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22 de julio de 2016

Paren el mundo...

Que yo me bajo.
Estaba en mis rutinas de la tarde noche: baños, cenas, el cuento de antes dormir, la lechita de Rubiazo... Todo como siempre, sin cambios, la seguridad de la rutina con ellos.
Bajo y me conecto al mundo exterior, para leer los titulares de la noche y lo veo: ATENTADO EN MUNICH, TERRORISTAS SUELTOS POR LA CIUDAD, HELICÓPTEROS CON FRANCOTIRADORES...
Y me he puesto a llorar. No me he dado cuenta de que estaba llorando mientras leía todos los titulares hasta que una lágrima me ha tocado los labios. Pero ¿en qué mundo de locos vivimos? ¿Con qué tranquilidad podemos mirar hacia delante si cada vez son más y más frecuentes las barbaridades que cometemos?
No tenemos bastante con andar inmersos en un sistema en el que los países ricos se alimentan de los recursos de los supuestos países pobres, no, es que además, para añadir emoción a nuestras vidas, nos da por andar matando en nombre de lo que sea. 
Hace unos días escribía sobre mi necesidad de creer en un mundo mejor. Así no hay quien lo consiga. 
Tengo dos hijos preciosos, una sobrina muy bonita y tengo miedo. Miedo por ellos. Miedo de que esta corriente de deshumanización siga creciendo y no tenga fin.
Podría hacer una disertación larga, dar las mil y una razones, pero no puedo, ni quiero, ni sé si me vale la pena o me sirve de algo. 
Decepción y tremenda tristeza. Vacío.
Tengo el corazón a trocitos, por Munich y por todas las atrocidades que a diario se cometen en nombre de la humanidad.

Paren el mundo, que yo me bajo.

18 de octubre de 2015

Porque mañana no podré...

Porque mañana no podré o mi alma no querrá.
Porque llorarte más fuerte es imposible.
Porque en dos días cumplirías 69 años.
Porque desde hace dos recuerdo cada minuto de tu despedida y final.
Porque a pesar de la pérdida repetiría cada uno de esos minutos contigo y mis hermanos.
Porque dos sigue siendo igual que uno.
Porque 19 fue el día y fueron los minutos.
Porque la rabia pasa pero queda la impotencia y el no entender.
Porque me siguen haciendo falta tus consejos, tus enfados, tus cariños y tus ojos.
Porque sigo siendo pequeña.
Porque siento que nos queda mucho por vivir y compartir y no entiendo que no estés del todo.
Porque mirar las estrellas es bonito pero mirarte a ti lo era más.
Porque un padre marca y porque tú has sido el pilar de mi vida.
Porque me parezco demasiado a ti, con lo bueno y con lo malo.
Porque echo de menos entrar en tu casa.
Porque me gustaría seguir comprándote plátanos verdes, horchata y natillas.
Porque sigo hablando muy rápido y no estás tú para decirme que frene el carro.
Porque sí.
Porque no hace falta ningún motivo especial para echarte más de menos.
Y porque más es del todo imposible.

2 años sin ti. Una vida por delante y muchos más sintiendo que me faltas. Nos faltas.

HASTA LA LUNA Y VUELTA. INFINITAS VECES.

Con M de Mamá y 19 de octubre.

16 de septiembre de 2015

Paren el mundo que yo me bajo ya

Ayer vomité. Desde luego esto no sería nada significativo, y menos con lo desagradable que es que alguien te hable de temas escatológicos, si no fuera por el motivo. Acababa de comer. Entré a leer las noticias para hacer un parón mental. ¡Y a qué mala hora!
El primer titular que encontré fue el que hablaba de Rompesuelas, el toro asesinado en Tordesillas. Y aunque la imagen era horrible, y sabía que no iba a resultarme nada agradable lo que leyera... Leí. Vaya si leí. Hasta la última palabra. Sin saltar ni una coma. Desde el primer párrafo me entró un fuerte dolor en la boca del estómago, como cuando tuve la úlcera. Pero necesitaba seguir leyendo. ¿Morbo? Lo dudo. Asombro, impotencia, rabia, incredulidad y mucha pena, tremenda pena...
Vomité. Como para no hacerlo.
Leer de qué va exactamente este "emocionante" festejo me dejó bien claras dos cosas: una, que me he caído tarde del árbol porque no tenía ni idea de que esta barbarie existiera así tal cual; dos, que el ser humano puede llegar a ser el animal más rastrero, carroñero y despreciable del planeta.
Gracias al cielo, parece que no todos los que andamos al otro lado de la barrera compartimos esta bestialidad de modus operandi en cuanto diversión y festejo se refiere. Aunque siendo como parece que somos tantos que ESTAMOS EN CONTRA DEL MALTRATO ANIMAL, DE MATAR ANIMALES POR PLACER, DE ASESINAR PARA DESCARGAR NUESTRA INFERIORIDAD Y SENTIR PODER SOBRE UN SER INFINITAMENTE MÁS INDEFENSO Y DÉBIL... no entiendo como esta barbaridad de festejo, ritual o como mierdas quieran llamarlo no ha desaparecido antes.
Os juro que imagino la escena tal cual se describía en el artículo y se me vuelve a encoger el estómago. Me asfixia la imagen de un ser humano lanceando a un toro porque sí... una y otra vez. Me turba la imagen de un animal sangrando, muriendo, cayendo mientras intenta escapar de una multitud de AUTÉNTICOS BÁRBAROS que van a por él entre lanzas, gritos y golpes.
¿PERO QUÉ PUTA MIERDA ES ÉSTA, SEÑORES? ¿POR QUÉ NARICES ESTA ABERRACIÓN SE PERMITE Y SE DEFIENDE?
 
¡PAREN EL MUNDO QUE YO ME BAJO YA MISMITO! ¡PÁRENLO!
 
No diré más. Básicamente porque estoy llorando de impotencia y de pena. Mucha.
 
OS DEJO AQUÍ EL ENLACE A LA PETICIÓN QUE EL PACMA LANZÓ PARA EVITAR QUE AYER EXISTIESE... Si firmamos muchos quizás el año que viene el 15 de septiembre se mencione por otra cosa.

