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21 de enero de 2016

BLA BLA BLA

No pierdo la esperanza de que algún día todos seamos un poquito mejores de lo que decimos ser y pretendemos aparentar.
Sería tan bonito estar rodeado de personas buenas de verdad. De ésas que dicen lo que sienten y sienten lo que dicen. De ésas que proyectan su sinceridad en cada sonrisa, incluso en cada lágrima de impotencia o dolor.
No pierdo la esperanza de que algún día todos seamos capaces de vivir pendientes de lo nuestro, sin olvidar al de al lado, y teniéndolo en cuenta pero no para juzgarlo o vigilar su vida, sino porque nos interese su bienestar y el de los suyos.
Me gustaría que fuéramos más nobles, más genuinos, menos mezquinos y menos envidiosos. Que nos preocupáramos por intentar ser felices para poder hacer felices a los nuestros, y viceversa, y nos concentráramos menos en lo que hacen los demás y cómo lo hacen. Que olvidáramos el afán de la crítica porque sí, de compararnos con el vecino, de creernos más y mejores.
Yo tengo la esperanza de que algún día el bla, bla, bla acabe convertido en silencio, sonrisa y mirada limpia. Quizás así empecemos a arreglar el mundo, pero de verdad.

CON M DE MAMÁ y B de BLA BLA BLA

1 de marzo de 2015

La vida simple o lo simple de la vida.

Adoro la sencillez de las relaciones humanas, el hecho de que una simple mirada te conecte con tu semejante, con el de en frente.
Adoro la comunicación respetuosa, en la que la intensidad de una respiración marca quién habla primero, sin grandes aspavientos, sin cortes innecesarios.
Adoro la calma chicha de las carcajadas de dos colegas de vida, sin titubeos, sin dudas, sin fecha de caducidad.
Adoro respirar profundo, que me invada esa sensación de tibieza cuando el cielo y el sol van de la mano.
Adoro la obviedad de la naturalidad, la ausencia de artificios y de exageraciones.
Adoro el tú a tú, y el yo a yo, según con quién y en qué momento.
Adoro la eficacia de la bondad innata, la corrección de errores con espíritu de renovación y recomienzo.
Adoro lo simple, lo que fluye, lo que se produce porque sí sin forzar las cosas.
Adoro la paz, la humildad, la honradez, la bondad, la sinceridad, la alegría de vivir, la amistad sincera, la naturalidad, la tranquilidad, la energía, la libertad y el silencio.
Así que, desde hoy, voy a recordarme a diario que aquello que suponga o me produzca lo contrario a lo anterior... No tiene cabida en mi vida, en mi día a día o en mi corazón.
Adoro la vida simple o lo simple de la vida. Sin más.