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17 de junio de 2016

Las dos caras de la verdad

Hoy escribo desde mis dos "yo", el de madre y el de maestra. Porque por suerte, o no, hay muchas situaciones de la escuela que vivo tanto desde dentro como desde fuera pero sin salir.
No sé si justo por esto mi visión es más completa e imparcial, o por el contrario poco objetiva, sólo sé que simplemente es una opinión más sin intención de convencer a nadie.
En el día a día de la escuela se dan múltiples situaciones, con multitud de alumnos, cada uno de un padre y una madre. En esas situaciones mis hijos también se han visto implicados en alguna ocasión, y es entonces cuando mi lado madre y mi lado maestra se unen al unísono, aun cuando la situación no la he presenciado. En muchas ocasiones seguro que fallo y me falta objetividad, seguro, no soy perfecta ni pretendo serlo. Pero en otras tantas creo que estoy tan acertada como cualquier otra madre que no tiene que separar escuela y casa. No es fácil, no creáis. No obstante, suelo ser de las madres que no justifican porque sí, más bien a veces necesito rebajar quizás el nivel de exigencia.
¿Qué por qué cuento esto? Porque creo que mi posición de maestra me permite entender mejor todos los entresijos que conlleva una "reprimenda", una "consecuencia" o incluso un "castigo" en un momento determinado. Y porque yo confío plenamente en mis hijos, los creo, valoro su capacidad para reconocer si su manera de actuar ha sido la correcta o no o "no ha sido para tanto". Sin embargo, también soy consciente de que aún no tienen la suficiente madurez para discernir ciertas cosas o emitir ciertos juicios y que estos sean exactos.
Todos tenemos una manera de ver las cosas que, aunque sea sólo por unos ligeros matices, difiere de la visión del resto. Los niños también. Lo que para mí es un horror, para otra persona puede ser lo mejor de su vida, y viceversa. Lo que está claro es que los hechos, cuando ocurren, no pueden aislarse del contexto en el que han pasado, porque entonces se desvirtúa la situación. Pongamos un ejemplo: si un niño pega y se le castiga sin preguntar, quizás estemos dejando escapar la ocasión de descubrir que quien ha provocado esa reacción ha sido quien se ha quejado de la bofetada (visto, y solucionado con diálogo, en el patio ayer mismo); es decir, la situación será totalmente injusta debido a que la información nos llega sesgada y así nos quedamos. Y ojo, que pegar la bofetada por la razón que sea obviamente no tiene excusa posible. Otro ejemplo: si un niño es castigado o separado del grupo porque habla mucho, y no es en clase, visto así, a bote pronto, no es que sea injusto sino que, en este caso, es exacerbado. Sin embargo, si a ese alumno se le han dado repetidas oportunidades para que guarde silencio porque la ocasión lo requiere, o su tono de voz era molesto para el resto por excesivamente alto, la consecuencia tal vez ya no nos parezca tan injusta, ¿verdad? Todo esto teniendo en cuenta que quienes están con nuestros hijos entienden que los niños son niños, y necesitan moverse, expresarse y vivir. Teniendo en cuenta también, nosotros los padres, que hay determinadas situaciones que requieren de unas normas básicas de convivencia, como guardar silencio en el cine o en la sala de espera de un hospital.
Con esto quiero decir que siempre, siempre, antes de juzgar, antes de poner el grito en el cielo, antes de creer que sabemos más que el maestro de turno o el monitor de comedor... ¿no deberíamos buscar el diálogo con quien corresponda e intentar mantener una conversación sobre lo ocurrido? Y luego tomamos decisiones o cartas en el asunto si hace falta. Pero criticar, acusar, juzgar y opinar sin conocer el punto de vista de la otra parte contratante... sólo lleva a una situación igual de injusta que la que nosotros creemos estar viviendo.
Está claro que vivimos en un país en el que criticar de manera destructiva y hablar de los demás son, junto con el fútbol, el deporte nacional. Pero, ¿de verdad queremos que nuestros hijos, el día de mañana, o incluso hoy en su día a día, solucionen así sus conflictos, a base de malas formas, peores palabras, gestos inapropiados y, sobre todo, prepotencia? Yo no.
Es muy difícil ser objetivo cuando se trata de nuestros hijos. Es muy difícil acertar a la primera cuando se presenta un conflicto entre alumnos que no has presenciado. En ambos casos, el sentido común puede salvarnos. O al menos no convertir la subjetividad en injusticia.
Nobody said it was easy... que diría Chris Martin de Coldplay, pero es que comprender el mundo en el que vivimos tampoco lo es.
Siempre habrá dos caras de la verdad, la mía y la del otro. El secreto está en la comunicación y la intención de llegar a buen puerto, o al menos de intentar no quedarnos varados.