 
TAMBIÉN OS PASO LA PETICIÓN QUE HACE CHANGE.ORG PARA ABOLIR EL TORO DE LA VEGA Y QUE SIGUE VIGENTE PORQUE SE NECESITAN 50.000 FIRMAS Y AÚN FALTAN UNAS CUANTAS. ¿VAMOS A POR ELLAS?


CON M DE MAMÁ... ¡PAREN EL MUNDO QUE ME BAJO YA!

11 de diciembre de 2014

No te dejes nada en el tintero...

Nacemos con muchísimas capacidades, con muchas habilidades que esperan ser desarrolladas y explotadas, y así será según las circunstancias de cada uno al nacer: familia, entorno, cultura... Y sin embargo, no hay nada que nos prepare para la pérdida de un ser querido, al menos en el mundo occidental. Hay terapias post pérdida, ignoro si las hay también previas a que el terrible desenlace ocurra, cuando éste es obvio, que seguro que también las hay, pero... El luto tiene que vivirlo cada cual, y según el momento en que le llegue lo llevará de una manera u otra, lo que está claro es que para esto no hay reglas.
Cuando pierdes a alguien importantísimo en tu vida necesitas que el mundo entienda cómo te sientes, que sean capaces de ponerse en tu lugar, de comprender tu pena y compartir tu pesar. Sin embargo, ahora que echo la vista atrás, me doy cuenta de que eso no es posible en absoluto. La empatía nos permite colocarnos en el lugar de otros, "wear their shoes", pero esto no es posible si hablamos de la pérdida de una persona fundamental en nuestras vidas. Nadie puede vivir el dolor del de al lado, y sólo podrá saber cómo se siente si, en su caso, ha perdido también a alguien con el mismo grado de relación. Y aún así, no es lo mismo. Entender esto me ha ayudado a no enfadarme con algunas situaciones o con lo que, en algún momento, he creído falta de consideración. Simplemente, no podían sentir como yo porque no son yo.
En esto de llorar la pérdida de un ser más que querido, no hay reglas, aunque aquellos que pasan por el mismo trance establecen un tiempo aproximado de un año para que el pesar empiece a llevarse algo mejor. Justifican el año por aquello de que es el tiempo que necesitas para vivir sin esa persona cada uno de los momentos especiales que se repiten cada 365 días: cumpleaños, festividades, aniversarios... He de reconocer que, cada vez que me decían que así solía ser, me mostraba bastante escéptica. Sin embargo, así ha sido, más o menos. Pasada la barrera del año sin mi padre, sigo llorando su ausencia, aunque no sobre todo en los días "señalados", sino ante las pequeñas cosas del día a día. Soy capaz de pensar a diario en él y sonreír mientras en mi cabeza él me devuelve la sonrisa. Eso no quita para que no lo eche terriblemente de menos, que no siga pidiendo a quien quiera escucharme que me lo devuelvan, que sigo necesitando sus palabras, sus abrazos y sus ojazos. Eso no quita para que, de repente, con canción de fondo o sin ella, me eche a llorar cuando menos lo espero.
Si no hay nada establecido en la manera de llevar el luto, lo que sí debería ser universal, siempre que las circunstancias lo permitan, son las despedidas de las personas que tanto significan para nosotros. Y no, las despedidas no son exclusivas para las últimas horas que compartes con ellos, las despedidas han de valernos para cada día. ¿Sabéis eso de "nunca te vayas a dormir enfadado con aquellos que quieres"? Pues eso mismo. Deberíamos tenerlo como ejercicio cada noche: arreglar lo que se ha fastidiado, y si el ambiente no lo permite, al menos no cerrar los ojos sin haberle dicho a nuestros allegados que los queremos, a pesar del día gris, de nuestro mal humor o el suyo. Nunca sabemos cómo será la mañana siguiente. No podemos adivinar si seguiremos con nuestra aparente comodidad sentimental o la muerte nos arrebatará a quienes más amamos para no devolvernos sus sonrisas nunca más. Estas cosas se nos escapan. Pero lo que sí está en nuestras manos es el vivir sabiendo que nuestros seres queridos saben todo lo que queremos que sepan sobre nuestros sentimientos hacia ellos, el no guardarnos nada que luego ya nunca podamos decirles. Cada día es buen momento para tararearles una canción que les encante, para decirles mil veces "te quiero" hasta que nos hagan callar (con una sonrisa disimulada de satisfacción), para leerles un rato uno de sus libros favoritos, para conversar unos minutos sobre lo divino y lo humano o llamarlos con cualquier excusa tonta sólo para oír su voz, para abrazarlos fuerte, para volverlos a abrazar, para besarlos, para mirarlos fijamente y retener toda esa vida en sus miradas... Siempre es buen momento para escribirles una carta, que empiece con cualquier excusa y que acabe siendo una declaración de amor y admiración en toda regla.
Yo tuve la suerte de poder hacer todo eso porque mi padre tuvo la mala suerte de padecer una enfermedad cruel que, un buen día, se lanzó a llevárselo del todo y lo apagó poquito a poco a lo largo de cuatro intensos días. Sé que soy muy afortunada porque pude aprovechar hasta el último segundo junto a él, porque no me callé nada desde el momento en que presentí que cualquier día no podría hablarle, y porque él tuvo la serenidad suficiente para ejercer de perfecto receptor de todo ese afecto. Es por eso, y porque en mi entorno tengo amigas que han sufrido pérdidas recientemente, o que ven que alguna de las personas de su círculo especial se apaga, que veo como una necesidad, como algo vital, el obligarnos a liberar nuestras emociones, expresar nuestros sentimientos y no dejarnos nada en el tintero, porque aunque no perdamos nunca la esperanza de que todo haya sido un mal sueño y que nuestra persona va a aparecer en cualquier momento por la puerta o nos va a contestar la llamada... la realidad es que no, que si se van es para siempre, que notaremos su presencia, nos perseguirá (con suerte) su esencia, pero jamás volveremos a estrecharlos entre nuestro brazos, ni a tenerlos delante cara a cara para decirles bien claro: NO OLVIDES NUNCA QUE TE QUIERO. HASTA LA LUNA Y VUELTA.
No hay ninguna regla que ayude a aliviar el tiempo de luto, pero sin embargo, saber que lo has dicho y dado todo llena de calorcito el alma y te da para llegar hasta la siguiente estación a repostar combustible.
¿Qué? ¿Ya les habéis dicho cuánto los queréis? ¿Ya habéis estrechado sus brazos y los habéis besado 100 veces hoy? ¿Ya les habéis cantado su canción? Venga, que aún estáis a tiempo. Sois muy afortunados.



