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2 de marzo de 2015

Paco y el fantasma de las Navidades pasadas

Paco está nervioso; bueno, más que nervioso, está hasta los anacardos. El domingo es el cumpleaños de la Sole y ya está otra vez con la dichosa búsqueda del tesoro: su tesoooooro. ¡Con lo fáciles que son los hombres para regalar y le toca una mujer!
- Haber elegido muerte... - Le dice la vocecilla de su conciencia.
Paco lleva dos días dándole vueltas al temita. Tiene la certeza de que sea lo que sea, la va a liar parda con el presente.
Lo que le ocurre a Paco es que se le junta que no entiende de regalos finos de esos que a la Sole le harían ilusión, y que mucha emoción lo de ir de tiendas tampoco le hace. Salió tan escaldado de sus últimas compras con la mediana que tiene pavor a que se repita la escenita.
Como Paco es un hombre de recursos, cosa que no hemos dudado ni un segundo, lleva dos días inflando a preguntas a la parienta, de estas preguntas que él cree que no se notan pero que, en el fondo, son un cartel luminoso de neón. Vamos, que la Sole sabe que su Paco anda más perdido que un pulpo en un garaje.
- ¿Qué era eso que decías que tenía tu prima y que te gustaba tanto?
- ¿Mi prima? - Como Sole no se lo quiere poner nada fácil, contesta sin piedad porque ya está cansada de que siempre ocurra lo mismo. - Pues... Ah, sí, un marido con ideas, y con dinero para hacerlas realidad.
¡Zas, en toda la boca! Paco ha perdido su tercer round y se retira del ring.
El pobre está bastante histérico y cada vez tiene menos tiempo para averiguar, por eso le ha dicho a la Sole que hoy no le espere a comer, que tiene que arreglar unos asuntos.
La primera parada es en la relojería del barrio. Allí tienen cosas finas y bonitas de las que siempre anda pidiendo Sole; así que se amorra al escaparate y al segundo empieza a sentirse mareado. Entre tanto brilli brilli, tanto cero junto y tanto foco alumbrando, Paco se ha tenido que sentar en la acera.
- ¡Madre del Universo entero! ¿Pero esta mujer de qué cree que trabajo? ¿De contrabandista de marfil? - El sudor frío aún le dura.
Así que... Opción joyas anulada.
La siguiente parada, casualidades de la vida, es en la ferretería.
- ¡Esto sí! Esto ya es otra cosa. Precios razonables, cosas útiles...
Paco entra decidido a este lugar de culto de todo "Paco" que se precie. Mientras mira embelesado las pistolas de silicona, escucha un susurro grave que le pone los pelos de punta y la espalda tensa.
- Holaaaaaa Pacooooo...
Paco se lleva la mano al corazón. Está convencido de que se le ha parado. Se gira muy lentamente, cagadito de miedo. ¿Qué leñes le ocurre? ¡Si él siempre fue el gallito que organizaba las tundas de güija!
Allí, a su izquierda, tiene lo que parece un ser con capa y capucha negras al que no se le ve la cara. Coñe, al menos la otra loca de capucha y varita tenía cara de abuelita bonachona, pero esto es digno de peli de terror.
- Soy EL FANTASMAAAAA DE LAS NAVIDADEEEEES PASADAAAAAS...
Acto seguido Paco se empieza a partir de risa. De risa nerviosa, de risa a la que le acompañan unas lagrimitas y un retortijón que le hace volar al mostrador y pedir la llave del baño.
- ¡HOSTIEN YA CON LA PANDA DE DESEQUILIBRADOS QUE HAN SOLTADO POR LA CIUDAD! ¡No sé quién está detrás de todo esto pero se va a enterar! ¡SE VA A ENTERAR!
- Pacoooo... No griteeeees... Estoy aquiiiií...
Y ahí está, esa cosa que parece un humano sin pies y que no tiene cara, sujetándole el rollo de papel del wc y tapándose con la mano parte del hueco de la cara.
- Acabaaa Pacooo, que tenemoooos que hablaaaar. Y soyyyy de vómitoooo faaaácil...