16 de marzo de 2015

MAGISTERIO o la carrera que te regalan con el DNI

¡Ah! ¡Que no lo sabíais? Pero si yo creo que es vox populi... Ahora, conforme te entregan el nuevo dni te dan el título de maestro/maestra con prácticas hechas y todo, sí, sí.
Ah, que me dicen que no, que eso es sólo comprando muffins en el Lidl. Pues no lo entiendo, debe ser que todo el planeta compra últimamente magdalenas ahí. Si no, no entiendo entonces porque tengo la suerte de trabajar en una profesión en la que el resto de mortales sabe más que quienes la ejercemos. No, de verdad, no exagero un pelo, es así.
Yo tengo la extraña costumbre de ir al médico, escuchar lo que ha de decirme y, como mucho y con mucho respeto, preguntarle si no he entendido algo o incluso pedirle que me lo repita.
También tengo la manía de, cuando hago la compra, no indicarle a la cajera si es mejor que me abra las bolsas o no o si es preferible que devuelva con billetes.
Además, soy de las que confío en mi peluquera y, como mucho, le pido que no me seque el pelo con forma porque no me gusta, pero no le indico ni cómo ha de desfilar las puntas, ni cómo ha de cortar o tintar, básicamente porque yo no entiendo.
Para más inri, tengo la horrible manía de consultar con la farmacéutica ante cualquier duda sobre un medicamento, me dejo asesorar en la carnicería y no doy lecciones de escaparatismo a las zapaterías de barrio.
Vamos, que no intento ir de lo que no soy, simplemente porque NO LO SOY.
No, no estoy enfadada, aunque sí un poco hasta los anacardos, que diría mi amigo Paco. Estoy cansada de que tantas y tantas personas, padres y madres o no, opinen sobre nuestra manera de hacer las cosas y que casi siempre sea para criticar, darnos lecciones o menospreciar nuestro trabajo. Vale, sí, el mismo gobierno (cualquiera de los que ha estado en el poder) se ha encargado de transmitir al mundo que, al menos aquí en España, los maestros y profesores somos un cero a la izquierda, y lo ha hecho de una manera muy sutil: manejando leyes educativas a su antojo, cambiando cada pocos años, destrozando las anteriores, jugando con el currículo y no preguntando a quienes de verdad conocen la realidad del aula y la escuela de primera mano. Quizás sea por eso que, de manera subliminal, llega el siguiente mensaje a la sociedad: los maestros y profesores, sobre todo los funcionarios esos que se han currado una oposición para ganarse el puesto, son el último escalón, son unos profesionales cuya carrera es una porquería, que están ahí porque necesitamos que haya "guarderías" para niños grandes.
Pues no señores y señoras, esto no es así. Habrá de todo, como en todas partes, igual que habrá todo tipo de médicos, cajeros y cajeras, peluqueros y peluqueras, conductores de camiones y demás, pero como en tantas otras profesiones, también hay mucha vocación, hay muchas horas de dedicación y dudo que todos los que nos ponen a caer de un burro duraran un día en un aula, con 25 criaturitas si no más, cada una de un padre y una madre, con tantos conceptos que aprender según el nuevo currículo, con ese ritmo frenético que nos imponen los de arriba, los que no están en la clase, y con tanto papeleo inútil y burocracia que resta tiempo y energía para lo que de verdad nos mueve: los niños.
