4 de marzo de 2017

MUJER CONTRA MUJER

Como cada año, se acerca el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. Y como cada 8 de marzo nos saldrá la vena reivindicativa y querremos pedir para nosotras lo que, desde un principio y gracias a nuestra condición de seres humanos, debería pertenecernos: igualdad en todos los ámbitos, no sólo en el laboral.

Pero, ¿sabéis qué? Que como cada año, este 8 de marzo llenaremos las calles, nuestros muros de facebook, nuestros grupos de wassap, de mensajes cañeros, de frases hechas y de lemas prometedores... Y será en vano. 

Sí. Porque después de la fiebre del 8 de marzo volveremos a ser las mismas, a actuar tal como lo hacíamos un día antes, y el anterior, y el otro y el de más allá. Volveremos a no respetarnos, a creernos con el derecho de opinar de las demás y de sus maneras de vivir, a juzgar lo que hace la vecina con su hijo, a pensar que nuestras decisiones sobre la maternidad o el mundo laboral profesional son mejores que las que han tomado las otras, a criticar la forma en que nuestra compañera viste, habla o camina. Volveremos a pedir que los hombres hagan con nosotras lo que ni nosotras mismas logramos: RESPETARNOS. 
Volveremos a gritar que queremos que se nos reconozcan nuestros méritos, tanto profesionales como en el hogar, que nos dejen decidir si teta o biberón y no opinen sin que hayamos preguntado, si en casa o en el trabajo, si hombres o mujeres, si tapadas o destapadas, si, si, si...
Y mientras, seguiremos mirándonos por encima del hombro y anulando la capacidad de alegrarnos por los logros ajenos si la del logro es otra mujer. Seguiremos siendo nuestras peores enemigas, frente al espejo y delante de otras. 
Pues, queridas compañeras de batalla, que sepáis que mientras sigamos luchando por separado, como si un mismo bando pudiera dividirse en infinitas versiones de sí mismo, todas divergentes y ninguna convergente... Seguiremos perdiendo la batalla y alejándonos de nuestro anhelado sueño: que se considere a la mujer como persona, sin más, sin sexo débil o fuerte, sin más o menos inteligencia... sólo MUJER. Mismos derechos que el hombre, mismos deberes, mismas capacidades, mismo derecho a elegir y MISMO DERECHO A VIVIR. 

Y dicho esto... FELIZ 8 DE MARZO. Un año más.



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