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22 de diciembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (XIII) (o la pornochacha aborígen)

La combinación de: ataque de tos seca + ventolín +hijo a mil revoluciones + hijo que se mueve más rápido que un lince + más otro ataque de tos seca + vómito en plan fuente sobre su madre, sobre sí mismo, sobre toda la cocina... Hizo que ella, con el poco glamour y dignidad que le habían quedado sin manchar, acabara recogiendo el desastre y pasando el mocho en bragas, y con el pequeño vomitón en brazos, colgado como un mono.
Así que, en cuestión de segundos, pasó de ser una madre bastante normal a pornochacha estilo tribu aborígen. Una lástima no poder convocar a la hechicera del poblado para que hiciera desaparecer el desastre con fuego y cantos.
Dice que siempre lo recordará como toda una experiencia que hay que vivir en primera persona.

#Microrealidaddeloscasi40
CON M DE MAMÁ

29 de noviembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (XII)

La alergóloga le comentó que, una vez confirmado el asma de su hijo, alérgico perdido a los ácaros del polvo, tenía que seguir unas estrictas pautas de higiene y limpieza.
No es que no limpiara antes, al contrario, siempre se había considerado una persona pulcra y ordenada. Sin embargo, se trataba de tener la habitación de su hijo, y todas sus pertenencias, lo más "asépticas" posible.
Y así fue... Para muestra, un botón... O mejor: un bote de crema.

11 de noviembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (VIII, IX, X, XI)

Conducir mientras bebes un batido de chocolate, encontrar sitio para aparcar justo donde no suele haber , querer maniobrar rápido, soltar sin pensar el batido para girar bien y dejártelo colgando de la boca gracias a la pajita... Resultado: en menos de un segundo el brick se cae, salpicándolo todo. Chocolate en tu abrigo, tus pantalones, el asiento, el cambio de marchas... y lo que queda, porque no puedes levantar el batidito en ese momento ya que sigues maniobrando. Coger una toallita, la única y última del bolso, y difuminar, que no quitar, las tropecientas manchas, sobre todo las de tu abrigo BLANCO.
 
Aterrizar en Leroy Merlín con un marido tan afónico que, directamente, no habla, con dos niños espitosos que ignoran las señales de humo de su padre, que el rubio empiece su letanía preferida "maaamiiiiiiiii" porque su padre los ha cercado dentro de un carro y él quiere pulular libremente, que mientras lo oyes chillar intentes concentrarte en las medidas de lo que ibas buscando, que acabéis bajándolos porque, en teoría (sólo en teoría) ya está todo, que tu hijo visualice una bola enorme y roja de árbol de Navidad ("LA" bola, para ser exactos) y decida que es un balón de fútbol, que a pesar de la carrera de su papi consiga chutarla y mandarla a la sección de grifería, que, aprovechando que su padre está al rescate de la bola, se suba en un reno de mimbre y luces que no aguanta ni un telediario, que tu hija, curiosa y ávida de aprender sobre bricolaje, se dedique a abrirte todas las cajitas de las bombillas para ver si son iguales... Que POR FIN vayas a entrar en casa y entonces, y sólo entonces, descubras que tu hijo ha ido toda la santa tarde de esta guisa, chutando bolas, subiéndose en los renos de luces y chillando tu nombre:
 
Que queden cinco minutos para salir de casa, que tu hijo se tire encima el vaso de agua con el que iba a enjuagarse la boca (después de cepillarse los dientes), que además necesite cambio de pañal urgente, que a tu hija le salte una de las mini gomitas que lleva en el pelo y tengas que repeinarla, que de tanto trajín le pase lo mismo, dejando que toda la greña le vaya a la cara, y haya que volver a peinarla, que tu hijo (para no variar) se niegue a salir con anorak, porque se ve que él es del norte y a 7 grados matutinos no la necesita...
 
Que llegues al trabajo y una de tus alumnas te comente que llevas un lamparón naranja en la rodilla, en tu vaquero favorito gris clarito, que te tires media botella de agua encima (porque como no hace nada de frío, te solidarizas con Rubiazo), que en el huerto escolar metas la bota en el barro hasta el tobillo, que descubras otra mancha de procedencia anónima en tu abrigo, que al volver de recoger a Rubiazo descubras manchas de barro por TODO tu pantalón y encima pienses que son de caca de perro (noooo, no lo eran...), que tu hijo te unte el pelo de pasta al agua al son de "mami, ¿crema sí?" mientras tú le ponías los calcetines...
Así que...
 