Nosotros, en la gran mayoría, tampoco somos partidarios de tanto libro y cuaderno, ni de repetir año tras año los mismos conceptos, ni de aborregar en la enseñanza, ni de exámenes desde los 6 años, ni de pruebas externas para crear rankings que determinarán qué escuela es mejor... No, no estamos de acuerdo con eso. Lo que pasa es que cuando nos manifestamos y quejamos, los mismos que critican nuestra labor piensan que lo hacemos por el sueldo. ¿Alguien se ha parado a escuchar nuestros mensajes? Pocos. Los pocos papis y mamis, que siempre son los mismos, que nos acompañan de verdad en esta tarea educativa, los que de verdad creen en la comunicación escuela-casa, los que aprecian que intentemos crear en clase a pesar de las trabas cada vez mayores para que todos vayamos a una, tengamos el alumnado que tengamos. El resto, mientras, sigue criticando(nos), opinando para mal, mirando(nos) por encima del hombro, no escuchando, cerrando puertas mientras venden que buscan una enseñanza basada en la felicidad absoluta de sus hijos... Y es por esto que no aceptan cuando sus hijos hacen algo de manera incorrecta, y revierten su enfado contra nosotros, que no somos sus padres y lo único que pretendemos es, además de enseñar los conceptos y demás que nos ordenan, enseñarlos a vivir en sociedad a través de la convivencia en su grupo clase, intentar desarrollar cabecitas pensantes con criterio propio; y de ahí nuestra insistencia en el respeto a unas normas básicas que les ayuden a relacionarse con sus iguales y los adultos.
Es triste que siempre haya algún padre o madre que nos conteste con desdén, de mala gana, que nos ponga a caldo en la misma puerta de la escuela, que dude de nuestra continua formación y pretenda que nos formemos de lo que ellos consideran que debemos formarnos, porque suelen ser los mismos que proclaman a los cuatro vientos la educación tan abierta, tan de valores y tan llena de amor que están dándole a sus hijos. A mí esto me parece una falta de respeto enorme, y también de confianza.
Insisto, si no estáis de acuerdo con el sistema, quejaos a quienes lo montan. Nosotros somos marionetas que han cortado los hilos a pesar del riesgo, y seguimos siendo maestros por vocación, no por las vacaciones. Nunca salimos puntuales ni a la hora de comer ni por la tarde, nos llevamos mucha faena a casa, no dejamos de idear mientras estamos criando a los nuestros, a los que muchas veces robamos tiempo para dar calidad a los vuestros. Y lo hacemos porque queremos, porque nos gusta, porque esta profesión, a pesar de los pesares, nos da la vida.
Sólo pido pues un poquito de respeto y confianza, igual que les mostráis al cartero, la panadera, el peluquero o el doctor, a quienes no les decís ni cómo han de hacer su trabajo ni cómo han de tratar a su clientela. Y si de verdad, a pesar de los pesares, sentís la firme necesidad de hacerlo, entonces es momento de que os planteéis un cambio de escuela, o el "homeschooling" que tan de moda vuelve a estar; porque si no hay confianza como punto de partida en una relación, la relación se va a pique. Y esto no deja de ser una relación de dos que tienen un proyecto común que llevar a cabo: formar personitas con valores que sepan vivir y convivir en sociedad y que adquieran los conocimientos básicos para tener una mente crítica, un criterio propio y unas ganas de tirar "palante" siempre y a pesar de todo.
A mí no me regalaron mi puesto de trabajo, y por eso me dejo la piel en él cada día. Por eso también valoro el trabajo de todos y cada uno de los profesionales del sistema, y no me creo con el derecho a decirles ni cómo deben hacerlo ni qué deben saber. Si no me gusta lo que veo, cambio, no hay más. Será porque me crié en un hogar donde se me inculcó que el respeto a los demás es la base de cualquier sociedad, y en el que de verdad sentí el acompañamiento escuela-casa en todo momento. No se trata de dejarnos aborregar y de aceptar porque sí, se trata de valorar, respetar y confiar. Y si esto es así es entonces cuando, como dirían muchos de los que nos critican, todo fluye...

