13 de mayo de 2018

Peligro: MINIFALDA.

En las gasolineras hay un cartel que está equivocado.

Me refiero a ése que indica que no se pueden usar móviles mientras repostas.
Ese cartelito no advierte del verdadero peligro de incendio en una gasolinera: las minifaldas.

Sí. El jueves fui a la gasolinera para lavar el coche. Y sí. Llevaba minifalda. Y oye, no sabéis la de piropos, amabilidades desbordantes y atenciones que me cayeron en lo que me costó comprar la ficha de autolavado. Más que cuando entras en un banco para pedir un préstamo hipotecario.

Bueno, me cayó atención y también un comentario de esos que te vienen de regalo si eres mujer, rubia y, además, llevas minifalda. De esos que a mí me súper encantan.

Pues nada, el señor gasolinero, atentísimo, perdió él mismo la cuenta de las veces que dijo guapísima, igual que debió acabar con dolor de mandíbula de tanta sonrisa de anuncio. Oye, que otras veces he ido, pero con pantalones, y ya la cosa no ha estado tan así, tan exagerada, tan... Incendio en la Repsol de la entrada del pueblo.

Cuando el peligro llega en forma de vaqueros, melena rubio pollo y gafas de sol, pues los gasolineros son majísimos. Pero si llevas mini falda... Aaaaaaaay. Si llevas minifalda son la leche. Que yo por dentro pienso: "Alma de cántaro, si me quito las gafas ahora mismo, te caes de culo del careto de walking dead maternal que llevo. ¿Qué haces con tanto piropo gratuito, Romeo?".

Pues sí. Minifalda, melena y gafas de sol polarizadas: caca. Porque después de esos "guapísima" que te llueven como si los jefes les dieran comisión por decirlos, también llega el comentario tipo "y aquí está tu ficha de autolavado, guapísima" (número 26). ¿Sabes cómo va?"

Y entonces, a mí me sale esa vena soez que muchas, en el fondo más oculto, llevamos dentro. Y me imagino mi dedo corazón señalando el techo de la gasolinera. A dos bandas. Con las dos manos bien arriba.
Pero entonces pienso en la educación que me han dado y me digo: "No. De manera gestual no, que no lo va a pillar. Que es hombre, moreno, pero hombre".

- ¿Sabes cómo va, guapísima?

- Obvio que lo sé, SEÑOR (esa estaquita va directa al costado izquierdo, así "ZASCAAA"). SOY MUJER.

Y le sonrío, con esa sonrisa que sólo sube hacia una de las orejas. Lo que viene llamándose 'desdén' de toda la vida. Me giro con un golpe de melena rubia pollo, y me voy. Mientras el gasolinero aún tiene la moral de desearme un "Que tengas un muy feliz día, guapísima", y yo cruzo la puerta con un "No lo dude, SEÑOR".

Pues sí.
Cambien el cartel.
Quiten el teléfono y pongan una minifalda bien tachada.
O cambien los dependientes.
Eso es. Y pongan sólo mujeres. Que son las únicas que no se queman cuando ven dos piernas caminando hacia el mostrador.
Claro, es que ellas no ven dos piernas. Ellas ven una persona.
Que digo yo que será porque son mujeres y somos más simples.
¿O era al revés?
No lo sé. Yo ya me he liado.
Como soy rubia (y encima de mentira), uso gafas polarizadas y visto minifalda...

Pues nada, que pensando en el futuro minifaldero de mi hija, y el de mi sobrina,  o el de mi hijo si algún día quiere llevar minifalda (que lo de rubio a él le viene de serie), estoy preparando un escrito dirigido a los gerentes de gasolineras, para que adapten sus carteles a la realidad machista que nos rodea. Y se dejen de tanta tontería.

Ya que se ponen a avisar de los peligros al repostar, que lo hagan bien, leñe. Que luego llega una a poner gasolina o lavar el coche y lo primero que hace es apagar el móvil. Y eso, hoy en día, no sirve de nada. Porque parece que, lo que de verdad hace chispa, son los choques neuronales ante ciertas prendas de vestir femeninas.

¡Viva el siglo XXI!



4 de mayo de 2018

Que no quiero poder con todo

Con motivo del Día de la Madre, que se celebra este primer domingo de mayo, en el pueblo donde vivo, y con toda la buena voluntad del mundo, han colgado unos carteles que vienen a decir, más o menos: Mamá, tú puedes con todo. Y yo he cortocircuitado un poquito.

Y es que yo soy madre, saben. Pero no quiero poder con todo. No. Paso.
No quiero esa carga social pasada de generación en generación, heredada casi genéticamente, que hace que: uno, yo sienta que debo poder con todo; y dos, me sienta culpable cuando no es así.

La presión que soportamos las mujeres, por el simple hecho de ser madres, es horrenda. Insoportable. Ahoga.
Y no, no tiene nada que ver con nuestros hijos. Ellos no nos aplastan psicológicamente, lo hace la cultura social del patriarcado en el que vivimos. Que sigue lanzando mensajes que nos lían, y que van de carga subliminal disfrazada de apoyo y felicitaciones.

TÚ PUEDES CON TODO. CAMPEONA.
Eres la agenda familiar. Controlas absolutamente todo lo relacionado con los niños, el hogar y, si trabajas fuera, pues eso también.

Déjennos respirar.

Mamá cuida, lava, cose, cocina, limpia y va a las reuniones del cole y a las citas del pediatra. Y si no lo hace, pues es raro. Y aún hoy se le mira un poquito de reojo a esas madres cuya opción es no hacerlo.
Suerte que vamos acabando con el topicazo y ya hay muchos padres que también cuidan, lavan, cosen, cocinan, limpian, van a las reuniones del cole y a las citas del pediatra.

Lo triste es que sigue habiendo una sutil diferencia entre las madres y los padres: cuando una madre no llega a todo, o deja de hacer algo que teóricamente le corresponde para hacer algo que, simplemente, le apetece más... Aparece la culpa. Cuando es un padre quien no lo hace, no hay culpa, no la siente (generalizando). Porque culturalmente, es algo normal.

Señores, y muchas señoras, entérense bien: NO QUEREMOS PODER CON TODO. Queremos poder, pero sin matices. Unos días más, y otros menos, de la mano de nuestras parejas si las tenemos, o del brazo de la vecina del quinto que es súper maja, o en soledad. Pero así no, gracias. Con todo no, gracias.

Que Wonderwoman es un mito. Y yo ya no quiero serlo.

Quiero permitirme la licencia del "hoy no puedo más" sin sentir que estoy fallándole al universo entero y que, por culpa de mi parón temporal, igual colisionan Marte y Neptuno.

Quiero que la presión social, sobre las súper madres que debemos ser, desaparezca.

Quiero que podamos sentirnos bien cuando nos pilla el toro y no preveemos las cosas del hogar que toda mujer madre ha de preveer.

Quiero que las madres puedan con lo que les dé la gana cada día. Y no con lo que se supone que deben poder porque así nos lo han enseñado.

Mi más sincera felicitación a todas las madres del universo. En especial a aquellas que descubren cada día que no llegan a todo, para que asuman de una vez que NO PASA NADA, y que "poder con todo" es digno de WW, que era mujer, pero no madre. Vamos, que no nos representa.😉

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE A TODAS!

Vamos a dedicarnos nuestro día a ser un poquito más libres pero, sobre todo, a creérnoslo.