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26 de septiembre de 2015

Lengua de trapo

A mí me da una pena que Rubiazo se haga grande que ni os lo imagináis. Y es que para mí, la edad de 2 a 3 y durante el primer añito de cole de mayores, es sin duda la mejor, por eso suelen ser mis prefes. Por norma general es cuando empiezan a soltarse a tope con el habla, y sus expresiones son de partirse de risa, porque nos imitan más que nunca y a veces aciertan y otras no pega ni con cola lo que dicen con la situación en que lo dicen. La verdad es que creo que en un futuro me arrepentiré de no haber apuntado cada una de las parrafadas y ocurrencias de Pichu y Rubiazo, aunque es cierto que hay algunas que no se olvidan.
Rubiazo ahora lleva una temporadita en la que " soy mayol" pues hace y dice cada una que es imposible no llorar de risa. Su hermana casi que provoca que hable y razone sólo para reírse.
Últimamente, cuando le contamos algo que ha pasado y que tiene algún tipo de consecuencia no muy buena o es un fastidio, suele soltar un "¡¿No me digas?! ¡Lo que faltaba!" con una cara de empatía y preocupación que hace que se te pasen todos los males y que sólo quieras comértelo a besos y estrujarlo.
Hoy mismo "me ha dormido" en la siesta. Debe haberme visto tan k.o y tan a punto de caramelo que me ha dado su mantita y me ha dicho: "No te pleocupes, yo te duelmo con mi mantita". A continuación, se ha girado a su padre y le ha soltado: "papá, pon Fix You que le voy a cantal a  mamá pala que se duelma que tiene sueño". Pero lo mejor es ¡que me la ha cantado de verdad mientras me acariciaba la cara! ¿Me lo zampo ya o me espero a la próxima?
Voy a obviar los ratos en que, estando yo totalmente sopa, venía a comprobar si estaba dormida y botaba sobre mí como si yo fuera su caballo mientras gritaba "¿ESTÁS DOLMIDAAAAAA?".
Cuando al fin he amanecido, le he dado las gracias por sus atenciones, obvio.
-" Rubiazo, muchas gracias por haberme dejado tu mantita y haberme cantado Fix You, eres un amor".
-"Homble, es que eles una bonica".
¡ME LO ZAMPOOOOO!

Ahora lo tengo pintando con rotu su casco de policía, llenando toda la terraza de virutas de los colores de madera e intentando usar el pegamento por todas partes. Le pregunto que cómo va con su obra de arte y me suelta: "pues me estoy poniendo fino". Y se ha quedado tan pancho.

Seguiremos informando.