¿En serio? ¿En serio está ahí la vieja de la guadaña dándole papel del culo? ¿En serio va a vomitarle encima "ESO"?
Paco se viste volando. Ya no sabe ni lo que hace. Sale corriendo, con el rollo de papel enganchado al trasero, con cara de susto tremendo y se esconde entre las sartenes.
- ¿Una sarteeén? ¿UNA SARTEEEÉN? Miraaaa Pacooooo, si te mueveees no respondoooooo. Ahoraaaa me vas a escuchaaaar.
Paco ni por asomo se mueve, vamos, como que se le ha enganchado el jersey de lana que le tejió su suegra en uno de los ganchos donde cuelgan sartenes y si se mueve tira toda la fila.
(- ¡Sabía que este suéter estaba maldito, mierdeeeen! ¡Cuando salga lo quemo!)
- ¿QUIÉN ANACARDOS ERES LOCA ENCAPUCHADA?
- Soyyyyy el fantaaaasma de las Navidadeees Pasadaaaas... Va a ser verdaaaad lo que dice la Soleeeeee...
- ¿La Sole? ¿QUÉ DICES DE LA SOLE?
- La Sole es una santaaaa Pacoooo, y cree que estás sordoooo de remateeee. Y lo estaaaás...
- ¡EN CUANTO SUELTE EL PUÑETERO JERSEY DEL GANCHO TE LA VOY A MONTAR!
- Calmaaaaaa amigoooo... Si rompeeees el jerseeey por brutooooo la que te la monta es tu suegraaaaa. Escúchameeee de una veeeez, que a este pasoooo me cambio de nombreeeee y soy el de las Navidades futuraaaas, leeeeeñeeee yaaaaa. Estoy aquiiiií para evitaaaar que vuelvaaaas a cagarlaaaaa Paquitooooo. O ¿no recuerdaaas qué le regalaste en Navidaaaad a la Soleeee y las consecuenciaaaas?
Y de pronto Paco, el guasón y rabietas, el manazas que quiere ser chef, aterriza y se pega el bofetón; pero básicamente porque se le ha roto el jersey y se ha estampado contra el suelo.
- ¡La leche! ¡Que el tipo éste de Scream tiene razón!
Las últimas Navidades, Paco le regaló a su doña un exprimidor manual a juego con dos escurre-ensaladas y una cafetera nueva. Jamás entendió la reacción de la Sole, que fue pasarse tres días sin hablarle, preparando para comer y cenar sólo ensaladas y obligándolo a beber café hasta dormido. Estaba muy cabreada.
- Sí que me acuerdo, y no tengo ni idea de qué le picó tanto. ¿El color? ¿ La cafetera era pequeña?
- Pacooooo... Los regalos para el hogaaaar no son regalos personaleeees... Son para el hogaaaar... ¿Por qué suponeeees que la cafeteraaa sólo la usa ellaaaa?
- ¡Narices! Porque sólo la usa ella. ¡A mí no me deja usarla porque dice que el café sabe a tubería! Y las ensaladas tampoco las preparo porque siempre se me escapa algún bicho, y se pone en un plan melindres que no se aguanta ni ella. Total por un gusanito... O dos.
- Pacoooo... Sartenes nooooo. SARTENEEEES NOOOOO. ¡Ni sartenes, ni cafeteras, ni batidoras, ni pepinillos en vinagre, alma de cántaro! ¡QUE ACABAS CARGÁNDOTE LA PACIENCIA DE CUALQUIERA Y HASTA MI VOZ DE MISTERIO! ¡QUE LE COMPRES ALGO BONITO!
- ¿Una ensaladera de cerámica? - Paco anda más perdido que un unicornio en el libro de ésa que llaman princesa del pueblo.
- ¡FLORES PACO! ¡FLORES Y UN PAÑUELO! ¡UN PERFUME! Yo que sé, majo, llegados a este punto, a lo mejor le hace más ilusión un pasaje sólo de ida a Jamaica!
- ¡PUES YA ESTÁ! ¡UN PLATO DE CERÁMICA CON DIBUJOS DE HOJAS DE MARÍA!
El fantasma no da crédito. Y piensa seriamente en dimitir, como los políticos españoles cuando no cumplen lo prometido. Ah, no, eso no lo hacen nuestros políticos, lo hacen sólo los foráneos.
- Mucha suerte Paco. Vas a necesitarla. - Y dicho esto, desaparece lo más rápido que puede porque está hasta los mismísimos de nuestro héroe.
Y mientras, Paco ya ha llegado al mostrador para pagar el plato de cerámica con dibujos de palmeras y el tapete de flores naranjas. ¡Menos mal que ha venido el de la guadaña para echarle un cable! ¡ESTE AÑO TRIUNFA FIJO!
Y vaya si triunfó...
FIN
CON M DE MAMÁ y F de FANTASMA

