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24 de julio de 2013

10 motivos por los que vale la pena alargar la lactancia

dialactancia
Si hablo de lactancia puedo ponerme muy ñoña, pero como ya tengo el cupo de entradas sensibleras este mes, he decidido darle una vuelta de tuerca al tema.

Hoy os voy a dar diez razones por las que alargar la lactancia es genial, práctico y estupendo de la muerte. ¿Queréis saberlas? Ahí van:

  1. Primera y principal: porque es la cosa más cómoda del planeta. Te pille donde te pille: atasco, playa, calle, centro comercial, gasolinera... te sacas la teta y ¡ale! ¡A merendaaaaar! Lástima que sólo tome el pequeño. 
  2. Porque además de práctico es económico. No sabéis, o igual ya sí, lo cara que está la leche de bote. Mi teta es gratis. Vamos, que el niño no paga, o sea, que no tiene ranurita de "insert coin" y es a demanda. No tiene que preocuparse de llevar dinero suelto.
  3. Porque te evitas un mogollón impresionante de trastos cada vez que sales de casa: termo con agua caliente, botecitos medidores de leche, biberón, calientabiberones con y sin enchufe para el coche, más botecitos por si te pilla fuera... Mira, yo de escribirlo ya me he agobiado. Recuerdo que con Pichu parecía que ir a pasar la mañana era irnos de finde.
  4. Porque aprendes a que todo te dé igual, fuera complejos y pudores absurdos. Tu teta: grande, mediana, pequeña, bien puesta o caidonga la ha visto medio planeta, y ¡te la trufa!
  5. Porque cuando tu hijo ya tiene X meses se tira al "sírvase usted mismo" y, estés donde estés, como lo lleves en brazos, ¡se conecta! Sí, sí. Te baja el vestido o la camiseta y el suje y ¡ale! ¡Amorrado!
  6. Porque, a colación de lo anterior, tu hijo se encarga de hacerte los escotes de los vestidos y camisetas mucho más amplios, ya sean cerrados o muy cerrados, y da igual si son nuevos o viejos... Tus vestidos no vuelven a tener su forma original ¡jamás! Y eso, ¡mola! (En realidad, no mola nada, pero o te lo tomas así, o te cabreas al ver que toda tu ropa tiene escote bañera de jacuzzi).
  7. Porque tu teta aprende a relacionarse con el ambiente de una manera extremadamente natural, ya que tu hijo también lo hace. Es decir, tu pequeño toma un sorbito, se gira, saluda y sonríe a todo el que pasa, hace carantoñas (literal), y vuelve a pegar un traguito. Y así, hasta que se ha saciado o hasta que ha terminado de relacionarse con todos lo viandantes. Te sientes un poco "cubata", sinceramente. Y es una manera de recordar viejos tiempos, dado que ahora ya no sales y trasnochas.
  8. Porque como ya no haces top-less en la playa a riesgo de encontrarte a todos tus alumnos y familias, tu hijo sabe que echas en falta el despelote en público y colabora como puede.
  9. Porque así le das sentido pleno a la palabra "mamífero". Si no... seríamos crustáceos, por ejemplo.
  10. Porque (sabía que iba a salirme el lado ñoño, ¡lo sabía!) sentir tan de cerca a tu pequeño, unido a ti de esa manera tan instintiva, notar su manita descansando en tu cuello, acariciándote el pelo o jugando con tu cara, mirándote fijamente, devolverle la sonrisa que te lanza de repente, poder acunarlo, poder acariciar su rubio-casi blanco pelo, saber que en tu regazo y en tu pecho se siente seguro, alimentado y atendido... es algo mágico y único. Porque sé que soy muy afortunada y su lactancia está siendo un regalo del cielo.

Por todo esto pues: 10 hurras por la prolongación de la lactancia... ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA! ¡Hip, hip, HURRA!

CON M DE MAMÁ y L de LACTANCIA



2 de junio de 2013

¿Mascota? ¿Mande? Ya se ocupan mis hijos de hacer el papel de "animalicos"

