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6 de julio de 2013

El Ingrediente Secreto de Ira: Bizcocho de naranja y dos chocolates

Aunque la edición anterior me la perdí por falta de tiempo, que no de ganas, en ésta no podía no estar, ¡que se trata de CHOCOLATE y esto es serio!
El CHOCOLATE es mi ingrediente favorito por excelencia, y aunque había ideado mil historias para hacer... Al final, por falta de tiempo (una constante en mi vida últimamente) y por encontrarme de manera fortuita con esta receta COCA MAGDALENA de Jaime Mascaró, pues una cosa llevó a la otra y al final decidí inventarme un bizcocho con dos, bueno tres, sabores que me pirran: chocolate negro, chocolate blanco y naranja (que para algo soy de la tierra de los naranjos y olé).
Pues sin más, ahí va la receta. ¡Ah! Deciros que, además de sencillísima... ¡ESTABA DE MUERTE!  El toque del sabor de la naranja en el bizcocho... mmm... muy fino, y el contraste con ambos tipos de chocolate, ¡el remate! ¿Os animáis?
Al minuto de destaparla... ¡empezaron a volar los trozos!



INGREDIENTES:

200 ml de leche
6 cucharadas de aceite de girasol
2 huevos medianos
El zumo de 1 naranja
280 gr de harina
115 gr de azucar
1 cucharada de levadura
Un pellizco de sal
La ralladura (de la piel) de una naranja
125 gr de chocolate negro para postres
125 gr de chocolate blanco para postres
75-100 gr de mantequilla

PASOS:

1. Derretimos el chocolate negro junto con la mantequilla en un cazo, a fuego lento y sin parar de remover. Reservamos. 
2. Partimos en trocitos el chocolate blanco y reservamos.
3. Exprimimos el zumo de la naranja y rallamos su piel, y reservamos (por separado).
4. Precalentamos el horno a 170º.
5. En un bol echamos la leche y a continuación añadimos el aceite. Batimos manualmente hasta que la mezcla sea homogénea, blanca y algo espumosa.
6. A la mezcla anterior le añadimos los huevos, pero de uno en uno, de manera que el segundo lo incorporamos cuando el primero ya esté totalmente unido a la mezcla.
7. Añadimos lentamente el zumo de naranja sin parar de batir.
8. Tamizamos la harina, el azúcar, la levadura y la sal y las vamos echando a la mezcla líquida sin dejar de batir (manualmente).
9. Añadimos la ralladura de la naranja y mezclamos bien.
10. Vertemos la mezcla en el molde (yo usé uno de los de "usar y tirar" rectangular grande, de mercadona).
11. Para finalizar, vamos vertiendo despacio, haciendo ondas o cualquier dibujo, el chocolate negro previamente fundido, y a continuación, vamos repartiendo los pedacitos de chocolate blanco por la masa.


12. Horneamos durante (en mi caso) unos 22 minutos (primero lo puse unos 17', y lo dejé 5' minutos más), o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, éste salga limpio.

Éste fue el resultado:









¿Veis la piel de la naranja? ¡Ñaaaaaaaaam! 

                     

Ni que decir tiene que Pichu y yo nos lo pasamos pipa haciendo el bizcocho... Para muestra, un botón:


Un besazo.

CON M DE MAMÁ y B de Bizcocho y C de CHOCOLATEEEEEEEEEEEEEEE


1 de junio de 2013

Muffin de galleta y choco relleno de yogur griego con frutos secos y trío de mermeladas caseras ... ¡EN VASO!

Para la segunda convocatoria carnavalera de Ira:
Lo único que tenía claro era que quería volver a participar... ¡Ah! y que era "en vaso". A partir de ahí, mi cabeza no había llegado al punto de idear nada, entre otras cosas por circunstancias familiares adversas y resultantes en falta de tiempo total y absoluta.
Pero mira tú por donde, que ayer por la tarde, mientras hacía una "perolá" de papilla de puchero/cocido para Pollito, decidí aprovechar y preparar unos ricos muffins para una buena amiga a la que llevaba tiempo queriendo hacerle una tandita, primero porque se la debía, y segundo porque en estos momentos necesita todo el cariño del mundo, y me pareció una manera dulce de hacérselo llegar. Así que me inventé una nueva receta para ella, de ahí su nombre: Muffins Ester.
Y como las casualidades van haciendo el camino, conforme puse a reposar los muffins recién horneados en el banco de la cocina, visualicé EL VASO. Y vi la luz: VASO DE MUFFIN DE GALLETA Y CHOCOLATE RELLENO DE YOGUR GRIEGO CON FRUTOS SECOS Y TRÍO DE MERMELADAS (caseras).
Lo sé, parece que esté mentando a la Duquesa de Alba, de tanto título nobiliario que le he puesto, pero es que no podía resumirlo de ninguna manera, y os diré porqué: porque todos y cada uno de sus ingredientes tienen su papel en este combinado, se distinguen perfectamente y se juntan de maravilla.
Y soltado este rollo, vamos allá con la explicación de la falla:

Primero hice los MUFFINS, para los que cogí como base la receta de Las recetillas de Isa, (si tenéis que hacer magdalenas, os recomiendo esta receta, es mágica, y admite todo tipo de modificaciones, añadidos y cambios), pero sin la parte del relleno de mermelada. 
A cambio añadí una mezcla de 100 gr de chocolate fondant o de postres y 150 gr de mantequilla, fundidos a fuego lento hasta conseguir una mezcla homogénea, que añadí a chorritos pequeños a la masa base cruda de las magdalenas, mientras iba mezclando con unas varillas manuales. Ah, y la esencia de vainilla la cambié por pasta de limón. Sí, soy bastante anárquica y suelo destrozar las recetas a mi bola.
En el paso en el que Isa añade la mermelada antes de hornear yo añadí un puñadito de galletas "yayitas" troceadas en plan chiquitito, no machacadas, y un pelín de almendras crocanti, cuanto apenas. El resto igual.


Seguimos con el POSTRE VASO:
Con los muffins ya fríos, cogí uno (el más "galletoide" de todos, claro) y lo corté de modo que pudiera encajarlo en el fondo del vaso, como base. 
A continuación, extendí sobre la base de muffin una generosa cucharada de mermelada casera de piña, cortesía de mi amiga Helen (sí, la del cachivache). Sobre ésta, puse dos cucharadas de yogur griego con frutos secos. Encima extendí una cucharada de mermelada de fresa casera, hecha por servidora.


Seguí con otra generosa capa de yogur griego con frutos secos (este yogur es un puñetero vicio "non-stop") que cubrí con una cucharada de mermelada casera de limón (mermelada que he ido comiéndome a cucharadas desde que la hice, by the way).

Para acabar, coroné mi postre con la parte de arriba del muffin, la que me había sobrado al cortarlo, y en el centro añadí un puñado de galletas "yayitas" troceadas en plan chiquitín y un par de nueces. Espolvoreé cacao puro en polvo y eché un puñadito de fideos de chocolate.
Para acabar, decoré con purpurina verde lima, tanto el postre como el borde del vaso. Y voilà... 


El postrecito en cuestión duró las fotos que le hice... Mi señor marido y yo nos lo zampamos en un visto y no visto y... ¡Estaba de muerteeeeeeeeeee! Cada ingrediente se distinguía perfectamente, pero a la vez todos se fundían en la mezcla fenomenal. 

¿Qué? ¿Os animáis?

CON M DE MAMÁ y V de Vaso


19 de mayo de 2013

Plátano trenzado con chocolate y fresas

Mirando fijamente un par de plátanos y pensando en qué receta dulce (cómo no) inventar o contar para este primer carnaval de Ira sobre ingredientes secretos, pócimas mágicas y demás... (¡es broma!) de repente recordé que hace no mucho, unos mesecillos, hice una receta con plátano que estaba de mueeeerte y que además era sencilla y muuuuuy dulce.
La idea la saqué de esta receta de Las recetillas de Isa, aunque como veréis, poco tiene que ver con la original. De hecho, a raíz de esta receta saqué un montón de versiones, a cual de todas más dulce y cual de todas devorada en menos tiempo. ;)

Ahí va:

INGREDIENTES:

- 1 lámina de hojaldre
- 1 tableta de chocolate blanco
- 1 tableta de chocolate milka de oreo (es puro viciooooo)
- 2 plátanos chiquitines
- Un puñado de fresas
-1 huevo
- Canela en polvo / Cacao en polvo (¡o ambos!)
- Una cucharada de miel

MODUS OPERANDI:

Precalentanmos el horno a 180º.