CON M DE MAMÁ y MAESTRA

6 de marzo de 2014

El mundo 2.0 o cómo ser una madre friki y no parecerlo


No he podido evitarlo. Ya estoy sumergida hasta las trancas en este mundillo, así que me faltaba el reclamo de mi amiga Paula, sí la de la bragafaja, en esta nueva iniciativa que arranca en su blog (lee AQUÍ) sobre intercambio de opiniones sobre nuestra experiencia con el mundo 2.0, para lanzarme a la piscina sin flotador y gritarlo bien alto: ¡SOY UNA MAMIFRIKI! Es lo que hay. ¡Ah! Negaré cualquier evidencia de ello en público. (El estigma no es fácil de esconder, pero puedo probar).

Pues mira tú por donde hace no demasiado escribí una entrada dedicada exclusiva al apasionante mundo de las TIC, que os invito a leer para que conozcáis de pleno mi grado de analfabetismo 2.0. 
Vamos a ver, Paulita, que me pides unas cosas. ¿No te das cuenta de que con esta sección se nos descubre el pastel del que muchas hemos renegado tanto tiempo? Todo sea por nuestra amistad 2.0 que ya ha pasado a plano 1.0. Sí, sí, también he caído en el maravilloso (que lo es) mundo de las desvirtualizaciones. Una vez más, es lo que hay.
Ahí va mi experiencia pues.
"Había una vez una chica, relativamente moderna, a la que le gustaban más una libreta y un boli que a un tonto un chupa-chup (que sea Kojak por favor). Una chica que fue creciendo al ritmo que los avances tecnológicos entraban en su casa, pero sin estridencias: ordenador, móvil, internet (¿o fue al revés?), google, messenger, y demás... Así que pronto cambió sus libretas por el PC, que al fin y al cabo, los textos de prosa poética ocupaban menos en este soporte.
Con el tiempo, muuuuuucho tiempo, conoció al amor de su vida, tontearon aprovechando los mensajitos de móvil tan en alza entonces, vivieron un tiempo "en pecado", se hicieron cuentas de facebook como todo hijo de vecino, lucharon contra ciertas inclemencias de la vida y la salud, se casaron y, tiempo después tuvieron hijos. 
Entonces, y sólo entonces, esta chica, mejor mujer, decidió hacer caso a una buena amiga que insistía hacía ya tiempo para que abriera su propio blog (¿esto qué es lo que es?) y se lanzara a escribir sobre su día a día, compartiendo con el mundo su aventura de ser madre, trabajar fuera de casa, ser mujer en este siglo e intentar llegar a todo sin morir en el intento...
Y aquí estoy. Yo, la que pensaba que buscar novios por internet era una frikada de tres pares de narices, la que no se fiaba ni de su sombra y marcaba todos los correos como spam, la que al abrir facebook pensó que aquello no podía ser ni más raro ni más difícil... Aquí me hallo: haciendo AMIGAS por interné, gracias a twitter y el blog. Convertida en friki total. Renegando de mis "antaño" ideales que decían que "ni de coña me pongo yo a quedar con gente que haya conocido por internet, menudo peligro". 
Ajá... Primera desvirtualización hace unos meses: mi amiga (sí, así es, os digo que soy freak de catálogo) MaJo de La alcoba de Blanca. Segunda desvirtualización: evento de Madresfera en Valencia el 25 de enero: Mónica, como organizadora, Carol de Ymimundocambió y otro puñadito de bloggers, y para rematar la tarde, mi amiga (yes, I know, I' m much more than a freak, no remedy) Paula superwoman y olé. Sí, la mismita a la que fui a visitar el sábado pasado a Madrid. 
Sí, confieso, ¡TENGO AMIGAS BLOGUERAS QUE HE CONOCIDO POR INTERNET! OH MY GODNESS!! Esto es peor que meetic. Y tengo la poca vergüenza de seguir pensando que lo de las relaciones amorosas a través de internet me huele a chamusquina. Pero ¡si esto es lo mismo, alma de cántaro! O peor: grupo de madres que hablan de tetas, leche, horas sin dormir y del mundo en general, con el único punto en común de ser madres (que no es poco oigan, todo un marronazo en ocasiones).
Y lo mejopeor: ¡muero de ganas por desvirtualizar en breve a Vero Trimadre30, y Blanca Los Ángeles de la Sierra!, y a María Mamá y RRSS y Vero Mixka si no están pariendo, en una PARTY que ha organizado otra madre loca, LNSN, y a la que asistiremos un puñado grande de nosotras. Conoceré en persona a muchas más, algunas de las cuales ya conozco incluso por wassap (otro gran frikinvento), y me quedaré con ganas de achuchar a otras que, por lejanía, no estarán, como mi querida Pao, de Muriel y Yo, que está al otro lado del charcAZo.
¡Lo seeeeé! Se me está yendo de las manos, soy totalmente 2.0 a pesar de haber sido la más reacia, y en breve estaré en convenciones del tipo Comic Con vestida de Lisa Simpson o Xena la princesa guerrera (juro que esto no ocurrirá... ¿no?)".
Así ha cambiado mi vida el 2.0. Ahora soy más friki (mucho más) que hace unos años, pero también he conocido a personas maravillosas, me he enriquecido leyendo experiencias de todo tipo sobre la maternidad y la vida, y, sobre todo, he afianzado algo en lo que ya creía: LA AMISTAD VA MUCHO MÁS ALLÁ DE UN CAFÉ DIARIO. Porque cuando somos adultos (in)maduros y (ir)responsables nos cruzamos con personas fantásticas, en situaciones inesperadas, que se convierten en auténticos regalos para el alma. Más allá del 2.0 o la alineación de los planetas en Marte.