CON M DE MAMÁ y L de LENGUA DE TRAPO

24 de septiembre de 2015

Bimadre loca en periodo de adaptación

Periodo de adaptación de Rubiazo a infantil, al cole de mayores. 5 días sin comedor y preparando picnic (y almuerzos, of course) por la noche para que se fueran al parque a comer con la canguro. Carga el carro por si quiere dormirse después de comer (ni uno de esos días, ley de Murphy), carga mochila y saquito, tu ordenador, tu bolsa, tu bolso, una mochila con pechito / toallitas / muda y la nevera del picnic. Ellos felices con la aventura. Yo pelín desquiciada al tercer día. Pero feliz de que ellos se lo tomaran así y de que nuestra canguro favorita, a la que he propuesto al Vaticano para santa, hiciera lo indecible por poder venir a por ellos un par de horas y se buscara la vida, y una buena sombra para no achicharrarse, para que la hora de la comida pareciera chachi y no un "cutreapaño". Cuando al fin empieza la rutina verdadera con comedor incluído, Rubiazo se pasa dos días llorando, justo esos días en los que yo sonreía feliz por la reducción de estrés. El drama continuaba a la salida del cole cuando al recogerlo de su clase lloraba una novena a su súper canguro: "Yo quellía con Paulaaaaaaaaa".
Periodo de adaptación de Pichu a primaria. Empieza nerviosa (de esos nervios contenidos que te hacen controlar tu respiración para no hiperventilar) pero feliz. Contentísima cuando al fin le han puesto deberes, una ridiculez, una mini ficha, sólo hábito... ella orgullosísima de poder sentarse a "trabajar" de mayor. Papi y mami maestros. Pero su tutora es Dios. Da igual lo que le digamos, que dicho sea de paso, nunca será diferente a lo que diga su súper maestra; pues debe ser que igual lo decimos con diferente cantinela o en diferente momento del día. Si lo dice S, va a misa, porque ella sabe más, que para eso es su maestra. Nosotros en realidad nos sacamos el título de ingeniería industrial pero nos colamos en la lista de las oposiciones a maestro porque hay más vacaciones, o algo así. En fin, que ahora entiendo a los padres cuando me cuentan "es que lo que dice Noni va a misa, ahora como lo diga yo...". Tal cual. Fin de nuestra deidad ma/paterna. Pero oye, yo feliz; que le dure ese respeto a los maestros in eternum.
Para aderezar el periodo de adaptación estamos teniendo unas crisis de asma acojonantes acongojantes. Noches en vela, muchas, ataques que pasan al cabo de unas cuantas horas de aerosoles, mucho cariño, mucho sueño y mucha paciencia, pero que a ti ya te dejan desvelada y preocupada, y convierten al ventolín en tu amante bandido, just in case. Rubiazo revolucionado gracias a su estupendo aerosol. Siestas que no llegan porque la hora del descanso en el cole de momento no existe. Resultado: pasada de vueltas total del rubio platino. Suma de los factores que acaba resultando en una bomba de relojería elevada a la máxima potencia. Lunes que empieza con un vómito "integral" en pleno camino en coche al cole, todo cortesía del puto asma, que ya podía irse a visitar a Murphy y dejar a Rubiazo en paz. Tres noches seguidas de meadas de elefante tanto en su cama como en la nuestra, todo cortesía de la dichosa adaptación. Cambios de pijama y limpieza "toallitera" de emergencia para que no se desvele (demasiado). Pichu y sus arranques de independencia repentinos que te hacen querer sugerirle que vaya a pedir un referéndum al congreso de padres o algo así. Pichu y su sordera selectiva. Pichu y su recién estrenada cabezonería de primaria...

¡Y va mi amiga B y se atreve a hablarme de ADAPTACIÓN! ¡Pero nena, si llevo hecho un máster desde la última semana de agosto! ¡Si en casa es la palabra clave!: "Buenos días, adaptaciones mías / Os quiero, adaptaciones / Que soñéis con adaptaciones bonitas / Hoy de almuerzo lleváis bocadillo de mantequilla y adaptación..." Y así... ADAPTACIÓN es la palabra de contraseña cuando salta la alarma y es lo que usamos para contar hasta 10 cuando le ponemos el ventolín a Rubiazo; ¡Si hasta en la carnicería el sábado pedí 500gr de carne picada y otros 500 de adaptación a rodajas!

Muy bonita la adaptación de nuestros pequeños. Sí. Dosis extra de paciencia aunque no durmamos en condiciones durante un mes. Aunque se reboten a la mínima y estén susceptibles y tengan piropos hacia nosotros a mansalva. Sí. Nosotros somos los adultos y tenemos que saber estar, ser y hacer y dominar la situación. Todo claro. Muy lindo el cuento...

¿Y QUE ME DICEN, SEÑORES, DE LA ADAPTACIÓN DE LAS MADRES?
 
Aunque me rechifle mi trabajo como a ellos su rutina escolar, yo también querría seguir de vacaciones sin rutinas, ni horarios fijos, happy flower total con mis plantas, la piscina, el terraceo y las relaciones sociales a más no poder, la clarita al solete, los paseos familiares interminables en bici... Y ese largo etcétera que significa VERANEO. 
Yo también lloro porque no me quiero quedar a comer en el cole mientras adelanto toneladas de faena. Y me pongo de los nervios cuando se avecina alguna reunión larga que implique algo de tensión. También llevo deberes a casa. Aunque conozco a mis compañeros, a veces me encuentro con que a alguno no lo conocía tan bien como yo creía, y eso me crea desasosiego y unas ganas tremendas de gritar "¡papaaaaaaá!" y salir corriendo. YO TAMBIÉN ME ESTOY ADAPTANDO LEÑE. 
De hecho, conforme avanza septiembre la cara de loca que se me está quedando es cada vez más difícil de disimular. Salgo a correr para despejar la mente. Salgo a correr y hago religiosamente mi rutina de ejercicios, no sea que mi señor cuñado, preparador físico de élite, me pegue la bronca como si fuera una alumna real, pero también con la esperanza de fortalecer cuerpo y mente para las muchas carreras nocturnas a por el ventolín, el vómito, el pis de turno, el vasito de agua, y para ser capaz de salir cargada como una mula cada mañana, y salir del cole cargada como dos mulas con los trastos y un rubio enganchado del brazo y pasadísimo de vueltas.
 