Extendemos la masa de hojaldre, a lo largo, y en su centro (dejando un margen de un par de centímetros por arriba y por abajo), vamos colocando una tira de chocolate blanco, una de choco oreo, así hasta completar el centro.

A continuación, cortamos los plátanos y las fresas a rodajitas y vamos colocándolas de manera alterna sobre el chocolate. 


Ahora, con un cortapizzas, vamos haciendo líneas diagonales al relleno a ambos lados de éste. Cuando tenemos las tiras, las vamos levantando y poniendo sobre el relleno, como si estuviéramos trenzando, en diagonal.

Cerramos los bordes de arriba y bajo.

Una vez hecha la trenza, batimos el huevo y pincelamos con él toda la trenza. Espolvoreamos un poco de canela / cacao / ambos al gusto.


Metemos la trenza en el horno durante unos 15 minutos o hasta que esté dorada.

Cuando esté lista, y aún calentita, vamos esparciendo sobre ella gotitas de miel, y sobre cada gota pondremos una rodaja de fresa, una de plátano...



¡Lista para zampar!

Es facilísima, ideal para hacer con nuestr@s peques y, además,  ¡está de morirse!


Caliente o fría. Aunque... calentita, con los dos chocolates fundidos... tiene su punto. :P



Uf... Estoy pensando que tengo un hojaldre muerto de la risa en la nevera... Ciao!!

CON M DE MAMÁ


12 de febrero de 2013

DE HOJALDRES VARIOS VA LA COSA


Aunque las entradas de mi blog no suelen ser recetas de cocina... Podrían serlo perfectamente porque cocinar es algo que hago todos los días, por rutina y por gusto. Por rutina entenderemos las comidas básicas del día que son más o menos normales, vamos que no tienen ni un ápice de gracia, originalidad o "divertimento" añadido. Por gusto entenderemos tooodas las demás, que gracias al cielo, son la mayoría, porque esto es cuestión de "renovarse o morir (de aburrimiento, básicamente)".



Me encanta cocinar, me relaja, me divierte y me permite crear e inventar cual científico loco que mezcla líquidos de colorines en sus probetas, rezando para que la mezcla no pegue un piponazo y se líe parda en el laboratorio. Pero lo mejor es que a Pichu le gusta casi tanto o más que a mí... Y me requetechifla que así sea porque es divertidísimo cocinar con ella.

La tía tiene ya un dominio de ingredientes básicos (en el caso de la repostería, que es con lo que "la inicié" y abduje) que es para partirse, porque aún no he terminado de sacarlos y ya me está diciendo "no has sacado la harina". Por no hablar de su "gracia y salero" para batir con las varillas, tamizar la harina, chuperretear todos los restos... Vamos, que ella va creando su "pastel paralelo" en el banco y suelo de la cocina con tanta salpicadura y "batimiento". Además, como es una "minimaru" en potencia, mientras vamos haciendo ella va a su rollo rezando por lo bajini "porque si le ponemos un "potito" más de azúcar, estará más bueno, y también le falta un poco de leche...". Que a ver, si algún día me da por hacerle caso, salimos fijo en las noticias, o bien porque hemos creado a "la masa" versión repostera, y ha petado el horno, o bien porque vamos "sueltecitos" mínimo una semana... Es que si por ella fuera habría que ponerle siempre un poquito más a todo.

Eso sí, las recetas base que cojo las voy modificando en el momento, pero no por pura creatividad, no... Sino porque ¡Pichu se ha zampado la mitad de las fresas o del choco blanco y estoy sin existencias! Y además lo ha hecho tan a lo "ratón", que ni me he enterado. Por no hablar de pillarla "in fraganti" cuchara en mano y tarrina de sobrasada en la otra, y decirme tan natural que es que va a comer sobrasada a cucharadas... ¡Puuuuuaj!

Bueno, pues esto es lo que tiene no saber qué hacer una tarde de verano valenciana, sí, de esas en las que el calor aprieta que da miedo y hay menos gente por la calle que cuando hay una pelea de vaqueros en el lejano Oeste. Me refiero a que gracias a ese calorazo, Daniela hizo sus primeras magdalenas/madalenas (como las dos están admitidas y cada uno la escribe de una manera... pongo las dos y elegís) con año y 6-7 meses... ¡Vamos, que ha de gustarle por aburrimiento!
Y gracias a eso, tengo en casa a la mejor pinche de cocinitas del mundo: ¡Pichu!