13 de enero de 2015

¡Nos ha mirado el primo tuerto de Murphy! (Y se va a enterar...)

Primero pasó por aquí Murphy, y le entregó de regalo de Año Nuevo a Papi un dolor de espalda que lo dejó sin poder mover ni un músculo y con más mareos que una embarazada recién levantada y con el azúcar en el sótano. El lumbago lo tuvo al pobre cuatro días con faja y rabiando de dolor. Al quinto, y aunque a trancas y barrancas, resucitó.
Y entonces, el primo tuerto de Murphy, un tipo envidioso, rastrero y que jamás ha soportado la fama de su conocido primo, se enteró de la ubicación de nuestro hogar y nos concedió tres NO deseos: El primero fue una contractura de espalda para mí como hacía años que no tenía, y que primero se presentó con mareos absurdos para luego tenerme en cama ¡tres días! Tres días en los que la almohadilla eléctrica y yo nos hemos convertido en una, de modo que apretándome el ombligo puedo regular la temperatura, y la apago guiñando dos veces el ojo derecho: click, click. (En estos momentos he cambiado la almohadilla por una faja último modelo, pero no, que me hace caminar como si llevara un palo de escoba ahí donde la espalda pierde su honesto nombre, y así al menos podré ir a trabajar sin llorar).
Como al primo en cuestión le pierde el poder, no se conformó con jorobarme a mí sino que le dejó a Rubiazo, como segundo NO deseo, un catarro de esos que empiezan con tos nocturna, continúan con vómitos intermitentes alternados con la tos, de los que te dejan sin existencias de ropa de hogar limpia, que siguen con fiebre alta y que amanecen presentándose como "constipado de garganta con cuadro febril y mocos". Como el pobre Rubiazo es asmático, pues ni que decir tiene que todo va aderezado con alguna que otra complicación nocturna, con lo que a mi dolor de espalda tuvimos que añadirle muy pocas horas de sueño para acabar de arreglar el asunto.
Perdón, para acabar de arreglarlo le ha traído a Pichu, como tercer NO deseo, una subida de fiebre con tos y dolor de garganta y con ojos hinchados como dos pelotas de ping-pong. Así ya estamos todos. Que compartir es vivir. ¡Más majo el tipet!
Ahora, tenéis que saber que yo tengo un plan. Y se va a ca... el cutreprimo de Murphy.
He hecho una pancarta con letras bien grandes, pintadas de fosfi luminiscente, para que se vean bien tanto de día como de noche, en la que viene a decir más o menos que en esta casa todo nos sale genial, que tenemos tanta suerte que en vez de humedades nos salen tréboles de cuatro hojas, que nos despiertan unicornios alados golpeando con sus cuernos mágicos en las ventanas, que de mascota tenemos a la gallina de los huevos de oro, que todos nuestros zapatos se hacen a partir de herraduras de la suerte y que los únicos enanos que nos crecen aquí son los encargados de dejar la casa como una patena. Con semejante reclamo no creo que tarde en aparecer el cabrit...illo del primo. Y cuando lo haga, el regalito que vamos a hacerle lo va a tener tan, pero tan entretenido, que dudo que quiera pasar más tiempo aquí nunca jamás: Pichu y Rubiazo ya están ensayando sus mejores temas con el piano, la batería y el infernal micrófono de Violetta, que no calla ni apagado; y tienen repertorio para toda una tarde. No se me ocurre mejor muestra de agradecimiento por tanto regalito junto. Repito: ¡Se va a c...!
Ale, voy a ir preparando las palomitas porque Papi y yo vamos a disfrutar del espectáculo desde la zona vip, con faja y almohadilla, sí, pero con más alegría en el cuerpo que la Macarena de los del Río.
Si alguien necesita la pancarta de aquí a unos días, que me haga llegar su dirección postal, que se la presto gustosamente.
Ya haré crónica del eventazo (aunque sea conectada a la almohadilla y con la faja modelo "cinturóndecastidad")
¡Un saludo desde Murphyland!

