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6 de noviembre de 2016

La huelga de deberes. O de cómo mezclar churras con merinas.

Llevo semanas, como todos los que estamos metidos en el mundo educativo por una u otra razón, oyendo y leyendo comentarios sobre la famosa huelga de deberes. Hasta ahora no me había parado a leer con detalle en qué consistía la huelga. Ayer por la noche saqué un huequito para leer uno de los tantos artículos que me habían llegado al respecto, y que os dejo aquí para que podáis leer:


Pues, ¿qué queréis que os diga? Que a mí estas cosas, como madre, me ofenden, y me ofenden un rato largo. O igual es que al no entender que con tanto por lo que manifestarnos elijamos justo eso, me afecta al humor. No, de verdad que no escribo desde mi faceta de maestra, por eso publico aquí y no en TICHININGLISH. Como maestra me queda pendiente, no creáis. Pero sigo, y me explico, como madre. 

Resulta que a mí, como madre, me parece bastante absurdo que una asociación de padres pida huelga para así poder ir al teatro en familia, hablar de cosas importantes, escribir postales a los abuelos, planear excursiones de domingo o hacer magdalenas. ¿En serio? ¿Por qué? A mí no me hace falta una huelga para hacer todas esas cosas, porque en mi familia YA LAS HACEMOS. Y cuando no las podemos hacer, pues tampoco pasa nada, que las circunstancias a veces mandan y hay que aguantarse, la vida misma. Pero vamos, que no necesitamos una excusa externa para justificar nuestros momentos familiares o no familiares. ¿De verdad hace falta que nuestros hijos no tengan deberes para poder sacar un rato de buena conversación, o de cine, o de salida en bici o de limpieza en comuna? Pues qué lástima.
Tengo ganas de ver qué pasa cuando se aniquilen los deberes para siempre y haya que buscar otro motivo de rebelión para excusar nuestra falta de tiempo con nuestros hijos, o nuestra falta de ganas. Ojo, que yo no digo que haya o no haya razón para quejarse de los deberes, no vayáis a crucificarme tan pronto, que en ese sentido ni siquiera me he pronunciado. Pero creo que esto es como mezclar churras con merinas. Si nos manifestamos en contra de los deberes, creo que en principio hacemos referencia al sistema educativo actual. Entonces, ¿por qué hay propuestas de actividades en plan familia feliz inundando las redes sociales como señal de la insumisión más absoluta y, sin embargo, no hay montones de peticiones recogiendo firmas que pidan un cambio en el sistema ya? 

(Imagen tomada de http://www.lavanguardia.com/vida/20161102/411507397402/huelga-deberes-noviembre.html)

A mí, si fuera a quien tiene que llegarle el mensaje, me daría risa, por la falta de conexión entre la A y la Z, básicamente. 

Puestos a manifestarnos, yo, como madre, me manifestaría en contra de la mierda vergüenza de sistema educativo que tenemos, de la falta de valores así generalizada en el colectivo humano, de los políticos de risa que dicen que nos gobiernan o que se rifan el gobierno mientras toman café, de esos mismos políticos que mientras rematan el café se sacan otra ley educativa de las manos en la que se contempla de todo menos al que la padece: nuestros hijos. No sé, pero yo encuentro un montón de motivos para hacerme oír, movilizarme y salir a la calle antes que hacer huelga de deberes para llevar a mi hija a dar un paseo. Pero insisto, que igual no lo entiendo porque, haya que hacer tareas o no, nosotros ya salimos a que nos dé el aire, en familia, sin la necesidad de inspirarnos en fotos de actividades programadas ni en consejos encontrados por las redes sociales, y nos preocupa mucho más que el sistema educativo vaya de moderno y esté lleno de lagunas, mientras las metodologías que se usan en las clases siguen ancladas en el siglo XIX y no se adaptan a las necesidades reales de los tiempos que corren. 

Y con todo esto, se me ocurre, ¿hacemos una huelga indefinida? 
¿De qué? 
Pues se me antojan muchos leit motiv, pero ninguno tiene que ver con deberes, así que, como madre, pensándolo bien, igual me quedo sola.



CON M DE MAMÁ y C de CHURRAS CON MERINAS

21 de marzo de 2016

Necesitamos un cambio. Y ya.

Cada vez más, con lo que veo en mis clases, con lo que veo en mis hijos, con lo que comento con mis compañeros, con mi marido... Soy plenamente consciente de que la educación en este país necesita un gran cambio.
Pero parece que ese cambio sólo llega a niveles pequeñitos, en forma de individualidades. El cambio grande es difícil, o al menos quienes estamos dentro lo vemos muy lejos.
Partamos de la realidad primera: la educación en este país no es la base como en esos países a los que tanto aspiramos a parecernos. La educación aquí es una mera moneda de cambio cada vez que quien está arriba abandona el poder y cede, de mala gana, su sitio a otro.
Seguimos: el currículo, que es el documento oficial que marca "hasta donde tienen que llegar" nuestros alumnos, no está hecho por profesionales de la enseñanza que han pasado gran parte de su vida en el aula.
Algo más: el contenido que se marca para cada nivel en dicho currículo es cada vez mayor, más extenso, y muy repetitivo, lo que deja poco tiempo para la consolidación real de lo enseñado. La motivación baja considerablemente cuando los alumnos sienten la misma presión que siente el maestro al tener que cumplir con lo establecido por la ley.
Los maestros queremos innovar, lo hacemos de manera individual, a poquitos, intentamos llegar a nuestros alumnos de verdad, dejarles huella y conseguir que el aprendizaje sea realmente significativo. Hoy somos muchos los que huimos de la enseñanza basada en al memorización sin sentido. Somos muchos los que creemos que se puede enseñar de manera diferente, partiendo de los intereses de nuestros alumnos, de sus diferentes estilos de aprendizaje, de sus diferentes motivaciones, sin dejar a un lado la adquisición de contenidos.
Somos muchos los que creemos que el exceso de deberes es contraproducente. Que los niños pasan demasiadas horas en la escuela y lo que necesitan al salir es liberarse. Ni exceso de deberes ni exceso de extraescolares, ojo, que ahora también van cargaditos y no siempre porque ellos lo eligen sino porque lo elegimos los padres. Crear el hábito de estudio pensando en un futuro es bueno, pero el hábito se puede lograr con la lectura, con un par de operaciones cuando están en los primeros cursos de primaria. Después de ocho horas en la escuela, si no más, lo último que necesitan los alumnos es seguir sentados en la silla de su habitación durante tres largas horas. No es eficiente, ni productivo, ni motiva, sólo merma la ilusión por aprender. Los deberes no deberían provocar ni ansiedad ni cansancio en exceso, sólo tendrían que ser un apoyo en situaciones especiales como exámenes, cuando hay que investigar sobre algo interesante para poder trabajarlo en clase, cuando hay que preparar cierto material para elaborar un proyecto. Leer es una buena tarea diaria y abre la mente de una manera más que maravillosa, pero aquí tendría que haber compromiso por parte de las familias en colaborar para que la lectura fuera un hábito en casa, partiendo de que en la escuela hemos hecho nuestra parte y hemos motivado a sus hijos para que lean por placer.
Lo que está claro es que los tiempos han cambiado. No necesitamos vivir pegados a lo que dictan los libros. Necesitamos que el proceso enseñanza-aprendizaje se adapte a los tiempos que corren. Necesitamos adaptarnos a la actualidad en la que viven inmersos nuestros alumnos. Lo triste es que se nos paren los pies, por decirlo de alguna manera, cuando intentamos diferenciarnos. Se nos pide papeleo en exceso que cambia con cada cambio de gobierno, se siguen haciendo pruebas externas que alimentan rankings absurdos. ¿Quién piensa en el alumno como centro del sistema? Los pocos que se atreven a cambiar su manera de hacer las cosas.
Y claro, los poquitos a poquitos hacen, pero no es suficiente. Esto debería ser cosa de todos: maestros y familias.

NECESITAMOS UN CAMBIO.

NOSOTROS LOS MAESTROS LO ESTAMOS PIDIENDO A GRITOS, pero no se nos oye.

¿Creéis en el cambio? ¿Creéis que conseguiremos adaptar nuestro sistema educativo algún día a lo que realmente necesitan nuestros niños y niñas? ¿Creéis que la educación se convertirá en la base y dejará de ser moneda de cambio?

Con C de CAMBIO.