Sin ir más lejos, este fin de semana mi pitufa de 3 añitos recién cumplidos me ayudó a preparar las cenas... ¡Está más viciada que yo a la cocina!
Bueno, a eso, y ¡a la ropa! Lo que yo diga... Maruja, maruja.
Os dejó aquí la receta del hojaldre salado que hicimos el domingo noche, que, cómo no, es una versión bastante modificada de una idea de mi amiga Helen (sí, la del cachivache y la proteína de vaca).

En otra entrada os pondré el dulce que hicimos el sábado de postre y que... ¡Buf! Sí es que lo que yo diga: ¡VIVA LA "REPOSTERAPIA"! ¡Viva el hojaldre! ¡Viva la sobrasada con miel! ¡Vivan las fresas! ¡Y el chocolate blanco, y con oreo, y sólo, y...! Vale. Ya paro, ya.

¡Que vivaaaaaaaaaan! Ahora ya.

Bueno, aquí va la receta:

INGREDIENTES:

Cebolla confitada y cebolla caramelizada al gusto (las venden tipo mermelada, son diferentes) 
Sobrasada iberica media tarrina 
Queso fresco batido 120gr 
Lonchas queso blanco natural (1 paquete, no van muchas) 
1 cda bien colmada de queso philadelphia (o similar) 
4 huevos L 
Sal al gusto
Nuez moscada
1 masa hojaldre 
Miel
1 huevo batido
Parmesano o Grana padano en polvo

PREPARACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200º. Mientras, a fuego medio-bajo, freímos un poco los dos tipos de cebolla. 
A continuación, echamos la tarrina de queso fresco batido, volvemos a sofreír un poquito. Esto lo repetiremos cada vez que añadamos un nuevo ingrediente, en el siguiente orden: la sobrasada, el queso lonchas troceado, el queso philadelphia, los 4 huevos sin batir, la sal y nuez moscada al gusto (sin pasarnos, para que no disfrace el sabor del resto de ingredientes). 
Removemos continuamente hasta que cuaje todo bien. Siempre a fuego medio-bajo para que quede jugosito y no se seque. Extendemos la masa de hojaldre (tal cual, sin rodillo), untamos bien el centro con miel (unas cuantas cucharadas... más bien a rebosar). 
Colocamos el revuelto en la parte central sobre la base de miel. Cerramos el hojaldre bien. Pintamos generosamente con el huevo batido, espolvoreamos el queso (yo puse... bastante) y una pizca de nuez moscada. Ponemos el hojaldre sobre una bandeja de horno, con el mismo papel que va con la masa. 
Horneamos a 200º, arriba y abajo, durante unos 10 minutos, o hasta que veamos que empieza a tostarse por arriba (es debido al queso que lleva), entonces bajamos temperatura a 150º y dejamos 5 minutos más para evitar que el hojaldre quede crudo. (Los tiempos pueden variar según cada horno, pero es muy fácil de controlar). 
Dejamos enfriar un poquito sobre el papel vegetal encima de una rejilla... ¡Y a zampaaaar! 
Lo mejor: al día siguiente está casi más rico, ¡si es que eso es posible!
¡Ya me contáis si la hacéis!
Se puede variar de mil maneras... ¡No tiene ningún secreto! ¡Pero ésta en concreto está de "toma pan y moja"!





CON M DE MAMÁ

6 de febrero de 2013

TERAPIA PARA MAMIS: Hacer repostería... ¡¡Y zampar hasta reventar!!


