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20 de marzo de 2015

CARPE DIEM

Pasamos mitad de nuestra vida preguntándonos qué es la felicidad, y la otra mitad buscándola. Si, como dicen, la vida son 4 días... Dos los empleamos en preguntar y los otros dos en perseguir un sueño.
Y yo me pregunto... ¿No nos valdría más la pena vivir el momento, disfrutar del día a día, achuchar más a los nuestros, sonreír más, llorar más, emocionarnos más? En serio, ¿no nos valdría más la pena simplemente VIVIR?
Nuestra sociedad y el entorno contaminado en el que nos movemos nos impiden conformarnos con lo que nos regala la vida, porque se nos enseña que siempre podemos tener más. Se nos programa para seguir buscando, como en los paquetes de ganchitos en los que sale la típica tarjeta "rasca rasca".
Y de pronto, un día, te arrebatan a quien tú más admiras, o te ves en la cama de un hospital, o consolando a un amigo que acaba de ser dejado y piensas: "¿ Pero qué mierda estoy haciendo con mi vida?".
He conocido culturas en las que las gentes eran felices sentándose en la calle a comer arroz sobre una hoja de árbol, tal cual, sin más. Culturas que no buscan más allá porque disfrutan del "aquí y ahora". Culturas que viven casi en el umbral de la pobreza porque su gobierno ya se encarga de que las ganancias del turismo no las toquen más que los de arriba y en las que, sin embargo, la gente de a pie sonríe. Envidio su riqueza de espíritu, su amor por la sencillez, a pesar de los pesares.
Cuanto más tienes, más quieres. Totally agree.
Y así, buscando y esperando, quizás un mal día la vida nos dé el "Game over!".
 
CARPE DIEM pues.
 
 
 
CON M DE MAMÁ y C de CARPE DIEM

7 de febrero de 2014

10 cosas que SÍ/NO quiero en mi vida

1. Quiero estar rodeada de gente buena, discreta y sin estridencias. Personas positivas que sonríen francamente y que intentan darle un giro a las adversidades, aunque no siempre lo consigan.
2. No quiero personas negativas, cuya "mala vibra" se huele a kilómetros, que contagian su angustia vital allá donde van, que siempre tienen la queja en la boca y el gesto torcido, y que nunca tienen bastante.
3. Quiero aprender de las personas que hallan paz en cualquier circunstancia que les toque vivir, por difícil que sea, que saben ver el lado bueno a todo, aunque a veces parezca que eso es imposible.
4. No quiero copiar el victimismo de quien se sabe fuerte usando esa arducia, y rechazo esa actitud lastimera e improductiva que sólo lleva a entrar en una espiral negativa sin fin y caer al pozo sin fondo de la desidia.
5. Quiero ser capaz de alegrarme cuando hay viento, lluvia o ambos juntos, y eso representa dificultad en la marcha normal con mis pequeños, ya que si siento la lluvia y el viento es porque estoy viva.
6. No quiero desear cosas o hechos extraordinarios que impiden que aprecie las pequeñas cosas de mi día a día con los míos.
7. Quiero tener la sensación de que lo he dado todo, de que me he dejado la piel en cada paso, en cada iniciativa y en cada proyecto, familiar y laboral. Quiero saber que lo he intentado al 200%.
8. No quiero el conformismo en mi vida, el dejarme llevar, el no luchar por mis ideales, mis valores y mis convicciones. No quiero tener la sensación de que podía haber hecho más.
9. Quiero VIVIR LA VIDA INTENSAMENTE CON LOS MÍOS, con y por las personas que hacen que cada día tenga sentido. Quiero reír hasta tener dolor de estómago y llorar hasta que no me queden lágrimas. Quiero ser YO y poder así completar un NOSOTROS real y con proyección infinita.
10. No quiero correr, precipitarme y dejarme llevar por la inercia diaria del hastío y las obligaciones. No quiero tener la sensación de que en el segundo anterior no respiré con fuerza. No quiero olvidarme de lo que realmente quiero y me hace sentir viva hasta cuando me fallan las fuerzas. No quiero vivir teniendo la sensación de que me estoy perdiendo algo, porque mi vida está llena de preciosos matices que debo aprender a admirar.