Así que, por favor, si nos encontramos por ahí y me veis con cara desencajada, hablando sin mucho sentido, y con un zapato de cada (cualquier día)... Recordad esto: POBRETA, ESTÁ DE ADAPTACIÓN.
 

¡SALVEMOS A LAS MADRES EN PERIODO ESCOLAR!

CON M DE MAMÁ y A de ADAPTACIÓN.

14 de mayo de 2014

Si no puedes con tu enemigo... ¡únete a él!

Soy optimista, soy paciente, soy una madremachine ("... si no son micromachine, ¡no son los auténticos!", ¿Os acordáis? Si la respuesta es no, nada mejor que un largo silencio administrativo, ¿ok?).
Soy optimista, soy paciente, soy una madremachine.
Soy optimista, soy paciente, soy una madremachine.
Soy optimista, soy paciente, soy una madremachine...
¡Los cojones! ¡Y una mieeeeeeerda! ¡Vaya trola! (Ésta sí, ¿no?)
Llevo parte de la tarde cantándome interiormente este magnífico mantra que me he inventado y autorregalado, pero, o no lo entono bien, o es que son tres mentiras como tres pares de narices. ¡¿Pero qué clase de polen están escupiendo plantas y flores esta primavera que mueve tanto a los niños?! Y encima lleva un componente para padres también que lo que provoca es justo lo contrario: nos roba la energía (¡claro! ¡y se la da a ellos!). Y hablo por toooodos los niños con los que me codeo, que son muchos, y por los míos propios. Vamos, que en un estudio de campo esto vendría a ser un: "99 de los 100 niños observados blablablabla...".
Para no hacerlo largo iré al grano, porque hoy no me van ni el cerebro ni los dedos, y encima me he puesto una lista de Spotify que se llama MOMENTO GINTONIC, gracias a la cual tengo unas ganas de liarme a leches con el primero que pase que no me aclaro, ¡¡vaya tela con la alineación de planetas, Murphy y el karma de las mariposas!!
Paso a relataros mi tarde de hoy, obviando la maravilla de día laboral que he tenido, y el previo y completo que tuve ayer lunes:

1er momento glorioso de la tarde: Rubiazo empieza a llorar porque quiere bracito, pero como a su madre no le apetece que la multen, lo ignora mientras conduce (velocidad crucero) hacia casa, soñando con verlos a los dos metiditos en la bañera jugando tranquilos mientras ella tuitea/feisbuquea y todo lo que acabe en "ea".

2º momento glorioso de la tarde: Rubiazo descubre que enfocar la ducha hacia la cara de su hermana es divertido. Pichu se parte en banda ante la genial ocurrencia e intenta robarle el teléfono (de la ducha) para devolvérsela. Entre risas y forcejeos, mamá recibe un chorro directo a los ojos, que le impide ver durante unos segundos... Los justos para que la líen parda: suelo encharcado, agua por todas partes y mamá como recién salida de la lavadora.

3er momento glorioso de la tarde: o EL MOMENTO, el mismo en el que Rubiazo dice "caca" y mami, resignada, le dice: "en la bañera no se hace pipi, cochinote", confiada porque es lo que siempre dice cuando se le escapa el pis dentro de la bañera. Hasta aquí, sin novedades. Pero al ratito, ¡ay, inocente!, mamá detecta algo con forma de haba (ale, ya no coméis en un tiempo), y que no es un juguete, paseándose por la bañera... ¡NO PUEDE SEEEEER! ¡DIME QUE NO ES VERDAD! Sí, lo es: HABEMUS CAGARRUTA DE CABRA IN THE BATH! Si hemos de ser positivos... Una suerte no haberles puesto la bañera hasta los topes de espuma y haberla localizado ipso facto. Para rematar, mientras Pichu salía y yo le echaba un cable, Rubiazo se pone de pie y deja al descubierto otro "huevo" que había estado incubando. Es muy bien todo esto, sí.