CON M DE MAMÁ y de MURPHY

25 de diciembre de 2014

GRACIAS (Mi alma al desnudo)

Desde el tiempo de Mari Castaña, la Navidad me ha resultado una época difícil de digerir, muy en parte por mis circunstancias familiares, pero supongo que el hecho de observar tanta hipocresía y materialismo en el ambiente, crispaba mis nervios. Igual se juntó lo que uno lleva andado con esa mentalidad de "nadar a contracorriente porque el mundo está loco y yo no lo entiendo", que debió pillarme en mi segunda adolescencia. No lo sé, el tema es que a mí estas fechas siempre me dieron grima. Sinónimo de sonrisas perfectamente dibujadas, que no siempre reales, y de chantajes y presiones, la Navidad podía conmigo.
Cuando me convertí en madre, la Navidad se convirtió en una época bonita, o al menos, menos difícil de llevar, porque con hijos todo se ve de otra manera, todo es mágico, nuevo, ilusionante. Además, olvidas que hay más mundo a parte de ellos, lo que te permite volcarte al 100% en su felicidad, que acaba siendo la tuya.
Sin embargo, las Navidades pasadas volvieron a recuperar su tono agridulce y su sabor grisáceo, porque la enfermedad me arrebató, justo dos meses antes, a uno de los hombres más importantes de mi vida, y la persona que sin duda más me ha marcado, más ha influído en mí y más me ha enseñado: mi padre. Aún así, teniendo a nuestros hijos, se salvaron los días señalados, ya que sonreír con ellos es más que fácil. Estas Navidades sigo echándolo de menos, desearía con todas mis fuerzas poder compartir con mi padre estos días. Curiosamente, a él tampoco le gustaba la Navidad desde que la vida le arrebató a su padre. Sigo echando de menos su presencia, y es algo que inevitablemente no puedo cambiar, ni tampoco quiero... De hecho, sé que necesito que sea así para sentirlo vivo.
Pero, a pesar del contraste de sabores de estas fechas, desde este año y en adelante, me he propuesto vivir estos días navideños agradecida por lo que soy y por lo que tengo, he prometido sentirme feliz porque sé que soy afortunada hasta la médula, porque tengo, entre otras cosas, la familia más bonita del mundo. He decidido vivir la Navidad como época de renacimiento, de nuevos y buenos propósitos a nivel personal. He pensado instaurarla como momento del año en el que agradecer y seguir hacia delante con más fuerza.
Es por esto que hoy quiero dar GRACIAS a la vida por todo lo que me ha dado hasta ahora, lo bueno, lo no tan bueno y lo malo. He aprendido con cada piedra del camino a apreciar lo que de verdad es importante. Me he caído muchas veces pero me he levantado siempre con el ánimo de seguir adelante, a veces sola y otras con ayuda. Cuento en mi vida con personas realmente especiales que dan sentido a cada una de mis sonrisas. Voy cumpliendo sueños porque salgo al camino a buscar la suerte, no espero que ella me encuentre, y mejor que peor, según para qué y cuándo, la voy encontrando. Tengo en casa al mejor equipo de vida, los mejores compañeros de viaje, la familia más bonita del mundo. Tengo unos hermanos que valen millones, perdón, infinito, y con los que me iría a la luna. Tengo amigas y amigos que son como hermanos y que siempre están, a pesar de la distancia y el poco tiempo. Vivo rodeada de buena gente que me aporta muchísimo cada día, y también de personas que me enseñan lo que no quiero ser y como no quiero vivir. Descubro a diario personas bonitas a las que me gustaría conservar a mi lado porque son regalitos inesperados. Tengo un trabajo que me enamora cada día, humano, enternecedor, agotador y mágico. La vida me ha arrebatado demasiado pronto a las dos personas más importantes de mi vida hasta que creé mi propia familia, pero me está enseñando a amarlas en la distancia, y además me ha regalado una preciosa segunda oportunidad con la otra parte de mis verdaderas raíces.
Así pues, por todo esto, y por mucho más... GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS.