CON M DE MAMÁ

6 de febrero de 2014

Pon un RUBIO en tu vida

Hazlo. Porque entre otras muchas cosas, tendrás la suerte de salir de casa con el pantalón rallado de amarillo "fosfi" desde mitad muslo a la rodilla, y así, podrás ir en bici de noche sin tener que llevar chaleco reflectante, porque tu pantalón ya hace las veces de luciérnaga.
Pon un RUBIO en tu vida y aprenderás la capacidad que los músculos de la cara tienen para hacer los mil y un gestos: de enfado, de cabreo (hay un ligero matiz, sí), de enfado "pero no", de "mira cuánta penita doy", de "ay, qué malito estoy hazme caso a mí también", de "sé que me adoras, no puedes negarlo"... y un millón más. Luego intentarás copiarlas, a ver si cuela y a ti también te funciona, pero lo único que conseguirás será que las patas de gallo arruguitas de reír se te marquen mucho más.
Pon un RUBIO en tu vida y sonreirás cada mañana muy a tu pesar, aun cuando ese mismo RUBIO te haya dado la nochecita y no estés muy receptiva. Da igual, porque te plantará un beso baboso en medio de la cara o te pegará un tortazo mientras dice "maaaaaaaaa" para despertarte dulcemente, te entrará la risa y ya te ha ganado.
Pon un RUBIO en tu vida y comprobarás que el tiempo vuela. De hecho vuela tanto que, en lo que te cuesta girarte a coger cualquier cosa de la mesa, él habrá salido por patas y tendrás que correr para encontrarlo. Así que te quedará la duda de si la duración de tus "segundos" es la misma que la del resto del planeta, y te entrarán unas ganas horribles de sacarte un máster en Física, peeeero no podrás porque, en realidad, tú no tienes tiempo y ha sido todo un espejismo.
Pon un RUBIO en tu vida y, al fin, entenderás los problemas de física que hacías en COU (una ya tiene una edad, es lo que hay) en los que un objeto era lanzado con X trayectoria desde un punto A y llegaba a un punto B a una velocidad de Y m/s. Para ello sólo tendrás que intentar ayudar al RUBIO a pinchar algo con el tenedor, él se enfadará pensando que no quieres dejarlo cenar solito en plan "¡pero qué mayooooor!", lanzará el tenedor (cargado, claro) con una fuerza de taitantos julios y llegará con él a la otra punta del salón, donde lo espera el sofá de piel blanca, que combina ideal con cualquier trozo de comida que caiga sobre él. 
Pon un RUBIO en tu vida y comprenderás de golpe y plumazo tooooodas las acepciones de las palabras jeta y morro, te sentirás más que nunca como el ciego del Lazarillo de Tormes y descubrirás que tú de picaresca sabías poco, casi nada o nada. Bueno, y que él se las sabe todas, y es consciente de ello.
Pon un RUBIO en tu vida y TE ROBARÁ EL ALMA, te hará reír aun cuando te falten las fuerzas, te creará mono de su mirada, sus "moflos" rechonchos, su sonrisota gamberra, su caboloncho de pelo casi transparente y su mirada de "MAMI, TE TENGO CONQUISTADA, SOY ADORABLE A RABIAR, Y LO SABES".


CON M DE MAMÁ y R de RUBIO

10 de agosto de 2013

Para ser feliz quiero un camión

No, no es que esté con la famosa cancioncita en la cabeza, que también, es que es la verdad: QUIERO UN CAMIÓN. Y sé que cuando lo tenga seré muy feliz. ¡Ojo! Que no es que ahora no lo sea, pero tener UN CAMIÓN le dará a mi vida de madre ese puntito de locura-cordura que creo que me falta.

¿Que por qué? Sencillo.

Cuando tenga un camión podremos despejar nuestro salón-comedor porque podremos meter la "sección juguetería" dentro. Y así no habrá que saltar bloques de construcción mientras se aparta con el otro pie el castillo de princesas, y se llevan en la boca unos colores y sobre la cabeza un cubo de playa. Cuando tenga un camión podré habilitar cierta zona del mismo a modo de "vestidor", y así me olvidaré de hacer cajas y maletas de ropa cada cambio de estación, porque todo estará en mi camión, y no en la silla de mi habitación (rabiosa actualidad), pues ya no tendré que encontrar ese "ahora que su ropa ya está, cuando tenga un hueco, me pongo con la mía". Cuando tenga un camión podremos meter en él la compra necesaria para un semestre, y así nos evitaremos los 200 viajes "al carrefú" o a mercawoman, para disgusto de la gente del barrio: menos visitas, menos lactancia-despelote público. Cuando tenga un camión podremos salir de fin de semana o de vacaciones siempre que queramos, porque total, será subirnos y arrear, que lo importante ya irá dentro. Así nos evitaremos las intensas jornadas de "haz maleta, deshaz maleta, carga en el coche, no cabe todo, saca lo que ya has puesto, intenta encajarlo de nuevo y tal... Game over en el TETRIS". Cuando tenga un camión podré celebrar los cumpleaños de Pichu y Rubiazo y dejar que inviten a todo el colegio. Y me ahorraré la dichosa visita al parque de bolas, total, bastará con ponerme en primera fila en toda cabalgata o desfile que se precie, pillar todas las pelotitas que lancen, y llenar el camión con ellas. Cuando tenga un camión podré aparcar mi coche dentro, como hacía el del Coche Fantástico, y así ahorraría en lavaderos y en líquido para el "limpia". Además, fardaría un montón saliendo del camión con mi coche como si nada: titiririiiií, titiririiií, titiririririiiiiií, ¡Kit, rápido! Cuando tenga un camión utilizaremos la pared de la parte trasera de "cine de verano", y podremos ver el canal Disney en pantalla gigante, y así Peppa Pig, en vez de una cerda con cara de secador de pelo, parecerá una montaña animada con forma de "cerdaconcaradesecadordepelo". Cuando tenga un camión podremos ir de SPA todos los días, porque será tan sencillo como meter unas cuantas bañeras de formas diferentes y llenarlas con agua y sales de baño de colorines. Y al final del recorrido acuático, instalaremos un sillón de masaje, de esos que hay repartidos por alguno centros comerciales rollo exposición, y que la gente quema de tanto probarlos (total para no comprar). Cuando tenga un camión no tendré el sueño que tengo ahora, porque podremos instalar una habitación de juegos totalmente acristalada dentro de él, y junto a ella dos hamacas de las que cuelgan de palmera a palmera... Y ríete tú de paraísos caribeños. Cuando tenga un camión... Zzzzz... Zzzzzzzz... (Buenas nocheeeeees... Zzzzzz) CON M DE MAMÁ y C de Camión

1 de julio de 2013

Feliz Lunes


Pues sí, ¡FELIZ LUNES! a toooodo el mundo. Y como a veces cuesta creer que "hoy puede ser un gran día"... Aquí os dejo una imagen con mensaje que descubrí hace ya tiempo y que me gusta mirar y leer de vez en cuando, para esos días en los que la sonrisa empieza a torcerse un poco.
Porque el vaso puede verse medio vacío o MEDIO LLENO, todo es cuestión de actitud. 
Así que... ¡FELIZ LUNES, A HACER LA PLANCHA Y FLOTAAAAAAAAR!


CON M DE MAMÁ