Adoro la sencillez de las relaciones humanas, el hecho de que una simple mirada te conecte con tu semejante, con el de en frente.
Adoro la comunicación respetuosa, en la que la intensidad de una respiración marca quién habla primero, sin grandes aspavientos, sin cortes innecesarios.
Adoro la calma chicha de las carcajadas de dos colegas de vida, sin titubeos, sin dudas, sin fecha de caducidad.
Adoro respirar profundo, que me invada esa sensación de tibieza cuando el cielo y el sol van de la mano.
Adoro la obviedad de la naturalidad, la ausencia de artificios y de exageraciones.
Adoro el tú a tú, y el yo a yo, según con quién y en qué momento.
Adoro la eficacia de la bondad innata, la corrección de errores con espíritu de renovación y recomienzo.
Adoro lo simple, lo que fluye, lo que se produce porque sí sin forzar las cosas.
Adoro la paz, la humildad, la honradez, la bondad, la sinceridad, la alegría de vivir, la amistad sincera, la naturalidad, la tranquilidad, la energía, la libertad y el silencio.
Así que, desde hoy, voy a recordarme a diario que aquello que suponga o me produzca lo contrario a lo anterior... No tiene cabida en mi vida, en mi día a día o en mi corazón.
Adoro la vida simple o lo simple de la vida. Sin más.
Éste es el blog de una mujer, madre y maestra. Es un blog sobre el día a día de las cosas simples, y no tanto, de ser mujer, madre y maestra. Un blog en el que "cualquier parecido con la realidad, NO es pura coincidencia".
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1 de marzo de 2015
La vida simple o lo simple de la vida.
Etiquetas:
alegría,
bondad,
calma,
energía,
naturalidad,
paz,
sinceridad,
tranquilidad,
vida
2 de agosto de 2014
Con C de CONFLICTO y G de GAZA (IV)
HABLEMOS DE GAZA...
“A MI ME DUELE GAZA”
No soy
ninguna experta en el tema. Tampoco estoy a favor o en contra de nadie. Lo
único que sé es que a mi me duele Gaza. Me duele lo que está pasando y me
duelen los largos silencios y las
tardías respuestas de la comunidad internacional.
Israel
y Palestina. Palestina e Israel. Un conflicto que dura más de 60 años. Mucha
sangre derramada. Hace casi un mes Israel inició una ofensiva contra Gaza,
contra las milicias palestinas de Hamás. El objetivo: destruir todos los
túneles existentes en la zona y que, según Israel, son utilizados por Hamás
para entrar en territorio israelí y atentar.
En
estos momentos los muertos en Gaza superan los 1.650, las dos terceras partes
de esas víctimas son civiles, incluidos niños, mujeres y ancianos. La cifra de heridos asciende a
casi 9.000. En Israel han perdido la vida 63 soldados y tres civiles. Creo que
las cifras hablan por sí solas.
Niños
palestinos asesinados mientras jugaban en la playa, refugios de la ONU
atacados, escuelas bombardeadas, barrios enteros destruidos…
No hay
palabras. No hay palabras para describir la barbarie y el horror que está
viviendo la población de Gaza. Población, por cierto, formada en su gran
mayoría por palestinos refugiados, expulsados o que son descendientes de los que
fueron expulsados en 1948.
Y en la
retina una y otra vez la misma imagen: sangre. Sangre de asesinados, sangre de
heridos. Y dolor, mucho dolor. Dolor de aquellos que ven como a sus hijos,
madres, padres, hermanos… les han arrebatado injustamente la vida.
Creo
que esta nueva fase del conflicto entre Israel y Gaza nos está llegando de otra
manera. Por fin. Quiero decir que gracias a la globalización, gracias a las
redes sociales y a la rapidez con la que se “mueven” las imágenes hoy en día,
estamos siendo informados de otra manera. Mejor dicho, por fin sabemos cómo
sufre durante un conflicto la población minoritaria, en este caso, los
palestinos. Me explico, no es que resulte gratificante ver el sufrimiento de la
gente inocente, todo lo contrario. Es
que en este caso la balanza informativa se está inclinando hacia el lado de los
débiles. Y eso está permitiendo que se remuevan conciencias. Está permitiendo
que se abran bocas y se denuncie la barbarie. Es un grito más unánime y más fuerte
que nunca.
La
pregunta es hasta cuándo. La respuesta es una incógnita. Me da vergüenza todo
esto. Porque los inocentes son los que pagan, siempre. Y este conflicto no es
un conflicto sin más, es una guerra. Y sinceramente creo que falta mucha
voluntad. Voluntad para entenderse, voluntad para parar, voluntad para llegar a
un acuerdo. Falta voluntad y hay muchos
intereses. LA PAZ EXISTE, NO ES UNA UTOPÍA. PERO EL ORGULLO DE LOS HOMBRES ES UNA DE LAS PEORES ARMAS QUE HAY.
Y yo
digo: ¡BASTA YA! PORQUE A MÍ ME DUELE GAZA. A MÍ ME DUELE LA HUMANIDAD.
MARTA MEDINA, PERIODISTA.
(CON M DE MAMÁ y G de GAZA)
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