Aquí tienes, Paula, así ha cambiado mi vida, personal, gracias a este mundo loco de las TIC.
Con M de Mamá y F de FREAK

15 de enero de 2014

"Crianza con apego o sin él. ¿A ti qué más te da?" o "Cuando seas madre (de mis hijos) comerás huevos"

Hace ya mucho tiempo escribí sobre el vicio (cochino) que tenemos la raza humana de meter las narices donde nadie nos llama y de opinar gratuitamente, si puede ser criticando, ya que es nuestro deporte nacional por excelencia.
Si además se trata de hablar de/opinar sobre/criticar la manera de criar a nuestros bebés, entonces la carnaza es de primera calidad.
Cuando me quedé embarazada de Pichu, mi marido y yo nos compramos, el típico libro de los 50.000 nombres (total para que sólo una diezmilésima parte de ellos te parezcan más o menos normales y de ellos sólo dos sean los que os gustan a ambos) y, además, nos leímos también algún libro más relativo a crianza/desarrollo y demás, bien porque lo compramos por recomendación, bien porque nos lo regalaron. Pues ya en ese momento, en nuestro entorno más cercano hubo quien tuvo que opinar y criticar que leyéramos en vez de llamar por teléfono y preguntar. Que digo yo que no tiene nada que ver el tocino con la velocidad. Una cosa es tener una mente curiosa (y querer cumplir eso de "el saber no ocupa lugar") y leer sobre desarrollo, emociones y demás, y otra muy distinta es el aprendizaje del día a día en nuestra labor de padres, aprendizaje que, en mi siempre modesta opinión, es algo que NADIE puede vivir por ti. Está claro que cuando te llueven críticas como esa es porque, quizás, la persona que las hace necesita sentirse un poco más partícipe protagonista de lo que tú y tu pareja le dejáis.
Si algo he aprendido en mi corto viaje por la maternidad es que quien decide tener hijos y criarlos (sí, es decir, quien decide no sólo traerlos al mundo porque es lo que le toca por edad o porque no sabe hacer otra cosa, o porque intenta salvar un matrimonio condenado al fracaso) hace TODO LO QUE PUEDE POR ELLOS. Y, obviamente, lo hace desde el amor más profundo, la inexperiencia más grande y la habilidad y el instinto que le hayan tocado en el reparto de cualidades. No hay más. Y, por tanto, no es ni malo ni bueno que lea o no, que pregunte o no, que necesite a su madre/suegra un mes en su casa o no. Porque toda opción es respetable.
Yo, perdón, NOSOTROS hemos decidido criar y educar a nuestros hijos CON AMOR, y no nos hemos planteado si eso se llama CON APEGO o con desapego. Y me da igual si soy del grupo teta-colecho-apego (que va a ser que, según lo que he leído, sí, pero paso de encasillarme) o del otro grupo. Me da igual si en su momento leí a Carlos González con su Bésame mucho y me gustó, o si luego leí alguna cosa suya más y me pareció información innecesaria, o si quisimos conocer a Estivil y me di cuenta de que este señor no me duraba ni un café. Porque por mucho que hayamos leído, buscado, contrastado... lo único que realmente nos ha valido y nos vale, hoy por hoy, es nuestra experiencia, conocer a nuestros hijos (el sol y la luna ambos dos, en todo), intentar estar al 200% con ellos en cuanto a sentimientos y empatía (y no conseguirlo siempre, obviamente, con el consiguiente inevitable sentimiento de culpa, muchas veces fruto del mismo agotamiento físico y mental).
Lo que SÍ hemos aprendido es que LA CRIANZA NO ES NI FÁCIL NI CÓMODA, pero enriquece, curte, te ayuda a madurar y TE LLENA.
El otro día me encontré en una red social un artículo sobre un otro pediatra que ha escrito un otro libro sobre la crianza (lo estoy expresando en líneas muy generales) y que, según él mismo explicaba, en su libro no habla ni de métodos infalibles ni de mejores maneras para criar o hacer con nuestros hijos, y eso me gustó. No pienso leerlo. O igual, si cae en mis manos, sí decido hacerlo, quién sabe. El caso es que compartí el artículo porque me gustó que, al menos a simple vista, y por lo que relataba la entrevista, no es un pediatra más que se ha inventado o ha descubierto un método para que los niños se críen solos y no molesten o se sientan los más amados del planeta, pero lo que sí decía muy acertadamente es que las madres de hoy en día no conciliamos, sino que sacrificamos. Totalmente de acuerdo. Y seguro que habrá algún padre que también. Podéis leerlo AQUÍ. Muy a grosso modo venía a decir que no son métodos lo que hace falta, sino comprensión y respeto hacia el modus operandi de las madres, o mejor, yo diría "de cada madre".