27 de octubre de 2015

LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS

La escuela está en crisis. No hablo de una crisis cualquiera, sino de una gran crisis. Y no, esto no viene de nuevo. Lleva un tiempo. Unos cuantos años. Bastantes diría yo. Pero cada vez va a más y peor. Y, o le ponemos remedio, o esto se va a pique, señores.
La escuela está en crisis y os diré por qué. La escuela está en crisis porque pocos la toman en serio. Si yo fuera ella cogía y hacía maletas y me convertía en un parque de bomberos mismo; o mejor aún, en circo, porque, cada vez más, es a lo que realmente se asemeja, a un circo en el que los maestros ejercen de payasos.
La escuela está en crisis porque hace un tiempo los de arriba decidieron que era una buena carta con la que jugar, y así lo hicieron y siguen haciendo. Porque como se desprestigia desde las altas esferas desde el momento en que importa un pimiento la realidad escolar, y prima más el programa político y las sandeces utópicas que venden, pues se acaba contagiando al populacho y se va perdiendo el respeto por esos señores y señoras (y como seamos funcionarios, ya apaga y vámonos) que vivimos permanentemente de vacaciones y tenemos el mejor horario del mundo: los maestros.
La escuela está en crisis porque las nuevas generaciones de padres no confiamos en las nuevas generaciones de maestros. Porque quizás tenemos tanto sentimiento de culpa encima, por no llegar al nivel de "padres del año" al que alguien ha dicho que tenemos que llegar, que la vida escolar de nuestros hijos la pasamos buscando culpables a los que hacer responsables de nuestras propias carencias en educación, en enseñanza de valores y en definitiva, en nuestra labor de padres; padres que un día decidieron serlo voluntariamente con ilusión, aunque a veces parezca que fue con una pistola en la cabeza y con lágrimas en los ojos.
La escuela está en crisis y no es porque los maestros no tengamos ni idea, o porque sólo sepamos mandar deberes a casa porque somos incapaces de acabar el temario en clase, o porque seamos excesivamente autoritarios o excesivamente blandos, o poco imaginativos y demasiado teóricos, o tomemos decisiones sobre nuestros alumnos no pensando en su bien sino en el nuestro. No. LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS PORQUE NO CREEMOS EN ELLA. No, nos liemos; los maestros sí creemos, y a ciegas diría yo. Quienes no creéis sois quienes nos miráis desde fuera recelosos, pensando de corazón que nuestra faena es jorobar a quienes pisan nuestro suelo, porque ni somos lo suficientemente buenos para vuestros hijos e hijas, ni hacemos las cosas lo suficientemente bien para que sean felices, no tengan traumas, desarrollen todas sus habilidades creativas y megachupisuperhiper emocionales y demás pedagogías blancas y de arcoriris. BASTA. No es cierto. Nuestra profesión es vocacional, es una profesión que sale del alma, que te hace soñar con un mundo mejor, que te hace olvidar el café del almuerzo muchos días por cuidar de ese peque que está malito y ha ido al cole con fiebre porque no podían cuidarlo en casa; una profesión que te atrapa a mediodía corrigiendo, preparando materiales divertidos y juegos que los motiven a aprender lo menos divertido del tema nuevo... La profesión de maestro va más allá de las 17 de la tarde, y más allá de las 23 de la noche muchos días y tampoco entiende de fines de semana o festivos cuando tienes algo entre manos que quieres planificar o hacer. No es más pesada que otras, pero tampoco menos importante ni menos costosa. Es una profesión más, y a la vez, una profesión fundamental desde mi punto de vista de maestra que antes fue alumna, y que considera que si ha llegado hasta aquí es, muy en parte, gracias a todos los profesionales que participaron en mi educación escolar.
Y, como en todas partes, está claro que habrá de todo. Maestros más vocacionales y maestros con menos ganas, con poco tacto o con poca empatía, con metodologías más anticuadas o menos lúdicas y tecnológicas... Pero igual que podemos encontrar todo tipo de padres y madres, y como consecuencia, todo tipo de alumnos y alumnas. Pero, sea como fuere, la tendencia general hoy en día pasa por juzgar y prejuzgar lo que hace o dice el maestro, por opinar y castigar su manera de actuar y por darle cero votos de confianza o el simple beneficio de la duda. No pensamos jamás en que, si nos hace llegar información de nuestros hijos que no nos gusta o quizás no nos esperamos, no lo hace por arruinarnos el día sino por mantenernos informados, y porque, al final, esa persona que nos escribe una nota pasa quizás más horas con nuestros hijos que nosotros mismos.
LA ESCUELA ESTÁ EN CRISIS PORQUE NOS HEMOS CREÍDO EL DESPRESTIGIO QUE HAN FOMENTADO SOBRE QUIENES SE DEJAN LA PIEL EN ELLA, Y LO HEMOS HECHO MÁS GRANDE. Porque primero desconfiamos y nos cerramos en banda a escuchar o atender aquello que no suene como queremos que suene, y después, a lo mejor, quizás, pero muchas veces después de haber juzgado, entonces abrimos un poco los ojos y oídos, pero el mal ya está hecho. Y porque además, la gran mayoría de veces que criticamos la labor de quienes están con nuestros hijos en el aula lo hacemos delante de ellos, consiguiendo así una desautorización inmediata que sólo provoca actitudes de falta de respeto y de "esto es casa Pepe".
Los maestros y maestras somos felices enseñando, dedicando nuestro día a día a vuestros niños y niñas, que son lo mejor de este trabajo. Pero tenemos un corazoncito, como todos los demás profesionales del mundo mundial, y saber que somos criticados sin motivo y tomados a la torera en muchas ocasiones, porque total: " ¡aleeee, otra vez de vacaciones! ¿Eh?", pues duele un poquito.
La escuela está en crisis y los únicos a los que no se nos pregunta qué podemos hacer para salvarla es a quienes estamos dentro de ella. Los de arriba se inventan leyes, las cambian a cada mandato, a golpe de "porque sí, porque yo soy mejor que el anterior y el que venga después", pero nadie baja un escalón (o unos cuantos), se mete en un aula y vive la realidad. El sistema educativo se hace desde la distancia y a nosotros se nos exige que hagamos mil papelorios sin mucho sentido, que programemos y reprogramemos, se nos hace revisión de programación a puerta cerrada y como si de una nueva oposición se tratara con todo tipo de preguntas poco relacionadas con el alumnado, sus necesidades y la realidad de cada uno de ellos, y ¡ojo como no estés haciendo lo que programaste en julio!, cuando ni siquiera sabías cómo serían tus niños. Os prometemos que si por muchos de nosotros fuera, no habría tanto libro en las clases, ni tanto examen, ni tanta enseñanza de cosas absurdas que poco sirven para la vida real. Pero, ¡ay señores! Tenemos un currículo que cumplir, y os prometo que se vigila que así sea. Por contra, nadie entra en las clases a ver si todos estamos capacitados para tratar con niños y para ver exactamente qué recursos personales (número de maestros) necesita cada escuela dependiendo de las características del alumnado. No, eso no, que en educación sí hay que ahorrar.
La escuela está en crisis pero cuando los maestros (de la pública) hemos salido a manifestarnos, se nos ha tachado de peseteros y de interesados. Pocos han querido escuchar que por lo que nos manifestamos es por vuestros hijos, porque haya recursos personales y materiales suficientes, porque la ley sea real y no una absurda copia de algún trozo de los sistemas educativos extranjeros.
La escuela está en crisis... Y lo seguirá estando mientras madres, padres, maestras y maestros no queramos trabajar juntos, en una misma dirección, con diversidad de opiniones pero capacidad para llegar a un acuerdo, y siempre y únicamente, POR EL VERDADERO MOTOR DE LA ESCUELA Y EL MUNDO: NUESTROS NIÑOS.
Sabemos que la sociedad ha cambiado y las necesidades de nuestros alumnos también. Pero hay algo que es fundamental para que la escuela y el mundo giren sin accidentes: EL RESPETO. Y si la escuela está en crisis... Del respeto mejor ni hablamos.
CON M DE MAMÁ y C de CRISIS.

18 de mayo de 2015

Conclusiones a la luz de unas ponencias...