4º momento glorioso de la tarde/noche: la cena, durante la cual Rubiazo derrama toda el agua y mientras yo saco el gadgeto-brazo para coger papel,a él ya le ha dado tiempo a chapotear con sus manitas y ayudar a que el agua encuentre su camino a todas partes, incluído él: ale, a por la segunda muda de la tarde.

5º momento glorioso de la tarde/noche: sin duda el momento rey. Cuando mi Rubio empieza a comerse las fresas súper bonico y civilizado, y de repente se le cruza un cable, coge una fresa y la lanza con todas sus fuerzas intentando meterla en el vaso, mientras grita "¡¡cacaaaaa!" (canasta, en su lengua de trapo)... y por puro reflejo, y llegados ya a un punto de enajenación mental considerable, va y a mí me da por gritar: "¡¡CANASTAAAAA!", para regocijo de Rubiazo que me mira pletórico y lanza otra fresa berreando "¡¡cacaaaaa!!". Y no, no fue un premeditado "si no puedes con tu enemigo, únete a él".

(To be continued... que me caigo de sueño)
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Llegados a este punto decidí que lo mejor era bajarlo de su silla, cerrar la puerta del comedor, y dejarlos jugar ilimitadamente hasta que cayeran rendidos por pura necesidad, mientras yo los miraba en la distancia, desde el sofá sin dejar de sonreír (sigo con agujetas en la boca, imaginad lo que duró la escena). Eso sí, funcionó, ¡pude con ellos siguiendo su misma estrategia: "esto es Jauja, todo vale"!

Ahora, por favor, absteneos de preguntar qué tal ha ido la noche...
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CON M DE MAMÁ

6 de febrero de 2014

Pon un RUBIO en tu vida

Hazlo. Porque entre otras muchas cosas, tendrás la suerte de salir de casa con el pantalón rallado de amarillo "fosfi" desde mitad muslo a la rodilla, y así, podrás ir en bici de noche sin tener que llevar chaleco reflectante, porque tu pantalón ya hace las veces de luciérnaga.
Pon un RUBIO en tu vida y aprenderás la capacidad que los músculos de la cara tienen para hacer los mil y un gestos: de enfado, de cabreo (hay un ligero matiz, sí), de enfado "pero no", de "mira cuánta penita doy", de "ay, qué malito estoy hazme caso a mí también", de "sé que me adoras, no puedes negarlo"... y un millón más. Luego intentarás copiarlas, a ver si cuela y a ti también te funciona, pero lo único que conseguirás será que las patas de gallo arruguitas de reír se te marquen mucho más.
Pon un RUBIO en tu vida y sonreirás cada mañana muy a tu pesar, aun cuando ese mismo RUBIO te haya dado la nochecita y no estés muy receptiva. Da igual, porque te plantará un beso baboso en medio de la cara o te pegará un tortazo mientras dice "maaaaaaaaa" para despertarte dulcemente, te entrará la risa y ya te ha ganado.
Pon un RUBIO en tu vida y comprobarás que el tiempo vuela. De hecho vuela tanto que, en lo que te cuesta girarte a coger cualquier cosa de la mesa, él habrá salido por patas y tendrás que correr para encontrarlo. Así que te quedará la duda de si la duración de tus "segundos" es la misma que la del resto del planeta, y te entrarán unas ganas horribles de sacarte un máster en Física, peeeero no podrás porque, en realidad, tú no tienes tiempo y ha sido todo un espejismo.
Pon un RUBIO en tu vida y, al fin, entenderás los problemas de física que hacías en COU (una ya tiene una edad, es lo que hay) en los que un objeto era lanzado con X trayectoria desde un punto A y llegaba a un punto B a una velocidad de Y m/s. Para ello sólo tendrás que intentar ayudar al RUBIO a pinchar algo con el tenedor, él se enfadará pensando que no quieres dejarlo cenar solito en plan "¡pero qué mayooooor!", lanzará el tenedor (cargado, claro) con una fuerza de taitantos julios y llegará con él a la otra punta del salón, donde lo espera el sofá de piel blanca, que combina ideal con cualquier trozo de comida que caiga sobre él. 
Pon un RUBIO en tu vida y comprenderás de golpe y plumazo tooooodas las acepciones de las palabras jeta y morro, te sentirás más que nunca como el ciego del Lazarillo de Tormes y descubrirás que tú de picaresca sabías poco, casi nada o nada. Bueno, y que él se las sabe todas, y es consciente de ello.
Pon un RUBIO en tu vida y TE ROBARÁ EL ALMA, te hará reír aun cuando te falten las fuerzas, te creará mono de su mirada, sus "moflos" rechonchos, su sonrisota gamberra, su caboloncho de pelo casi transparente y su mirada de "MAMI, TE TENGO CONQUISTADA, SOY ADORABLE A RABIAR, Y LO SABES".