Yo, por mi parte, creo que hay una delgada línea entre aconsejar, opinar y entrometerse. Y obviamente cruzarla hacia uno u otro lado o hacia la crítica no constructiva es más que fácil.
No me canso de imaginar un mundo mejor en el que cada uno meta la napia en sus asuntos, y en el que no seamos tan fans de juzgar al prójimo y sí lo seamos de respetar (pero del respeto de verdad, no de boquilla) y de dejar hacer a cada uno lo que en su mano está cuando hablamos de criar. Lo más triste es que para que esto ocurra somos las mujeres las primeras que tenemos que concienciarnos para hacerlo posible, ya que somos las responsables directas de estas "incomodidades maternales". Pocas son las mamás actuales que no tienen queja de las féminas más mayores de su entorno familiar, ya sean madres, suegras o vecinas cotillas. Son pocas las que dicen que jamás nadie se ha entrometido, con toda la connotación negativa que ello implica, de un modo u otro en su vida familiar. Y, por si esto fuera poco, va y nos salen pediatras y supuestos "expertos" que nos hacen sentir culpables y malísimas madres porque nos aleccionan sobre cómo, dónde y cuándo y sobre lo mal que lo hacemos cuando no seguimos sus directrices.
Pues señoras y señoritas, y parejas y "parejos"... ¡ya está bien, leñe! ¿A mí qué más me da si mi amiga P ha dado biberón y no teta? ¿O si M practica o no el colecho o V hace el pino puente para conseguir que su pirata se coma un bocata de jamón? Me da igual, no las juzgo, sólo las escucho y respeto, y en todo caso, me beneficio de lo que veo porque aprendo otras maneras de hacer y ver la vida, que me enriquecen y me ayudan a salir de mi, a ratos, cuadriculada mente, y si me piden opinión, pues la doy. Pero, lo mejor de todo, es que me parece estupendo lo que hacen y cómo lo hacen, básicamente porque lo hacen con AMOR DEL BUENO, y no hay más. Y porque con entretenerme yo en aprender a ser madre ya tengo bastante faena, ya.
Creo que leer es bueno, informarse es genial, contrastar opiniones y escuchar otras experiencias también, pero si estáis leyendo esto es porque, quizás, gran parte de vosotr@s estáis inmersos en el maravilloso mundo de la crianza, lo cual quiere decir que sabéis mejor que nadie que no hay dos niños iguales, por muy hermanísimos que sean, ni dos madres o padres clavados. ¡Y menos mal! Por tanto, lo que me sirve a mí no es preciso que sirva a otra madre, aunque quizás le venga bien conocer mi experiencia para saber que NO hacer con su hijo o hija. Por otra parte, tener personas en tu entorno cercano que tengan más experiencia que tú y que estén dispuestos a compartir sus conocimientos contigo es una gran suerte (¿cómo era eso de que para criar hace falta la tribu entera?), sí, pero siempre y cuando esa "generosidad" sea desde el cariño verdadero, el respeto, las ganas de ayudar (que no de ENTROMETERSE) y con la intención de hacer llegar a la madre en concreto un mensaje tipo "no hay mejor madre para tu hijo que tú, yo sólo estoy por si me necesitas", y que sea de corazón, de verdad de la buena.
En serio, MAMIS DEL MUNDO, equivocarse es de humanos, es bueno y ayuda. Esto de la maternidad y la crianza es,  en muchos aspectos, un camino de espinos para el que NADIE nos prepara, por mucho consejo y moralina que quieran darnos. Podemos leer, podemos ser "de una corriente" o de otra, pero lo que está claro es que lo que no falla es la naturalidad y el darnos el tiempo necesario para conocer a nuestros hijos y saber, mejor que nadie, sus necesidades a todos los niveles. El sentimiento de culpa ya de por sí parece ir intrínseco a la maternidad, por lo que no nos dejemos embaucar por expertos (y no tanto), que hablan siempre "in extremis" y que nos regalan sentencias de esas que sólo hacen que aumentar nuestro tono del mea culpa. 
Ser madre es la mayor aventura que toda mujer, que decide serlo, puede vivir. Y como tal, tiene momentos de subida y momentos de bajada. Contamos además con unas grandes compañeras de viaje que, dicho sea de paso, tampoco es que ayuden mucho, y que no son otras que nuestras queridas hormonas... Así que: MAMIS DEL MUNDO MUNDIAL, ¡CRIAD COMO OS DÉ LA GANA, CON APEGO O SIN ÉL! Pero eso sí, CRIAD SIEMPRE CON AMOR, CON MUUUUCHO AMOR.




