran ¡ZAS! a punta pala. Es lo que tiene ser madre y hacerse irremediablemente mayor, "rayajos" en los ojos incluídos, que diría Pichu (con amor, con mucho amor, eso sí).

CON M DE MAMÁ y Z DE ¡ZAS, en toda la boca!