CON M DE MAMÁ y R de RUBIO

11 de septiembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z: H de Hugo



Aunque me tienta la "sana" costumbre que había cogido en este carnaval de repetir letras como si no hubiera mañana... Mi cabeza se ha reorganizado (perdón, intentado reorganizarse) con el inicio de curso y he decidido ir recuperando posiciones, porque hay que ser muy burra para, como era mi caso, primero repetir a conciencia, y luego repetir por no saber donde tengo el pie derecho y donde el izquierdo. Bueno, más vale tarde que nunca. 

En la última edición publiqué 3 letras. Permitidme un "parón homenaje" a La REINA DEL AZ, Vero, porque además de ingeniosa y bonita, es la paciencia en persona: 2 era el máximo de letras a publicar de tirón, y aún así no me "fuliminaste" por desobediente, o mejor, por vivir en la puñetera parra. 

Bueno, como decía, publiqué tres, A DE ASENSUALIDAD, B DE BIMATERNIDAD y D DE DANIELA
Evidentemente, detrás del uno va el dos, y no por orden de importancia sino por orden natural, así que mi AZ de hoy es para mi cosa bonita, mi RUBIAZO, el sinvergüenza que me ha robado el corazón y que me vuelve loca: HUGO.

Si "googleeas" un poquito sobre el origen del nombre, su significado según diferentes aspectos de la numerología y demás, esto es lo que encuentras, entre otras cosas:

HUGO:

Nombre Masculino de origen Germánico.
Del germánico: inteligencia.

Análisis por numerología del nombre Hugo

Naturaleza Emotiva: Naturaleza emotiva y protectora. Se expresa por medio del ornato, las relaciones humanas y la vida en el hogar. Ama la reciprocidad y la amistad...


Talento Natural: ... Ama el amor, no por lo que da, sino por lo que es...

Las definiciones de los nombres propios son, cuanto menos, curiosas. Pueden acertar o no, darte detalles demasiado minuciosos como para hacerte pensar que "ni tanto ni tan calvo", pero es curioso que gran parte de lo que tiene que ver con el nombre de HUGO sea lo que yo veo en mi RUBIAZO: AMOR e inteligencia. 
Si yo, dejando a San Google y libros de nombres a parte, tuviera que definir con una o dos palabras a mi RUBIAZO, tengo claro que una de ellas sería AMOR, tal cual, en mayúsculas. Y la otra sería ALEGRÍA. 
La llegada de HUGO a nuestras vidas ha sido un regalo. Un regalo cargado de nuevas emociones y sentimientos, un regalo gracias al cual nos hemos reafirmado como la familia que ya sentíamos que éramos y gracias al que hemos descubierto facetas sobre nosotros que no conocíamos, o mejor, no reconocíamos.


HUGO es AMOR en estado puro. HUGO no entiende de malos gestos, ni de penas, ni de egoísmo. HUGO ha nacido sabiendo que es amado, y por es por ello quizás que su capacidad de "darse" es tremenda. HUGO regala sonrisas, sin más, porque su corazón así se lo pide. HUGO reparte alegría, mira con ojos de duende travieso, con ALMA DE PROTECTOR. HUGO vigila que todo esté bien. HUGO eclipsa las malas situaciones, las erradica a golpe de beso inocente y carcajada limpia. HUGO sonríe a la vida sin reparos ni remilgos. HUGO irradia felicidad por cada poro de su delicada piel y se deja llevar por el son de cada día.