CON M DE MAMÁ y L de LUTO

28 de agosto de 2014

Cuando nuestros mayores se vuelven pequeños...

Hace tiempo que me ronda este tema, delicado y triste a partes iguales, por circunstancias obvias, o quizás no tanto. Desde el momento en que mi mente y mi corazón lo pensaron, se ha ido fraguando un claro homenaje a aquellos que nos han dado la vida, que nos preceden, que lo dieron todo a cambio de nada, de algún beso achuchado tal vez, pero poco más, y a los que un buen día, la vida les dio un revés y pasaron a ser ellos quienes necesitaron que nosotros lo diéramos todo por ellos, a cambio, tan sólo, de una mirada agradecida.
 
Hace un tiempo, una buena amiga compartió en su Facebook el siguiente escrito (dedicad un par de minutos a leerlo, vale la pena): SOMOS PADRES DE LA MUERTE DE NUESTROS PADRES, que me hizo llorar, mucho, durante un rato largo, pero que me hizo, sobre todo, sonreír. Lloré con nostalgia mientras leía, pero lo hacía mientras sonreía de pura satisfacción, como cuando sabes que las cosas se hicieron bien. Supongo que esa lectura removió aún más mi necesidad de hablar de nuestros mayores. Poco después fue mi hermano quien compartió un vídeo que también dejaba claro el mensaje de la inevitable senectud y de nuestro papel en ella. Así que, con todo el respeto que merecen, desde el cariño más profundo, y con la gran admiración que deberían despertarnos... Ahí va mi sentir, mi mensaje, y parte de mi corazón PARA ELLOS, NUESTROS MAYORES.
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La vida es un ciclo. Sí. Y como tal, nos trae al mundo indefensos y así nos suele despedir. Si todo sigue su curso natural, nacemos dependientes, y así morimos. Nuestro comienzo y nuestro final están unidos por un fino hilo que conecta nuestra manera de responder a la llamada de la vida o de la muerte.
Cuando niños, son nuestros padres quienes nos proporcionan el calor necesario para salir adelante, cubren nuestras necesidades primeras, nos llenan de amor en forma de besos, abrazos e, incluso, los necesarios límites, nos ayudan a aprender para que, poco a poco, seamos autónomos, personitas capaces de resolver nuestro día a día por nosotros mismos. Comparados con cualquier animal somos, literalmente, inútiles. Cuando viejos, nuestro cuerpo y nuestra mente se vuelven vagos, recuperan su inutilidad, desafían lo aprendido, lo practicado... y volvemos a ser esos seres dependientes que, hace muchos años, nacieron siendo así. El tiempo nos arrebata la salud a veces, otras no, pero sí la energía. Se las lleva lejos, donde nuestra mirada no alcanza y nuestros débiles brazos tampoco. De pronto, sentimos que no servimos para nada, que estamos hipotecando la vida de los nuestros, y que nuestra vida se escurre entre nuestros dedos como la fina arena de playa... De pronto, nos estamos yendo.
Miramos con nostalgia lo vivido, nuestros sueños alcanzados, nuestros logros, nuestras inquietudes saciadas, lo que dejamos a quienes se quedan, el legado en forma de vida que regalamos a nuestros hijos y que deseamos les dure siempre. Y, un día, sin saber muy bien cómo, el proceso de regresión a nuestro nacimiento, es inminente, ya no se va, se establece, sin pedir permiso, sin concesiones, implacable y cruel. Y nos volvemos pequeños. Somos como cuando llegamos a este mundo: necesitamos cuidados, cariño e infinita paciencia. Necesitamos lo mismo que nuestros padres nos dieron a nuestra llegada: AMOR INCONDICIONAL EN CANTIDADES INFINITAS; la diferencia está en que este amor lo utilizamos entonces para salir adelante en este mundo loco, y ahora lo necesitamos para dejar el mundo que ha sido nuestro hogar sin miedo, para despedirnos de la vida y pasar a otra esfera, desde la que, curiosamente, estaremos mandando a los nuestros mucho más amor del recibido en el proceso de nuestra marcha. 
Cuando nuestros mayores se vuelven pequeños... sólo piden amor. El amor incluye paciencia, cariño, dedicación, sonrisas a cambio de enfados y nuestro tiempo. Ellos recibieron nada cuando nos lo dieron todo. ¿Seremos capaces de devolverles ese amor incondicional? No es fácil. Hay días duros, en los que le cansancio te puede, la paciencia se agota, te fastidia tener que repetir varias veces la misma escena, cambiar de planes de golpe... Porque, sobre todo, somos humanos y no tenemos el corazón de piedra, con lo bueno y lo malo que implica. El truco está en mirar atrás, llenar el corazón de recuerdos bonitos, de momentos padres-hijos irrepetibles, de buscar en esa mirada enfadada la sombra de la frustración y la tristeza y darnos cuenta de que ellos no han elegido llegar a esto ni llegar así. Tenemos el poder de darle la vuelta a la tortilla, de acompañarlos para que su despedida sea dulce, o su largo camino hasta el final del viaje más cómodo, de hacerles saber que nos tienen, siempre, como nosotros los hemos tenido a ellos, y de que si estamos ahí es por amor, del bueno, porque queremos, porque LOS QUEREMOS, porque somos felices cogiendo su mano y hablándoles bajito, porque nos sentimos plenos amándolos sin límites y sin horarios. Porque ellos nos dieron el regalo de la vida y nosotros queremos regalarles nuestro tiempo sin condiciones, para que su fin de etapa, largo o corto, sea tan dulce como nuestros comienzos.
 
Cuando nuestros mayores se vuelven pequeños... No hay vuelta atrás, no hay concesión de tiempo, no es reversible... Y un buen día, su sueño se convierte en eternidad. Querámoslos mucho, infinito, HASTA LA LUNA Y VUELTA.
 
