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23 de enero de 2016

Cuando nuestros hijos no pueden más

Dolor de estómago es lo que sientes cuando tu pequeña te cuenta que ha tenido un episodio, más, de desencuentro con una compañera que no la trata bien desde que empezaron la escolaridad con tres años. Sobre todo porque no es un episodio cualquiera cuando tu hija se rompe del todo mientras conduces y llora desconsoladamente, con un desespero que te desgarra el corazón.
Hemos tomado medidas, obvio, entre ellas hablar con quien corresponda, y tenemos claro que se solucionará. Habrá quien lo verá desde fuera y pensará que es una chiquillada más. Pero ahí está la diferencia, que no es una más, sino que es la que ha hecho que mi hija se derrumbe, con 6 años.
Le hemos enseñado, o mejor dicho estamos enseñándole, a ser asertiva, a saber decir NO, a defenderse con la palabra, a contestar ante la injusticia; pero no deja de ser una niña que en estos momentos necesita la ayuda adulta.
Mi pequeña es una valiente que superó con creces que una compañera la intentara ningunear cuando con 3 añitos tuvo que llevar parche, además de gafas. La "no suerte" de ser maestra donde ella estudia fue presenciar en varias ocasiones la escena: "hoy nadie juega con Daniela..." y tener que morderme la lengua para dejar que la situación siguiera el cauce normal, es decir que la tutora se encargara. Y así, entre su maestra en clase y nosotros en casa, Daniela fue aprendiendo a no tragar. Lo mejor es que la fuerza que ella tiene la quisiera yo para mí, porque a pesar de ser el parche uno de los motivos de machaque, ella lo vivió con la alegría de poder combinárselo con la ropa de cada día y lo convirtió en algo natural y divertido. Lección a los que la rodeábamos.
Cuando el motivo no podía ser el parche porque ya no llevaba, entonces fue la ropa, y las burlas de esta compañera y su amiga hacia Pichu eran diarias. Misma manera de actuar, como ya conté en un post en su momento: hablar mucho con ella en casa, darle estrategias de defensa verbal sin necesidad de insultos, insistirle en la búsqueda de ayuda adulta y de su confianza... Y volvió a superar la situación cuando al fin un día salió del colegio feliz porque había plantado cara, sin insultos, sin malas maneras, sólo atreviéndose a replicar ante el comentario de "tu camiseta es horrible" con un "pues a mí me parece bonita". Si tenemos en cuenta que sólo tenía cuatro añitos, touché, lección de superación y valentía cuando tienes a un igual machacándote a diario con frases nada agradables.
Daniela es algo mayor que entonces, obvio, aunque sigue siendo una cría. Una cría que, además, no haría daño a una mosca, y que aunque ha seguido contándonos los más y los menos con esta compañera y su amiga mientras estaban en el último curso de infantil y en lo que lleva de primaria, ha sabido resolver y superar cada situación con aplomo.
En casa hablamos, hablamos mucho, de sentimientos, del día a día, de lo que nos duele e inquieta. Lloramos, nos reímos, compartimos risas y pesares, y no escondemos jamás nuestros sentimientos. Nuestros hijos nos ven felices, preocupados, enfadados... Saben que somos humanos y sentimos. Y no tienen miedo de expresar sus emociones. Saben que llorar no es de cobardes, ni de chicas, que enfadarse no es de monstruos, y que reír contagia.
Quizás es por esto que estamos al tanto de lo que ocurre en la vida de nuestros hijos, igual que ellos lo están de la nuestra. Seguimos dándoles estrategias, intentando enseñarles de qué va esto de vivir, convivir y sobrevivir, para que sean capaces de decir NO y de tomar sus propias decisiones en un futuro. Sin embargo, son niños, son dos críos que nos van a necesitar toda la vida. Y cuando piden ayuda, hay que saber estar y actuar para que no se sientan solos, para que la confianza que existe no se evapore y desaparezca para siempre.
Daniela ayer explotó. Tenía razón para hacerlo. Mucha. Y a mí me costó muchísimo no explotar en su presencia y gritar cuatro cosas de lo que pienso sobre las personas abusonas, irrespetuosas y cobardes, porque al final, todo se resume en eso: cobardía.
Cuando tu hija se rompe, duele el estómago. Mucho. Pero ahí es cuando nuestra versión más adulta y madura tiene que tomar cartas. Y en ello estamos. La tormenta pasará y quedará todo en algo anecdótico. Y cuando algo así vuelva a ocurrir, volveremos a estar listos para actuar.
Sin ánimo de dar lecciones de nada, sino tan sólo de compartir, nosotros lo vemos así: jamás debemos subestimar los sentimientos de nuestros hijos. Siempre debemos hablar en casa dándoles la confianza para que se sientan libres de expresarse sin sentirse juzgados, para que así nos busquen siempre que algo se les escape de las manos. Siempre debemos preguntar por el otro, por la otra parte, investigar qué puede haberle llevado a actuar de cierta manera con nuestros hijos, y no dar por sentado que los otros son culpables sin más, porque en toda verdad siempre hay dos versiones. Pero jamás, jamás debemos restar importancia a aquello que angustia a nuestros hijos, por pequeño que nos pueda parecer. Sus preocupaciones de 2, 3, 4, 5, 6 años y demás nunca serán las mismas que las nuestras de adultos, pero serán lo suficientemente grandes como para agobiarlos y que necesiten de la ayuda de un adulto para gestionarlas.