CON M DE MAMÁ y G de GRACIAS

6 de diciembre de 2014

¿Cumpleaños infantil o eventazo social?

Si tengo que elegir un pez, elijo el salmón. Por razones obvias... básicamente porque siento que siempre nado a contracorriente. No suelo seguir modas, de ningún tipo, y si lo hago me canso rápido porque no me gusta encasillarme ni que me encasillen.
En menos de dos semanas Pichu cumple 5 años y no, no voy a organizar una de esas chupimolonguiMEGA party en las que acabamos convirtiendo la casa en un parque temático. Sí, lo sé, debo ser una madre rollo y no molar mucho, pero por suerte, Pichu tampoco espera eso y tiene claro con quien quiere celebrar su cumple.
De unos años a aquí se ha impuesto la moda (precursora de las megafiestas temáticas) de celebrar los cumpleaños de varios niños de una misma clase el mismo día, invitando a toda la clase a la fiesta. En principio, según entendí yo cuando me comentaron de la existencia de esta moda, esto se hace con el fin de abaratar el tema regalos, ya que se pone una cantidad simbólica por niño, y de evitar que los niños se junten con tanta cosa, además de darles la oportunidad de poder juntarse toda la clase fuera del colegio. A esto, como supuesta ventaja, le sumamos que los regalos los compran los progenitores de los cumpleañeros, asegurándose así el éxito seguro con los presentes de los homenajeados. Estas fiestas suelen celebrarse en parques de bolas o en parques públicos, a gustos de los padres, y dependiendo de lo que uno busque o pueda permitirse: todo hecho o elaboración y currada caseras.
El año pasado caí. Sí, yo fui una de esas mamis que queda con otras dos, en este caso de máxima confianza, junta cumpleaños con calzador (agosto, septiembre y diciembre) y convoca a los 22 compañeritos de su hija al cumpleaños. La verdad, ellos lo pasaron en grande, pero no mucho mejor que si lo hubiéramos hecho de manera tradicional. Y yo, qué queréis que os diga, soy algo de tradiciones, porque algunas, por lo que me ha enseñado la edad, se continúan de generación en generación por algo, como la tarta de galletas y chocolate (¡mi preferida, por cierto!).
La cosa es que, conforme avanzó el curso, Pichu fue invitada a más cumpleaños, tanto de compañeros del cole como de amigos de fuera, y esto me ha llevado a observar con tristeza como, lo que parecía haber surgido como una idea para abaratar costes, para que aprendan a compartir y convivir más allá de la escuela... ¡Se ha acabado convirtiendo en una competición por hacer la fiesta más grande, en el lugar más grande, con más regalos, más niños y más milongas! Y no, no soy la única que tiene esa impresión. Hay más salmones en el río (por suerte para mí).
La verdadera ventaja o lado bueno de las fiestas de clases enteras acaba convirtiéndose en la evidencia de nuestra realidad: trabajamos con X número de compañeros, con unos nos llevamos bien, con otros hacemos amistad y con otros... simplemente no nos llevamos, no hay más. Los niños también viven así su realidad. Aunque a la edad de Pichu las amistades no tienen por qué estar aún muy definidas, te das cuenta, si conoces bien a tu hijo, de que normalmente habla de los mismos compis, comparte juegos con el mismo grupo y se "queja" de los mismos siempre. Así pues, cuando haces un cumpleaños con toda la clase, al final, cada oveja va con su pareja, no juegan con los que normalmente no lo hacen por el hecho de que sea su fiesta, y con los que tienen alguna confrontación, pues la tienen igual. Yo, personalmente, no invitaría a todos mis compañeros de trabajo a mi cumpleaños, ni siquiera a todos aquellos con los que tengo buena relación. Invitaría a los que considero de mi confianza, de mi círculo, porque son con los que de verdad comparto mi día a día. ¿Por qué hemos de pretender que con los niños sea diferente? Aprender a relacionarse es algo que se fragua desde niños, y pretender que se lleven bien con todos es engañar sus sentidos, eso no será posible nunca, porque para ello tendrán que intentar agradar de manera poco espontánea a quienes no agradan, y entonces, el mensaje que les transmitimos es totalmente érroneo.