-A los adultos nos encanta escucharnos (no entre nosotros, sino a nosotros mismos) mucho más que escuchar a los niños.
-No a todo el mundo parece gustarle dar clase tanto como a nosotras.
-Parece que el concepto de "jóvenes alumnos/young learners" ha dejado de ser internacional ya que sólo 5 personas de las presentes (de las cuales 3 éramos nosotras) lo entienden como supuestamente debe entenderse.
-Los profesionales inmersos en los procesos de enseñanza-aprendizaje, sea cual sea su papel: profesores de futuros maestros y/o futuros maestros, deberían permanecer en un aula más tiempo del puramente dedicado a las prácticas, o conocer la realidad de las clases a parte de lo que dejan ver las series adolescentes edulcoradas.
-La universidad está estancada en el pasado. Las asignaturas, los profesores y la metodología de la Facultad de Magisterio deberían modernizarse. En quince años el concepto de cultura ha cambiado, y por tanto la sociedad y las necesidades sociales también.
-A colación de lo anterior, estaría bien que los profesores que enseñan a futuros maestros se pasearan por la escuela, al igual que sus alumnos, para así poder absorber la verdadera realidad en cuanto a alumnado y avances tecnológicos se refiere. No, los maestros no tenemos miedo ni a innovar ni a los libros sin palabras, ni tampoco a dejar los libros.
-Los profesionales que van a hablar en público deberían entrenarse para ello. Leer no es hablar, ya que no todo el que lee en voz alta tiene la capacidad de comunicar o transmitir.
-Es una falta de respeto, o así nos lo han enseñado a mis compañeras y a mí, sobrepasar el tiempo que te han adjudicado para tu ponencia, a pesar de los continuos avisos, en detrimento del resto de ponentes y/o el tiempo de preguntas.
-Hemos aprendido muchísimo a lo largo de este tiempo, entre otras cosas, y sobre todo, hemos aprendido en qué no queremos convertirnos. Gracias.
-Decirle a una maestra de inglés, con cara de sorpresa y a modo de cumplido, que tiene un nivelazo de inglés increíble... No es ningún halago, por muy buena intención que le pongas al comentario, es más bien insultante. Lo sorprendente no debería ser eso, eso debe ser lo normal, sino la metodología o el sistema que presenta, si es que realmente es novedoso, arriesgado o de verdad vale la pena.
-En relación a lo anterior, si sorprende que una maestra sea plenamente competente en su materia, o lo intente formándose continuamente, es debido muy probablemente a que el primer filtro por el que pasa, la universidad, aprueba por aprobar y no filtra como debiera. Sin comentarios si hablamos del siguiente filtro importante: las oposiciones.
-Que una ponente, ayudante en la organización del evento para más inri, corrija en público un pequeño fallo a la ponente inmediatamente posterior a ella, mucho más joven, mona y sobradamente preparada, y lo haga con cara de plena satisfacción, no le hace más grande ni mejor que ella, sino que pone en evidencia su ansia de estar por encima del resto a toda costa. Desde aquí vuelvo a felicitar a "la corregida" en cuestión, porque como ya le dijimos, fue de las pocas valientes que presentó algo realmente útil y actual en cuanto a "young learners" se refiere.
-Si los profesionales que forman a profesionales de la enseñanza siguen sin poner los pies en la tierra y, además de dar clases magistrales (ojo, que también son necesarias) no se acercan a las necesidades reales de los alumnos de sus alumnos... Y en vez de eso, los tratan desde la mirada "por encima del hombro" y como si de una raza inferior se tratara... ¿Pretendemos de verdad que cuándo reivindicamos un sistema educativo normal y decente se nos haga caso?
-Y para concluir... definitivamente, somos unas bichos raros; algo de lo que estoy muy orgullosa, dicho sea de paso.
 
(El texto lo escribí inicialmente en inglés, conforme avanzaban las ponencias... Así que aquí lo colgaré en un rato igualmente, por si os apetece practicar un ratito ;) )
 
 
CON M DE MAMÁ y de MAESTRA

13 de diciembre de 2014

Con M de Maestra: CON V DE VALENCIANO

Jo vull una escola en valencià. Vull poder triar, però de veritat. Vull que cada família puga decidir la línia que prefereix i que una votació precipitada i sense cap informació no ens deixe sense opcions als que vam triar ja fa temps que voliem l'escolarització dels nostres fills en valencià. No és just que utilitzen l'escola com una joguina, que de sobte i sense més informació, ens posen en la corda de prendre una decisió que separa i divideix en compte d'unir i fer escola. DEIXEU DE JUGAR AMB LA FORMACIÓ DELS NOSTRES FILLS. Pel dret a una escola en valencià per a aquells que així la volem. Respecte als nostres arrels, la nostra llengua i la nostra cultura.
I, evidentment, haurem de votar si volem que es mantinga el que tenim. Com sempre, estem lligats de mans i peus 😔

CON M DE MAMÁ y V de VALENCIANO

2 de octubre de 2014

45'... (tarariro tarariro)

Siento no haber podido evitar la rima fácil, pero es que creo firmemente que quien ideó las sesiones de 45 minutos lo hizo mientras tarareaba la famosa rima, seguro, porque este nuevo reparto horario es justo eso lo que consigue. Lo siento, no me valen las comparaciones fáciles tipo "pues en Finlandia...". Porque para empezar, en Finlandia no se toman a risa las leyes educativas, sus dirigentes tienen la suficiente cabeza como para detectar lo realmente importante para conseguir la prosperidad en su país, y parece que la educación es uno de esos factores que sí tienen en cuenta. Y por eso no juegan con ella.
La verdad, no sabía muy bien qué tono darle a esta entrada, ya que el Réquiem de Mozart se me antojaba demasiado solemne, aunque por el toque fúnebre de las consecuencias que le presagio a la LOMCE, bien lo merece. Sin embargo, he decidido que no. He decidido que este post de hoy va a ser una oda al buen humor (irónico y ácido), que es como ,tanto los compis que me cruzado a lo largo del día de hoy como la que aquí suscribe, hemos decidido tomarnos la broma de los ya FAMOSOS 45 MINUTOS (tarariro tarariro). Yo sigo convencida de que todo se trata de un error tipográfico que nadie vio al revisar la susodicha ley... (por aquello de querer creerme que todo se hace pensando en el bien de la educación, que "no es más" que la base de toda sociedad y tal).
Aquí dejo pues mi versión "Chanante" del 1 de octubre de 2014 en un centro público español como otro cualquiera: el mío.
 
8:45 am. Reviso mi horario de hoy para descubrir con alegría que los miércoles es "mi día de jogging con peso". Tal cual. Porque hoy tendré que teletransportarme de infantil a primaria en cada una de las diferentes sesiones, y teniendo en cuenta que siento la presión de aprovechar al máximo los 45' raspados que me otorga el ministerio, no vaya a ser yo la responsable de que mis niños no adquieran la suficiente competencia comunicativa y demás objetivos estupendos, pues veo que me va a tocar hacer los desplazamientos sin pasar por caja. Es decir, iré de clase en clase con el material que voy a utilizar en todas y cada una de las sesiones repartido entre brazos y espalda: Monkey, Robot, las flashcards, las wordcards, las pinturas de cara, la carpetoncia con todo lo de 2º de primaria, la botella de agua para hacer caso al doctor y beber mucho (y acabar reventando mi vejiga por imposibilidad de parar en el aseo), la carpeta con mis programaciones de aula y temporalizaciones, la bolsita de USBs varios, el almuerzo para empalmar las clases con el patio... Así pues, lo cargo todo y ¡que empiece el día!
En infantil los 45 minutos son de siempre, así que, sin tener en cuenta que es la primera sesión real de inglés con 3 años, porque hasta ayer estábamos adaptándonos y demás, no ha estado nada mal, nos ha dado tiempo hasta a cantar un par de canciones con coreografía y todo, no ha habido lloros y todo ha sido miel sobre hojuelas. 9:45. La tutora, muy buena compi, se ha apañado para volver sola al aula con ellos (hacemos la sesión en un aula enorme y diáfana para poder bailar y cantar y tirarnos en el suelo a nuestras anchas), facilitando así mi puntualidad en la siguiente.
 