 
CON M DE MAMÁ y de MAYORES

19 de enero de 2014

IRREMEDIABLEMENTE... HOY TE PIENSO CON MÁS FUERZA

Irremediablemente.
Porque vives en mi mente cada día. La imagen de tu rostro sonriendo me acompaña, flota con constancia en mi cabeza sin que yo me haga el firme propósito de pensarte a cada segundo.
Y aún así, me mata la idea de que no salgas de mi mente y te conviertas en carne y hueso. Me da miedo que la proyección que ahora diviso se vaya esfumando con el tiempo, que no te despiertes y duermas conmigo cada día.
Duele saber que jamás volveré a interactuar contigo más allá de energéticamente, y aunque sé que es una suerte que al menos así sea, no me basta, no me sirve y no lo acepto.
De momento me rebelo sólo a días y a ratos cortos, lo que me deja mi ritmo loco diario de madre y trabajo, pero espero casi con ansia que la tormenta que llevo dentro se libere y te grite, que la descarga sea casi eléctrica y que los relámpagos de tu ausencia se vean en el horizonte con claridad, y que bajes entonces a apaciguar mi alma rota y descosida.
Irremediablemente hoy te pienso con más fuerza. Y aunque no me lo proponga y no sepa en qué día me encuentro, algo en el ambiente me empuja a echarte de menos de un modo más desgarrador y aviva recuerdos de los últimos días y de tu último aliento.
Justo hoy, porque es 19.
Por eso, deja que te lea este soneto de Borges, que a, al menos a mí, me habla de ti, de tu ausencia y del amor que no muere.

TE QUIERO PAPÁ, HASTA LA LUNA Y VUELTA.

1964 - BORGES

I

"Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina."

CON M DE MAMÁ

31 de diciembre de 2013

Con M de Mamá y con B de BALANCE. ¡Adiós 2013!


Esta entrada era necesaria en el blog, al menos así lo siento yo. 
Necesito despedir este año por escrito, dejar plasmadas mis palabras, impresiones y sentimientos en mi pequeño diario, mi desahogo continuo y mi espacio privado único. 
Sobra decir que el 2013 no quedará en mi memoria como uno de los mejores años de mi vida. Sobra decir que, cuando eche la vista atrás y piense en este año será muy probablemente porque estaré mandándole un beso a una de las personas más importantes de mi vida, allá donde esté, la persona que más seguridad me ha dado en los últimos años (junto con Roberto), la persona a la que quiero parecerme por encima de todo: MI PADRE. Pero empecemos por el principio.
2013 ha tenido cosas muy buenas, y eso es un hecho que no puedo dejar de lado porque no sería justo para muchos, obviaría determinados momentos, pero, sobre todo, no sería justo para mi propio corazón, porque estaría condenándolo a olvidar lo bueno que ha tenido. 
Podría hacer el balance de este año por meses, parcelas de mi vida o momentos. Pero siguiendo la línea de orden de mi cabeza, amueblada por estancias y con diferentes estilos, lo haré sin ningún tipo de orden lógico más que el sentimental.
Lo primero que me viene a la cabeza si pienso en el 2013 es que en marzo celebrábamos que mi papi seguía con nosotros tras dos años de un duro golpe en su enfermedad y de, literal, haberlo visto renacer cual ave fénix. Sí, uno de esos pequeños milagros que de vez en cuando nos regala la vida... Aunque no duren para siempre.
En este año me reincorporé al trabajo tras mi baja maternal de 4 meses y le pasé el testigo del cuidado de Rubiazo a mi hermano, el tío Borja, o como yo lo pienso, "el mejor canguro del mundo". Yo necesitaba reincorporarme a trabajar, no sólo por mis neuronas y su salud, sino también por Pichu y la recuperación de sus rutinas junto a mí. Tener la suerte de contar con mi hermano fue un auténtico regalo, como ya lo fue cuando se encargó de Pichu en su momento. Este hecho va irremediablemente unido a mi puesto de trabajo: una escuela pública en la que, además de sentirme plenamente realizada profesionalmente hablando, por todas las oportunidades que me han brindado y la confianza depositada en mí y en mi labor como docente, también he encontrado grandes amistades. Amistades de esas que, de repente, pasan a ser parte muy importante de mi vida. AMIGAS EN MAYÚSCULAS. Amigas a las que he tenido en lo bueno y en lo malo, siempre, sin condiciones, y que han velado por mí y por los míos. AMIGAS a las que tengo la suerte de ver cada día de lunes a viernes, y otras veces fuera de horario laboral, que me hacen reír, saben escuchar y, además, también me dejan formar parte de sus vidas. GRACIAS.
El año ha tenido grandes e irrepetibles momentos en familia, con MI FAMILIA, ésa que un buen día decidimos formar Papi y yo y que hace poco más de un año crecía para convertirnos en cuatro. He visto a mis hijos hacer, día a día, cada vez más grande el sentido de la palabra HERMANOS, los he visto mirarse y abrazarse con tal complicidad que no me ha cabido más amor en el alma. Hemos visto dar a Rubiazo sus primeros pasos, que se convirtieron al poco en auténticas carreras, a Pichu cantando su primer concierto y trayéndome así bonitos recuerdos de mi primera actuación... Hemos dejado a Rubiazo en la guarde empezando así su andadura en el "mundo social", hemos disfrutado de Pichu y su "paso más allá" en madurez, autonomía y, sobre todo, en creatividad. 