Cuando tu hija de 6 años llega a casa con el alma hecha añicos, la paciencia machacada y no puede parar de llorar... El estómago duele, mucho. En nuestra mano está ayudarle a recoger los trocitos y volverlos a juntar, prometerle una solución para su problema y actuar sin demora.

Podéis leer aquí: http://conmdemami.blogspot.com.es/2014/07/mama-hoy-me-han-hecho-dano-en-el-corazon.html?m=1 y aquí: http://conmdemami.blogspot.com.es/2015/06/10-cosas-que-mi-hijo-debe-saber.html?m=1 más sobre resolver situaciones en las que nuestros pequeños están sufriendo en su entorno escolar o sobre los sentimientos que nos generó y las reflexiones que nos hicimos entonces. 

Cuando no tienen edad de poder explicarse, como nos pasó con Rubiazo a final del curso pasado, hay otros signos que son claramente una alerta, como puede ser un retroceso en control de esfínteres sin motivo aparente (enfermedad, celos...) en determinados momentos o sólo en el lugar donde el niño sufre la situación de estrés. Si detectamos anormalidad en algo no debemos dudar jamás en preguntar, consultar o pedir tutoría con educadores y tutores. Preguntar no es ofender, y a veces dejar pasar un día puede ser clave para que en futuras situaciones nuestros hijos confíen en nosotros o no.

CON M DE MAMÁ

(Yo quiero un corazón tan bonito como el tuyo)

2 de agosto de 2014

Con C de CONFLICTO y G de GAZA (IV)

HABLEMOS DE GAZA...

“A MI ME DUELE GAZA”

No soy ninguna experta en el tema. Tampoco estoy a favor o en contra de nadie. Lo único que sé es que a mi me duele Gaza. Me duele lo que está pasando y me duelen los largos silencios  y las tardías respuestas de la comunidad internacional.
Israel y Palestina. Palestina e Israel. Un conflicto que dura más de 60 años. Mucha sangre derramada. Hace casi un mes Israel inició una ofensiva contra Gaza, contra las milicias palestinas de Hamás. El objetivo: destruir todos los túneles existentes en la zona y que, según Israel, son utilizados por Hamás para entrar en territorio israelí y atentar. 
En estos momentos los muertos en Gaza superan los 1.650, las dos terceras partes de esas víctimas son civiles, incluidos niños, mujeres  y ancianos. La cifra de heridos asciende a casi 9.000. En Israel han perdido la vida 63 soldados y tres civiles. Creo que las cifras hablan por sí solas.
Niños palestinos asesinados mientras jugaban en la playa, refugios de la ONU atacados, escuelas bombardeadas, barrios enteros destruidos…
No hay palabras. No hay palabras para describir la barbarie y el horror que está viviendo la población de Gaza. Población, por cierto, formada en su gran mayoría por palestinos refugiados, expulsados o que son descendientes de los que fueron expulsados en 1948.
Y en la retina una y otra vez la misma imagen: sangre. Sangre de asesinados, sangre de heridos. Y dolor, mucho dolor. Dolor de aquellos que ven como a sus hijos, madres, padres, hermanos… les han arrebatado injustamente la vida.
Creo que esta nueva fase del conflicto entre Israel y Gaza nos está llegando de otra manera. Por fin. Quiero decir que gracias a la globalización, gracias a las redes sociales y a la rapidez con la que se “mueven” las imágenes hoy en día, estamos siendo informados de otra manera. Mejor dicho, por fin sabemos cómo sufre durante un conflicto la población minoritaria, en este caso, los palestinos. Me explico, no es que resulte gratificante ver el sufrimiento de la gente inocente, todo lo contrario.  Es que en este caso la balanza informativa se está inclinando hacia el lado de los débiles. Y eso está permitiendo que se remuevan conciencias. Está permitiendo que se abran bocas y se denuncie la barbarie. Es un grito más unánime y más fuerte que nunca.
La pregunta es hasta cuándo. La respuesta es una incógnita. Me da vergüenza todo esto. Porque los inocentes son los que pagan, siempre. Y este conflicto no es un conflicto sin más, es una guerra. Y sinceramente creo que falta mucha voluntad. Voluntad para entenderse, voluntad para parar, voluntad para llegar a un acuerdo.  Falta voluntad y hay muchos intereses. LA PAZ EXISTE, NO ES UNA UTOPÍA. PERO EL ORGULLO DE LOS HOMBRES ES UNA DE LAS PEORES ARMAS QUE HAY.
Y yo digo: ¡BASTA YA! PORQUE A MÍ ME DUELE GAZA. A MÍ ME DUELE LA HUMANIDAD.
 