CON M DE MAMÁ y C de CRIANZA CON AMOR

19 de septiembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z: W de Walking dead


En realidad esta entrada AZ iba a llamarse W de Wassap, peeeero una de mis madrAZas Ohaneras, Bea, mamá de dos, se me ha adelantado y, como la razón y la persona por las que su post se llama así son muy importantes para mí (loviu Morada), he pensado que la entrada de Bea merece ser única, ni siquiera repetida en posteriores ediciones, así que... ¡Maaaarchando una de "remasterización" para el AZ!

Además, como todo en esta vida tiene un lado positivo, levantarme a por el antitérmico y descubrirme unas ojeras de metro y medio de profundidad, bolsas tamaño carrefour, la piel de un tono verde grisáceo y la mirada perdida (en Sebastopol, por ejemplo) ha inspirado el look que hoy luciré en la reunión de padres que tengo en unas horas. Y sí, estoy escribiendo esto de madrugada, entre jeringuillazo de suero y jeringuillazo de motilium al pobre Rubiazo, que ha tirado hasta el calostro entre ayer tarde y lo que llevamos de madrugada. Por aquí sólo son las 5:00 y llevo una media de 45 minutos dormidos, así que estoy tan desvelada y tan perjudicada que o escribo y saco el alien que llevo dentro o me piro a recorrer mundo.
Pues precisamente por todo esto, creo que cae por su propio peso que mi AZ (II) de esta 13ª edición no podía ser otro que: W DE WALKING DEAD. (¡Dios! Visto así de grande acojona acongoja un poquito...).


Y si encima miras la foto, apaga y vámonos. Pero es que esta es la más representativa de mi estado actual, o sea que imaginad en unas horas: los padres salen corriendo fijo (jijiji...).

Según WIKIPEDIA:

The Walking Dead cuenta la historia de las secuelas de un apocalipsis zombi, siguiendo a un pequeño grupo de supervivientes que viajan a través de Estados Unidos en busca de un nuevo hogar, lejos de las hordas de zombis. Tras despertar de un coma en un hospital abandonado, el oficial de policía Rick Grimes se da cuenta de que el mundo que conocía no existe, está ahora devastado por una epidemia zombi de proporciones apocalípticas. A las afueras de Atlanta, un pequeño campamento lucha por sobrevivir mientras los muertos-vivientes los acechan a cada momento.9 Dicho grupo, guiado por Shane Walsh (interpretado por Jon Bernthal) cambia su liderazgo cuando el ya dado por muerto Rick Grimes aparece de la nada. Mientras su situación se vuelve más y más sombría, la desesperación del grupo por sobrevivir les obliga a hacer cosas que en su vida anterior a la plaga zombi no se habrían imaginado hacer jamás.