9:46 am. Entro en mi segunda clase del día ante la sorprendida expresión de mi compi, que me mira y dice resignada: "¿ya?", mientras yo descargo los tropecientos trastos arrasando con todo. La entiendo tanto. La primera hora empieza, de verdad, y con suerte, sobre 9:20, porque antes hay que contar con los que llegan tarde e interrumpen la clase con ese goteo que no deja avanzar, con hacer recuento para verificar asistencia y apuntar los que no se quedan a comer, revisar agendas por si hay notas, escuchar con atención, real y no fingida, al que te cuenta que ayer le cayó un diente y parar los pies a la marabunta que se engancha a contar sus propias experiencias (porque entonces ni a las 10 hemos empezado). Después, explicación de lo que se va a hacer, reparto de material, se abren libros/libretas... 9:30 prácticamente. Por tanto, cuando llego yo, tan sólo un cuarto de hora después, el pensamiento más agradable que le tiene que haber venido a la cabeza es: ¡ya podía haberse puesto enferma!, y ojo, sin maldad ninguna. Supervivencia pura. Lo dicho, llego, los niños recogen lo que están haciendo y los hago aterrizar en Reino Unido y los USA con las benditas rutinas, mientras la tiza vuela sola sobre la pizarra escribiendo la fecha (I wish I was a teacher at Howgarts...). De los tres juegos que llevaba programados, hago uno, porque ya nos hemos plantado en las 10:10, y aún nos queda abrir por primera vez en su vida el Activity Book, lo que, teniendo en cuenta que les estoy hablando todo el tiempo en inglés, nos lleva un rato más que si lo explicara en castellano. Es decir, nos viene a quedar un tiempo de unos 12 minutos para hacer las dos páginas programadas. Resultado: la gran mayoría no lo consiguen, no porque sean difíciles sino porque ME NIEGO A METERLES PRISA EN SU TRABAJO cuando su ritmo es, lo que diríamos, normal, que de los soñadores despiertos ya me he ido encargando yo.
- Boys and girls, listen please! Time to finish! Clean up, take your snacks and line up!! Off we go!!!...
- ¿¿¿¿¿Yaaaaaaaaaaaaaa????? ¡¡No hemos acabado!!
- I know... mmm... Don't you worry... You'll finish next day. (Mientras pienso: Sí, acabaréis eso pero dejaremos colgando lo siguiente, y así una y otra vez, hasta entrar en bucle.)
 
10:30 am: Bajo al patio con todos los trastos encima, porque la siguiente clase la tengo en la otra punta del pasillo cuando acabe el recreo, así que veo más viable bajar como una mula y esperar a que haya suficientes compis como para poder escaparme unos milisegundos y subir al aula, que dejarlos en la clase donde estaba y tener que escaparme luego con 20 alumnos detrás. Sobra decir que, obviamente, no paso por el aseo, porque ya me he demorado bastante con tanta subida, descarga y bajada, y mis compañeros no tienen la culpa.
 
11:00 am. Acaba el patio, hacemos filas, esperamos nuestro turno de subida y allá vamos. Tenemos la mala suerte (o buena, según se mire) de que en el aula están colocando el cañón de la PDI, así que cogemos trastos (suyos y míos), no sin antes tardar un siglo en repartirlos, y nos volvemos para abajo; hoy toca en la biblioteca. 11:20... Tenemos 24 minutos para hacer las rutinas, repasar vocabulario y proceder con el activity. Contamos con 1 minuto para recoger, porque la buena de la tutora me hace el favor de bajar a por ellos, para que yo pueda volar a infantil. Me dispongo a empezar y ... ¡Anda! ¡Los juegos! Nada, estos vienen "recién jugados" del patio, pueden trabajar directamente, ya otro día si eso. Explicamos pues el uso del libro, las actividades en sí y empezamos.
 
11:45 am. Levito a velocidad ultrasónica hacia infantil, los trastos ya no me pesan, a fuerza de cargarlos a toda hora ya son parte de mí. OOOOOHHHMMMMM! La clase en infantil transcurre sin más percances, al fin y al cabo, lo de los 45 minutos con los de 4 años está chupado, ellos ya se lo saben y yo también, así que levitan conmigo al salir del aula y volver y van a un ritmo que ni la cabra de la legión. ¡Tuuuutu, tututuuuuutu...! 12:25 volvemos a clase que las monitoras de comedor son puntuales y toca no fastidiar el primer día.
 
12:30 am. ¡Exclusiva! Guay, hoy no hay ni COCOPE ni ciclo, ¡yupiiiii! Vamos a aprovechar para llamar a la del cuentacuentos y cerrar con ella cosas, luego a Oxford para avisar de que hemos recibido el pedido, buscamos un ordenador donde poder imprimir la programación entera y dejarla en el ciclo a disposición del mundo. Se atasca la impresora, que esta harta de que hoy todo el mundo le meta prisa, y la paga conmigo, que no la saludaba desde junio. ¡Las 13:30 yaaaaa! Genial, me siento como si hubiera perdido el tiempo. ¡Ostras! No he llamado a la canguro para ver cómo va Rubiazo; menos mal que es un sol y que si no ha llamado ella es porque todo está en orden y no ha habido que usar de nuevo el ventolín. ¿He ido al aseo al final a hacer un pis? Sí, a las 12:30. Ok. Es que ya no me siento las piernas. Voy a acabar de programar sesiones de inglés, que con tanta cosa inacabada toca remodelar. Las 14:15. ¿¿14:15?? ¡Nena, la comida! Ya ha ido a por el carro una compi la mar de apañada, el resto estábamos inmersas en ordenadores y temporalizaciones y si no es por ella ni comemos. Primer plato, segundo y postre. 14:30. ¿Es bromaaaaaaa? ¡¡He comido engullido en 15 minutos porque sí!! Porque el ritmo de hoy ha sido tan frenético que he seguido la inercia. Me espera una digestión estupenda pues. Bueno, así sigo adelantando alguna cosilla. Mira, 537 wassaps de 5 conversaciones. Ni los abro, ni los miro. No sé ni quién me ha escrito. Ya a la salida digo que sigo viva. Son las 14:57 y salgo a por la fila.
 
15:00. Esperamos nuestro turno para mover la fila, cuesta un poquito, subimos, tienen cambio de mesas, se organizan con ayuda de la tutora. 15:10. De los 3 juegos, explicamos y hacemos uno y ya son 15:25. Pasamos a conocer el maravilloso mundo del activity book, entre 15:30 y 15:32 empiezan a trabajar. Idem del anterior. 15:42 y no han terminado. Piden acabarlo. Chicos no hay tiempo. Viene ya la seño y hay que recoger. ¿Nos lo podemos llevar a casa? ¡Me los como! ¿Pero cómo son tan monos? Lo pienso y... "esperad que venga la seño y le preguntamos porque no sé si ya os ha puesto deberes, y hasta el lunes no tenemos inglés, no hay prisa". Copio la agenda en la pizarra por si acaso, para adelantar, llega la tutora, lo hablamos, se preparan para copiar la agenda, y le dejo el marrón a ella porque ya llego tarde. Cargo tooodos los trastos de nuevo y bajo.
 
15:50. Good afternoon! Llego de nuevo a infantil. Vuelve a tocar desdoble. Organizamos grupos, hacemos fila y salimos. Rutinas, pinto caras, jugamos con los colores y las partes de la cara, bailamos un poquito y... ¡16:15! toca cantar "Goodbye, goodbye, see you agaaain..." porque en nada están llamando a los del autobús y se puede liar parda si nos cruzamos con toda primaria bajando. 16:20 niños en clase, salen los de infantil al bus.
 
16:25. ¡Los del autobús que se preparen! Ya baja primaria. Todos a sus puestos. Primer día de bus por la tarde y hay muchísimos niños más que ayer. Somos un grupito de especialistas ayudando a la directora, si no fuera así esto sería la guerra. Paso lista. ¡Faltan dos de primerooooo! ¡Va saliendo esta filaaaa! Una compi vuela a buscarlos a la otra punta del mundo. Falta otro alumno que no ha bajado. Otra compi comprueba, escaleras arriba, que es porque no ha venido. Empieza a sonar la música y el resto del colegio empieza a aparecer. ¡Yihaaa! Acompañamos a la fila entre montones de padres que esperan que la puerta de infantil se abra. Vuelvo dentro a por los despistados. Comprobamos lista. Están todos. El autobús se va.
 
16:32. Voy volando a por mis trastos. Los guardo. Cojo bolso, bolsa y demás pertenencias que van y vienen todos los días. Vuelo a por Pichu. ¡Hola amor! Sonrisota al verme. ¡Qué bonita es! Se me acaba de olvidar de un plumazo todo el estrés que llevo. Salimos al coche. Genial, fila de coches en segunda fila. Uno frenado. Hoy no salimos. LLamo a la canguro: ¡Saliendoooo, ya llegamos!". Se va un coche, eso me da margen para mover otro, y tras mil maniobras porque el sitio de salida era mínimo y nada orientado a donde yo estaba, consigo salir. ¡Faltaría más! Si hace falta lo saco por arriba.
 