MARTA MEDINA, PERIODISTA.
(CON M DE MAMÁ y G de GAZA)

Con C de CONFLICTO y G de GAZA (III)

HABLEMOS DE GAZA...


            "El siguiente artículo intenta analizar históricamente, en unos párrafos, el conflicto entre Israel y Palestina. Y el panorama violento en esta zona del planeta que tiene implicaciones internacionales desde tiempos bíblicos. El complicado Oriente, como calificaba esta zona Charles de Gaulle, es un tema que a lo largo de la historia contemporánea ha visto, sucesivamente, como las posibles soluciones nacen ya sabiendo que no serán aceptadas.

            El panorama ante nuestros ojos y su devenir es complejo, porque debemos partir de una idea clara sobre la que escribió el historiador francés Henry Laurens, y es que la Cuestión de Oriente en su aspecto palestino no sólo se compone de intereses económicos y territoriales. Así mismo, en Israel nos encontramos con la misma situación. De manera que las raíces del problema están en el concepto de identidad, ya que ni judíos ni árabes están dispuestos a hacer distinciones entre cuestiones nacionales y religiosas. Porque para ellos son la base de su identidad,  especialmente en el Estado Israelí. Además, la situación se complica debido a que tanto en Israel como en Palestina existen diferentes opiniones y versiones de como reivindicar su nación.  Y aquí tenemos la clave para, al menos intentar, entender los bombardeos y los atentados a lo largo de este verano de 2014; e insertarlos en la lista interminable de actos violentos en la zona.

            Pero para ir componiendo esta situación internacional hay que hacer un breve análisis de los grupos y personajes históricos que a lo largo de la historia se han enfrentado en esta zona de Oriente Medio. Zona tan importante estratégicamente y cuna de diferentes culturas. Aunque urge hacer dos apreciaciones que cobran carácter histórico, ya que decir que estamos delante de un enfrentamiento entre pueblos, el Israelí y el Palestino, sería un análisis sesgado; al igual que si decimos que se enfrentan oponentes en igualdad de condiciones. Un dato que no debemos olvidar y que aporta Naciones Unidas: en ocho días de mes de julio de 2014, un 46% del total de alrededor de 1500 heridos y 200 muertos son civiles, mujeres y niños palestinos. Y debemos unir el tipo de ataques indiscriminados que hace Israel sobre zonas pobladas de civiles (más adelante explicaremos por qué) con armamento mucho más potente que el que Hamas tiene. Por lo tanto debemos afirmar que son enfrentamiento en desigualdad de condiciones.

              Incorporemos unos datos demográficos muy significativos: en el minúsculo territorio de Gaza (151 km2.) uno de cada dos habitantes es menor de 18 años y la media de hijos por mujer es elevada. Por tanto, la presión demográfica es clave junto con el cambio generacional; una generación heredera de los combatientes de las últimas guerras entre naciones internacionales. Además, el grupo islámico Hamas, que ostenta el poder en la franja de Gaza y que más adelante analizaremos, vive en casas modestas entre la población excepto alguno de sus máximos dirigentes, que se encuentra refugiado en naciones amigas. Israel, con aliados claves en el panorama internacional de manera histórica, tiene índices de crecimiento económico a niveles occidentales y tiene un sector político que justifica las acciones militares para erradicar cualquier acción puntual.

      Como hemos indicado debemos hacer un breve apunte de los personajes históricos, organizaciones y hechos fundamentales a lo largo de la historia contemporánea, desde la segunda mitad del S.XX, que han ido marcando el devenir de la zona. Empecemos la composición de este puzle con la pieza de la organización Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica) cuyo origen se remonta a los primeros días de la Intifada (levantamiento palestino) de 1987 en contra de la ocupación israelí de Gaza y Cisjordania. Este grupo es heredero de los Hermanos Musulmanes egipcios y en su acta fundacional define a la histórica Palestina, incluyendo al estado israelí, calificándolo como su enemigo permanente. Su presencia y aceptación fue en aumento en los Territorios Palestinos (una de las denominaciones que, hasta noviembre de 2012, recibía el territorio formado por las regiones de Cisjordania y Gaza, y que formaban parte del Mandato Británico de Palestina hasta 1948 y fueron conquistadas, ocupadas militarmente, y administradas, respectivamente, por Jordania y Egipto).El grupo Hamas nació con dos ramas: por un lado la militar, las Brigadas Qassam, encargadas de la lucha armada contra el Estado de Israel; por el otro, el ala política, cuya misión es construir escuelas y hospitales y ayudar en asuntos sociales y religiosos.  Desde su nacimiento tiene contactos con grupos radicales islámicos de Egipto, Siria o Irak y realizará operaciones de martirio contra militares israelíes; estas acciones eran  vistas por muchos como una forma efectiva de responder a la ocupación israelí.