Luego está el tema de los regalos. La verdad, lo de un regalo común de parte de todos sus amigos, está fenomenal, aunque por otra parte, siempre puede parecer que quien no puede dar, ni siquiera esa cantidad simbólica, es bicho raro o se siente fuera de lugar. En el caso de Pichu, no pudo ser regalo único porque lo que le gustaba eran cosas más "económicas", así que yo tuve la sensación de que igualmente recibía aluvión de regalos, aun habiéndolos elegido nosotros y habiéndonos acoplado estrictamente al presupuesto. Por otra parte, en algunos parques de bolas, el hecho de hacer sentar al homenajeado en el trono para que los amigos le vayan acercando los regalos mientras el resto corea sus nombres... no sé, repito, llamadme rara, pero no lo veo. Está claro que ese día los cumpleañeros son los máximos protagonistas, y más a estas edades en las que cumplir años es toda una aventura, pero en mi humilde opinión, las cosas cuanto más normales y naturales, mejor. ¿No se puede hacer una entrega de regalos normal, a la antigua? Llego y entrego mi regalo, si lo llevo. O si es entre todos, sin tanto alboroto. Repito, llamadme rara. Luego, por otro lado, para mi gusto, el hecho de que el regalo lo compren los papis quita la emoción real que supone a los niños el hacer un regalo a un amigo, básicamente porque ellos no han ido a elegirlo ni lo han hecho con sus manos, y lo normal es que no sepan lo que es. Llevar a tu hijo a que elija un detalle para su amigo, o mejor aún, motivarlo a que lo haga con sus propias manos, está cultivando el hecho de que piensen en quienes quieren y hagan un esfuerzo por conocerlos un poquito más, por interesarse por sus gustos, entre otras cosas, es decir, por dejar de mirarse el ombligo para mirar el de los de al lado.
Y suma y sigue. La moda de los parques de bolas está bien, son lugares en los que los niños se lo pasan pipa, pero como tendemos a buscar el lugar más grande, el más de moda, pues a mi modo de ver, la magia de la "convivencia" acaba desapareciendo entre tanto niño infiltrado, y el cumpleaños acaba siendo un acto bastante impersonal, en el que, con suerte, se cruzan un par de compañeros en el mismo tobogán cada media hora. Por tanto, se me desmonta otro punto a favor. Además, como la tendencia es a la macro fiesta en la macro sala, el concepto de cumpleaños infantil acaba pareciendo una fiesta de pueblo con discomóvil incluida. Insisto, la rara soy yo, pero me parece excesivo. A esto le sumamos que, obviamente, celebrar un cumple con 25 niños supone que cuentas también con sus padres, de tu confianza o no, que se quedan a "celebrar" la fiesta y a los que, por tanto, hay que agasajar con algo de merienda. Es decir, el precio del cumpleaños asciende al de una fiesta de sociedad, mínimo. Y, como siempre, si tienes la suerte de ser madre de algún cumpleañero, a ti no te toca relacionarte, porque estás controlando a los 25, que corren como locos y botan a la velocidad de un rayo por todo el parque de bolas; más que nada porque, aunque están sus padres, sientes que esa responsabilidad te corresponde, y así lo siente el resto, parece ser.
Demasiado de nuevo, en mi opinión.
