29 de octubre de 2018

Yo no soy ni machista ni feminista

El feminismo no es una tendencia ni una moda, es una necesidad.
El feminismo no es odio androcentrista.
El feminismo no es una rabieta alargada en el tiempo.
El feminismo no es una pérdida de tiempo.
El feminismo no es equiparable al machismo, porque no son antónimos.
El feminismo no odia al hombre, pero sí al machismo, por eso batalla contra la desigualdad latente y patente que sigue siendo una realidad en nuestra sociedad.
El feminismo nace porque existe el machismo.
El feminismo pretende como fin la igualdad a través de la equidad.
El feminismo nos reconoce a mujeres y hombres con nuestras diferencias y justo por eso lucha por la igualdad de derechos, partiendo de la base de que ambos sexos pertenecen al género humano.
El feminismo solo lucha para la erradicación de todas aquellas actitudes que degradan la figura femenina, y cuyo asentamiento social es tal que viven disfrazadas de normalidad en nuestro día a día, pero que aplicadas a, por ejemplo, situaciones racistas o no inclusivas, chirriarían por todos los costados de una manera más que escandalosa.
El feminismo va mucho más allá de equiparar sueldos, alargar el permiso maternal y la lactancia.
El feminismo nos quiere personas. Ni más ni menos que los hombres. Solo iguales en derechos, y en deberes. Es decir, tranquilidad people, que no pedimos demasiado. Solo lo que ya debería ser.
Si ahondamos un poquito en la historia de nuestro país, hasta hace dos días, literalmente hablando, la mujer seguía siendo por ley un ser inferior. Tipo animalico de zoo.
Y ni os cuento si echáis un ojo al patio de algunos países a día de hoy.
El feminismo sueña con hacer desaparecer el absurdo hecho realidad que conlleva la frasecita de marras: YO NO SOY NI MACHISTA NI FEMINISTA; y que no es más que un triste reflejo de que, efectivamente, no hemos entendido nada y de que queda todavía mucho camino por recorrer y mucho por cambiar.
Porque, queridos y queridas, si no eres machista, irremediablemente eres feminista. Y si no te declaras feminista por si te tachan de histérica/o, entonces eres indiscutiblemente machista. Y esto es así.
El feminismo brega por la igualdad en todos los ámbitos de nuestras vidas porque, desgraciadamente, en todos ellos sigue habiendo machismo.
Y, por suerte para quienes andamos dentro del mundo de la docencia, y ahora que transformar la escuela en un espacio coeducativo está tan de moda, debéis saber que LA BASE DE LA ESCUELA COEDUCATIVA NO ES OTRA QUE EL FEMINISMO. Y que, por tanto, conseguir que la escuela sea de verdad un lugar justo e igualitario va mucho más allá de erradicar el fútbol, pintar juegos tradicionales en los patios o leer cuentos que hablan de determinados temas. La coeducación empieza desde la transformación interna y sincera, y desde el compromiso, de todos los agentes educativos. De dentro a fuera, y no al revés.

EL FEMINISMO QUIERE A LA PERSONA LIBRE. Sin distinción de sexo. Por eso lucha por equiparar nuestros derechos y no nuestra fuerza física, y tiene como meta que, algún día, las alas de la mujer sean tan grandes y alcancen tan alto como las de los hombres. 
Porque a nosotras también nos gusta volar... y, además, somos igual de buenas planeando bien alto.

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