              Eretz Israel (Tierra de Israel) ha sido la cuna del pueblo judío. Aquí se ha forjado su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha vivido como pueblo libre y soberano; aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universales. Son palabras de la Declaración de Independencia de Israel (14 de mayo 1948), un año antes la ONU reconoce sus derechos. Para justificar la decisión tomada y tan bien dirigida por diferentes personalidades sionistas, se utilizarán hechos históricos como la obra de Theodor Herzl (1860-1904) El Estado judío (1896), quien proclama la necesidad de la creación de un estado sionista y animaba a las migraciones de judíos hacia territorios palestinos debido al maltrato y al racismo al que eran sometidos en diferentes partes del mundo; estas empezaron a finales de siglo XIX debido a la cuestión nacional-religiosa. Y por supuesto los daños y las repercusiones del Holocausto de la barbarie nazi. Así la utilización del dolor para argumentar una imposición y la utilización de cualquier medio sigue siendo la argumentación de los dirigentes sionistas.

              Israel entra en escena en Gaza en 1967, al ocupar regiones de estos Territorios, junto con la ciudad vieja de Jerusalén y los Altos del Golán sirios, como resultado de su victoria en la Guerra de los Seis Días (Guerra que enfrenta a Egipto e Israel por la preeminencia en la zona junto con sus aliados durante la Guerra Fría y significó un triunfo mayúsculo para las tropas hebreas).

              Algunas claves para ir componiendo nuestro propio criterio están, también, en que la ONU los denomina con el término Territorios Palestinos Ocupados(OPT); y la resolución 242 del Consejo de Seguridad(1967), aprobada por unanimidad, pedía el Retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto, y la terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza.

              A lo largo de la década de los noventa del SXX hay varios intentos para firmar la paz. Así, vemos a un personaje histórico, cuyo asesinato sigue envuelto en la polémica por su significado e implicaciones de todo tipo, Yasser Arafat (1929-2004) que lideró el Consejo Nacional Palestino y proclamó la creación de un Estado Palestino. Lo que implicaba el reconocimiento del estado de Israel, por resolución de la ONU. Conforme a los acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el Gobierno de Israel, se creó la Autoridad Nacional Palestina, que fue designada para controlar tanto la seguridad como la administración civil en las áreas urbanas de los territorios y la administración civil en las áreas rurales. Arafat, como líder palestino, fue moderando sus posiciones y en el marco de acuerdos de paz  internacionales volvió a Gaza en julio de 1994 a la cabeza de los inicios de la Autoridad Nacional Palestina.

              Pero la labor social de Hamas atraerá las simpatías de muchos palestinos descontentos con la corrupción y la ineficiencia de la Autoridad Nacional Palestina. El grupo controlado por Arafat se llama Fatah y fue fundado a finales de la década de los 50 por él mismo. La desaparición de Arafat y la oposición de la opinión pública contribuyeron a la victoria electoral en 2006 de Hamas.

Hay unos datos importantes que ayudan a argumentar la violencia de los enfrentamientos y su ceguera humanitaria por parte de Israel y que la posición de Hamas en estos momentos (finales de julio de 2014) sólo sea favorable a una tregua humanitaria y no un alto el fuego: el asesinato de sus líderes, ya que Fatah no fue el único en perder a su líder en 2004, en marzo de ese año, el jeque Ahmed Yassin, fundador y líder espiritual del grupo Hamas, murió en un ataque israelí con misiles. Israel ante cualquier ataque terrorista contesta o ataca antes con la fuerza de su Estado, justificando cualquier acto violento propio.

              Incorporemos un dato significativo que explica el tipo de acciones violentas israelíes que acabo de indicar. En 2005, Israel desmanteló sus asentamientos en la Franja de Gaza, en una decisión sin precedentes, llamada Plan de retirada unilateral israelí o Plan de desconexión por lo que el término no reflejaría toda la realidad de los territorios. Pero esta decisión tenía unas cláusulas que hemos visto ejecutar ya más de una vez, y es que Israel se reservó el derecho a efectuar operaciones antiterroristas.