De esta corriente hemos pasado a montar macro fiestas temáticas, en las que, no es que los invitados puedan ir disfrazados, si no que deben ir disfrazados de un tema en concreto (esta parte me chifla, que conste, porque soy fan de los disfraces desde siempre) ya que toda la fiesta, merienda incluida versa sobre un tema, "supuestamente" del agrado del cumpleañero, y no elegido por pura pose o postureo pinterest de los padres. Pero lo que empieza como una fiesta infantil por y para ellos, sigue la estela anterior: miles de invitados, niños y adultos, a veces no tan amigos pero que quedan bien en las fotos, anuncio a bombo y platillo del planazo al más puro estilo fiesta de sociedad. Y entonces, tal como lo veo yo, el centro que son los niños, su protagonismo, queda relegado un poquito y pasan por delante los detalles, los primeros planos de tooooodo lo que hemos preparado y demás. Que sí, que los niños soplan las velas, pero ya hemos perdido el mimo y el encanto de un cumpleaños donde se estrecha el círculo, donde los que cumplen años están con su entorno de máxima confianza. Es decir, pasamos de un cumpleaños en el que se estrechan lazos a uno en el que empiezan a crearse lazos porque hay invitados que los cumpleañeros han visto por segunda vez en su vida. Y ojo, que si tenemos claro que ése es el fin de su fiesta, adelante, entonces está muy bien planteada.
Pero yo cada vez me veo más salmón. Veo que, cada vez más, todo se magnifica, se hace enorme, se quiere mostrar, se agranda... Y nosotros, los de aquí de casa, no nos vemos para nada en esa estela nueva. No nos pega ni con cola. Podéis pensar: pecas de lo mismo, hablas de ti y tu marido como adultos, no de las preferencias de vuestra hija. Error. Lo primero que hicimos cuando empezó la temporada "taurina" fue preguntarle a Pichu. Y su respuesta fue que su máxima ilusión era una fiesta de pijamas con 5 amigas y amigos, o una tarde de sesión de cine, palomitas y gorrinadas en casa con ellos. Eso después de haber iniciado la temporada de parques de bolas, públicos y demás con toda la clase. Blanco y en botella. Hoy por hoy hemos ampliado la lista a 10, vamos, lo normal, y fijo que aún cae alguno más de aquí a la entrega de invitaciones, pero en ningún momento ha pedido invitar a toda la clase. Y ,sin embargo, sí cuenta con sus amiguitos de fuera del cole. Y es que, en tantísimas ocasiones, nos adelantamos a sus gustos y a sus preferencias porque "sabemos" qué es lo que quieren, que olvidamos que ellos también son personitas, seres sociales, que no tienen por qué querer "lo mismo que el resto de sus amigos, pero más".
En estos tiempos que corren, todo es tan a lo grande, tan exagerado, tan magnífico, que NOS OLVIDAMOS DE QUE LAS PEQUEÑAS COSAS SON LAS QUE SE CONVIERTEN EN GRANDES RECUERDOS.
Una mesa con bocatas de fiambre y nocilla/nutella (que no falten), con platos de papas y ganchitos, con un vaso de trina (ella tampoco es de fanta) derramado al primer minuto, guirnaldas cursis que habrá elegido ella y que probablemente no sean los pompones cuquis que yo elegiría, una piñata llena de chuminadas que no acaba de romperse, carreras alrededor de la mesa, juegos en el jardín de delante... Un grupito de amigos pasando la tarde en una de las casas y agotando a los padres de la criatura. Y una niña que se acostará feliz y pletórica porque ha pasado la tarde con aquellos que, a diario, le arrancan una sonrisa, incluso hasta un enfado, y que le ayudan a conocer el verdadero sentido de la amistad y con los que está aprendiendo cuán divertido es el mundo de las relaciones.
Insisto, y lo asumo, soy un salmón. Pero a Pichu no parece importarle, porque, al menos en el tema "cumpleaños", nada en la misma dirección que yo: la contraria.