Y además he tenido la suerte de hacer todo esto junto a la persona que amo, que no es otro que el padre de mis dos tesoros, compañero de vida y aventuras, en lo bueno y en lo malo. En definitiva, este ha sido un año lleno de aventuras que hemos vivido juntos, un año lleno de sueños que hemos ido cumpliendo y de etapas que vamos superando, siempre unidos y de la mano. Sois MI VIDA ENTERA. GRACIAS.
En este dispar 2013, he confirmado que tengo unos HERMANOS que son un tesoro, que son los más valientes del planeta, que son capaces de darle cien patadas a cualquier situación por adversa que sea, que son capaces de arrancarme una sonrisa aún cuando el momento sólo te pide llorar y salir corriendo, que son el mejor equipo, que saben plantarle cara a la vida y a todo lo que quede por venir, que son apoyo, amor y amistad, y sobre todo, UNIÓN. Son, sin duda, el mejor legado que un padre podría dejar a un hijo. GRACIAS.
Este 2013 me permitió disfrutar de momentos únicos ya que tuve la suerte de compartir parte de mi baja maternal con mi amiga, y "hermana", Helen, con la que viví escenas propias de películas de Esteso, y con la que a parte de intercambiar experiencias y/o ropa de niño, pasé grandes ratos de carcajada continua. Además, tambien he tenido siempre a mi lado y velando por mí, por nosotros, a la persona más buena que conozco, a una amiga-hermana que sólo sabe ver el lado bueno de todo y todos quienes la rodeamos, que se toma cada obstáculo en la vida como un aprendizaje, alguien de quien tengo muchísimo que aprender, y a la que admiro por muchísimas razones. GRACIAS Sandrita, por estar a mi lado, siempre, incondicionalmente, aun cuando yo decía no necesitarlo y me cerraba en banda. Jamás he conocido a alguien tan fiel al sentido de las palabras AMISTAD y AMOR. Te mereces todo lo bueno que quiera depararte el año que entra y todos los venideros.
Las circunstancias adversas que nos han rodeado a mí y a los míos a lo largo de este año, y más concretamente al final, sólo han servido para que me reafirmara en algo que yo ya sabía: tengo unas AMIGAS, grupo-piña inseparable desde que iniciamos magisterio en 1997, que SIEMPRE ESTÁN, a pesar de la distancia, la marcha que lleve cada una y el número de hijos que tenga. GRACIAS.
Además, este año también me ha regalado grandes satisfacciones, más que inesperadas, gracias a este blog, que hace poco cumplía un año. Un blog que nacía como espacio de refugio, descanso y catarsis maternal, y que he utilizado a modo de diario personal para no acabar del todo majara. Un blog gracias al cual, y así sin previo aviso, entraron a formar parte de mi vida un grupito de mamás maravillosas, madrAZas todas ellas, que me han enseñado que el valor de la amistad va más allá de pantallas, redes sociales y mundos 2.0, y que quisieron estar conmigo en el, hasta ahora, día más triste de mi vida, en forma de ramo de rosas y carta, y en forma también de maravillosa desvirtualización ese mismo día. 

Un blog que me ha acercado a un montón de personas que han querido perder un rato de su tiempo leyendo mis chorradas, mis historias... que han tenido a bien llorar conmigo o dejarme unas bonitas palabras a modo de comentario; personas que, sin conocerme, han entrado a formar parte de mi vida a través de este espacio de escritura libre y que, en multitud de ocasiones, he tenido la suerte de que hayan querido quedarse y compartir conmigo sus emociones y experiencias, a pesar de que yo no siempre haya podido dedicarles el tiempo que merecen. A todos, GRACIAS.
Son precisamente este tipo de cosas las que me hacen apreciar el lado positivo de todo lo que ocurre, la CARA B de la vida, que va y de pronto te premia con un pequeño akelarre de AMIGAS con las que sabes que cuentas para todo, con las que puedes #reírhastareventar o llorar hasta no poder más, porque no te juzgan, simplemente, te quieren tal cual eres, con tus circunstancias y las movidas que te acompañan, porque comparten contigo mucho más que algunos de los que ves a diario, y eso que ni siquiera has podido darles un abrazo "no virtual". Por todo ello, GRACIAS.

Y es que si algo he ganado este 2013 es en muestras de cariño, tanto de antiguos compañeros de trabajo de otros coles como de AMISTADES que empezaron hace tres años ya en la puerta de la guarde de Pichu, y con quienes, por las caprichosas circunstancias de esta vida y en este año, de pronto se ha creado un vínculo casi mágico que me hace sentir constantemente reconfortada, protegida y cuidada. GRACIAS.

Este año de color cambiante y sabor agridulce, ha sido un año de reencuentros en el que, de pronto, todo ha cobrado sentido, en el que mis raíces han encontrado su origen, en el que he entendido por qué soy como soy, en el que he recuperado una parte esencial de mi pasado y en el que se ha abierto una maravillosa puerta hacia un futuro lleno de buenos momentos y de "recuperar el tiempo perdido". GRACIAS por hacerlo posible.


El 2013 ha sido un año MUY INTENSO, un año de mucha madurez personal, pero sobre todo, un año en el que he tenido que lidiar con, hasta ahora, la experiencia más dura que he vivido: PERDER A MI PADRE, tal día como un 19 de octubre. Y sin embargo, y precisamente gracias a su valor, su fuerza, su lucha, sus ganas de vivir, su entereza y su saber estar hasta el último suspiro, puedo decir que su ADIÓS tuvo una parte dulce, que es la que me ayuda a sentirlo tan cerca, a recordar su mirada y su sonrisa, su olor y su voz con el corazón lleno de PAZ, y sintiendo la conexión de mi alma con la suya siempre, a cada segundo, sabiendo que me acompaña sin descanso y que voy de su mano todo el tiempo, porque así es como nos despedimos, cercanos, unidos y habiéndonos dicho todo lo que queríamos decirnos, sin dejarnos una palabra en el tintero, sin dejar de exprimir nuestros últimos segundos de vida juntos.

Aún así, cierro el balance de este año 2013 con un profundo sentimiento de dolor y desgarro en el alma, porque a pesar de sentir su presencia constantemente, me sigue faltando su abrazo, su beso, su voz, su olor, su mirada, su realidad. Es muy cruel cómo la vida te lo da todo y en cuestión de segundos te deja de vacío, se carga para siempre la interacción terrenal, el tú a tú al que estamos acostumbrados, y te deja "en bragas", sin piedad, porque por mucho que le pidas un sólo segundo más, el justo para darle un último beso, estrecharlo, mirarle, que te diga "guapa" como solía hacerlo... No te lo da. No entiende de penas ni de duelo.
Es por eso que mi 2013 se cierra extraño, incompleto, en parte vacío, con lágrimas de incertidumbre y pensamientos de "¿qué va a ser de mí sin ti con toda una vida por delante?".
Hoy escucho esta canción




Y pienso irremediablemente en ti, en lo que me has regalado, en tu esencia y su huella en mi maternidad, en tus últimos días, en tus palabras de padre orgulloso, en TI, con todo. Pienso en lo muchísimo que te echamos de menos, en el regalo que nos has hecho queriendo luchar durante dos años y medio como yo no he visto a nadie hacerlo. Sólo eso ya nos supone el mayor REGALO DE UN PADRE A SUS HIJOS. Sólo por eso, no puedo pues decir que mi 2013 haya sido sólo negativo, porque si quiero ser práctica y razonable, tal cual tú lo serías, y echarle un par de ovarios al asunto... Este año de cambios y despedidas también me ha dado lo mejor de ti: TU ALMA, TU CALOR Y TU PRESENCIA CONSTANTES, TU SONRISA ETERNA, TU MIRADA EN PAZ Y TU AMOR. GRACIAS PAPÁ. GRACIAS SIEMPRE.