            Por lo tanto ante este complejo panorama, algunos personajes públicos internacionales que se llenan la boca con palabras grandilocuentes y que tras la Guerra Fría se han ido elevando como defensores de la paz (EEUU-recordemos que Barack Obama fue galardonado con el Nobel de la Paz-, ONU o la UE u otros organismos nacionales o supranacionales) deberían establecer un mismo rasero para todas las naciones. Y no hablar con la boca pequeña, y establecer mecanismos más rápidos para perseguir y atajar las situaciones que son claramente inhumanas. No meras conferencias de paz que parecen una mera escenificación de buenas intenciones.

            Ha sido dos semanas después de empezadas los bombardeos y ataques, cuando se ha reunido el Consejo de la ONU para los Derechos Humanos (UNHRC), acordando crear una comisión internacional para investigar las posibles violaciones durante la ofensiva israelí sobre Gaza. En esta sesión especial celebrada en Ginebra, el Consejo ha aprobado una resolución, presentada a iniciativa palestina, que condena las violaciones generalizadas, sistemáticas y flagrantes de los derechos humanos en las operaciones militares israelíes. El texto ha obtenido 29 votos a favor, 17 abstenciones (la de todos los países europeos, que la consideraron poco equilibrada) y un voto en contra, el de Estados Unidos. Este voto ha sido argumentado de una manera muy clara: no menciona los ataques de Hamas a territorio israelí por tanto no ayudará al cese de hostilidades.  Pero posturas como la de EEUU parecen una carta blanca para argumentar los bombardeos sistemáticos israelíes sobre civiles palestinos, ya que parece que el valor de los muertos no es el mismo. A demás ante estos enfrentamientos de fuerzas tan diferentes, la opinión pública debe seguir clamando por la condena de los asesinatos de inocentes palestinos y de cualquier acción violenta. Aunque como hemos indicado las soluciones y acuerdos siempre se han truncado, se debe poner cordura a estas acciones militares e intentar negociar con las diferentes partes, poniendo sanciones claras. Y acordarse de ese pieza de este viejo puzle que es la sociedad que padece los bombardeos y la violencia y establecer acciones humanitarias claras.

            Aunque el pesimismo se adueña de mí con estos hechos; sólo queda esperar que su Dios, sus profetas y sus dirigentes tomen conciencia de que deben separar ciertos aspectos de su religión, su política y su identidad para convivir en paz. Y de dejar de justificar el terrorismo y el terrorismo de Estado israelí. Porque como escribió el sociólogo israelí Meron Benvenisti si en Jerusalén se pusieran juntos Jesús, Mahoma, David, Omar y Godofredo de Bouillon, sus intereses quedarían reducidos a una querella familiar entre primos que se disputan una herencia. Triste mundo este tantas veces por sus herencias y tradiciones arraigadas, sin usar la razón."

IRENE BALAGUER FLORES, PROFESORA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA EN EL IES BEATRIU FAJARDO DE MENDOZA (BENIDORM).

(CON M DE MAMÁ y G DE GAZA)

Con C de CONFLICTO y G de GAZA (II)

HABLEMOS DE GAZA...