Vamos, que en cuanto me vean aparecer por el colegio dan la voz de alarma y: o bien creen que están grabando aquí la versión española o piensan que me han abducido/convertido los WALKING DEAD y van a por mí.

Así que como mi aspecto sólo puede ir a peor en las horas que me quedan para la reunión de "bienvenida" a mis papis, he pensado que ya puestos, voy a hacer las cosas bien: ¡voy a hacer una reunión con espectáculo WALKIND DEAD! Sí, un rollo "pasaje del terror".
Lo primero será hacer una lista de lo que necesito:

1. Disfraz y maquillaje WALKING DEAD: los tengo. El maquillaje va de serie: ojos muy rojos con todas las venitas marcadas, ojeras morado-verdosas, bolsas bajo los ojos del tamaño del acueducto de Segovia y piel cetrina. Sólo tendré que dejar que el próximo vómito de Rubiazo me roce el pelo y así el cardado será más auténtico y durará más. En cuanto al vestuario, idem, me dejo puesto el camisoncito que llevo y lo aderezo con "lo que caiga" en la próxima expulsión rubia. El olor a rancio/agrio también lo llevo incorporado, por mucho que frote y perfume, que son muchas horas ya.

2. Decorado: lo tengo. Es lo que tiene ser an English teacher y llevar años en el cuerpo (serrano y olé), que me salen las Halloween decorations hasta por las orejas. Es cuestión de colocar todas las telarañas que he acumulado a lo largo de años de ejercicio, apagar luces y entornar marquesinas, encender unos velones de los de procesión de Semana Santa, colocar el esqueleto del laboratorio y llevarme el pollo troceado que no llegué a usar ayer porque ya no me daba la vida con tanto vómito, lavadora y mocho.

3. Ambiente: lo tengo. Esto también va a ser fácil. Es la suerte de haber sido una loca fan de Michael Jackson en mis tiempos mozos, el Rey de los WALKING DEAD por excelencia, y en todos los sentidos, "pobret meu". Haciendo uso de los recursos TIC del aula, tan en alza, y marcándome así un tanto en la presentación, proyectaré Thriller en la PDI mientras los papis (1%) y mamis (99%) toman asiento; y cuando me cerciore de que están todos sentaditos y comenzando a mutar al estado catatónico, entonces entraré bailando a lo WALKING DEAD por la puerta, entre una nube de humo BLANCO, que lograré golpeando dos borradores a tope de tiza, cosa que, por otra parte, contribuirá a que mi alergia al polvo se ponga en nivel altísimo y los ojos me lloren tanto que estén a punto de salirse de sus órbitas. Más realismo imposible. Y de ahí a urgencias a por un pinchazo de urbasón en mi culoflan.





Sinceramente, ¡creo que la reunión va a ser un éxito!. Y aunque no sea capaz de decir dos palabras seguidas sin titubear, tartamudear, equivocarme o bostezar, seguro que se llevan súper buena impresión, y que consigo crear un ambiente de confianza tal que igual me piden hasta que sus retoños duerman en el cole. 
Ya os mantengo informados de cómo queda el asunto. Si puedo me grabo en vídeo y lo cuelgo, y así disfrutáis del espectáculo también. Eso sí, siento deciros que vamos justos de matrículas en el cole, así que no solicitéis cambio a mi clase porque no nos da "pa más".

Quería aclarar que, de todas formas, no soy la única madre WALKING DEAD que va por el mundo, es más, diría que quitando de las famosas y tres o cuatro mamás "florero", el resto de mortales disfrutamos de este físico encantador todos los días, y más concretamente los días de "festipower" nocturna, con tarde preparatoria/premonitoria y mañana de continuidad. Lo que pasa es que a estas alturas de la vida, y haciendo uso del famoso "de noche todos los gatos son pardos", pues aprendemos a disimular con gracia estos pormenores. Bueno, bueno, nenis, tengo que decir que en realidad no todas, ¿eh? Así que a ver si nos apuntamos a cursillos de maquillaje o nos tragamos unos cuantos turoriales de youtube, y nos evitamos ir por la vida de WALKING DEAD carnavaleras, que también las hay.

Lo dicho, voy a seguir con la caracterización, que toca jeringuilla de suero y motilium y con suerte me cae algo.

CON M DE MAMÁ y W de WALKING DEAD