Mi querido HUGO, TE AMO. Me reconozco loca enamorada de tu gran sonrisa, de tu mirada pícara, embaucadora, que embelesa y conquista. Me tienes completamente loca. Es imposible no estarlo cuando veo tu mirada llena de AMOR cada vez que me ves aparecer en escena. Es brutal el vínculo tan físico, tan animal y tan natural que siento por ti. Has conseguido enamorar mi alma y ganarme entera sin que me diera tiempo a reaccionar. Y si digo esto es porque, a diferencia de cuando tu hermana estaba en mi vientre, contigo la necesidad de hablarte, cantarte... no estaba. Había una conexión totalmente interior y mental, hacia dentro, más madura, diferente.
Desde el primer momento de embarazo ya empezaste a darme una de las lecciones más importantes que sólo un segundo hijo puede dar: cada hijo es diferente, a cada hijo se le ama de una manera, pero a todos los hijos se les ama en idéntica cuantía, porque el amor de una madre no conoce límites, ni barreras.
Mi gran duda cuando supe que te esperábamos en 9 meses fue si sería capaz de adorar a alguien como adoro a Daniela. Sentía miedo de no ser capaz de darte todo el amor que mereces. Y sin embargo, nuestra primera mirada, la que cruzamos cuando te dejaron sobre mi pecho en el paritorio, disipó al instante cualquier tipo de duda. DESDE ESE "YA" TE AMO CON TODAS MIS FUERZAS. Es imposible no hacerlo.
Mi RUBIAZO, HUGO, mi pequeño sinvergüenza. El que me roba las noches y las hace suyas. El que, aún hoy, sigue enganchado a mi pecho, bebiéndose la vida a sorbitos de leche. Y yo feliz, rompiendo esquemas.


HUGO, el de los mil apodos y nombres obra y creación de su hermana. El que se adapta a todo, que va a remolque de la loca marcha de esta loca familia, y lo hace con esa SONRISOTA sana y esa cara de helado de limón.
HUGO, el hermano pequeño que se ha ganado a su hermana a base de besos, sonrisas, manotazos "robagafas" y tirones de pelo que quieren ser caricias. El que ha pronunciado, como segunda "primera" palabra el nombre de su hermana, a su manera y en el idioma universal de los bebés, porque la adora, la idolatra y a su vez la quiere cuidar.
HUGO, el pequeño que aún no ha cumplido el año y sin embargo lleva meses de empatía con Daniela, que sufre si la ve sufrir y se vuelve completamente loco de amor al verla aparecer.

HUGO, el rubio que se ha convertido en el "primer amor" de su hermana, que lo adora, lo mima, lo achucha, lo abraza, lo besa, lo cambia, lo cuida y lo marea como nadie. El que sabe que esto es así y provoca a su hermana para que le haga caso para luego apartarla sutilmente en plan "que me agobiaaaaaaaas".
Mi querido niño, soy incapaz de expresar con palabras el sentimiento de revoloteo interno que siento cuando mis ojos y los tuyos se encuentran. 
GRACIAS HUGO por convertirme en madre por segunda vez. GRACIAS por haber llegado para ayudarnos a seguir madurando a Papi y a mí como pareja, como padres, como familia. Por haber venido para acabar de enseñarnos lo verdaderamente importante en esta vida: el núcleo familiar. Gracias por venir a reforzar la alegría de tener un hogar estable y feliz.
Gracias HUGO por ESTAR, SER y EXISTIR. Por dejarte amar tan abiertamente y por amar sin tapujos ni distinciones.

QUERIDO Y PEQUEÑO HUGO: Mil gracias por esta lección diaria de amor desinteresado, generosidad, respeto, superación y alegría. Gracias por dejarme aprender cada día y recordarme que aún nos queda mucho camino juntos por recorrer. Perdona si, muy probablemente alguna vez, no soy la madre que te mereces, porque ya sabes que cometo errores; sólo espero estar atenta y saber subsanarlos a tiempo, porque no mereces otra cosa que no sea bondad.

HUGUITO, no dejes jamás de SONREÍR como lo haces. Serías capaz de mover el mundo con una de esas sonrisas llenas de plenitud. Y yo daría la vida por todas y cada una de ellas.


Te amo. Te quiero. Te adoro. 