"Queridos alumnos:
La verdad es que no sé bien cómo explicaros esto… Seguro que habéis visto en la tele o habéis oído hablar de una guerra, de niños que mueren cada día en un sitio llamado Gaza. Oiréis algo sobre un lugar llamado Israel, Palestina… Y seguramente no entenderéis nada. Todos sabéis qué es una guerra, ¿me equivoco? Una guerra es algo que ojalá nunca tengamos que vivir. En una guerra no hay buenos ni malos. No hay vencedores. Todos pierden. Todos perdemos.
Antiguamente, y en algunos lugares todavía ocurre, la religión era muy importante. Sabéis que hay muchas religiones, ¿verdad? Las religiones no son malas ni buenas. Cada uno elige, si quiere, la suya. El problema es que en algún momento de la historia, algunas personas han decidido que por tener una religión u otra son mejores que los demás, o que un lugar les pertenece.O, simplemente, hay personas que piensan que hay religiones que no son válidas y que todos los que pertenecen a esa religión deben morir. Ahora mismo no me preguntéis porqué… yo tampoco lo entiendo.
Hace muchos años, en un lugar no tan lejano, había unos señores que pertenecían a la religión judía (los judíos) y vivían en un país que ahora se llama Israel. Un día, llegó un ejército que quería tener muchas tierras y les echaron de allí. Estos señores (y señoras, niños y niñas), fueron a vivir a diferentes lugares del mundo. Aprendieron a vivir en diferentes sitios. Cada uno pertenecía a un país distinto, pero todos tenían un sentimiento, una religión común: la judía. Trabajaban en lo que podían, estudiaban, unos eran muy buenas personas, otros eran normales, algún gamberro seguro que también habría… pero todos vivían con cierta tranquilidad.
Un día llegó un señor que mandaba mucho y decidió que no quería que los judíos vivieran en su país. Pero no contento con esto, decidió que quería acabar con todas las personas pertenecientes a esta religión. Empezó a matar a todos los judíos que encontraba, a todos esos que eran buenas personas, buenos niños, normales, o traviesos. Le daba igual que no hubieran hecho nada. Sólo quería acabar con ellos.
Muchos murieron, y otros escaparon a un lugar que sentían que era suyo. El lugar donde habían vivido sus abuelitos y abuelitas, y los papás de sus abuelos y abuelas. El caso es que cuando llegaron, en este sitio (que ahora es Israel) había ya muchas personas que llevaban también muchos años viviendo allí. Era un lugar muy pobre. Intentaron cultivar la tierra, y lo hicieron con ayuda de los que ya vivían allí y pertenecían, la mayoría, a otra religión. Eran musulmanes.
Cada vez eran más los judíos que iban a estas tierras. Y cada vez eran más los que intentaban sobrevivir en este trocito de tierra del que poco alimento podían conseguir. Pasaron los años y la convivencia empezó a ser imposible. Tenían diferentes costumbres, diferentes formas de pensar y algunos no entendían porqué había personas viviendo en la que creían que era su tierra. Otros países intentaron ayudar. Repartieron trozos de tierra para unos y otros, pero nadie quedó contento.
Empezaron entonces una serie de guerras para ganar territorio. Unas veces conseguían el territorio los judíos y otras veces los musulmanes, pero al final, lo importante, era siempre lo mismo: gente muriendo. Morían jóvenes, mayores y niños.
Yo no sé bien si la tierra es de las personas, o son las personas las que pertenecen a la tierra. Por una parte, parece que son las personas las dueñas de todo. Unas tienen mucho, otras tienen lo justo, otras no tienen ni lo necesario para sobrevivir… No acabo de entender que una playa sea de alguien, o de un grupo de personas. Tampoco comprendo muy bien por qué los bosques se compran y se venden. Las montañas, los ríos, las playas, los lagos… han estado siempre aquí. Vosotros lleváis 7 años… Yo 31… y sí, creo que mi casa es mía, porque la estoy pagando; pero ¿quién decidió que ese trozo de tierra que estoy pagando era suyo? ¿Os imagináis que llegamos  a la playa y decidimos repartirnos un trocito para cada uno? ¿Sería justo para los que vengan detrás de nosotros?
Creo que no os estoy resolviendo muchas dudas. Quizás porque afortunadamente, todavía tengo una forma de pensar parecida a la vuestra. Nosotros estamos aquí para unos años. La Tierra seguirá estando cuando nosotros ya no estemos. Las playas, los ríos, las montañas cambiarán, pero seguirán estando; y alguien decidirá que es suyo.
Eso es lo que está pasando en Gaza. Todos creen que la tierra es suya, y luchan por recuperarla. ¿Quiénes son los buenos? Seguramente todos los que quieren vivir en paz. ¿Quiénes son los malos? Seguramente, todos los que protegidos en algún escondite de Gaza o Israel, ordenan a otros que maten. Pero no lo sé.
Sólo sé que nadie gana. Sólo sé que está muriendo mucha gente. Mueren niños y niñas cada día. Normalmente, en las guerras, se atacan lugares donde no hay personas, donde no hay niños y niñas. Normalmente atacan sitios relacionados con el dinero. En esta guerra, hay un bando (que pertenece a ese lugar llamado Israel) que está matando personas, bombardeando hospitales y colegios, atacando lugares donde hay personas intentando esconderse de las bombas. Otro bando, (que pertenece a Palestina y que algunas personas que también mandan han decidido que son malos), atacan y se defienden de los militares.
Desde que nos conocemos, os estoy diciendo que los problemas se resuelven hablando, que no hace falta que seamos todos amigos, pero sí tenemos que respetarnos e intentar llevarnos lo mejor posible, ya que tenemos que convivir durante muchas horas. Y resulta que, después de estar diciéndoos todo esto durante tanto tiempo,  veis que los mayores no sabemos resolver nuestros problemas. Ese es el ejemplo que os damos.
Mientras os decimos que los problemas se solucionan hablando, que hay que intentar llegar a acuerdos que beneficien a todos, que no hay que pegar, que no hay que insultar, hay adultos que deciden que lo que hay que hacer para solucionar los problemas es matar. Siento deciros que no lo entiendo. Pero sobre todo me gustaría que supierais que creo seriamente en lo que os digo. Estoy convencida. La forma de solucionar los problemas, no puede ser nunca la violencia, porque la violencia es un problema, y los problemas no se pueden resolver creando problemas nuevos.
Creo en vosotros. Creo que tenéis que aprender a hablar, a arreglar las cosas. Confío en que un día, vosotros, no los alumnos de 2ºC, vosotros, los que ahora sois niños, los que tampoco entendéis nada, consigáis explicar a los mayores que las cosas se solucionan hablando. Confío en que vosotros, los de mirada inocente, los que sabéis cuáles son las cosas importantes de la vida porque todavía no se os ha olvidado (a muchos mayores se les olvida lo que realmente es importante), ayudéis a abrir los ojos a los que mandan. Les ayudéis a ver que la tierra no es suya. Que les hagáis descubrir que el agua que corre por el río no pertenece a nadie, sólo al río. Que los animales que están en la montaña, no pertenecen a nadie, sólo a la montaña, que esa tierra, el barro, los árboles… son de todos y de nadie, y que somos nosotros los que pertenecemos a la Tierra y estamos de paso.
Confío en que el trabajo que estamos haciendo con vosotros todos los maestros que todavía tenemos ojos de niño, sirva para contagiaros las ganas de cambiar el mundo y convertirlo en un lugar mejor. En un sitio donde nadie se crea dueño de lo que es de todos, y en el que los problemas se solucionen hablando.