¡FIN DEL DÍA EN EL COLE! Seguiré mi jornada laboral sobre las 22:30, cuando estén ambos sopa, y la casa más o menos decente, ropa sacada para mañana y demás. Eso si hay suerte y no toca ventolín con Rubiazo.
 
Mientras ceno un vaso de leche con tres kilos de chocoflakes, todo cortesía del bajón de azúcar que llevo, pienso que quizás éste es el año y que ha llegado mi momento: GRACIAS WERT, ESTE CURSO VA A SER EL IDÓNEO PARA PREPARARME UN TRIATLÓN. Tal cual, decidido. Ahora ya entiendo lo de los 45' tarariro tarariro, lo he visto claro repasando el día: he corrido, he subido y bajado escaleras como si estuviera entrenando a fútbol, todo con peso extra, he casi nadado en el patio entre charcos y más charcos mientras resolvía conflictos o perseguía a un alumno que tiraba trocitos de un azulejo de la ducha a la papelera... no he ido en bici, pero he hecho coreografías a ritmo militar porque el mismo estrés me impedía hacerlas con dulzura, y, mientras, apenas me he hidratado ni me he escapado al aseo. Soy una crack. De hecho, en cuanto cierre este post me pongo a mirar fechas de próximos triatlones en la comunidad para llevar la propuesta a la próxima COCOPE. 
Eso sí, después de hoy, además de la trolley que he pedido a mi dire para dejar de ser una mula y recuperar mi condición humana, creo que voy a pedir sondajes, ya que la propuesta de los pañales que ha hecho una buena compi no me convence, y permiso para llevar mis patines. Es eso o pasarle a usted, señor ministro, la factura de mi operación de suelo pélvico por arreglar mi incontinencia urinaria futura junto con las hernias discales de tanta carga extra. Esto como maestra.
Como madre, me planteo si ir echando cuentas de lo que le va a suponer a mi hija este nivel de estrés en cuanto pase el curso próximo a primaria, porque por mucho que los maestros nos acoplemos a todo y saquemos pañuelos de colores de la chistera sin tener varita, ya le aviso de que es IMPOSIBLE NO CONTAGIAR EL NIVEL DE ESTRÉS, PRISA Y AGOBIO a los alumnos. Sí, lo sé, la culpa también es nuestra, que no sabemos gestionar el tiempo. Con lo rebien que lo hacen los finlandeses, mecachis.
Pues mire, yo he decidido que mi OBJETIVO PRINCIPAL este curso en CERO ESTRÉS. Y cuando el estrés se apodere de mí, cantaré esta canción como mantra:

 
 Lo sé, es incompatible con sus famosos 45' tarariro tarariro... (Inhumano total, ¡qué profético el nombre del grupo!) Pues llegaremos hasta donde podamos, porque me niego a convertirme en una (y perdón por la expresión) "cagaprisas" y dejar de disfrutar en mis sesiones y cambiar mi metodología sólo porque "¡¡niños que no hay tiempo!!". Pienso seguir pintando caras, dando las clases en el patio cuando haga falta, bailando y disfrazándome. Serán sólo 25-30' de clase reales, pero al menos serán 25-30' en los que intentaremos disfrutar enseñando unos y aprendiendo otros, a pesar de que el objetivo principal de su nuevo timing parezca ser cargarse la enseñanza de un plumazo.

Así que... ¡a dormir que mañana me espera otro día de intenso entrenamiento triatlético, nada estresante y súper entretenido! Pero, no nos agobiemos, que como dice la canción: "no hay problemaaaaaaaaaaaaa...¡¡Ponte a reír!!"

CON M DE MAESTRA y T de TARARIRO TARARIRO 
 
 
 
 

7 de junio de 2014

Yo confío, tú... ¿confías?

Rubiazo se va a la granja. Sí, sí, a dormir. 

Ahora es cuando se escuchan los: "¿cómo? ¿a dormir? ¿con lo pequeño que es? ¿y lo dejas? Pobrecitooooo... Estás locaaaa..." Y un sinfín de preguntas y exclamaciones más que hacen que Maléfica, que tan de moda anda ahora, a mi lado sea un oso amoroso.