CON M DE MAMÁ y H de HUGO

2 de junio de 2013

¿Mascota? ¿Mande? Ya se ocupan mis hijos de hacer el papel de "animalicos"

¡Ay, ay! Que yo lo llamo Pollito desde que nació y resulta que me he equivocado de todas todas. ¡Que lo que tengo es un perroooo! Como lo leéis, tal cual.
Bueno, espera. Que también es un poco felino.
A ver. para que nos aclaremos. Voy a repasar mentalmente la transformación que va sufriendo mi rubiazo a lo largo del día, en función del momento en que se encuentre, y entre todos, me ayudáis a concluir en qué animal resulta. Aunque igual nos toca pensar en un engendro de nueva creación, porque va desde pollo hasta perro, pasando por oruga, cangrejo, cerdo, toro y felino. ¿Que no?
Nada más nacer, mi rubiazo pasó a ser Pollito, por su mata rubia, rubia en la cabeza, su aspecto de gordito glotón... No sé. Supongo que como fue lo primero que me vino a la cabeza al verlo, se le quedó. De hecho en mi trabajo así lo llaman. Es lo que hay.
He de confesaros que él desde el principio se reveló contra ese nombre, porque cuando lloraba, llegaba un punto en que roncaba y gruñía como un cerdo, tal cual. Motivo, por otra parte, de carcajadas varias por aquí. Entre eso y que nuestro niño más que llorar, "berre-gritaba", os podéis imaginar que su parecido con cualquier "gorrino" al que llevan al matadero NO era pura coincidencia, era real. Así que aunque seguimos llamándole Pollito, en mi fuero interno lo sentía cada vez más "cerdo" que otra cosa.
De momento parece que ya ha pasado la etapa cerda, porque ya llora como un niño, pero sigue "digievolucionando" y pasando por otros insectos y/o animales que hacen que nos planteemos si es que el pobre rubiazo está mutando y en realidad tiene poco de humano.
Desde hace un tiempo repta, se arrastra y "croquetea" al estilo oruga obesa, y eso lo mezcla con sus andares "hacia atrás como los cangrejos", ya que su movimiento es inverso a la dirección que realmente quiere tomar. ¿Que quiere coger su pato de goma que está a unos centímetros delante de su cara? Pues ¡que empiece el espectáculo! Giro a la izquierda, giro a la derecha, empujón "al suelo" y movimiento a lo Michael Jackson, pero tumbado y hacia detrás, dos vueltas sobre sí mismo a lo "croqueta rebozada" o M.A del equipo A en plena misión... El caso es que el pobre acaba en la otra punta del salón mirando al lejano pato con cara de "no lo entiendo, después de la currada que me he pegado, ahora el tipet éste se pira y me deja con dos palmos de narices". Así que no sabría deciros exactamente a qué animal o bicho emula porque es una mezcla entre insecto, reptil y crustáceo. Y mejor ni intento imaginarlo, porque fijo sería un bicharraco más bien asqueroso con esa mezcla de progenitores. ¡Puaaaj!
También tenemos el "felino en plena lucha o toro bravo", que es el estado que adopta Pollito cuando tiene comida (suya o nuestra, le toque comer o no) delante. Literalmente, hiperventila. Preguntadle si no a mi hermana Marta que ayer mismo alucinó con la transformación de su sobrino. Lo de que me arranque literalmente la camiseta para mamar, eso ya es de lo más normal. Pero lo de la hiperventilación imitando a un felino salvaje o a un torito cabreado le pasa cuando detecta comida, del tipo que sea, delante suyo y es consciente de que ni le vas a dejar cogerla ni la va a "tastar", porque le da igual que sean unos nachos con guacamole que un bocadillo de calamares. Él intenta cogerlo, y en cuanto ve que tú se lo alejas y le dices "eso cuando seas un poquito más mayor, cariño", empieza a hinchar las aletas de la nariz y a tirar aire por ella a una velocidad cósmica. ¡Ah! sin olvidar el temblor de puro nervio que le entra en extremidades superiores e inferiores, que yo lo atribuyo a que hace fuerza interior para ver si se le estiran rollo "gadgeto-brazo" y llega.
Y si hablamos de un bol lleno de palomitas que su hermana está disfrutando tranquilamente... ¡El espectáculo no tiene precio! Porque combina sus dotes de desplazamiento con la hiperventilación y el "alargue" de extremidades, y encima lo acaba con un berrinche de tres pares de narices porque, a pesar de llegar a su objetivo, no le dejamos tastarlo.
El último animalico, de momento, al que Pollito ha decidido imitar es al perro. Lo que no sé deciros aún es qué raza exactamente, aunque con la fuerza que tiene me inclino a pensar en un San Bernardo o un Mastin Tibetano. No, no es porque ladre. Si fuera así os juro que nos plantearíamos estudiar su caso seriamente. No. Es casi peor, al menos higiénicamente hablando. Le ha dado por arramblar con cualquier calcetín, zapatilla, zapato o elemento que vaya en el pie, y si puede ser, prefiere los que han estado en contacto directo con el suelo ¡de la calle! ¿Que qué hace con ellos? La duda ofende... ¡Pues morderlos como si no hubiera mañana! ¡Eh! Y da igual lo lejos que esté la zapatilla. El tío, perdón, el "can", la coge ¡siempre! Y ¡zas, en toda la boca! Tampoco puedo olvidarme de su manía de marcar territorio, siempre que puede, en el momento cambio de pañal si lo dejas más de dos minutos con la chufa tomando el fresco. Aunque creo que le quedan ya pocas zonas por regar, gracias al cielo.
Como os digo, de momento nos hemos quedado en el perro, y el único animal que hemos dejado atrás es el puerco. Bueno, en realidad estoy pensando que, quitando la parte del lloro con gruñido "oing, oing", el resto de actividades gorrinas de cualquier cerdo que se precie, las sigue haciendo... ¡Vale! Pues entonces éste también sigue en la lista de mascotas que tenemos ya en casa.
Veremos que nuevos animalitos vamos adquiriendo, sin necesidad de adopción o acogida, conforme Pollito vaya cubriendo etapas. Ya os cuento.
Y no os penséis que Pichu no colabora con la fauna familiar. Ya lo hizo en su momento, aunque en un plan algo más "fino" que su hermano. Ella es que ahora está en una etapa más, digamos, "ruiseñor políglota" (sí, como mi leche): ¡¡SE PASA TOOOOOOOOOOOOOOOODO EL PUÑETERO DÍA CANTANDO LA CANCIÓN DE LA BELLA Y LA BESTIA EN "SU" INGLÉS!! con momento subidón incluído, en plan: "¡¡¡uo, uo, uooooooooooooooooooooooooooooo!!!".