No es un trabajo sencillo, pero sólo vosotros  podéis hacerlo. Pensad lo que es justo, vosotros lo sabéis. No necesitáis que nadie os diga lo que está bien y lo que está mal. Lo sabéis mejor que los mayores. ENSEÑADNOS. Os toca dar una lección a vosotros. Enseñad al mundo que se puede convivir. Vosotros lo hacéis cada día. ENSEÑAD A LOS MAYORES QUE LA FORMA DE RESOLVER LOS PROBLEMAS ES EL RESPETO, LA TOLERANCIA, LA GENEROSIDAD. Enseñad a los mayores lo que el tiempo y los años les ha hecho olvidar."

ÉSTE ES EL ANÁLISIS PERSONAL, EN FORMA DE CARTA A SUS ALUMNOS ACTUALES DE 2º DE PRIMARIA, DE CRISTINA GARCÍA LUJÁN, FUNCIONARIA DE CARRERA Y MAESTRA TUTORA DE EDUCACIÓN PRIMARIA EN LA ESCUELA PUBLICA.

(CON M DE MAMÁ y G DE GAZA)

Con C de CONFLICTO y G de GAZA (I)

HABLEMOS DE GAZA...

"Analizar la situación en la que se encuentran Israel y los palestinos de la franja de Gaza desde el punto de vista de las relaciones internacionales es sumamente complicado. Ambas partes no están, a día de hoy, en similares circunstancias y por lo tanto no se puede esperar la misma respuesta de ambos.
Por un lado tenemos al Estado de Israel, con un concepto de estado similar al de los países occidentales, es decir es un estado de derecho donde impera la justicia y la democracia. Es un estado reconocido como tal por la ONU, aunque haya países de la misma que no reconozcan su existencia, y que está sometido a los convenios ratificados por sus sucesivos gobiernos.
Por otro lado tenemos los palestinos de la Franja de Gaza, un territorio que pertenece oficialmente a Israel, que está habitado por una parte del llamado pueblo palestino pero que no está gobernado por la Autoridad Palestina, el organismo que gobierna en Cisjordania y en gran parte de los campos de refugiados de palestinos, sino que está gobernado por una organización, Hamas, cuyo objetivo es la desaparición de Israel para recuperar los territorios que habitaron (y que compartieron con los judíos que allí vivían) y formar un Estado autónomo e independiente. A diferencia de otras organizaciones de corte islamista, Hamas no pretende la instauración de un califato regido por el Corán, sino que simplemente pretende ser un estado. Por eso, entre otras cosas, Hamas no es sólo la organización terrorista como mucha gente piensa que es. Es una organización política, social y armada. Dispone de hospitales, colegios, administración y de una milicia armada (no un ejército) para alcanzar sus objetivos.
En Israel la separación de poderes y la democracia permite y obliga a su gobierno a actuar dentro de los márgenes de la ley; en la franja de Gaza Hamas hace y deshace a su antojo.
En Israel el gobierno dispone de unas fuerzas de seguridad policiales y de unas fuerzas armadas muy potentes, quizás el ejército más eficiente y efectivo que exista, bajo el control del gobierno. Estas fuerzas armadas están desplegadas a lo largo de la frontera de Israel con Líbano, Siria (incluyendo la ocupación de los altos del Golán) Jordania y Egipto, y están preparadas para responder a cualquier agresión externa. Además están preparadas para apoyar a las fuerzas de seguridad en el control de los territorios de Cisjordania y Gaza.
En la franja de Gaza, Hamas, financiada mediante aportaciones de los estados árabes y de Irán, dispone de civiles entrenados para la lucha armada mediante las acciones directas de terrorismo indiscriminado y de un arsenal inmenso de cohetes que pueden alcanzar cualquier ciudad importante de Israel. Los cohetes de los que dispone Hamas no están actualmente a disposición de muchos de los ejércitos occidentales por dos razones fundamentales: la primera es que son caros, de adquirir y de mantener en condiciones de uso; y la segunda es que no son lo suficientemente precisos para cumplir con los protocolos de uso de un país occidental. La poca precisión hace que su uso contra cualquier objetivo urbano sea totalmente indiscriminado. Es decir, su lanzamiento consiste, en sí mismo, un acto de terrorismo. ¿Por qué Hamas dispone de este arsenal cuando la población de Gaza tiene que vivir de la ayuda humanitaria que le da la Comunidad Internacional? Porque no es un estado que se responsabilice de su población.