Pues sí, Rubiazo, con sus 19 meses recién cumplidos, se va a la granja a vivir una experiencia inolvidable, a dormir una noche fuera de casa con sus compis, lejos de papá, mamá y su hermana; y se va porque tanto su padre como yo CONFIAMOS PLENAMENTE EN SU MAESTRA EDUCADORA y, en general, en el equipo que lleva su escuela infantil y en el proyecto educativo que llevan a cabo, y dentro del cual está incluída esta salida. Sobra decir que, evidentemente, si no fuera así, no es que no iría a la granja, sino que directamente no estaría en esta escuela infantil. ¿Que es muy obvio lo que acabo de decir? Pues no crean señores, que parece que no tanto.
Los que me conocéis, y quizás los que me leéis, sabéis que en mi vida, además de ser madre, soy MAESTRA. Pues en esta entrada voy a tomar mi voz de maestra para hablar del presente de la escuela y la (devaluada) figura del maestro, sin olvidarme del estupendo empastre del nuevo currículum de primaria, es decir, de lo que se supone que nuestros hijos/as deberán tener consolidado al acabar la etapa de primaria.
Como decía, YO CONFÍO en la maestra de mi hijo, y en la de mi hija también. Eso implica que creo en su buen hacer, que sé que lo que hacen y cómo lo hacen es siempre pensando en el beneficio de mis hijos y de sus compañeros, en sus cuidados, sus necesidades y su educación. Como padres que confían en las maestras de sus pequeños, agradezco inmensamente su labor, sé que es bonita pero también sacrificada, y por ello, RESPETO su trabajo al 100%. Eso no quiere decir que si en algo no estoy de acuerdo lo acataré como un borrego, no, porque también creo en el diálogo, en la comunicación y en la posibilidad de entendimiento entre dos adultos que no opinan lo mismo. Pero lo que tengo (tenemos) claro es que JAMÁS DESACREDITARÉ A SUS MAESTR@S, y menos usando descalificativos, delante de mis hijos. Uno, porque nadie merece una actitud así, dos porque entonces el respeto que creo estar inculcando lo habré mandado al garete en cuestión de segundos. Los niños absorben y copian ABSOLUTAMENTE TODO, así que más nos valdría tener esto en cuenta en múltiples ocasiones, porque sus primeros modelos de referencia somos nosotros, y tal cual vean que hacemos o actuamos para con los demás, así lo harán ellos también. Y no nos engañemos, que con los primeros que practicarán esta manera de actuar será con nosotros mismos.
COMO MAESTRA vivo el día en el aula y en la escuela con ilusión, con ganas, con mil proyectos, con mucho amor hacia mis alumnos, bien sean de inglés o de mi tutoría, con mil ideas para llevar a cabo, con bloqueos porque las cosas no salen como esperaba y necesidad de "reiniciar" la máquina, con cansancio a veces y con energía la mayoría. Y vivo una realidad que, cada vez en más ocasiones, me decepciona enormemente y me entristece bastante. LOS PADRES NO NOS QUIEREN. O no nos valoran. O no valoran nuestra labor y nuestro buen hacer. O simplemente, falta comunicación. No lo sé. No sé lo que hay, pero algo está fallando, y a mi modo de ver, humilde como el que más, no parece que vaya a cambiar.
Cuando entro en mi aula cada mañana lo hago con unas ganas tremendas de comerme el mundo, y de enseñarles a mis alumn@s a comérselo también, porque me apasiona mi trabajo. En mi aula no enseño sólo lengua o matemáticas, intento, como muchos otros compañeros, hacer de la experiencia de aprender toda una aventura. Además, a diario, y durante varios momentos a lo largo del día, resuelvo conflictos, unas veces cosas leves y otras asuntos realmente difíciles. Tanto las primeras como los segundos son FUNDAMENTALES, y el tratamiento que les demos tanto en el aula como desde casa, cuando pedimos la colaboración familiar, es IMPORTANTÍSIMO, pues de ello dependerá que determinadas conductas no beneficiosas para el/la alumno/a implicad@ se erradiquen o se reproduzcan sin fin, y cada vez con más fuerza. Y hablo tanto de falta de motivación y esfuerzo, como de conductas graves disruptivas, como de acoso a compañeros, o mala educación y falta de buenas maneras a la hora de relacionarse con iguales o adultos. Porque todo cuenta, todo NO vale y todo influye y ayuda o perjudica.
Cuando te encuentras con respuestas, a mi modo de ver, desafortunadas por parte de la familia (en mi caso, las menos, gracias al cielo, pero las hay) se te cae el alma a los pies, porque te das cuenta de que hay algo que no está funcionando como debería, y no para comodidad tuya, sino pensando en el futuro de esa personita que está en tu aula y que, parece, seguirá actuando como lo hace porque sabe que se le consiente y se admite esa mala conducta. A mí se me llena el alma de impotencia cuando, en un intento de comunicar qué hay de "perjudicial" en cierto comportamiento para un/a alumn@, sus padres te responden con una desafortunada nota en la agenda en la que las buena formas brillan por su ausencia. Soy madre y, evidentemente, me gustaría que cuando me hablaran de mis hijos apreciaran sus virtudes, pero también deseo que en esta labor tan complicada de educar, haya quien pueda echarnos un cable y hacernos ver aquello que en casa no vemos; y podrá gustarme más o menos, claro está, que una no es de piedra, y me costará más o menos aceptarlo, pero... Señores, resulta que nuestros hijos no son iguales en casa que en la escuela, y es lógico, porque ni sus estímulos ni las interacciones que mantienen son las mismas, con lo cual su manera de relacionarse con el medio, cambia. Por tanto... No neguemos antes de escuchar. Está claro que hay gente para todo, y que profesionales con falta de profesionalidad o desmotivados los hay en todos los sectores, pero nuestra profesión es PURA VOCACIÓN, y como tal, merece un voto de confianza y un poco de cariño y consideración.
En los últimos tiempos he vivido, si no directamente sí a compañeros, "notitas" muy desafortunadas en las que la educación y los modales brillaban por su ausencia, en las que se dudaba claramente de nuestra capacidad y en las que casi se nos pedía que agradeciéramos que se nos dejaba a "sus niños" en nuestras manos, en las que se nos recordaba que "nuestra obligación es ocuparnos de ellos" y se dudaba 100% de que así fuera. En ocasiones así... ¡YO FLIPO! Es que no hay expresión que lo explique mejor. Lo siento si suena duro, pero me parece patético que personas a las que ves reflejadas en las actitudes (maleducadas) de sus hijos se crean con el derecho de menospreciar el trabajo de todo un claustro. La vida es más sencilla, oigan: no confían en nosotros, en nuestra escuela, en nuestras capacidades, en nuestra labor diaria (ésa que la leyenda urbana dice que acaba a las 17h y se va de vacaciones más dos meses sin pegar ni chapa)... Váyanse. No les guardaremos rencor, aunque sí lamentaremos mucho el futuro que les depara a sus hijos esa actitud mezquina y ese despotismo no ilustrado. 
Insisto, YO CONFÍO, TÚ... ¿CONFÍAS?
Y sí, obviamente, NOS EQUIVOCAMOS, MUCHO, CADA DÍA... Pero también hacemos lo indecible por aprender de esos errores. A mí personalmente me gusta decirles a mis "niños" que me he equivocado cada vez que lo hago (exactamente igual que hago con mis hijos), bien sea copiando algo en la pizarra, bien al intentar solucionar un conflicto, bien cuando pido silencio a quien no está hablando. Mis alumn@s SABEN QUE NO SOY PERFECTA (¡gracias al cielo! porque sería una responsabilidad insufrible), y saben que es genial cometer errores siempre y cuando tengamos la voluntad de repararlos. Me apena enormemente, pues, que la opinión generalizada actual sobre L@S MAESTR@S sea la de que nos equivocamos en todo, la de que no miramos por nuestros alumnos sino por nuestros intereses y comodidades, la de que nuestra labor no es importante y casi diría que innecesaria, la de que nos dedicamos a almorzar y tomar cervecitas en las excursiones si en ellas hay monitores... TRISTE. Porque si así fuera: no me emocionaría con una carta llena de faltas que dice "gracias" y "te quiero", ni con un dibujo en el que llevo una corona, ni me acostaría a las 00:00 remodelando la programación porque hemos adoptado un pez con la unidad de los animales o hemos empezando a trabajar en el huerto porque estamos estudiando las plantas, tampoco haríamos una salida de "pensado y hecho" por el barrio para aprender in situ el día a día de las calles de una ciudad y sus comercios para poder compararlas con un pueblo, ni me quedaría a mediodía corrigiendo cuadernos, libretas o controles, o decorando la clase mientras me como de pie un bocadillo, ni aprendería a manejar programas de pizarra digital para adaptarme a los nuevos tiempos, ni bajaríamos a dar la clase al patio porque así estamos más fresquitos o para medir con la cinta métrica, ni haríamos sesiones improvisadas de cuentacuentos, ni me inventaría un baile para aprender algo que cuesta, ni me ilusionaría con la caída del primer diente que hay que guardar para que llegue a salvo a casa, ni abrazaría a quien lo necesita, ni intentaría dejar a parte mis historias para recibirlos cada mañana con una sonrisa... Son tantas cosas las que hacemos con AMOR DEL BUENO, que ante tanta falta de CONFIANZA en nuestra labor se nos seca cada vez un poco un trocito de corazón. Sí, L@S MAESTR@S TENEMOS CORAZÓN.
Insisto... YO CONFÍO, TÚ... ¿CONFÍAS?
Parece que en nosotros no, pero sí en todas las patrañas que quieren venderte sobre la educación actual. Sí confías en toda esa filosofía barata de que los niños no pueden oírse un NO jamás porque se traumatizan de por vida y se bloquean... Y confías también en el NUEVO CURRICULUM DE PRIMARIA porque han dicho en las noticias que tus hij@s van a tener tropecientas "horas" de todas las asignaturas. Sin embargo, no has tenido en cuenta que:

1. Si no dices nunca "no" a tus hijos y no les pones límites les estás mandando un mensaje erróneo y dando una imagen irreal de lo que representa vivir en sociedad: no todo está bien ni permitido. Un NO a tiempo es un SÍ bien grande a la convivencia cívica y responsable, entre otras muchas cosas.
2. Los minutos son iguales que los que había con la ley anterior (y lo serán con la siguiente): ni se acortan ni se estiran porque no son de chicle.
3. Entonces, haciendo "la cuenta la vieja", parece bastante improbable que lo que te venden como "horas" sean horas de 60 minutos. Lo que pasa que da mucho juego cambiar la palabra adecuada, SESIONES o CLASES, por una que ataque directamente al subconsciente y lo deje idiotizado y pensando en que nuestros hijos acabarán primaria con un nivel de universidad, y de las buenas.
4. Por todo lo dicho anteriormente, debes saber que si hay 30 sesiones de, mínimo, 45 minutos, las sesiones o clases se van a reducir a MEDIA HORA REAL. ¿Que por qué? Pues no será porque alarguemos el patio hablando o subamos tarde a primera hora mientras nos contamos el día anterior, como a veces has pensado, sino porque ni alumnos ni maestr@s tenemos la capacidad de teletransportarnos, tampoco conseguimos sacar el material necesario con un chasquido de dedos a lo Mary Poppins, ni obviamos los conflictos que surgen a diario, varias veces al día, y que consideramos lo suficientemente importantes como para parar lo que sea y resolver ipso facto.
5. CADA NIÑ@ ES UN MUNDO y por ello aprende de diferente manera y a diferente ritmo. Los 45 minutos que plantea este MARAVILLOSO CURRICULUM (elaborado, seguro, pensando en y por nuestr@s hij@s) no contemplan pues la realidad del aula. En una clase, pongamos, de 1º de primaria con 22 alumnos, sin maestr@ de apoyo porque se ha suprimido un/a maestr@ de primaria en cada CENTRO PÚBLICO, puedes llegar a encontrar 1 niño que lee perfectamente, 5 niños que están en proceso de adquisición de la lectura y casi la tienen consolidada, 2 alumnos con NEE (necesidades educativas especiales), 2 con déficit de atención o atención dispersa, 4 aún bastante inmaduros para su edad y que por tanto van mucho más lentos que el resto en este proceso, y 8 de diferentes ritmos según el día y lo que tengan delante. Y todos y cada uno de ellos son IGUAL DE IMPORTANTES y nos necesitan de igual manera, pero en una sesión de 45 minutos, de los que descuentas 15 entre entrada/salida del aula, reparto/recogida/cambio de material, resolución de algún conflicto, cambio de maestr@... quedándonos con 30 minutos reales, lo siento señores pero ni poniéndonos la capa de HÉROES lograremos atender a todos ni de igual manera ni como merecen o necesitan, y además lograr que consoliden lo que acaban de oír.
6. Con tanto cambio de sesiones y áreas, y con sesiones tan cortas y destarifadas... ¿de verdad pensáis que va a mejorar el nivel actual de nuestr@s alumn@s, esos de los que, por otro lado, se nos dice que viven en otra realidad y sociedad diferentes a las nuestras y que por tanto debe recibir otro tipo de atenciones con otro tipo de metodologías? ¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ? ¿No queréis que se traumaticen pero por contra los infláis a actividades extraescolares después del colegio y además os alegráis por toooodas esas nuevas "horas" que el NUEVO CURRICULUM SE SACA DE LA MANGA (y que, recuerdo, no son horas sino sesiones)?
7. MAESTR@S-ORQUESTA:
Esos maestros y maestras que están sacándose títulos y más títulos a golpe de billete y universidad privada, los mismos que, nada más tengan el B2 (título según el cual el poseedor del mismo "Es capaz de entender las ideas principales de textos complejos que traten de temas tanto concretos como abstractos, incluso si son de carácter técnico siempre que estén dentro de su campo de especialización. Puede relacionarse con hablantes nativos con un grado suficiente de fluidez y naturalidad de modo que la comunicación se realice sin esfuerzo por parte de ninguno de los interlocutores. Puede producir textos claros y detallados sobre temas diversos así como defender un punto de vista sobre temas generales indicando los pros y los contras de las distintas opciones." Según el MARCO COMÚN EUROPEO DE REFERENCIA para las LENGUAS), 
estarán capacitados para dar clase de inglés y clase de cualquier área en inglés. Esto sería estupendo si fuera real y estuviera bien hecho, pero como todo aquello que se hace de manera rápida e interesada, siento comunicaros queridos padres, que nuestr@s hij@s no van a ser unos cracks en inglés, sino que van a seguir siendo a vergüenza europea por excelencia. Pero... queda muy bien decir que se está obligando al profesorado a sacarse el titulito de marras. Y así, idem con el resto de áreas, queridos padres, porque volvemos a la época en la que nuestros antecesores iban a la escuela: a esos maestros y maestras que daban de todo, estuvieran o no suficientemente formados, porque era lo que había, sin recibir, curiosamente, críticas de ningún tipo. Aunque mirándolo egoistamente, teniendo en cuenta que en aquella ÉPOCA DORADA la figura del maestro y la maestra estaba tan bien considerada, era casi una autoridad y recibía el respeto de padres y alumnos (y alguna que otra manzana)... IGUAL ME CONVIENE PERDER EN UN TIEMPO MI PLAZA DE MAESTRA DE INGLÉS (ésa para la que me he formado concienzudamente, he opositado y me sigo formando) y convertirme en MAESTRA-ORQUESTA.

Aunque, ¿sabéis qué es para mí lo mejor de todo este "merdel" (y perdón por la expresión) actual en el que me veo envuelta como MAESTRA que soy y ejerzo? LAS INCONGRUENCIAS que se lanzan constantemente en forma de mensajes capciosos y que todo el mundo cree y sigue, siempre y cuando no las diga un maestro, claro. ¿No decíais y creíais que nuestros hijos necesitan menos carga lectiva, cero deberes en casa (craso error, por cierto, porque el hábito de trabajo no es innato, necesita crearse) y más tiempo de juego? Entonces, ¿cómo narices os alegráis con toda esta sarta de despropósitos continuos? ¿Cómo consentís que jueguen con la base de toda sociedad y la tomen como moneda de cambio para vendernos la moto? 
Pues como decía al principio: YO CONFÍO, PERO EN QUIEN DE VERDAD DEBO HACERLO, EN AQUELLOS QUE SE DEJAN LA PIEL POR MIS HIJOS DÍA A DÍA, Y NO EN LOS QUE JUEGAN CON EL FUTURO DE ESTE PAÍS, QUE HAN DEMOSTRADO QUE HACEN SIN SABER Y DESHACEN SABIENDO QUE NO DEBERÍAN. 

Confío en l@s maestr@s de corazón, en quienes construyen, o lo intentan, cada día un mundo mejor para Pichu y Rubiazo. Gracias Carmina, Inma, Pilar, Juani, Ana, MariaJo, Cynthia, Susana, Ester, Belén, Eva, Mari Carmen, Andrea y todas aquellas maestras y maestros que han formado, forman y formarán parte de nuestra vida y de la nuestros hijos. GRACIAS POR CONFIAR EN NOSOTROS COMO PADRES Y POR VUESTRA LABOR DIARIA, DEDICACIÓN, ESFUERZO Y CARIÑO PARA CON NUESTROS HIJOS. GRACIAS.

 Y TÚ... ¿CONFÍAS?

CON M DE MAMÁ y de MAESTRA

29 de septiembre de 2013

Educación y Enseñanza empiezan por E de EMPATÍA...y de Escuela Pública


Llevo muchísimo tiempo queriendo escribir sobre EDUCACIÓN, ENSEÑANZA y en general sobre el mal de nuestro sistema educativo, perdón, quería decir "de nuestro sistema", porque es el general el que necesita unos buenos reajustes sin los cuales es inviable que el resto de sistemas funcionen, entre ellos el educativo o el sanitario.
Cuando en este país se habla de EDUCACIÓN, en realidad se quiere hablar de ENSEÑANZA, porque cuando se habla de la primera nos estamos refiriendo a lo que "se da en el cole", y no señores, si la palabra cole está por ahí lo que estamos queriendo decir es ENSEÑANZA, porque en principio (y lo digo a conciencia), la EDUCACIÓN ha de venir de casa, mamarse desde la cuna (o la cama, para las/os del colecho), y ha de cultivarse día a y día, regarse con paciencia "y una caña", para que de verdad cumpla su cometido: traer al mundo personas, y no animales con aspecto humano. 