Bueno, por el momento, me despido, que mi pollorugacerditorotigrecan me reclama. Os dejo a Pichu, que tiene algo muy importante que deciros, con cara dramática incluída: 

"... Uarrelaidilai, yuseimaidilai, biuti an de bis..."

(Cantadla acompañados de la versión original, que así es rollo karaoke y será como teneros cerca, muy cerca. Sed solidarios, anda, que nosotros llevamos así todo el puñetero fin de semana :O).

CON M DE MAMÁ Y F de Fauna

20 de noviembre de 2012

SU SONRISA

Su sonrisa traicionera, debería añadir. Porque mi niño tiene una preciosa sonrisa de las que te hacen perder el "sentío"... Y, de hecho, lo pierdes tanto que cuando quieres darte cuenta... ha "regado" la colcha, su pijama, el tuyo (porque te sabe madre solidaria)... y en una de las vueltas que le ha dado su "mini chufa" al más puro estilo helicóptero del equipo A, ¡zas! también ha llegado al pañal limpio que ibas a ponerle. Ahora, que las ha habido "de peores", que dirían por ahí. 

Eso sí, como tú sigues bajo el efecto hipnotizador de su sonrisota, lo único que aciertas a decirle es "¡serás bandido! ¡Pero qué sinvergüenza es mi gordo!". Y claro, ¿qué tiene que interpretar la criaturita al oír el tono tontín que te gastas? ¡Pues que su mami está encantada con la jugada, así que hay que repetirla a ser posible en cada cambio de pañal!

Y lo hace... ya lo creo. Y tú lavas más que una lavandera de río, y gastas más pañales que una madre de trillizos. Pero como sigues idiotizada, continúas "regañándole" con un tono de voz más dulce que el de Tarta de Fresa.

Lo mejor es que sabes que, en unos poquitos años, ni veinte sonrisas de las suyas lo salvarían del broncazo como se le ocurriera hacer la gracia del helicóptero.

Eso sí, fijo que utilizará la sonrisa para librarse de otras cositas (que en estos momentos ni imagino, ni quiero intentarlo).

Ale, voy a por el chubasquero y las botas de agua que toca cambio.



¡Uy!... Míralo... Ya está sonriendo... ¡Será rebonico este meón!

CON M DE MAMÁ