Para proteger a su población del lanzamiento de cohetes Israel dispone de un sistema muy eficaz llamado Iron Dome. Es un sistema que está permanentemente desplegado porque las ciudades de Israel están permanentemente amenazadas con los cohetes de Hamas (y de Siria, y de Hizbullá en Líbano, y de los palestinos que viven en Jordania, y…).
Hace varias semanas se produjo el secuestro y asesinato de tres niños (jóvenes, menores de 18) israelíes. El gobierno de Israel acusó a Hamas de estar detrás de este ataque y empleo todos los medios policiales a su alcance para detener a los culpables, y así lo hizo. Como represalia, un grupo radical israelí secuestró, asesinó y quemó a un niño (joven, menos de 18) palestino. El gobierno de Israel acusó a un grupo radical y empleó medios policiales para detener a los responsables, y los detuvo. Hasta aquí todo funcionó como en cualquier estado occidental. Entonces, ¿Por qué se ha producido la escalada de tensión? La respuesta está en las circunstancias de estos ataques y en la respuesta dada por Hamas. El secuestro de los Israelíes se realizó utilizando varios túneles de los que dispone Hamas para acceder a Israel. El gobierno de Israel decidió entonces acabar con estos. Pero en el momento en que comenzó la operación para su destrucción, y con el objetivo de impedírselo, Hamas incrementó su permanente bombardeo con cohetes. Israel, con el objetivo de proteger a su población lanzó una campaña de bombardeos para destruir los arsenales de Hamas. Esta campaña está dejando centenares de muertos palestinos, incluyendo mujeres y niños (creo que es importante señalar que todos los muertos palestinos son civiles, básicamente por que no hay otra cosa que no sea civiles).
La respuesta de Israel no cabe dentro del derecho internacional del conflicto armado. Si bien es cierto que no es un conflicto internacional, se desarrolla dentro del Estado de Israel, el gobierno de Israel está obligado a cumplirlo. Tampoco responde a la “responsabilidad de proteger a tu población”, principio por el que una coalición internacional actuó en Libia hace tres años. Puede que destruyan los arsenales pero los daños colaterales que están causando no son proporcionales a la amenaza que éstos suponen. Es verdad que si no existiese el sistema defensivo del que dispone Israel las bajas entre la población Israelí serían mucho mayores, pero a un estado democrático como es Israel se le puede, y se le debe, exigir que no provoque ninguna muerte que pueda ser evitada mediante el empleo de otros medios.
La Comunidad Internacional, con los países occidentales a la cabeza, debe exigir a Israel que los medios que emplee no provoquen ni una sola muerte innecesaria. Y esta misma Comunidad Internacional debe apoyar a Israel para que pueda proteger a su población.
A Hamas no se le puede exigir nada. Nunca ha cumplido nada, no se preocupa por su población, emplea escudos humanos, esconde sus arsenales cerca de colegios, hospitales y mezquitas, emplea métodos de violencia indiscriminados. Nada. Sólo se le puede decir que debe desaparecer. Sin embargo, a Israel hay que exigirle que no se deje llevar por la espiral de violencia y que no responda “ojo por ojo” (o diez ojos por cada ojo) y con los mismos métodos a Hamas.


Por último, TODA MUERTE EN CUALQUIER CONFLICTO ES INNECESARIA. Sólo la legítima defensa justificaría una muerte, pero incluso en la legítima defensa la fuerza empleada debe ser la mínima necesaria para defenderse."

ÉSTE ES EL ANÁLISIS PERSONAL DE UN MILITAR ESPAÑOL, COMANDANTE DEL EJÉRCITO DE TIERRA.

(CON M DE MAMÁ y G DE GAZA)