Y vosotros... ¿Con qué os quedáis? ¿CUMPLEAÑOS INFANTIL o EVENTAZO SOCIAL?

CON M DE MAMÁ y de CUMPLEAÑOS FELIZ

 

20 de septiembre de 2014

Tu lista de cumpleaños

Exactamente dentro de un mes es tu cumpleaños (sí, lo sé, yo voy primero, pero no cumplo tantos 😊). Éste va a ser el primero que celebremos desde lugares diferentes, tú tan etéreo y nosotros tan terrenales y, la verdad, no sé decirte cómo lo voy a llevar.
Cumples 68. Casi nada, ¿eh doctor? Y tu sonrisa sigue siendo la misma que cuando te conocí hace 36 años. O al menos así la veo yo cada vez que te "miro" dentro de mí.
Desde ayer estoy en la cama con un cólico que me está doliendo mucho, muchísimo. Sabes que normalmente aguanto carros y carretas, y que no soy de decir que estoy mala, prefiero guardarme para cuando los míos lo están... pues hacía tiempo que no me veía tan mal. Y encima me falta el poder llamarte para preguntarte si es normal que note esto o aquello, o simplemente para escuchar tu voz y que me digas que voy a estar bien. Lo que tengo claro es que me has dejado un poquito de tu intuición "profesional" en herencia y que no me equivoqué al llamar ayer al médico de urgencias.
Me pincharon buscapina. No te rías, ya sabes que no soporto las inyecciones y ésa dolía mucho, así que efectivamente, no lloré por orgullo.
Sabes que no sé estar mala, pero hasta ahora no he tenido ganas más que de estar tumbada y dormir, o descansar, o buscar las mil posiciones para ver en cual me duele todo menos. Hace un rato el nolotil ha empezado a hacer efecto y, como ya son horas aquí tirada, se me ha ocurrido una idea genial para matar el tiempo mientras mejoro del todo: HACER UNA LISTA DE REGALOS DE CUMPLE PARA TI. Sí. Una lista con todos esos regalos que me gustaría poder darte si estuvieras. Aunque ya sé que estarás pensando lo mismo de cada año: que no quieres nada, te vale con que comamos contigo y ¡seamos puntuales! 😜 Tal cual, como si te escuchara ahora decirlo.
De todas formas, déjame que la haga, así paso las horas y me imagino tu cara con cada uno de los regalos.
Dicho y hecho, ahí va la lista de cosas que me gustaría poder regalarte. A ver si con suerte te picas y vuelves para quedarte para siempre.
1. Un libro nuevo, una novela histórica de las que a ti tanto te gusta leer o quizás el nuevo best seller de Ken Follet. Yo me ofrezco a leértelo a trozos si te cansas.
2. Un CD con todas las canciones que a ti te gustan, las de siempre, las que son ya casi tan nuestras como tuyas, para ver si te vuelve a enamorar la música de fondo, sin que te aturulle.
3. Una semana en el monasterio de Silos, como en los buenos tiempos. Seguro que por allí se alegrarían de verte, y nosotros estaríamos encantados de que nos trajeras las pastas de almendra y limón de todos los años.
4. Una sesión de cine en pantalla grande con Brave Heart, Bailando con lobos y todas las de Indiana Jones.
5. Solomillo a la pimienta, huevos con patatas fritas y ensaladilla rusa para parar un tren. ¡Ah¡ y horchata con bizcocho de chocolate.
6. Un pack de clases de equitación para que siguieras practicando lo que tuviste que parar hace tres años y pico.
7. Un jaguar, pero de los de antes, no esos modelos modernos de ahora, con un chófer que te llevara a tu cafetito diario con los amigos.
8. Una comilona en un buen asador argentino, donde poder meterte entre pecho y espalda un asado bien tierno y unas cuantas empanadas.
9. Un viaje al Tíbet, tu sueño... Un viaje a ese mágico lugar lejano, tan distinto a nuestra realidad diaria, donde tantas veces deseaste perderte para vivir desde sus entrañas aquello que añorabas.
10. El bote mágico de los besos y abrazos. Un bote en el que vamos a guardar todos esos besos y abrazos que no hemos podido darte desde hace 11 meses y 1 día, y que esperan ansiosos poder estar contigo, porque te pertenecen.

Y ahora dime, ¿con esta lista tan chula vas a resistirte a celebrar tu 68 cumpleaños con nosotros? Piensa que como ésta habrá muchas más, porque aquí somos muchos los que te echamos de menos cada día y que daríamos lo que fuera por volverte a ver.
Ve eligiendo regalo pues.

Te quiero papi. ¡Feliz cuenta atrás!

CON M DE MAMÁ y L de LISTA