La ENSEÑANZA, sin embargo, hace referencia a las áreas, contenidos y vivencias que se imparten en la escuela, en el aula y que están incluídas en un currículo oficial, y va acompañada, dicho sea de paso, de la EDUCACIÓN que cada maestro/a tiene y que transmite, como currículum oculto, a todo el alumnado al que ENSEÑA (que no EDUCA), ya que es con los maestros/as con quien, a la larga, el niño/a pasa más horas al día. 
Por tanto, sí, los/as maestros/as EDUCAMOS, pero de manera indirecta o implícita, pues no dejamos de ser personas, con nuestros defectos y virtudes, nuestros escollos y nuestras glorias, que nos vienen de cuna, como a todo hijo de vecino, pero nuestra competencia real es la ENSEÑANZA. Mientras que la competencia ma/paterna (en la que me incluyo para hacer examen de conciencia) es EDUCAR, formar personitas con valores que sean capaces de convivir en una sociedad cada vez más atrofiada socialmente, inculcar respeto al prójimo y respeto hacia uno mismo, y en definitiva, ejercer la labor de ma/padres, que para algo hemos traído hijos al mundo. Y ojo, EDUCAR no es empeñarnos en que nuestros hijos e hijas terminen una carrera universitaria o sean personas de éxito, que la EDUCACIÓN va mucho más allá. Podríamos darnos con un canto en los dientes si conseguimos que nuestros hijos sean buenas personas, individuos con criterio propio pero con capacidad de trabajo en grupo y de interacción social, personas felices cuya única meta es vivir su vida lo mejor que puedan y sepan, y no, no hablo en el plano material. 
En lo que respecta pues a los maestros/as, entre los que me incluyo, diré que nos queda una labor socialmente devaluada, infravalorada y castigada, y que, en mi humilde opinión siempre, es una labor de bastante peso social: ENSEÑAR, pero no enseñar asignaturas, sino ENSEÑAR A QUERER APRENDER, es decir, MOTIVAR. 
Cuando un niño/a llega a nuestra clase, desde el primer paso que da en ella, está poniendo en tela de juicio todo lo que a continuación va a presenciar, en el buen sentido de la palabra para aquellos que entran con la inocencia pura de la ilusión por la novedad, y en el sentido propio para aquellos cuyos padres/tutores, en un descuido fortuito, han puesto a caer de un burro el colegio, los maestros y la labor en general de este gremio horribilis. Es por ello que nuestro primer cruce de miradas, nuestra sonrisa franca y nuestras palabras han de transmitir lo que estamos pensando: "soy afortunada de que estés en mi clase, bienvenido/a. A partir de ya estás en un entorno seguro, voy a cuidarte todo el tiempo y aquí vas a ser feliz, porque NO VOY A JUZGARTE, NO VOY A RIDICULIZARTE, NO VOY A PONER EN EVIDENCIA TUS CARENCIAS, pero sí VOY A INTENTAR MOTIVARTE, VOY A CONTAGIARTE LA ILUSIÓN POR APRENDER, VOY A CUIDAR DE TI COMO SI FUERAS MI HIJO/A, VOY A FELICITARTE POR TUS LOGROS Y AYUDARTE CUANDO NO CONSIGAS LO QUE MARCA EL CURRÍCULO y VOY A ENSEÑARTE A PENSAR POR TI MISMO, porque desde el momento en que has entrado en este aula YO YA TE QUIERO, con tus virtudes y tus defectos, con tus carencias, y tus aptitudes, SIN CONDICIONES, porque CREO EN TI". 
Y todo esto que he de ser capaz de hacer llegar a todos y cada uno de mis alumnos/as voy a hacerlo a pesar de no tener recursos humanos dentro de mi aula, más allá de "yo mi me conmigo", que apoyen a quienes más lo necesitan, ya sea por necesitar refuerzo o porque van solos y requieren de más material y más nivel. Voy a hacerlo a pesar de tener dentro del mismo grupo niveles más que dispares, caracteres que chocan y muy diversos estilos de aprendizaje. Voy a intentar llegar a todos y cada uno en la medida de mis posibilidades, bailando encima de la mesa si eso es lo único que hace que aprendáis los músculos del cuerpo en valenciano. 
Ahora... No por eso voy a contener mi "pataleo", mis quejas y mi opinión cuando digo que este país se carga día a día nuestra labor, y con ella el futuro de esta sociedad. Porque utilizar como moneda de cambio EL SISTEMA EDUCATIVO y las leyes que lo regulan es de ser muy retrógrado, de tener menos vista que un topo y de tener pocas ganas de que esto funcione. Cansa escuchar que los maestros viven de lujo porque sólo tienen vacaciones, y que a lo único que se dedican es a "tener manía a sus alumnos". Pues oigan, no somos nosotros los que matriculamos a sus hijos en tropecientas actividades extraescolares o los dejamos viendo la tele mil horas seguidas para que no molesten. Ni somos nosotros, con nuestros sueldazos vitalicios de ministros-políticos-y demás los que hemos acabado con la economía del país, porque somos maestros (y en mi caso, para más choteo general, del estado) y no magnates/maNgantes.
Así que vamos a intentar poner todos un poquito de nuestra parte y pensar, pero de verdad, no en plan mitin político y dolor fingido, en quienes son los que están pagando el pato realmente: nuestros/as hijos/as; o lo que es lo mismo: EL FUTURO DE ESPAÑA (y olé).
Creo que perdemos mucho el tiempo en sandeces, en críticas no constructivas y en el hablar por hablar, se nos llena la boca a padres y maestros (totalmente incluída en ambos grupos) con lo que deberían hacer unos y lo que deberían hacer los otros, y sin embargo, en contadas ocasiones hacemos lo que realmente tenemos que hacer: COMUNICARNOS COMO ADULTOS PREOCUPADOS POR NUESTROS MENORES. 
Ya lo he dicho antes, a los padres nos corresponde EDUCAR, a los maestros ENSEÑAR. Y a partir de ahí, crear un camino de colaboración, de trabajo conjunto, de comunicación bidireccional, de aprecio verdadero y de madurez sólo depende de las ganas que tengamos de hacer las cosas bien, no hay más.
Lo que ya se escapa de nuestro alcance es la mala gestión que hacen los gobiernos (sí, plural, porque da igual el color y la ideología, les importa un pimiento del padrón a todos las consecuencias de sus cambios absurdos y nada meditados) con nuestro sistema educativo. Cómo gracias a que se han fumado "el parné" nacional, ahora nos quedamos sin fondos para la educación pública, ésa a la que en teoría TIENEN DERECHO TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO, sin excepción. 
Ya no hay dinero para becas de estudio, ni de transporte, ni para comer, ni para bonolibro, ni para las guarderías... NO HAY DINERO. Justo ahora que muchas familias no tienen qué ofrecer a sus niños cuando se sientan en la mesa (si es que no se la han embargado también), justo ahora, tampoco hay dinero para algo tan básico, necesario y de todos como es la ESCUELA PÚBLICA.
Y no, no me quejo de que me hayan bajado el sueldo, me lo hayan congelado o me hayan quitado la paga extra (que de extra no tiene nada, porque es algo que me he currado, señores). Me quejo Y BIEN ALTO de que ESTÁN CARGÁNDOSE DE UN PLUMAZO LA ESCUELA PÚBLICA con tanta gilipollez. Están, bajo mi punto de vista, intentado PRIVATIZARNOS la vida, y con ello, están queriendo diferenciar cada vez más los estratos sociales, como antaño. Así sólo podrán estudiar los "señoritos", porque los de a pie no tendremos ni donde caernos. Acabaremos siendo un país de ABORREGADOS, si es que no lo somos ya.
Eso sí, somos muy plurilingües, y si no miren a doña Anne The Bottle, el nuevo hazmerreír mundial después de su debut como alcaldesa (elegida a dedo) que defiende la candidatura para los JJOO de la capital de España, país de pandereta y de toro sobre el televisor. Pero somos plurilingües sólo con el inglés, ¿eh? Porque las lenguas cooficiales son una mierda, una vergüenza y un auténtico símbolo de "palurdismo" nacional, ¿verdad, (sin)Wert(güenza)? 
Pues que sepa que aprender idiomas, aunque no sean mayoritarios, contribuye de forma favorable al desarrollo del cerebro, dota de mejores habilidades lingüísticas a los hablantes y favorece el aprendizaje de manera general. Y lo digo como maestra de inglés, fíjese usted por donde. Así que podríamos empezar a llamar a cada cosa por su nombre y, si hablamos de plurilingüismo, que éste sea real, partiendo de la base de que las lenguas cooficiales son parte de la historia, de nuestra historia, y por ello son riqueza y patrimonio cultural. Y si no, miren la familia real, que a pesar de todos los desaguisados que están saliéndole a la luz ahí sigue, y como justificación para aquellos pro monarquía: es que la figura del rey, bla, bla, bla...
Pero claro, hablar de alumnos plurilingües en la ESCUELA PUBLICA, en un país en el que se exige una mini titulación a los maestros no especialistas en lenguas para que enseñen a sus alumnos, en un país en que el dinero se emplea en comprar confeti para fiestas de cumpleaños en vez de usarse para pagar a los maestros que realmente hacen falta, en un país en el que se ha reducido un maestro de primaria (mínimo) por escuela, y en el que todos hemos de saber hacer de todo, pero de golpe y porrazo oigan, no vayan a pensarse que tienen ustedes tiempo para prepararse con cursos y demás. 
Y de entre todo este merdel se levanta una manita y se oye una vocecita que dice: ¿Y por qué a mí mamá? ¿Porque yo no tengo derecho a un maestro de apoyo cuando tanto lo necesito?
Y una respuesta: Pues porque la vida no es justa en muchas ocasiones, y ésta es una de ellas, y os ha tocado a vosotros vivirla.
Lo bueno de las adversidades es que nos hacen crecer personalmente, y mira tú por dónde, ése SÍ ES BUEN UN MENSAJE PARA NUESTROS HIJOS.
Mientras todo este empastrazo se arregla, PRACTIQUEMOS LA EMPATÍA, que para algo empieza igual que EDUCACIÓN y ENSEÑANZA, y pongámonos en el lugar del otro antes de presuponer, juzgar o echar la bronca.
Y dicho esto, os invito a que os toméis un relaxing café con leche, descafeinado que si no no dormiremos, a la salud de LA ESCUELA PÚBLICA y de todos aquellos, padres, madres, maestros, maestras y, sobre todo ALUMNOS, que formamos parte de ella, CREEMOS EN ELLA y la hacemos posible.


CON M DE MAMÁ y E de EDUCACIÓN y ENSEÑANZA