Cuando te pasas 6 días encerrada en casa porque tu pitufa de 3 años no va cara al aire entre garganta, tos, mocos, fiebre y cosas varias... Te das cuenta, aunque ya tenías ligeras sospechas, de que los brazos de una mami no son dos... ¡Son 22! Porque, cómo si no explicas que sea posible dormir a Pollito en un brazo mientras que con el otro (u otros... porque a veces es tal la velocidad de movimiento, que crees tener "gadgeto-extensiones") preparas el almuerzo de Pichu (que quiere bocadillitos mini con forma de estrellita), buscas los "cookie cutters" para hacerles la forma, le tocas la frente para comprobar que sigue con fiebre, le das mil besos y la estrujas, le das el antitérmico, le ayudas con el almuerzo, quitas mocos, pones chupete, meces tu cuerpo y brazos mientras cantas casi a la vez que cuentas un cuento... Vamos, ¡que ni un pulpo!
Si a esto le sumas que tú también tienes que atender unas necesidades básicas como son tu higiene y tu alimentación, descubres, además, cosas como que a Pollito le "flipa" ver cómo te lavas los dientes. Sí, oye, se ve que el retaco encuentra tan cómico mi careto mientras lo hago que ni su hermana cantándole y bailándole las cancioncitas de BABY TV consigue hipnotizarlo de esa manera, que ya es raro, porque Pollito está totalmente enamorado de Pichu, y cualquier pavada que le haga es motivo de carcajada. 
Pero, mira tú por donde, con mi cepillo y mis dientes el señorito ha descubierto todo un mundo. Así que ¡¡ya soy toda una experta en cepillarme los dientes y ponerme rimmel a la vez!! Oiga, que no es tan raro. Llega a ser hasta gratificante porque ganas tiempo, tu hijo se parte y tu hija te mira con la expresión propia de una niña feliz viendo a un funambulista en el circo. Valeeee, viendo a un payaso. ¿Qué más da? Eso sí, he de confesaros que el primer día que hice esto... me puse más rimmel en el pelo que en las pestañas... Así que no me tocó más remedio que sujetar bien mi famosa "greña" con un par de ganchos, porque el apelmazamiento era tal ¡que ni el alquitrán playero!
Otro gran descubrimiento ha sido comprobar que soy capaz de transformarme en el animal que me dé la real gana. ¿Que no? A ver, en "mutación a vaca (lechera)" ya tengo un máster. Además de que es tan fácil como "sacarse la teta". En "mutación a canguro" también voy sacando notaza, porque nada más fácil que colgarme la mochilita, meter a Pollito dentro y ponerme a botar: ¡boing, boing, boing! Vale, botar no boto, pero sí lo llevo a toda hora colgado en "mi bolsa marsupial", así que ¡no se puede ser más canguro! La "mutación a yegua/mula de carga" también la superé hace tiempo, y con matrícula. Que igual sirvo para pasear niños en mi lomo, que para llevar a cuestas medio "carrefú" y medio "mercawoman".
Pero lo mejor no es ser capaz de recrear cualquier animal... ¡lo mejor es inventarlos! Y estos 6 días han contribuído a que mi imaginación lo diera todo (era eso o berre-gritar a lo Pollito; y no era plan, que se supone que soy la adulta de los tres...), y he inventado uno nuevo: ¡¡LA CANGUMULA!! 
¡Ay sí! Os podéis imaginar el numerito, ¿no? Pollito en la mochila delante, Pichu pochísima y con fiebre en mi "lomo"... Y yo de paseos varios por casa y parándome en el espejo de la entrada para que Pichu mirase la imagen y, por fin y a pesar de la fiebre, sonriera un poquito al ver a su madre convertida en una animal injerto o en el relleno de un sandwich.

Así que, durante 6 (a ratos largos) días, mi capacidad de inventar se ha multiplicado por infinito, mi paciencia ha hecho lo propio (aunque la pobre a veces amenazaba con marcharse para no volver, porque la he tenido trabajando desde altas horas de la madrugada hasta altas horas de la noche... vamos, ¡que ni los panaderos del "horno de los borrachos"), y mi corazón ha hecho un curso acelerado de mimos compartidos y repartidos a partes iguales. Y todo ello HA VALIDO "MIL" LA PENA.
Total, que el domingo o DÍA 4, mi cabeza pegó un estallido rollo olla exprés "¡¡piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!", y una voz en "off" retumbó dentro de ella mientras decía: "nena, o te tiras al dulce o me voy a Jamaica a escuchar reggae y fumar cigarritos de la risa". Y eso hice. Lo de tirarme al dulce, digo (auque lo de Jamaica, no lo descarto). Porque soy una facilona y porque si mi cabeza se pira y me abandona, con el corazón solo puedo ser un peligro, que aún hay mucha hormona suelta en mi organismo buscando ubicación y se puede liar parda. 
Así que, dicho y hecho, llamé a Pichu, que suele ser mi pinche repostera habitual, y allí que nos fuimos las dos directas a la cocina, a ponernos de harina hasta las cejas, y a "chuperretear" la cuchara y los restos de la masa de la maravilla repostera que os presento a continuación, y que no podía tener ni más calorías ni más de nada "toda ella en sí misma": MUFFINS DE BROWNIE CON FRUTOS ROJOS Y CACAHUETES, RECUBIERTOS DE CHOCOLATE BLANCO. ¡Ooooooooooooooooole! 
La idea de las "brownie muffins" la cogí de un blog que me rechifla: LOVE IS IN CUPCAKES. Las hicimos hace un par de semanas, modificando un pelín la receta, y fue lo mejor de esa semana ;) Así que, de alguna manera, quería repetir. Y la idea de poner frutos rojos en el brownie la cogí de otro blog del que soy fan declarada: CARROT CAKE, que tiene un montón de recetas requetebuenas de diferentes tipos de brownie, que a mí es un dulce que me pierde. 
A partir de ahí, lo que le siguió al momento "mami, tu delantal, ¡que se te olvida!" (¡yo es que me la como a la pitufa!), fue un festival de harina por todas partes, chocolate hasta en las cejas e imaginación a puñados, porque nos pegamos una inventada de receta de "agárrate y no te menees". Es que teníamos un montón de ingredientes "mágicos" que queríamos usar... Y eso fue lo que hicimos. 
Aquí os pongo el resultado...