¡FELIZ MIÉRCOLES, EVERYBODY! (o eso espero)
CON M DE MAMÁ

7 de noviembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (VII)

(Aviso a navegantes: la entradita de hoy no es apta para almas sensibles).
Lo que tenía que pasar, pasó.
Abrió la lavadora para tender la ropa y fue separando, como siempre, las prendas grandes de las minúsculas (las manías ni los médicos). Y de repente, ahí estaba... EL PAÑAL.
Lo sacó, pesaba tres quintales e iba hinchado de agua y detergente hasta decir bastante.
Y de pronto se acordó... ¡Mieeeeeerda!
Y nunca mejor dicho. Porque eso era exactamente lo que llevaba el pañal al meterlo a lavar (por error, obvio).
Una suerte que su lavadora centrifugara al máximo y de la existencia de las fuerzas centrípetas y centrífugas. No digo más...
Éstas son las horas en las que sigue haciendo lavado y centrifugado con amoniaco.

#microrealidaddeloscasi40

CON M DE MAMÁ

3 de noviembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (VI)

Subió al coche poco después de haber aparcado (y menos mal) para descubrir que el freno de mano... Estaba ausente. Vamos, que no lo había puesto. Suerte de calle plana, planísima.
Llegó a la gasolinera y pidió una ficha de lavado. El dependiente le ofreció directamente la de mayor precio; o sea, que debió pensar "vaya señora marrana, lástima de coche" (y no lo culpo, ojo).
La jugada de súper campeona en realidad fue la de tirar la ficha de autolavado a la papelera y darse cuenta al intentar meter el brik de batido en la ranurita. Y el momento clímax llegó cuando tuvo que meter el brazo hasta el codo... en la basura, cubierto por su blusa blanquísima, para recuperar la fichita de lavado ultrasónico.
Puestos a ser positivos, habría sido mucho peor si la ficha hubiera estado reposando sobre una mierda de perro y no sobre algo que parecía papel.

#Microrealidaddeloscasi40

CON M DE MAMÁ

2 de noviembre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (V)

Cada vez que se recogía la melena en un moñete o en una coleta, en lo alto de la cabeza, su hijo de dos años se ponía a lloriquear "¡coleta quitaaaar!", letanía que, de tanto repetir, fue perfeccionando hasta conseguir el perfecto ruego plañidero: "¡mamiiiii, quita coletaaaaa!".
Como con la coleta no había suficiente, Rubiazo decidió que cada vez que su madre se pusiera esa chaqueta marrón de andar por casa, también lloriquearía y se la intentaría quitar... "¡mamiiiii, chaqueta noooo, quitaaaa chaquetaaaa!"
Después de mucho cavilar, y de unas cuantas cajas de paracetamol, mamá encontró la solución: calefacción a tope en pleno otoño, hojas de parra para todo el mundo y la melena laaaarga hasta la cintura.
Adán&Eva rule!!!! Nudismo power!
(Ya estamos mirando casa en Papúa)

#Microrealidaddeloscasi40

CON M DE MAMÁ

28 de octubre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (III)

Puso la lavadora, esperó (im)paciente a que acabara, despejó el tendedero, se puso manos a la obra sacando la ropa para tenderla y... fue entonces cuando se tiró encima el tapón con detergente que NO había metido en la lavadora. Lavadora que tuvo que volver a poner para volver a esperar (im)pacientemente su fin, para AL FIN poder tender...
Y, a continuación, se quitó como pudo el chorro de Ariel líquido de su pelo y se cambió de ropa.

#microrealidaddeloscasi40

CON M DE MAMÁ

26 de octubre de 2014

#Microrealidaddeloscasi40 (II)

Después de haber llevado dos días seguidos sus manoletinas nuevas, comodísimas y estupendas, más feliz que una perdiz... Descubrió que podían ser infinítamente más comfortables si les quitaba eso con aspecto de papel arrugado que sobresalía sobre su empeine: el cartón interno que da forma a la puntera.

#Microrealidaddeloscasi40

CON M DE MAMÁ