La vida es un continuo devenir, un ciclo, un toma y daca, un regalo con fecha de caducidad sólo terrenal. MUCHAS GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE HABÉIS FORMADO PARTE DE LA MÍA EN ESTE AGRIDULCE 2013. Y, eso sí, disculpadme por cada vez que no haya sabido o no haya podido estar a vuestra altura. Gracias por ser y estar, por dejar parte de vosotros en mí y enriquecer mi alma.


¡¡FELIZ 2014!! MIS MEJORES DESEOS PARA VOSOTROS Y LOS VUESTROS.

CON M DE MAMÁ y B de BALANCE





3 de diciembre de 2013

"Coplas" a la muerte de mi padre

Hace un mes y trece días que no puedo llamar a tu casa para que me preguntes que cómo tengo al hospital. Hace un mes y trece días que te hablo sin parar con la esperanza de que mi charla continuada te devuelva a la vida, a MI vida. Hace un mes y trece días que no puedo pedirte consejo de nada porque no estás. Hace un mes y trece días que mi hija pregunta por ti casi a diario y de repente arranca a llorar y a llamarte sin parar. Hace un mes y trece días que sólo puedo percibir tu olor, olor a papá, si aprieto fuerte la camisa del pijama que cogí hace poco de tu armario o si voy a tu casa y escondo la cara en tu manta. Hace un mes y trece días que te pido fuerzas para no caer en la bajeza de quienes usan sus malas artes para versionear la realidad y pintarla de su color preferido: negra. Hace un mes y trece días que intento cumplir con mi palabra de no desfallecer y estar al cargo, a pesar de que ni las circunstancias ni las malas energías dejan que pueda hacerlo sin obstáculos innecesarios. Hace un mes y trece días que me pregunto qué narices hago yo sin ti con todo lo que tengo por delante. Hace un mes y trece días aprendí, junto a mis hermanos, y de golpe y porrazo, a gestionar una "muerte", a lo chocante que resulta hablar de alguien como si fuera un objeto de valor que se devuelve a un museo, a hablar de ÚLTIMAS VOLUNTADES y saber que es algo sagrado que nadie debe romper ni variar porque sería el equivalente a profanar un templo, el tuyo, en el que has hecho tu paso de la vida a la muerte. Hace un mes y trece días en que salimos del paso como pudimos al planear una reunión en la que el homenajeado está en cuerpo, pero no en alma (aunque su alma habite en la de quienes lo han acompañado hasta el final). Desde hace un mes y trece días estoy aprendiendo, por fuerza y sin entusiasmo ni ganas, que mientras que algunas personas buenas se van a buscar su estrella, aquí bajo se quedan las malas a seguir disfrutando del daño que causan. Estoy descubriendo que el teatro no es sólo cosa de actores, que las mentiras son deporte nacional y la maldad un "bien" común, que los escrúpulos son algo extraño de la Edad de Bronce, que la bajeza es más usual que la buena voluntad, que el dinero sigue moviendo montañas y haciendo que las (malas) personas saquen sus uñas de rapiña para rascar cuanto más hondo mejor, que el dinero hace más noble a quien ya lo es y a aquellos que lo que buscan es recuperar una vida y no consuelo material, que la mala sangre pudre a quien la lleva en sus venas, que quien es infeliz lo seguirá siendo incluso aunque encontrara el elixir de la inmortalidad, que estoy muy orgullosa de mis hermanos tal como tú debes estarlo en estos momentos, que estoy espantada de la mala fe que rodea una muerte, que el tiempo va poniendo a cada uno en su lugar (y si no, tiempo al tiempo), que las personas nos clasificamos por nuestros actos y no por nuestras palabras, que recogemos lo que sembramos, que no hay dos sin tres, ni tres sin cuatro, que la intuición no siempre falla sino al contrario, que como tú decías si duermo tranquila es por algo...
Y en definitiva, en este mes y trece días he sacado en claro que si quiero parecerme a alguien ES A TI, porque yo también quiero esa capacidad tuya de saber de tus errores pasados y pedir disculpas a tiempo, pero de corazón y no de "postureo".
En este mes y trece días he reafirmado lo que ya sabía: que TE QUIERO CON LOCURA Y ADMIRO INMENSAMENTE, y que sólo por eso voy a seguir haciendo lo indecible para estar a tu altura y seguir tu estela.
Este mes y trece días me han bastado para reaprender sobre tu bondad a pesar de todo y todos, y para aceptar que has sufrido mucho y has seguido caminando con la cabeza alta y alerta por los tuyos.
Este mes y trece días me han seguido hablando de tu humildad, tu sencillez y tu grandeza; he descubierto además de a un PADRE AMANTÍSIMO a un PROFESIONAL GIGANTE, que ha escrito muchos libros, que ha seguido estudiando hasta sus últimos días profesionales y que ha tenido, en definitiva, una mente brillante, pero sobre todo un saber estar (en la sombra) y ningunas ganas de aires de grandeza.
Seguimos hablando en mis sueños, papi. Te espero esta noche. Tengo mucho que preguntarte y, sobre todo, muchos besos guardados durante ESTE MES Y TRECE DÍAS que esperan su dueño.


