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25 de agosto de 2016

Bienvenidos a Nunca Jamás

En octubre cumplo 39 años. 

Dicho así, a bocajarro, suena grande, largo, mucho, viejo y algo difícil de digerir. Sin embargo, y si tengo suerte, mi vida no ha hecho más que empezar y tengo las mismas ganas que hace casi 39 años de comerme el mundo con un poco de helado cremoso de limón y virutas de chocolate.

Los 39 años han pasado más rápido de lo planeado, al menos de un tiempo aquí. De pronto, miro lo vivido y soy consciente de que tengo capítulos para escribir una serie de televisión de ésas que duran toda una vida, por peculiar, por intenso y porque ya son casi 39 años repletos de historia. La mía y la de los míos.

De lo hecho no me arrepiento de nada, creo. De lo no hecho, tampoco, al menos hoy por hoy. Sigo soñando como cuando era niña, despierta. Me gusta imaginarme cumpliendo mis metas, y a los míos felices, sanos y unidos. 

De lo vivido no borraría nada, por dolorosos o tristes que hayan sido muchos de los episodios, porque si soy quien soy es justo por esas batallas campales que he lidiado y por haber salido victoriosa de ellas, y más fuerte.

De quienes ya no están lo echo de menos todo, cada día y con la misma intensidad, y daría mis casi 39 por volverlos a tener y poder disfrutar con ellos otros 39 más. Como sé que su marcha es irreversible, los vivo en mi día a día y los pienso y adoro a cada ratito. No es consuelo, pero ayuda a que la tristeza sea más llevadera.

A día de hoy, con un cuerpo algo más viejo, o menos joven, sin canas, pero con arrugas grabadas a fuego de sonrisas y lágrimas, sigo inventándome juegos, cantando a grito pelado, bailando cuando nadie me ve o cuando suena una canción que me gusta y me ve todo el mundo, disfrutando de saltar en los charcos, jugando a guerras de agua, comiendo dulce a escondidas, riéndome a carcajadas por tonterías, llorando de emoción con cualquier cosa. A día de hoy, con el cuerpo menos joven, o algo más viejo, me reinvento a diario para no caer en la rutina, para no aburrir a mis sentidos, hago trastadas, me pongo nuevos retos, me entusiasmo fácilmente con cualquier nuevo proyecto, planeo cosas de chicas con mis amigas como cuando sólo era yo sin los míos, me gusta mirar la Luna llena y mojarme con la lluvia. A día de hoy, sin canas, pero con arrugas grabadas a fuego de sonrisas y lágrimas, sigo siendo pizpireta, exageradamente dramática, atrevida, cabezota, algo chula y muy llorona.

En octubre cumpliré 39 años. Y sigo siendo una niña. Una niña que ha crecido, se ha convertido en madre, y en maestra, pero que sigue viviendo en Nunca Jamás porque piensa que los adultos son muy, muy aburridos.

Ojalá que nunca, nunca, nunca dejemos de sentir pasión por las pequeñas tonterías que nos hacen reír, y que conservemos nuestro espíritu de niños toda la vida.

Una vez, hace no mucho, me dijeron que yo era como Peter Pan; y aunque el fin del comentario no era precisamente halagar, no saben que lo único que consiguieron diciéndomelo fue reforzar mi idea de que quiero seguir guardando esa pizquita de locura de niña que aún me queda. Hoy sé que ése fue uno de los piropos más bonitos que me han dicho en mis casi 39 años, aunque la intención fuera justo la contraria. 😉


Por muchos años más en el País de Nunca Jamás. 😝😊

1 de diciembre de 2015

Amo a Laura

Hoy he recibido este correo de una tal Laura.
La verdad es que no sé qué me ha resultado más cómico si el asunto casi amenazador "Noni, te quedas sin Nochevieja", el encabezamiento en el que me promete que me regala diez euros 'by the face' o su futuro predictivo cuando dice que me pondré las botas en la cena y bailaré hasta altas horas de la madrugada. 

De hecho, como me ha hecho reír un buen rato, he pensado dejar a un lado mi vena antisocial y responderle al correo. La pena es que, como Laura no se identifica más que por su nombre, si es que de verdad es ése, pues voy a tener que lanzar la respuesta un poco al aire y esperar a que el milagro de las ondas lo haga llegar a "mi Laura".

Querida "amiga" Laura,

(Y digo amiga porque alguien que me escribe con ese grado de confianza y tuteo debe ser una persona de las que suelen estar presentes en mi vida.)

No te agobies que acabarás estresándome a mí. ¿Cómo voy a quedarme sin Nochevieja? Eso es imposible a no ser que el gobierno decida cargarse esta fecha y reinventar el calendario, que a estas alturas de la vida todo puede pasar. Nochevieja es y está. Así que yo tendré Nochevieja, exactamente igual que el resto de los españolitos de a pie, tú incluída.

Otra cosita que quería comentarte es que está bien que sepas que soy de buen comer, pero que des por hecho que voy a ponerme como un ceporro cenando, pues como que no. Una tiene que ser un poquito más discreta, que las verdades ofenden y no queda muy bonico llamar a una amiga zampona. Además, podría darse el caso de que lo de zampar tanto fuera por prescripción médica, así que tú mejor chitón, no vaya a ser que en realidad lo digas porque es más fácil ver la paja en el ojo ajeno o porque la envidia es cochina, cochina.

Otro detalle sin importancia es eso de bailar hasta altas horas y bla, bla bla. Nena, eso ya lo hago todas las noches cuando Rubiazo me llama entre sueños o tiene crisis de asma o tiene ganas de juerga, así que repetir planazo en una noche que supuestamente es tan especial me parece una soberana tontería. Igual, se me ocurre así a bote pronto, el plan molón molón, para mí y para cualquier madre en las mismas circunstancias y a la que hayas tenido a bien enviar un correito similar es precisamente ¡DORMIR!, como actividad original y como manera chachi de dar la bienvenida al nuevo año.

Así que, querida Laura, como es de bien nacido ser agradecido, te doy las gracias por tu preocupación por mi noche de Nochevieja. Te informo de que aún no tengo plan ni ansío tenerlo, y por todo esto, deduzco que o bien no eres tan amiga mía como parecía porque no estás al día de mi vida o bien te has equivocado de destinatario. 

Y dicho esto, Laurita, me voy a ver si me pongo las lentejuelas y el taconazo que en breve el rubio me pide el primer baile y aún estoy a medio vestir.

Buenas noches especiales, como las de tu ansiada Nochevieja.

Firmado:

Noni, la "sin planes".