Por el momento, son los "brownie muffins" más deliciosos que he comido (y he seguido comiendo hasta hoy, porque por "desgracia", aún quedaba uno...).
Os pongo la receta y el "modus operandi" por si también vosotr@s queréis morir por sobredosis de chocolate en todas sus formas posibles. ;)

MUFFINS DE BROWNIE CON FRUTOS ROJOS Y CACAHUETE CORONADAS DE CHOCO BLANCO (Da para 12 muffins):

INGREDIENTES:
-100 gr de chocolate Ritter Sport de fresa-yogur (o sea, una tableta)
-50 gr de chocolate fondant para postres (el de tableta para fundir)
-125 gr mantequilla
-200 gr azúcar moreno de caña integral
-2 huevos (yo he usado L)
-75 gr de harina
-25 gr de cacao en polvo sin azúcar
-110 gr de frutos rojos (1 bote de los de Hacendado)
-Un puñado grande de cacahuetes recubiertos de chocolate
-75 gr de chocolate blanco

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180* y ponemos las cápsulas de papel en el molde de 12 muffins.
Ponemos en un cazo el chocolate fresa-yogur, el chocolate fondant, la mantequilla y el azúcar, y lo derretimos todo a fuego lento sin dejar de remover para evitar que se pegue o queme.
A continuación, añadimos los huevos uno a uno y batimos con varillas manuales hasta que estén integrados.
En seguida, ya que la mezcla está caliente y va espesando, añadimos la harina y el cacao tamizándolos sobre la mezcla de chocolates. Para esto, dejaremos las varillas y removeremos rápido con una cuchara de madera hasta que se integre todo.
Ahora, añadimos los frutos rojos. Volvemos a remover para integrar. Añadimos los cacahuetes y repetimos la operación.
Repartimos la masa en las cápsulas llenándolas casi hasta arriba. Antes de meter en el horno, cortamos pedacitos pequeños de chocolate blanco y colocamos 4-5 encima de la masa de cada muffin.
Horneamos durante 25 minutos (pero empezamos a controlar su "aspecto" a partir de los 20 min).
Sacamos del horno. Las muffins deben tener la capa de arriba durita, pero el interior debe estar tierno y jugoso, es decir, que al pinchar con el palillo éste debe salir manchado.
Dejamos enfriar totalmente dentro del molde.
Y una vez fríos, o templados (según gustos), ¡a zampar! ¡No podréis parar! ¡Es una mezcla de sabores alucinante! Y la textura... No comment!! Pelín crujiente al morder pero requetetierna y jugosa al masticar. Too much!!
Si las preferís calentitas, no las dejéis enfriar entonces más de 5 minutos. En este caso, podéis acompañarlas con helado de vainilla o de chocolate blanco. 
Y si las queréis frías o templadas,  están riquísimas solas o con un vasito de leche, o con chocolate blanco fundido por encima, o con azúcar glas, o con cream cheese, o con mermelada... ¡Dios! ¡Soy una "fartona"! ¡Estoy salivando! Y eso que acabo de tomarme una de postre (re-postre, mejor dicho)...


CON M DE MAMÁ.