CON M DE MAMÁ

18 de noviembre de 2013

Un mes, una eternidad

Hace un mes me acostaba junto a ti, encajada en el minihueco entre el calor de tu cuerpo casi inerte y la fría pared. Te abrazaba y me quedaba dormida.
Tu cuerpo entre el calor más infernal y el frío más gélido se debatía entre resistir o rendirse.
Sabia decisión. Te hacía falta un descanso y te merecías la misma paz que a nosotros nos habías transmitido.
Sin embargo, no puedo dejar de pensar en que esto no tendría por qué ser definitivo.
¿Crees en serio que soy tan fuerte como para no llorarte a diario? Perdóname pues, porque te engañé. Yo te prometí que cuidaría de los que nos quedamos, pero no que no fuera a llorarte.
Hay quien pensará que, como sonrío, todo está bien. Tú, que me conoces, sabes que no es más que la inercia de un simple reflejo, ya que si sonríen mis labios acaba haciéndolo mi corazón.
El día pasa rápido entre casa, trabajo y tus nietos, que sabes que son la alegría más pura. Sin embargo, la hora de nuestra llamada diaria me sigue matando. Me quema la garganta y me resquebraja el alma.
No tiene gracia, papá. En serio pensaba que esto iba a ser "sólo un rato" y ya llevamos 30 días sin ti. ¿Es que no piensas volver?
Parece todo lejano, pero recuerdo cada segundo de nuestro último día terrenal juntos.
Me mata lentamente cada día el mismo pensamiento: me queda toda una vida por delante SIN TI. Sin tus abrazos. Sin tus mosqueos porque te dábamos la lata. Sin tu mirada. Sin tu sonrisa. Sin tu "¿cómo tienes al hospital?". Sin tus besos. Sin tu voz. En definitiva, sin MI PADRE.
De repente aparece una foto tuya en el teléfono, un primer plano tuyo en el que sonríes y me miras y es como verte en 3D, como si casi pudiera tocarte. Jamás había "visto" así una foto. Pero al dejar de mirarla, ya no estás.
Si supiera como llegar hasta donde estás no dudes que lo hacía y te traía hasta aquí, para no dejarte volver.
Necesito tus consejos, tus romances, tus "Noni, no hables tan rápido que no me entero".
No me consuela nada de lo que puedan decirme, aunque agradezco la empatía y la comprensión.
Se me cierran los ojos pero no quiero dormirme... ¿Y si a la 1:19 vienes a verme y estoy durmiendo? ¿Y si vienes para quedarte? ¿Y si...?
Necesito levantarme con la sensación de haberte sentido muy cerca.
Ya sabes, sólo tienes que susurrar un "guapa" y reposar tu mirada sobre la mía. De abrazarte con fuerza para que no vuelvas a escaparte ya me encargo yo.
TE QUIERO, HASTA DONDE ESTÉS Y VUELTA.

24 de octubre de 2013

¡GRACIAS!

La vida tiene altos y bajos, y en esas subidas y bajadas te encuentras con personas que las hacen más llevaderas y a veces con personas que las hacen un poco más costosas. Yo tengo la suerte de poder contar con muchas personas del primer tipo, si no muchas, al menos las suficientes para hacer que mi vida tenga más sentido en momentos en los que nada te consuela. Hace una semana viví la pérdida más importante de mi vida: mi padre marchaba a su estrella después de una larga lucha contra el cáncer. Sobra decir que ni los días previos, ni los que les han seguido, fueron o están siendo fáciles. Sin embargo, y a pesar de todo, he de dar las GRACIAS bien alto y bien claro por como fue sucediéndose todo. Y he de dar las GRACIAS por tener la suerte de contar con PERSONAS REALMENTE ESPECIALES, que me (nos) hicieron sentir querida, cuidada, protegida y acompañada. Algunas llevan toda la vida conmigo, otras llegaron a ella hace poquito y, sin embargo, las siento como si llevaran en ella años. Así que desde aquí lanzo mi humilde homenaje a todos vosotros. GRACIAS POR SER, ESTAR, ACOMPAÑAR, SENTIR, PERMANECER (que no figurar), QUERER, ABRAZAR, SONREÍR, LLORAR, CUIDAR DE MIS PITUFOS, PREOCUPAROS, ADELANTAROS y, en definitiva, NO DEJARNOS SOLOS, pero de verdad, sin pretensiones. GRACIAS primero de todo a MIS HERMANOS, por ser los más valientes, luchadores, campeones y tener toda la fortaleza del mundo para ser capaces de, a pesar de todo, sonreír. GRACIAS a ROBERTO, por cuidarme y quererme tantísimo, y por ser la mejor pareja y el mejor padre del mundo mundial. GRACIAS a MAICA, PACA, SUSANA, SANDRA, HELEN y GUILLE (por ser los mejores amigos del mundo) y junto con OLGA y JOSE por cuidar, querer y mimar tanto a Pichu y Rubiazo mientras estos días se iban sucediendo con la incógnita de "por cuánto". GRACIAS A MIS PRIMAS y TÍA, Eva, Mar, Amparo y Consuelo, por ESTAR SIEMPRE. GRACIAS a ESTER y JOSE, SELI, CAROL y GERARDO, MARY, ESTELA, HELEN y JOSE, SANDRA y GUILLE por venir a hacer más llevaderos los ratos del fin de semana, y por estar siempre, en lo bueno y en lo no tan bueno. GRACIAS a TODOS LOS COMPIS DE LA PATACONA, del GRAU y del SAN JUAN, por sacar un rato largo, dejando de lado familias y demás, y venir a acompañarnos y darnos todo su cariño. GRACIAS a TODOS AQUELLOS QUE VINISTEIS A ACOMPAÑAR A MI PAPI en su marcha, y en su cumpleaños, pero de corazón, de verdad, y no por quedar bien o pura inercia de acto social. GRACIAS a todos aquellos que habéis estado también cerquita nuestro con vuestros mensajes, llamadas y palabras, que sois muchos. Y GRACIAS ESPECIALES a mi grupo de MADRAZAS. No sólo por su acompañamiento durante todos estos días, sino por haber tenido el detalle más lindo del universo con mi PAPI: enviarle FLORES, un precioso ramo de rosas que lo ha acompañado hasta el final de su viaje aquí en la tierra, junto con una CARTA preciosa que sólo confirma lo grandes que son y el ALMA tan linda que tienen. Y GRACIAS MAJO, por buscar un ratito y acercarte a darme un abrazo y un beso, y poner "cara" a vuestros sentimientos y vuestro cariño. De verdad, GRACIAS POR HABER HECHO TODO MUCHO MÁS FÁCIL, o al menos, más llevadero. MIL BESOS Y ABRAZOS. OS QUIERO.