¡Ay, ay! Que yo lo llamo Pollito desde que nació y resulta que me he equivocado de todas todas. ¡Que lo que tengo es un perroooo! Como lo leéis, tal cual.
Bueno, espera. Que también es un poco felino.
A ver. para que nos aclaremos. Voy a repasar mentalmente la transformación que va sufriendo mi rubiazo a lo largo del día, en función del momento en que se encuentre, y entre todos, me ayudáis a concluir en qué animal resulta. Aunque igual nos toca pensar en un engendro de nueva creación, porque va desde pollo hasta perro, pasando por oruga, cangrejo, cerdo, toro y felino. ¿Que no?
Nada más nacer, mi rubiazo pasó a ser Pollito, por su mata rubia, rubia en la cabeza, su aspecto de gordito glotón... No sé. Supongo que como fue lo primero que me vino a la cabeza al verlo, se le quedó. De hecho en mi trabajo así lo llaman. Es lo que hay.
He de confesaros que él desde el principio se reveló contra ese nombre, porque cuando lloraba, llegaba un punto en que roncaba y gruñía como un cerdo, tal cual. Motivo, por otra parte, de carcajadas varias por aquí. Entre eso y que nuestro niño más que llorar, "berre-gritaba", os podéis imaginar que su parecido con cualquier "gorrino" al que llevan al matadero NO era pura coincidencia, era real. Así que aunque seguimos llamándole Pollito, en mi fuero interno lo sentía cada vez más "cerdo" que otra cosa.
De momento parece que ya ha pasado la etapa cerda, porque ya llora como un niño, pero sigue "digievolucionando" y pasando por otros insectos y/o animales que hacen que nos planteemos si es que el pobre rubiazo está mutando y en realidad tiene poco de humano.
Desde hace un tiempo repta, se arrastra y "croquetea" al estilo oruga obesa, y eso lo mezcla con sus andares "hacia atrás como los cangrejos", ya que su movimiento es inverso a la dirección que realmente quiere tomar. ¿Que quiere coger su pato de goma que está a unos centímetros delante de su cara? Pues ¡que empiece el espectáculo! Giro a la izquierda, giro a la derecha, empujón "al suelo" y movimiento a lo Michael Jackson, pero tumbado y hacia detrás, dos vueltas sobre sí mismo a lo "croqueta rebozada" o M.A del equipo A en plena misión... El caso es que el pobre acaba en la otra punta del salón mirando al lejano pato con cara de "no lo entiendo, después de la currada que me he pegado, ahora el tipet éste se pira y me deja con dos palmos de narices". Así que no sabría deciros exactamente a qué animal o bicho emula porque es una mezcla entre insecto, reptil y crustáceo. Y mejor ni intento imaginarlo, porque fijo sería un bicharraco más bien asqueroso con esa mezcla de progenitores. ¡Puaaaj!
También tenemos el "felino en plena lucha o toro bravo", que es el estado que adopta Pollito cuando tiene comida (suya o nuestra, le toque comer o no) delante. Literalmente, hiperventila. Preguntadle si no a mi hermana Marta que ayer mismo alucinó con la transformación de su sobrino. Lo de que me arranque literalmente la camiseta para mamar, eso ya es de lo más normal. Pero lo de la hiperventilación imitando a un felino salvaje o a un torito cabreado le pasa cuando detecta comida, del tipo que sea, delante suyo y es consciente de que ni le vas a dejar cogerla ni la va a "tastar", porque le da igual que sean unos nachos con guacamole que un bocadillo de calamares. Él intenta cogerlo, y en cuanto ve que tú se lo alejas y le dices "eso cuando seas un poquito más mayor, cariño", empieza a hinchar las aletas de la nariz y a tirar aire por ella a una velocidad cósmica. ¡Ah! sin olvidar el temblor de puro nervio que le entra en extremidades superiores e inferiores, que yo lo atribuyo a que hace fuerza interior para ver si se le estiran rollo "gadgeto-brazo" y llega.
Y si hablamos de un bol lleno de palomitas que su hermana está disfrutando tranquilamente... ¡El espectáculo no tiene precio! Porque combina sus dotes de desplazamiento con la hiperventilación y el "alargue" de extremidades, y encima lo acaba con un berrinche de tres pares de narices porque, a pesar de llegar a su objetivo, no le dejamos tastarlo.
El último animalico, de momento, al que Pollito ha decidido imitar es al perro. Lo que no sé deciros aún es qué raza exactamente, aunque con la fuerza que tiene me inclino a pensar en un San Bernardo o un Mastin Tibetano. No, no es porque ladre. Si fuera así os juro que nos plantearíamos estudiar su caso seriamente. No. Es casi peor, al menos higiénicamente hablando. Le ha dado por arramblar con cualquier calcetín, zapatilla, zapato o elemento que vaya en el pie, y si puede ser, prefiere los que han estado en contacto directo con el suelo ¡de la calle! ¿Que qué hace con ellos? La duda ofende... ¡Pues morderlos como si no hubiera mañana! ¡Eh! Y da igual lo lejos que esté la zapatilla. El tío, perdón, el "can", la coge ¡siempre! Y ¡zas, en toda la boca! Tampoco puedo olvidarme de su manía de marcar territorio, siempre que puede, en el momento cambio de pañal si lo dejas más de dos minutos con la chufa tomando el fresco. Aunque creo que le quedan ya pocas zonas por regar, gracias al cielo.
Como os digo, de momento nos hemos quedado en el perro, y el único animal que hemos dejado atrás es el puerco. Bueno, en realidad estoy pensando que, quitando la parte del lloro con gruñido "oing, oing", el resto de actividades gorrinas de cualquier cerdo que se precie, las sigue haciendo... ¡Vale! Pues entonces éste también sigue en la lista de mascotas que tenemos ya en casa.
Veremos que nuevos animalitos vamos adquiriendo, sin necesidad de adopción o acogida, conforme Pollito vaya cubriendo etapas. Ya os cuento.
Y no os penséis que Pichu no colabora con la fauna familiar. Ya lo hizo en su momento, aunque en un plan algo más "fino" que su hermano. Ella es que ahora está en una etapa más, digamos, "ruiseñor políglota" (sí, como mi leche): ¡¡SE PASA TOOOOOOOOOOOOOOOODO EL PUÑETERO DÍA CANTANDO LA CANCIÓN DE LA BELLA Y LA BESTIA EN "SU" INGLÉS!! con momento subidón incluído, en plan: "¡¡¡uo, uo, uooooooooooooooooooooooooooooo!!!".

Bueno, por el momento, me despido, que mi pollorugacerditorotigrecan me reclama. Os dejo a Pichu, que tiene algo muy importante que deciros, con cara dramática incluída: 

"... Uarrelaidilai, yuseimaidilai, biuti an de bis..."

(Cantadla acompañados de la versión original, que así es rollo karaoke y será como teneros cerca, muy cerca. Sed solidarios, anda, que nosotros llevamos así todo el puñetero fin de semana :O).

CON M DE MAMÁ Y F de Fauna