9 de septiembre de 2013

HABLANDO EN PLATA


Hablar de MUERTE no es fácil. 
Hablar de MUERTE cuando parte de esa posible y cercana marcha te afecta a ti en primera línea, no es nada fácil de hecho. 
Hablar conmigo misma de MUERTE, DESPEDIDA y SEPARACIÓN, hacer resonar esas palabras alto y claro en mi cabeza, en mi alma, en mi ser y reflexionar sobre ellas... es duro, difícil y sobrecogedor, pero a la vez, me está enseñando a apaciguar mis miedos. 
Hablar de MUERTE con una hija que aún no ha cumplido los cuatro años (Autopista hacia el cielo) puede ser, de primeras, impactante, y sin embargo, a mí me resultó mucho más fácil de lo que me resulta hablarlo conmigo misma. ¡Cuantísimo hemos de aprender de nuestros hijos!
Hablar de MUERTE cuando aún hay vida que quemar por delante duele, paraliza, bloquea, vacía, asfixia, agota y frustra. Sin embargo, y por mucho que cueste, hay ocasiones que necesitan que así sea. Y cuando esto llega, lo mejor es ponerse el traje de luces y salir a torear al bravo de la manada, con el ALMA AL AIRE, cuerpo a cuerpo y sin barreras. 
Hablar de MUERTE te golpea en lo más hondo, pero te ayuda a superar fobias, a crecer en practicidad, a creer en el AMOR PURO E INCONDICIONAL, a madurar tus historias, tus lazos y tus convicciones, a pensar en el "SIEMPRE" como un "AQUÍ Y AHORA", a confiar en el "YO POR TI", a sonreír a pesar de todo, a caminar con paso firme, a mirar al frente con respeto, a sentir MIEDO y a superarlo poco a poco, MUY POCO A POCO.

HABLAR DE MUERTE hoy no era lo que se dice un plan de primera. Y, sin embargo, pedía a gritos "atención" y urgía invitarlo a comer y merendar.

HABLAR DE MUERTE hoy me ha recordado que VIVIR PUEDE SER UNA GRAN AVENTURA. 



CON M DE MAMÁ y S de SIEMPRE JUNTOS, AQUÍ Y AHORA.

28 de julio de 2013

Autopista hacia el cielo

Hoy he captado accidentalmente este momento en el que las nubes dibujaban una autopista de algodón en el cielo. Esta imagen, tan nítida, tan tangible, que casi parecía tener forma de verdad, me ha causado un encontronazo de sentimientos importante. Lo primero que me ha venido a la cabeza es lo mucho que me gustaría que esa autopista ante mis ojos fuera real, para que así las personas que nos faltan pudieran no estar tan ausentes en ciertos momentos de nuestras vidas. Y para que también nosotros pudiéramos pasear hasta allí siempre que lo necesitáramos. Sería maravilloso poder subir a por ese abrazo que nos hace falta en algunos momentos, esas palabras de aliento que necesitamos a veces, o a acabar esa conversación que tenemos pendiente o que nunca tuvo lugar. Después me ha venido un escalofrío enorme al pensar que algún día, ojalá muy lejano, tú estarás allí arriba y yo aquí abajo echándote de menos. Necesitando tus llamadas y tus consejos médico-paternales, tus abrazos, tus besos, tu mirada de orgullo paternal al observarme siendo madre mientras que en tu fuero interno aún sientes la necesidad de protegerme como si fuera una niña. La siguiente carita que ha acudido a la fiesta de pensamientos ha sido la tuya, la de mi princesa, la de mi pequeña mujercita que ya plantea el tema de la muerte con cierta angustia cuando piensa que algún día yo no estaré con ella, y que llora amargamente pidiendo que no me muera nunca porque, al no saber medir el tiempo, mi "para eso falta muchísimo, primero he de hacerme muy vieja" le suena a excusa barata, a "¿y si muchísimo es mañana?", y lo dice mientras me mira las arruguitas de los ojos y afirma "¡pero es que tú ya tienes 'rallajos'...!" Aunque, por suerte, respira algo más tranquila cuando le explico que esos rallajos son de lo mucho que nos reímos juntas y no son para preocuparse. Y luego, mi pequeña investigadora, me lanzas la pregunta más difícil que me hayan hecho nunca "¿y por qué nos morimos?". Y, como por instinto, me sale decirte que morimos cuando nuestro cuerpo deja de funcionar, como cuando una máquina o un aparatito se estropean, porque nuestro corazón, o alguna otra parte importante de nuestro cuerpo, se averían y empiezan a funcionar mal, o son tan viejitas que ya no pueden repararse, y entonces, dejan de hacer su trabajo, y nuestro cuerpo se para. Pero ¿sabes un secreto? Nuestra alma, que vive escondida en nuestro corazón, se pone un vestido de estrella y brilla cada noche por las personas que nos quieren y a las que cuidamos con nuestra luz mágica, para que siempre se sientan protegidas y no tengan miedo al cerrar los ojos. Y tú, mi corazón bonito, mi verdadera estrella de luz, meses después, recuerdas perfectamente lo que te conté y me preguntas por las estrellas, pero sin lágrimas en los ojos y con una sonrisa tranquila. Y entonces vuelvo a pensar en ti y en mi pequeño Rubiazo, en que sois mi luz, mi vida, mi alegría diaria y mi razón de lucha. Y en que, el día en que me vaya, para el que os prometo que queda mucho porque mis arruguitas son sólo de felicidad, caminaré por esa autopista sin coches, tocando las nubes, mientras os miro tranquila y os lanzo besos con trozos de nube que llegan a vuestros labios y os acarician la cara. Tranquila de saber que seré la estrella que ilumine vuestros sueños, sueños que viviréis juntos porque tendréis el mejor legado del mundo: el amor de vuestros padres y el saberos amigos más que hermanos. CON M DE MAMÁ y A de Autopista hacia el cielo